Tadeo Meza, el último de los Independientes

FOTOS: Frank Aguirre.

Agenda Comunitaria

Por Frank Aguirre

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Estamos a la vuelta de la esquina de iniciar una nueva década. Un nuevo régimen político nos gobierna, y aunque a veces parezca un Deja Vú, está por abrirnos la puerta a otra época. 2018 pasó por encima de partidos y candidatos ciudadanos por igual. Resta menos de un año seguido de elecciones en algunas partes del país, desde las presidenciales hasta las intermedias en Puebla y Baja California, que suceden actualmente.

Existe un último intento de representar por la vía sin partidos, uno que busca a través del trabajo de base social, con una pléyade de voluntarios, docentes, investigadores, estudiantes, jubiladas, profesionistas, microempresarios, y personas entusiastas que buscan abrir el congreso. Buscan hacerlo con el último de los independientes de ésta década: Tadeo Meza, candidato a Diputado por el Distrito 16 en Baja California.

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Sentado a un lado de él en un avión, me encuentro en un viaje incómodo, de esos que les dicen “el vuelo maldito”. Sale súper tarde (11:45 pm), retrasado, rumbo a la Ciudad de México, lo que hace que pierdas horas de vida por el cambio de horario, y también horas de sueño. Llegas a eso de las 5 am, si bien te va.

El candidato, desvelado a mi lado, se le nota con un estado de ánimo ambivalente (cansado pero entusiasta), ha sido un día largo dice: el segundo y último debate muy temprano, previo a eso una desvelada practicando retórica y esgrima verbal; después recorrer las calles casa por casa; grabar promocionales a la hora de la comida; comer; volver a la calle a un crucero en un clima de locos en el que no se sabe si hace calor o frío; hacer la maleta y salir rumbo a Tijuana, rayando antes de que cierre el vuelo. Platicamos  de su pasado, de su persona, de sus intenciones, de sus motivaciones:

Tadeo es chinola, como le dicen en Ensenada a los sinaloenses. Nació en Los Mochis, tiene 33 años. En su adolescencia casi termina yéndose de mojado cuando su madre se enteró era homosexual. Ella decidió dejar de pagarle sus estudios, y en su desesperación, Tadeo encontró entre sus pocas posibilidades cruzar de mojado. Su conciencia y su tío le instaron a declinar la idea, no así su tío, quien años después fue aprehendido por cruzar ilegal la frontera, incluso hicieron un capítulo de su historia en NatGeo, hay un actor que la hace de Tadeo en las escenas biográficas, afirma el candidato entre risas. Hoy en día, es candidato independiente a Diputado local del Distrito 16 de Baja California, que se ubica en la zona urbana de Ensenada.

El sufrir  y la empatía como móvil

Desde chico se ha enfrentado a un sistema —comparte Tadeo—, un sistema familiar conservador, un sistema patriarcal, un sistema discriminatorio, violento, homofóbico, un sistema económico —Perderle miedo a eso es no temerle a ningún otro sistema, menos al gobierno—, de chico su padre al enterarse de su preferencia sexual, decidió intentar matarles a ambos chocando, una y otra vez, a toda velocidad, en el coche en el que iban, contra lo primero que se le pusiera enfrente. No lo logró.

A temprana edad aprendí a valerme por sí mismo y saber lo que es que tu vida penda de un hilo: deudas aquí, gastos por acá, rentar un lugar indigno para vivir, tratando de estudiar y a la vez trabajar para poder costear tus estudios, pero también para poder saciar el hambre y sobre todo pagar las deudas que cada día crecen y crecen y crecen. Le echas un chingo de ganas para “salir adelante”. ¡Esa! es la realidad de millones de personas en Baja California que creen están abrumadoramente solas, que nadie las representa y que los políticos solo buscan su propio beneficio.

A mi me ayudaron mis amigos, mis maestros y por eso estoy en deuda con mi ciudad, con Baja California, con mi país y me toca regresarles más de lo que me dieron… Por eso quiero representarles… A los engañados, a los no escuchados, a las minorías, a los cansados, a los decepcionados, nos toca a nosotros quienes sufrimos la ciudad, que nos represente alguien que haya sufrido la ciudad, no los mismos de siempre que viven en privilegio.

Hace más de una década le desaparecieron a una amiga, abusaron sexualmente de ella y aventaron su cuerpo por la carretera desde un auto en movimiento, para que los coches pasasen por encima de su cuerpo. Falleció. El caso hasta la fecha sigue impune, a pesar de marchas, protestas, de huelgas de hambre y de conocer al culpable. Desde entonces se convirtió en un acérrimo demandante de la alerta de género la cual no ha sido activada por Kiko Vega (Gobernador actual) para proteger la imagen turística del Estado —afirma Tadeo—, como si el dinero y las impresiones estuvieran por encima de la seguridad y de la vida de las personas. Por eso vamos a abrir el Congreso y los vamos a abrir del Congreso, para que las instituciones públicas se activen con la alerta y paren esta masacre a las mujeres, paren ésta impunidad.

