El humo sobre la ciudad. Crónica de los incendios en el relleno sanitario de La Paz

FOTOS: Medios locales.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La madrugada todavía cubría la periferia de La Paz cuando una columna oscura comenzó a levantarse sobre el horizonte. Desde algunos puntos de la ciudad apenas podía distinguirse como una sombra gris que crecía lentamente detrás de los cerros. Para quienes viven cerca del relleno sanitario, sin embargo, el olor llegó antes que la imagen: una mezcla pesada de plástico quemado, cartón húmedo, caucho y residuos en combustión que el viento comenzó a empujar hacia las colonias cercanas.

Eran las primeras horas del miércoles 3 de junio de 2026 cuando el fuego volvió a aparecer en uno de los lugares más problemáticos para la gestión ambiental de la capital sudcaliforniana. Las llamas se habían abierto paso entre montañas de residuos acumulados y, una vez más, el relleno sanitario de La Paz se convirtió en escenario de una emergencia que obligó a movilizar a bomberos, personal de Protección Civil, maquinaria pesada y cuerpos de apoyo de distintas instituciones.

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En realidad, para muchos habitantes de La Paz, los incendios en el relleno sanitario forman parte de una historia que se repite periódicamente. A veces ocurre durante los meses de calor extremo. En otras ocasiones, el fuego surge en áreas profundas donde los residuos generan gases que pueden favorecer procesos de combustión. También existen episodios cuya causa permanece bajo investigación.

Aquella madrugada, los primeros reportes movilizaron al Heroico Cuerpo de Bomberos. Las unidades avanzaron hacia el sitio mientras la ciudad despertaba lentamente. Conforme amanecía, la columna de humo se hacía más visible. Desde avenidas lejanas era posible observar la nube oscura elevándose sobre la zona de disposición final de residuos. Las autoridades actuaron con rapidez. Bomberos, personal municipal, pipas de apoyo y maquinaria especializada comenzaron las labores para contener el siniestro. Según los reportes oficiales, el incendio afectó un área aproximada de cien metros de largo por quince de ancho. El objetivo principal consistía en impedir que las llamas encontraran nuevos materiales combustibles y avanzaran hacia otras áreas del relleno.

La operación requirió coordinación. Diez elementos del cuerpo de bomberos, tres máquinas extintoras, un camión cisterna, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y maquinaria pesada trabajaron simultáneamente para controlar el fuego. Mientras algunos combatían directamente las llamas, otros cubrían con tierra los residuos incendiados para eliminar el oxígeno y detener la propagación subterránea del calor. Desde fuera, el espectáculo podía parecer controlado. Pero quienes conocen el comportamiento de los incendios en rellenos sanitarios saben que se trata de uno de los tipos de fuego más complejos de combatir.

La basura no arde de manera uniforme. Bajo la superficie existen capas de materiales diversos, bolsas plásticas, cartón, llantas, textiles, residuos orgánicos y objetos cuya composición resulta difícil de determinar. El fuego puede desaparecer aparentemente y continuar avanzando por debajo durante horas o incluso días. Por eso, aunque las llamas visibles disminuyeron relativamente pronto, las labores continuaron durante gran parte de la jornada.

En redes sociales comenzaron a circular fotografías de la columna de humo. Algunas personas expresaban preocupación por la calidad del aire. Otras recordaban incendios anteriores. Varias se preguntaban por qué estos eventos seguían ocurriendo. Los incendios en sitios de disposición de residuos no representan únicamente un problema operativo. También constituyen una amenaza ambiental y sanitaria. El humo liberado durante la combustión de materiales mezclados puede contener partículas finas y diversos contaminantes que afectan la calidad del aire. Especialistas ambientales han advertido desde hace años sobre los riesgos asociados a este tipo de eventos.

Niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades respiratorias suelen resentir con mayor intensidad los efectos de la contaminación atmosférica. Irritación ocular, molestias en la garganta, tos persistente y dificultades respiratorias son algunos de los síntomas que pueden presentarse cuando una ciudad permanece expuesta durante varias horas a concentraciones elevadas de humo. Aunque las autoridades no reportaron afectaciones masivas a la población derivadas del incendio de junio de 2026, el episodio reactivó una preocupación recurrente entre especialistas y ciudadanos: la vulnerabilidad de La Paz frente a eventos ambientales de esta naturaleza.

El incendio de junio no apareció de manera aislada. Apenas un año antes, durante marzo de 2025, otro siniestro movilizó a más de cincuenta elementos de distintas corporaciones de emergencia. Aquella ocasión, el fuego se concentró en dos áreas extensas del relleno sanitario y requirió una operación de gran escala para su control. Bomberos, Protección Civil, Guardia Nacional, SEDENA, Marina y personal municipal trabajaron durante horas para contener las llamas.

