Crónica desde la banqueta: los días en que vender elotes se volvió delito en La Paz

FOTOS: El Choyal | Posta BCS.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La tarde cae lenta sobre el malecón de La Paz. El sol se recuesta en el Mar de Cortés y la brisa suaviza el calor, mientras familias, turistas y corredores ocupan la línea que divide la ciudad del agua. Todo parece en calma, pero en medio de ese paisaje, donde el comercio informal ha sido durante años parte del ritmo cotidiano, algo ha cambiado. No es visible a simple vista, pero se siente en las miradas, en los espacios vacíos donde antes había puestos, en el silencio de quienes ya no están. Todo comenzó —al menos esta vez— una noche de finales de abril.

Era domingo, cerca de las ocho, cuando Agustín Cruz, vendedor de elotes, trabajaba como lo hacía desde hacía años: recorriendo el centro, buscando clientes, resistiendo el calor y las reglas cambiantes. Minutos antes, inspectores municipales le habían pedido que se moviera de lugar. Él obedeció. Pero poco después, una patrulla llegó. Sin aviso previo, sin diálogo prolongado, fue detenido. Cuatro policías lo rodearon, lo esposaron y lo subieron a la unidad. En los videos que circularon después, la escena parecía desproporcionada: un vendedor reducido como si representara un peligro mayor. Para muchos, ese momento no fue un hecho aislado, sino el punto de quiebre.

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A la mañana siguiente, el malecón seguía ahí, pero el rumor ya había corrido. En los días posteriores, la historia de Agustín se convirtió en símbolo. No era el único. Otros vendedores comenzaron a hablar: detenciones, decomisos, multas, puestos retirados sin previo aviso. Algunos mencionaron operativos constantes; otros, la imposibilidad de obtener permisos. Lo que antes se vivía de forma dispersa empezó a narrarse como un problema común.  Y entonces vino la protesta.

El 29 de abril, la explanada del Ayuntamiento de La Paz se llenó de vendedores ambulantes. Llegaron con pancartas, con música, con consignas que mezclaban indignación y cansancio. No pedían privilegios —decían—, sino reglas claras. Denunciaban detenciones arbitrarias, sanciones económicas y un trato que consideraban excesivo. En medio del ruido, una frase se repetía como eco: “Nos tratan como delincuentes”.

Esa frase no era casual. Venía de la experiencia directa. Agustín relató que, durante su detención, le colocaron esposas con doble presión, lo que le provocó lesiones en la muñeca. También denunció una multa de más de 4 mil pesos o, en su defecto, arresto administrativo. Además, perdió su mercancía, su jornada y, con ello, el ingreso del día.  No era solo una detención. Era una cadena de consecuencias. A medida que avanzaban los testimonios, aparecían más historias. Carlos, vendedor del centro, narró cómo su puesto fue retirado sin notificación formal. Otros hablaban de clausuras repentinas, de mercancía decomisada, de operativos que llegaban sin aviso. La escena se repetía con variaciones: inspectores, policías, la orden de retirarse, la negativa —a veces—, la intervención, la detención. Pero del otro lado, la versión oficial tenía su propia lógica.

El Ayuntamiento de La Paz defendió las acciones argumentando que el reglamento municipal prohíbe el comercio ambulante en el malecón y en el primer cuadro de la ciudad. La norma no es nueva: data de 1995. Según las autoridades, quienes venden sin permiso incurren en faltas administrativas que pueden derivar en sanciones o detenciones. En ese marco, los operativos no son arbitrarios, sino parte de una política de orden urbano. Ahí está el núcleo del conflicto. Para los vendedores, la ley es una barrera casi infranqueable. Denuncian que no se otorgan nuevos permisos o que los procesos para obtenerlos son confusos y restrictivos. En la práctica, muchos quedan fuera de la legalidad, no por elección, sino por falta de opciones.

Para las autoridades, en cambio, la regulación busca proteger el espacio público, garantizar la seguridad y mantener el orden en zonas de alta afluencia como el malecón. Dos visiones que no terminan de encontrarse. Mientras tanto, los operativos continúan.

En marzo, uno de los vendedores recordó cómo inspectores clausuraron su puesto, marcando el inicio de una serie de acciones que él describe como una “lucha constante” por trabajar.  No es un caso aislado. Desde años atrás, el Ayuntamiento de La Paz ha identificado decenas de establecimientos en la vía pública sin acreditación legal, lo que ha derivado en intentos de reubicación, decomisos y sanciones. Pero la reubicación tampoco ha sido sencilla. Ha habido resistencia, desacuerdos, intentos fallidos. Y así, el conflicto se mantiene.