“Menos políticos que muerdan, y más políticas para los perros”

De pequeño sus padres le enseñaron a rescatar animales de la calle y cuidar de la mayor cantidad posible, a pesar de sus limitaciones económicas. Desde entonces su sueño de niño era tener una casa propia con patio enorme para meter a todos los perros que cupiesen. A sus 27 años lo logró. Sin embargo, comparte en breve, su hipoteca ésta en riesgo, sin trabajo constante y con sus ahorros al límite, se está jugando todo por la primer representación ciudadana en la historia de Baja California.

Afirma que como psicólogo ha notado el patrón que existe entre el maltrato animal y la violencia de género, los feminicidios o asesinatos en general. Por eso la lógica de defender a los que no tienen voz, como trabajo preventivo para que la violencia no escale a hasta a los que sí pueden hablar. —Si no tienes respeto por un animal, no tienes respeto por la vida en general—, concluye.

¿Por qué la transición de maestro, psicólogo, de actor social a figura política?

Creo que disputando los cargos de elección popular, es una forma fuerte para contribuir a quebrar la homofobia, que no es otra cosa que ignorancia. No uso mi preferencia como una bandera para ocupar un cargo, entiendo que mi sexualidad no es un mérito, pero en nuestro caso, para quienes nos discriminan definitivamente es un móvil.

Soy el maestro que se enfrentó al partido del Presidente, el migrante que llegó con nada a Ensenada y con una licenciatura, una Maestría, un Doctorado se convirtió en Director Universitario a sus 26 años, y tras años de activismo es el último candidato independiente de ésta década. Esa historia va a abrir puertas a otras personas para inspirarse, para colaborar, para participar para involucrarse, para darles valor o sacarlas del escepticismo. Al menos ya lo estamos logrando en la campaña: personas que no votaban desde Vicente Fox (2000), adultos mayores que nunca habían votado por elección ideológica ahora van a ser hasta representantes de casilla o gente que no conocía la diferencia entre un regidor y un diputado ahora entiende las bases del sistema político mexicano.

Tras discutir sobre los procesos de estrategia internos de su campaña, escuchar del proceso de voluntariado y el trabajo de comunicación tanto en redes sociales, en medios de comunicación y en la calle, me queda claro que algunas candidaturas independientes, como la de Tadeo Meza, sanan la democracia mexicana. Promueven el voto reflexionado, reducen los costos electorales de financiamiento público, son creativas, vencen el voto nulo o la abstención, reducen la basura electoral y generan ciudadanía al promover la participación voluntaria en los procesos electorales.

Aunque aún no vivimos en democracia —porque en realidad nuestro sistema político mexicano es un sistema parlamentario representativo—, se construye todos los días, como lo hacen en el distrito 16, y como bien dice Touraine ¿Qué es la Democracia, si no un grupo de personas comunes organizándose y disputando la lógica común?

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La Concesión Leese. ¿Una traición de Benito Juárez a Baja California?

Benito Juárez y Jacob Primer Leese. FOTOS: Internet.

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Sabido es por todos aquellos que hemos dedicado tiempo para analizar la historia de nuestra California Original, que el gobierno estadounidense, desde que se constituyó en Estado, ha mantenido una actitud colonizadora y expansionista, buscando de todas las formas posibles, desde la compra hasta la infame invasión filibustera, agrandar su territorio. México, por su colindancia con esta nación ha sufrido múltiples embates, en todos ellos hemos perdido más de la mitad del territorio que teníamos desde 1821 hasta 1848. La península de Baja California por su ubicación estratégica en el océano pacífico, ha sido codiciada por los estadounidenses, los cuales buscaban quedarse con ella en las negociaciones del Tratado Guadalupe-Hidalgo, así mismo se tienen documentos en el Archivo General de la Nación —por lo menos, más de 20— en donde solicitaron se les vendiera. En todas esas ocasiones fueron firmemente rechazados.

Sin embargo, existe un impase dentro de la historia de la California del Sur, en donde algunos historiadores sostienen que prácticamente la península fue “vendida”, por el entonces gobierno de don Benito Juárez a un empresario  estadounidense. Estamos hablando de la famosa Concesión Leese. A continuación vamos a describir de forma clara y concreta lo que ocurrió en ese tiempo y cómo se resolvió este controvertido asunto.

Corría el año de 1864. México se encontraba sumergido en una nueva guerra invasora por parte del imperio francés al mando de Maximiliano de Habsburgo. Desde el año de 1862, habían llegado miles de soldados enviados por Francia con el pretexto de cobrar al gobierno mexicano un adeudo que se tenía, sin embargo detrás de todo ello estaban por un lado los altos jerarcas de la iglesia mexicana sumamente disgustados por haber perdido sus propiedades y privilegios con la promulgación de las Leyes de Reforma; y por otro lado, los deseos expansionistas de Napoleón III el cual estaba deseoso de ampliar sus dominios hasta América y construir un imperio en México.

