¿Ya hiciste el registro de tu línea telefónica?

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Colaboración Especial

Por Pablo Chiw

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). 

—Somos del Cártel Jalisco Nueva Generación y sabemos que vives en calle Magdalena Hidalgo Número 64 —no vivía, pero sí viví allí hace algunos años—, así que escúchame con mucha atención: nos vas a depositar…

Yo tomé la llamada vía el bluetooth del carro, así que mi hijo lo escuchó todo.

—¡Papá! ¿Por qué te hablan esos señores de un cártel? ¿Qué quieren?

Mi niño estaba asustado. Yo me reí (falsa y exageradamente) para disminuir su tensión y le dije que era un fulano en alguna prisión del país. Le expliqué lo que era un extorsionador: cómo generaban miedo a través de la amenaza para obtener dinero. Ya en la casa, le mostré videos cómicos de influencers que juegan con estos extorsionadores para mostrarle al público que, en la mayoría de los casos, no pasa nada. Reportamos el número a la Policía Cibernética. Mi niño se relajó y no se volvió a hablar del tema. A pesar de mis propias palabras optimistas, la inquietud se queda. No volví a contestar números desconocidos y fue el fin de la historia.

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Cada línea, una persona detrás: ¿qué es el Registro de Líneas?

Como respuesta al extendido fenómeno de la extorsión, el Gobierno de México decidió vincular la línea al propietario. De esta manera, cada número tendrá a un responsable detrás. Una decisión, a mi parecer, completamente lógica. Tu automóvil también está registrado a tu nombre y debes responder ante cualquier eventualidad que se derive del mal uso del vehículo. Es responsabilidad civil, no violencia de Estado.

Lo que  me parece violento es el intento de las derechas (históricamente ligadas al narcotráfico) por descarrilar la iniciativa, aduciendo pérdida de la libertad y exponiéndolo como un atentado en contra de los derechos humanos.

Otras voces dicen que la medida es completamente inútil, que el narcotráfico ya hackeó la base de datos del gobierno, que ya se robaron todos los registros, que los extorsionadores no hablan desde la línea, sino desde WhatsApp, Telegram o Internet. Tal vez tengan razón, pero hay algo que no se entiende, el crimen organizado está compuesto por miles de individuos autónomos que siempre están buscando cómo sacarle la vuelta a cada medida del gobierno y que el gobierno, una vez que le sacaron la vuelta, debe crear una nueva medida. Tristemente es una historia interminable. Ni modo: en la vida en sociedad no hay medidas definitivas para eliminar la criminalidad.

Impongamos el Modelo Bukele

Insólitamente, la derecha dice que sí existe una manera definitiva para acabar con la delincuencia: «¡Debemos adoptar el modelo Bukele! ¡Al que parezca malviviente debemos mandarlo a una cárcel privada, sin juicio, incomunicado y para siempre!»

Esta es la postura de las voces que pegaron el grito en el cielo por la supuesta violación de los derechos humanos y la pérdida de la libertad a la hora de vincular el teléfono. Cómo siempre: ridículo.

Bueno, por mi parte ya vinculé mi línea. Esperemos que vengan más medidas, más efectivas, para lograr un país más seguro. Pero desde mi conocimiento y mis investigaciones, la criminalidad no se disminuye construyendo más prisiones, sino con cuatro medidas específicas:

  1. Cobrándole los impuestos a los millonarios.
  2. Incrementando el salario y las prestaciones.
  3. Invirtiendo en educación.
  4. Creando más ofertas laborales con salarios dignos.

¡Creo que vamos por buen camino!

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¿Seguridad para quién? La cruda realidad detrás del paraíso

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Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En el corazón de BCS, donde el mar azul besa la costa y el sol dora la piel de los turistas, se esconde una realidad que muchos prefieren ignorar. Este Estado, conocido por su belleza natural y su ambiente turístico, ha sido históricamente uno de los más seguros de México. Sin embargo, bajo esta fachada de tranquilidad, hay grietas profundas que amenazan con resquebrajar la paz social. La pregunta que nos debemos hacer es: ¿realmente estamos seguros o sólo algunos privilegiados viven en una burbuja de lujo, mientras otros luchan por sobrevivir?

«María», una madre soltera que vive en las afueras de La Paz, se levanta cada mañana con la incertidumbre de no saber si podrá alimentar a sus hijos. Su desayuno, si lo hay, es frugal y apenas suficiente para comenzar el día. Su historia es una de las muchas que reflejan la lucha diaria de quienes viven en la periferia de la prosperidad. A pocos kilómetros, en una exclusiva zona residencial, «Carlos» disfruta de un desayuno abundante y nutritivo, con café recién hecho, frutas frescas y pan artesanal, mientras observa el mar desde su terraza. Dos realidades, dos mundos que coexisten en el mismo espacio geográfico, pero que parecen estar a años luz de distancia.