En años anteriores también se registraron incendios importantes que generaron densas nubes de humo visibles desde buena parte de la ciudad. La repetición de estos episodios ha llevado a especialistas y organizaciones civiles a plantear cuestionamientos sobre las condiciones operativas del sitio y sobre la necesidad de fortalecer la gestión integral de residuos sólidos urbanos.

Cada incendio funciona como una especie de reflector que ilumina desafíos estructurales más profundos. El crecimiento poblacional de La Paz implica una generación constante y creciente de residuos. Miles de toneladas de basura llegan cada año al relleno sanitario. El manejo adecuado de esos materiales requiere infraestructura, vigilancia, separación de residuos, control de gases y una operación técnica permanente.

Las autoridades municipales reconocen la complejidad del desafío. En el caso más reciente, incluso informaron que existen indicios que podrían apuntar a un origen intencional del incendio. Personal del Ayuntamiento de La Paz señaló que fueron localizados materiales cuya presencia forma parte de las investigaciones en curso para determinar exactamente cómo inició el fuego. Las autoridades no descartan presentar denuncias ante la Procuraduría General de Justicia del Estado si se confirma la comisión de algún delito.

Si un incendio es provocado, deja de ser únicamente una contingencia ambiental para convertirse también en un asunto de seguridad pública. La investigación continúa abierta, pero el simple hecho de que esa hipótesis sea considerada refleja la gravedad con la que las autoridades observan el incidente.

¿Por qué una ciudad que aspira a consolidarse como referente turístico y de calidad de vida continúa enfrentando incendios recurrentes en su principal sitio de disposición de residuos? ¿Cuánto costará prevenir futuros episodios? ¿Qué tan preparado está el sistema municipal para responder ante emergencias ambientales cada vez más frecuentes?

Especialistas en gestión ambiental han señalado la importancia de fortalecer el cumplimiento de las normas aplicables a los rellenos sanitarios, mejorar la vigilancia operativa, implementar sistemas de monitoreo continuo, controlar adecuadamente los gases generados por los residuos y avanzar hacia modelos de aprovechamiento que reduzcan la cantidad de basura depositada diariamente. También se insiste en la necesidad de promover la separación de residuos desde los hogares, ampliar programas de reciclaje y reducir la disposición final de materiales altamente inflamables. Requieren inversión, planeación y continuidad administrativa. Sin embargo, cada incendio parece recordar que posponer decisiones también tiene costos.

Al caer la tarde del 3 de junio, la situación en el relleno sanitario comenzaba a estabilizarse. Las llamas habían sido controladas. La maquinaria seguía trabajando sobre los residuos calientes. Los bomberos permanecían atentos a cualquier reactivación. Poco a poco, la columna de humo comenzó a perder intensidad. Pero el episodio dejó una imagen difícil de olvidar: la de una nube gris elevándose sobre La Paz, recordando que la basura no desaparece cuando se deposita lejos de la vista. Permanece allí, acumulándose día tras día, convirtiéndose en un desafío ambiental, urbano y sanitario que acompaña el crecimiento de la capital sudcaliforniana.

Sin embargo, el verdadero problema seguía presente bajo toneladas de residuos, esperando respuestas más profundas que una simple jornada de combate al fuego. Porque en La Paz, cada incendio en el relleno sanitario no solo quema basura. También pone a prueba la capacidad de una ciudad para enfrentar uno de los desafíos ambientales más complejos de su tiempo.

Fuentes

https://www.diarioelindependiente.mx/2026/06/ayuntamiento-de-la-paz-atiende-de-manera-oportuna-incendios-para-salvaguardar-a-la-ciudadania «Ayuntamiento de La Paz atiende de manera oportuna incendios para salvaguardar a la ciudadanía»

https://cerca.org.mx/controlan-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-la-paz/ «Controlan incendio en el relleno sanitario de La Paz»

https://www.diarioelindependiente.mx/2025/03/sofocado-el-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-la-paz «Sofocado el incendio en el relleno sanitario de La Paz»

https://www.radioformula.com.mx/lapaz/Controlan-Bomberos-el-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-La-Paz-20220215-0112.html «Controlan Bomberos el incendio en el relleno sanitario de La Paz»

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El infierno que destruyó La Perla más querida de La Paz

FOTO: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El día jueves 12 de octubre del año 2006 será una fecha que quedará grabada para la posteridad en la mente de miles de paceños. Aquel día se desató uno de los incendios más voraces que haya ocurrido en la ciudad de La Paz y que acabó con la tienda de mayor prestigio del Noroeste de la República Mexicana, La Perla de La Paz.

De acuerdo a los reportes del Cuerpo de Bomberos del Municipio de La Paz, el incendió dio inicio a las 10:00 horas. Durante los días anteriores se habían realizado labores de mantenimiento del edificio y precisamente se había agendado, por parte de los herreros, el soldar diferentes materiales en el departamento de damas (algunas personas afirman que era en el sótano). Aparentemente —y eso suponen los peritos en siniestros de este tipo—, el incendio de la tienda inició con las chispas que saltaron por los efectos de la soldadura y que cayeron sobre la ropa y demás materiales que había cerca del lugar donde se trabajaba. En cuestión de segundos, y debido a que los artículos en exhibición eran de materiales sumamente inflamables, se desató un incendio que no pudo ser controlado por los trabajadores del negocio. Se hizo uso de los extintores, pero ya el fuego se había extendido y se volvió incontrolable.