De vuelta en la explanada del Ayuntamiento de La Paz, los vendedores entregaron un pliego petitorio. No pedían la eliminación de la ley, sino su revisión. Propusieron permisos temporales, zonas delimitadas, esquemas rotativos, capacitación para inspectores y policías. Pidieron diálogo antes que sanción. Las autoridades respondieron con cautela. Reconocieron la existencia del problema y abrieron la posibilidad de mesas de trabajo. También plantearon alternativas: bazares regulados, esquemas tipo “carrusel” para distribuir espacios de venta, revisión de la normatividad vigente. Pero dejaron claro que el reglamento sigue en vigor. Ese punto es crucial.

Porque mientras no cambie la ley, el vendedor sin permiso seguirá siendo infractor. Y mientras siga siendo infractor, seguirá expuesto a detenciones. En ese terreno se mueve la discusión sobre el uso de la fuerza. Los vendedores denuncian que las intervenciones son desproporcionadas. Que no se trata de hacer cumplir la ley, sino de cómo se hace. Que esposar, someter o rodear a una persona que vende comida no corresponde a la gravedad de la falta. Las autoridades, por su parte, señalan que existen mecanismos para denunciar excesos y que, si algún elemento rebasa sus funciones, puede ser investigado por instancias como la Contraloría.

La disputa de la banqueta

El problema, entonces, no es solo legal. Es también operativo, humano. ¿Cómo se regula sin criminalizar? ¿Cómo se ordena sin excluir? Las respuestas no son simples. Porque detrás de cada puesto hay una historia. Familias que dependen de un ingreso diario, personas que encontraron en la calle una forma de sobrevivir en una economía que no siempre ofrece alternativas formales. Pero también hay una ciudad que crece, que se transforma, que busca ordenar sus espacios, atraer turismo, mantener una imagen.

Entre esos dos mundos, la banqueta se convierte en territorio en disputa. En los días posteriores a la protesta, algo cambió en el tono. Las autoridades hablaron de equilibrio. Los vendedores, de diálogo. Se abrió una puerta, aunque pequeña, hacia la negociación. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto.

Si el reglamento se mantiene sin cambios, los operativos continuarán y las detenciones seguirán siendo parte del paisaje urbano. Los vendedores, entonces, tendrán que elegir entre la informalidad y el riesgo constante. Si se modifica la normatividad, podría abrirse un nuevo escenario: permisos más accesibles, zonas definidas, reglas claras. Pero también surgirán nuevos retos: cómo distribuir los espacios, cómo evitar conflictos entre comerciantes, cómo garantizar que el orden no se convierta en exclusión. Hay un tercer camino, quizá el más complejo: construir un modelo mixto, donde la regulación no sea solo prohibición, sino integración. Pero ese camino requiere tiempo, voluntad política y, sobre todo, confianza. Hoy, en La Paz, esa confianza está en construcción. La crónica no termina aquí.

Al caer la noche, el malecón vuelve a llenarse. La gente camina, el mar respira, la ciudad sigue su ritmo. Pero en algún punto, donde antes había un vendedor ofreciendo elotes calientes, ahora hay un espacio vacío. Ese vacío no es solo físico. Es la huella de un conflicto que sigue abierto. Y mientras no se resuelva, la historia seguirá repitiéndose: un vendedor que se instala, un inspector que llega, una orden que se da, una detención que ocurre, una protesta que responde. Una ciudad que busca orden. Y otra que, desde la banqueta, solo pide trabajar.

Referencias:

https://www.eluniversal.com.mx/estados/comerciantes-ambulantes-protestan-tras-detencion-de-vendedor-en-la-paz-bcs-piden-reglas-claras-para-regular-su-actividad/ «Comerciantes ambulantes protestan tras detención de vendedor en La Paz, BCS».

https://www.posta.com.mx/bcs/ambulantes-exigen-permisos-dialogo-y-reglas-claras-durante-protesta-en-ayuntamiento-de-la-paz/vl2196283 «Ambulantes exigen permisos, diálogo y reglas claras durante protesta».

https://hoybcs.com/nos-tratan-como-delincuentes-protestan-comerciantes-en-ayuntamiento-de-la-paz/ «“Nos tratan como delincuentes”: protestan comerciantes en Ayuntamiento».

https://www.diarioelindependiente.mx/2026/04/la-ley-lo-prohibe-ayuntamiento-de-la-paz-defiende-retiro-de-ambulantes-en-el-malecon «“La ley lo prohíbe”: Ayuntamiento de La Paz defiende retiro…».

https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/denuncian-abusos-en-operativos-contra-ambulantes/730328 «Denuncian abusos en operativos contra ambulantes».

https://www.palabrabcs.com/municipios/la-paz/insistira-el-ayuntamiento-de-la-paz-en-reubicar-a-los-vendedores-ambulantes/ «Insistirá el Ayuntamiento de La Paz en reubicar a los vendedores ambulantes».