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La seguridad en BCS es un espejismo para muchos. Aunque los índices de criminalidad grave son bajos en comparación con otros Estados, el aumento de delitos menores y la falta de oportunidades para ciertos sectores de la población son señales preocupantes. Según un informe reciente del Observatorio Nacional Ciudadano, la extorsión ha crecido un 65.6% en 2022 en comparación con 2021, afectando principalmente a pequeños comerciantes y familias vulnerables. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), también reporta un incremento significativo en las extorsiones en la región. La percepción de seguridad puede variar drásticamente dependiendo de quién la experimente: mientras los turistas y residentes de zonas exclusivas disfrutan de una aparente calma, las comunidades más vulnerables enfrentan una realidad muy diferente.

La falta de oportunidades es un caldo de cultivo para problemas sociales. La desigualdad económica y la exclusión social pueden llevar a jóvenes y adultos a buscar alternativas en la economía informal o, peor aún, en actividades delictivas. La ausencia de políticas efectivas de prevención del delito y reinserción social agrava esta situación. Es imperativo que las autoridades reconozcan estas grietas en el sistema y actúen con decisión para evitar que se conviertan en abismos insalvables.

El alto índice de divorcios y los problemas familiares complican la educación y el desarrollo emocional de los niños. Según estudios sociológicos, los niños que crecen en hogares con conflictos constantes o que han experimentado el divorcio de sus padres enfrentan mayores desafíos emocionales y académicos. La inestabilidad emocional puede afectar su rendimiento escolar y su capacidad para concentrarse, lo que a su vez limita sus oportunidades futuras. Por ello, la educación en casa es fundamental para mitigar estos efectos. Los valores y principios que se inculcan en el hogar son esenciales para formar ciudadanos responsables y comprometidos con su comunidad, y pueden marcar una diferencia significativa en la prevención de la delincuencia. Programas de apoyo psicológico y orientación familiar son cruciales para asegurar que todos los niños tengan las mismas oportunidades de éxito.

«Juan», un joven de 19 años, solía soñar con estudiar ingeniería. Sin embargo, la falta de recursos y oportunidades, sumada a la inestabilidad familiar, lo llevó a unirse a una pandilla local. Su historia es un reflejo de cómo la desesperanza y la falta de una educación sólida en el hogar pueden empujar a los jóvenes hacia caminos peligrosos. Mientras tanto, en las zonas turísticas, los jóvenes de su edad disfrutan de actividades recreativas y planifican sus futuros en universidades prestigiosas, con acceso a tecnología, libros y una educación de calidad.

La disparidad entre los sectores privilegiados y los más desfavorecidos es evidente en BCS. Las zonas turísticas y residenciales de alto nivel contrastan con barrios donde la infraestructura es deficiente y los servicios públicos son escasos. Esta dualidad no sólo es injusta, sino que también es insostenible a largo plazo. La seguridad no puede ser un lujo reservado para unos pocos; debe ser un derecho garantizado para todos.

Es necesario un cambio de enfoque en las políticas públicas. No basta con reforzar la seguridad en las áreas turísticas; es crucial invertir en programas comunitarios, culturales y sociales que fomenten la cohesión social. La prevención del delito debe ir de la mano con la creación de oportunidades reales para todos los ciudadanos. Sólo así se podrá construir una sociedad más justa y equitativa.

Es momento de exigir a las autoridades que implementen políticas integrales de prevención del delito y reinserción social. No podemos seguir ignorando las grietas en nuestro sistema. La seguridad debe ser una prioridad, pero no a costa de la exclusión y la desigualdad. Es fundamental promover programas que fortalezcan el tejido social y brinden oportunidades a todos los sectores de la población.

La sociedad civil también tiene un papel crucial en este proceso. Debemos involucrarnos activamente en la búsqueda de soluciones, participar en iniciativas comunitarias y exigir transparencia y rendición de cuentas a nuestras autoridades. Sólo con un esfuerzo conjunto podremos construir una BCS verdaderamente segura y justa para todos.

La seguridad no es sólo ausencia de violencia; es la presencia de justicia, oportunidades y cohesión social. Es hora de confrontar las realidades que nos incomodan y trabajar juntos para construir un futuro mejor. La historia de BCS no puede ser contada sólo desde la comodidad de los privilegiados; debe incluir las voces y las luchas de quienes anhelan una vida digna y segura.

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