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A la hora en que llegaron los bomberos y demás equipos de emergencia el fuego ya se había  propagado a la bodega del local y a las demás áreas de la tienda. El total de bomberos que acudieron al lugar fueron 80, además de que se solicitó la colaboración de la Marina Armada de México para hacer labores de evacuación de clientes y trabajadores de la tienda así como acordonar el sitio. Se utilizaron varias pipas extras llenas de agua las cuales fueron proporcionadas por el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz (SAPA), lo anterior debido a que las reservas de los carros cisterna del Cuerpo de Bomberos fueron insuficientes desde el principio.

FOTO: Internet

Las acciones de control de este gran incendio fueron coordinadas por el comandante del Cuerpo de Bomberos, Raúl Sánchez Castro. Afortunadamente y gracias a su experiencia y la preparación del equipo de bomberos ante este tipo de siniestros, sólo hubo cuatro personas intoxicadas por inhalar el mortal humo, dos de ellos eran tragahumos. Es importante resaltar que muchos ciudadanos apoyaron en labores de cargar las mangueras y dar ánimos a los equipos de profesionales que trabajaban por abatir las llamas. Finalmente el incendio pudo ser controlado hasta las 16:00 horas, y a las 18:00 horas se dio por concluido y se retiraron los equipos de rescate así como el operativo instalado.

Lamentablemente el terrible incendio abarcó el segundo piso del local, justo donde se encontraban los libros que daban cuenta de todo el movimiento de la tienda desde hacía más de 145 años. Todo se quemó. Es importante mencionar que esta prestigiada negociación vio la luz en el año de 1860 llamándose en un principio Don Antonio Ruffo para posteriormente, con el tiempo, cambiar su denominación a Casa Ruffo, Ruffo hermanos y finalmente a La Perla de La Paz, nombre con el que actualmente la reconocemos. Esta negociación inicialmente se dedicaba a la venta de abarrotería; se podían encontrar desde alimentos, equipo para pesca, construcción e incluso para minería. Con el paso del tiempo diversificó sus ventas y amplió los espacios de la tienda vendiendo pan, artículos de farmacia y ropa de importación. También era común encontrar en el lugar telas, vajillas, electrónicos, papelería, mercería y muchísimas cosas más.

Conforme transcurrieron los días, la empresa ordenó limpiar el sitio y evaluar los daños a la antigua estructura; el resultado fue sumamente triste: el 90% de la estructura resultó dañada gravemente y era un peligro que se dejara en pie, debía de demolerse. De inmediato se iniciaron estas acciones. Sin embargo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) detuvo los trabajos argumentando —y con razón—, que el edificio estaba considerado como Edificio Histórico y que se tenía que revaluar la estructura para determinar si sería posible dejar alguna de sus partes principales sin demoler. Para ello se contrató una empresa perteneciente al conocidoprofesor José Javier Farah de Anda, el cual realizó los cálculos que determinaron que la fachada principal del edificio podía rescatarse construyendo una estructura de metal que soportara todo su peso y con ello lograr su conservación. Y así se hizo.

Actualmente, al pasar por la calle Carlos M. Esquerro desde la esquina de Agustín Arriola hasta llegar al callejón Ignacio Bañuelos Cabezud, se puede apreciar la fachada de lo que antes fuera el orgullo de nuestra ciudad y la joya más preciada de todo nuestro territorio. Ahora da mucha tristeza ver sus portones de madera semidestruidos por el fuego o los muros de ladrillo cubiertos de cantera y cemento, agrietados, deformes, con un color cadavérico. Fue mucho el daño que hizo el fuego. La mayoría de los paceños piensan que sería mejor demoler lo que ahí quedó ya que representa un peligro latente de derrumbe además de restringir la circulación peatonal por la acera del lado de lo que fuera la fastuosa Perla de La Paz.

La tienda sigue funcionando, fueron habilitados los edificios, también propiedad de la familia Ruffo, que se encontraban enfrente de la entrada principal de la antigua tienda. Ahí siguen ofreciendo, aunque de forma más limitada, ropa y accesorios de vestido.

La Paz sigue su curso, el tiempo no se detiene por nada ni por nadie, pero aquellos que caminamos por los pasillos de esta tienda desde que éramos unos niños y hasta que llegamos a la adultez, jamás olvidaremos los olores, las texturas, las caras de aquello que vimos y vivimos en lo que fue uno de los edificios más maravillosos y representativos de las riquezas de esta tierra y de la gente que la hizo grande con trabajo y dedicación.