https://www.bcsnoticias.mx/tras-protesta-ayuntamiento-de-la-paz-plantea-espacios-regulados-para-comercio-ambulante/ «Tras protesta, Ayuntamiento de La Paz plantea espacios regulados para …»

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




En La Paz, arranca construcción de La Alamedita en Villas de Guadalupe

IMÁGENES: Ayuntamiento de La Paz.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Ayuntamiento de La Paz inició a la obra de construcción de la Alamedita en la colonia Villas de Guadalupe, un proyecto que forma parte de la rehabilitación integral de esta zona históricamente vulnerable; y que en coordinación con el gobierno estatal y federal se busca brindar un entorno más seguro para el desarrollo integral de las familias.

Al informar sobre el arranque de los trabajos, la directora general de Gestión Integral de la Ciudad, Kenia Selene Cervantes Villegas, detalló que incluyen la creación de nuevos andadores, explanadas y áreas verdes, así como la instalación de juegos infantiles y zonas para calistenia, además de un sendero para patinaje o ciclovía.

Actualmente, se están llevando a cabo labores de demolición, retiro de material y nivelación de superficies existentes, acciones que permitirán avanzar en la construcción de una infraestructura renovada y acorde a las necesidades de la comunidad.

La Alamedita se ubicará entre las calles San Ramón Nonato, San Isidro y Calle Norte, en la colonia Villas de Guadalupe, cumpliendo con el compromiso de la alcaldesa sobre la recuperación de espacios públicos e impulso a quienes viven en el área y en sus alrededores.




“No es sólo un camión”: El Tiburón Urbano de La Paz, la transformación y los desafíos

FOTOS: Ayuntamiento de La Paz | IA.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

Antes, tomar el camión era un show. Ahora sé exactamente cuándo llega y voy segura a la escuela.

— Testimonio de una estudiante paceña usuaria del Tiburón Urbano.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El sol del mediodía calienta la avenida Forjadores en La Paz. A lo lejos, un autobús azul y blanco se acerca, moderno, aire acondicionado y todo: el Tiburón Urbano. Para muchos habitantes de esta capital sudcaliforniana, este sistema de transporte ya no es solo un cambio estético, sino un símbolo de movilidad, acceso y esperanza… Con todas las complejidades de una obra pública en expansión. Este reportaje examina cómo funciona el Tiburón Urbano en 2026: qué beneficios ha traído, sus fallas y retos, y cómo lo perciben quienes lo usan a diario.

El Tiburón Urbano comenzó a circular en La Paz en 2024 como una propuesta municipal para modernizar el transporte público. Se planteó como un servicio con rutas definidas, pago digital, unidades más seguras y mayor inclusión ciudadana que el modelo tradicional de rutas sin sistema formal.  Su objetivo principal: lograr que la movilidad sea un derecho y no un privilegio para las personas que viven, estudian y trabajan en la ciudad. La alcaldesa Milena Quiroga Romero ha dicho que el municipio tiene la obligación de garantizar un transporte digno y de calidad.

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Las unidades del Tiburón Urbano tienen características modernas:

  • Pago electrónico mediante una tarjeta digital, evitando efectivo.
  • Climatización, videovigilancia y botones de pánico para seguridad.
  • Accesibilidad para personas con discapacidad en unidades específicas.
  • Conectividad con una aplicación móvil para seguir rutas en tiempo real.

Y, en uno de los reconocimientos más sociales del programa, menores con espectro autista que acuden al CREE (Centro de Rehabilitación e Educación Especial) viajan gratis en este transporte.

A inicios de 2026, el propio Ayuntamiento de La Paz reportó datos importantes sobre el uso del Tiburón Urbano. Desde su implementación, se han vendido más de 31 mil tarjetas de acceso, entre generales, estudiantiles y preferenciales para adultos mayores y personas con discapacidad. Con un costo accesible de alrededor de 12 pesos el pasaje general y 6 pesos el estudiantil o preferencial, el sistema es considerado competitivo frente a otras opciones de transporte en México.

Usuarios como Lorena, una trabajadora del centro, cuentan que antes debían caminar largas distancias o pagar taxis por la falta de rutas claras y seguras. “Ahora puedo planear mi día; veo el camión en la app y sé que va a llegar”, comenta. Este testimonio se escucha a menudo en paradas del sistema.

Ventajas: ¿Qué ha aportado el Tiburón Urbano?

  1. Mayor orden y seguridad urbana

La transición a una tarjeta digital ha reducido el manejo de efectivo y, con ello, al menos en teoría, la evasión de pago y situaciones de inseguridad. Además, muchos usuarios destacan la sensación de viaje más seguro, gracias al aire acondicionado, cámaras y botones de pánico en unidades que circulan por varias zonas esenciales de La Paz.