Es así como el legítimo gobierno de la República Mexicana, se encontraba sin dinero para sostener al ejército nacional en la lucha por expulsar de nuestras tierras a estos invasores, sin capacidad para comprar armas y municiones. En esas horas desesperadas para el gobierno juarista surge la propuesta, encabezada por el comerciante Jacob P. Leese para colonizar los terrenos baldíos de la Baja California en un área que abarcaba de los 24 hasta los 31 grados lat. Norte. A cambio de esta colonización, el Sr. Leese se comprometía al pago de 100 mil dólares. Algunas de las cláusulas del mencionado contrato eran las siguientes:

7ma. Dentro del término de 5 años, contados desde el día de aprobación de este proyecto de colonización, los empresarios introducirán en el territorio doscientas familias de colonos cuando menos…..

8va. Las salinas Ojo de Liebre y San Quintín, que al presente son rentadas por el gobierno, cuando el contrato presente haya expirado, serán rentadas a dicha colonia por el término de 20 años, con la condición de que serán pagados al gobierno 20 reales por tonelada de sal que sea exportada…..

10mo. Los colonos serán independientes en su administración municipal, en virtud de lo cual se les otorgará el poder para poder organizar libremente todas las instituciones que consideren adecuadas…..

El acuerdo fue firmado y durante los siguientes 7 años Jacob P. Leese y sus socios trataron de cumplir de formas chapuceras con el mismo. Difundieron en las principales ciudades de Estados Unidos carteles donde prometían la entrega inmediata a cualquiera que deseara dirigirse hacia la Baja California, de cientos de hectáreas de tierra, la cual era tan fértil que producía pasto el cual crecía tanto que podría sobrepasar la estatura de un caballo. Mencionaba que había una gran cantidad de caudalosos ríos los cuales bañaban las tierras y producían en cantidad sin necesidad de cuidarlas. Obviamente, cuando los pocos colonos estadounidenses engatusados llegaban a estas tierras de la California y se daban cuenta del engaño, exigían de inmediato ser devueltos a sus lugares de origen. Muchos de ellos fueron abandonados a su suerte en los Llanos de la Magdalena y de no ser por el socorro de los sudcalifornianos, hubieran muerto. Durante este tiempo, Leese descubre que en los llanos de la Magdalena o de Hiray crecía una gran cantidad de una planta tintórea de gran demanda en ese entonces en el mercado londinense, la orchilla, y decide dar un giro a sus propósitos empezando su explotación industrial.

Una vez restaurada la República, y ya estando Benito Juárez en posibilidad de atender a todos los asuntos que le demandaban desde todos los rincones del país, realiza una evaluación de la concesión que se hizo con el Sr. Leese, y al ver que éste no había cumplido con lo prometido, se rescinde el contrato de forma inmediata. Sin embargo, el chapucero Sr. Leese no queda conforme con esta decisión y presiona a través del gobierno de su país para ser “compensado” por los daños que se le ocasionaron por la cancelación de la Concesión; no queriendo entrar en una nueva confrontación bélica con los Estados Unidos, Juárez le ofrece un contrato para que explotara la orchilla.

Durante los siguientes 6 años, Leese y sus socios trabajaron estos productos en los llanos de Magdalena o Hiray. Al vencer este contrato, en el año de 1878, y ya siendo presidente de la República el general Porfirio Díaz, los terrenos orchilleros pasaron a poder del inglés Josep P. Hale.

Para efectos prácticos, la famosa Concesión Leese jamás puso en riesgo la soberanía mexicana ni tampoco estipulaba la “venta” de la península de Baja California. Simplemente era una forma en la cual el gobierno encabezado por Benito Juárez, se hacía de recursos para afrontar al peligro real que se cernía en ese entonces sobre nuestro país, la ocupación francesa. Incluso puedo apostar que Benito Juárez tenía conocimiento de los grandes retos a los que se enfrentaría Leese y sus socios al querer colonizar a la antigua California: la escasez de agua para fundar y sostener nuevos poblados, las dificultades para sembrar y hacer producir esos terrenos que aunque fértiles, carentes de agua, el clima extremoso. En fin, todas aquellas circunstancias con las que lucharan los jesuitas y los primeros colonos para continuar con la vida en esta región de México, y a la que los estadounidenses no estaban acostumbrados.

La California del Sur, esta tierra de ensueños y grandes retos, ha sido codiciada por un sinnúmero de naciones, sin embargo, pésele a quien le pese, ha sido, es y seguirá siendo orgullosamente mexicana.