  1. Inclusión social

La gratuidad para menores con autismo que acuden a terapias en el CREE es un gesto concreto para incluir a la comunidad con discapacidad. También hay beneficios para estudiantes y adultos mayores, lo que favorece la movilidad de sectores sociales que antes dependían de opciones más precarias o costosas.

  1. Tecnologías que facilitan la vida cotidiana

La integración con la App La Paz permite que los usuarios consulten rutas, horarios y ubicación en tiempo real de los autobuses, lo que reduce la incertidumbre de esperar indefinidamente en paradas sin información. Esto representa una innovación perceptible para los habitantes jóvenes y adultos acostumbrados a soluciones digitales.

Desventajas y retos persistentes

  1. Problemas con la tarjeta y el sistema de recargas

Usuarios han reportado fallas frecuentes al recargar su tarjeta del Tiburón Urbano a través de la app municipal, lo que genera frustración y retrasos. Aunque la municipalidad ha habilitado la recarga en tiendas Oxxo en gran parte de la ciudad (alrededor del 71% de cobertura), aún hay zonas donde falta consolidar esta facilidad. Este tipo de inconvenientes, aunque técnicos, impacta directamente en la percepción de eficiencia del servicio.

  1. Capacidad insuficiente

A pesar de que recientemente se anunciaron 40 nuevas unidades con accesibilidad y mejoras, la demanda ciudadana ha crecido más rápido que la capacidad instalada. En horas pico, usuarios se quejan de que los autobuses llegan llenos o tardan en pasar, lo que obliga a algunos a buscar alternativas como taxis o plataformas privadas para llegar a sus destinos.

  1. Cobertura territorial y rutas limitadas

Aunque el sistema cubre zonas clave como Camino Real, Vinoramas y puntos como mercados, universidades y hospitales, aún existen áreas periféricas de La Paz que no cuentan con rutas suficientes o accesibles del Tiburón Urbano. Expertos en movilidad urbana señalan que el transporte público eficiente debe ser inclusivo no solo socialmente, sino territorialmente, conectando zonas periféricas con centros de empleo y servicios. Esto aún no se cumple del todo en La Paz.

Opiniones de usuarios: voces desde la calle

“Antes tenía que caminar dos kilómetros diarios.” — Juan, comerciante de la colonia Vista Hermosa.

“El Tiburón Urbano me facilitó la vida. Hay horarios más claros. Pero a veces la tarjeta no funciona y te atrasa todo el día.”

“La app es útil, pero no siempre actualiza bien.”— Sofía, estudiante universitaria.

“Es genial ver el bus en tiempo real. Lo malo es que a veces aparece y no pasa… O pasa sin que se actualice.”

“El sistema es un avance, pero falta más.” — Don Luis, trabajador jubilado.

“El servicio está mejor que antes, sin duda. Pero deberían pensar también en rutas nocturnas.”

Estos testimonios muestran un denominador común: el Tiburón Urbano es valorado, pero sus usuarios piden mejoras técnicas y de cobertura.

Expertos opinan: ¿es un modelo replicable?

La movilidad urbana es un tema estudiado en universidades y centros de investigación. Expertos señalan que estructurar el transporte público alrededor de rutas eficientes, tecnologías digitales y tarifas accesibles es clave para desincentivar el uso excesivo de automóviles, un problema que ya impacta la calidad del aire de ciudades mexicanas como La Paz. Sin embargo, también advierten que la tecnología no es suficiente si no se acompaña de una buena planificación de rutas, horarios y participación ciudadana. Es decir, un sistema como el Tiburón Urbano debe escuchar más a sus usuarios y adaptarse, algo que requiere de datos sobre movilidad real, encuestas y participación comunitaria.

El nuevo organismo: ¿más autonomía, mejores resultados?

Un paso importante en 2025 fue la creación del Organismo Público Descentralizado “Tiburón Urbano de La Paz”, con autonomía administrativa, personalidad jurídica y patrimonio propio para gestionar el transporte público. La idea detrás de esta figura es profesionalizar la operación, fortalecer la gestión técnica y dar continuidad a los proyectos de movilidad, invitando también a concesionarios locales a integrarse en un esquema ordenado. En teoría, esto permite mayor eficiencia en la operación, mejor toma de decisiones y menos burocracia. En la práctica, los resultados dependerán de la asignación de recursos públicos, claridad en rendición de cuentas y evaluación constante.

Mirar hacia 2027: ¿hacia dónde va el Tiburón Urbano?

A medida que La Paz crece, también lo hace la necesidad de soluciones integrales de movilidad. El Tiburón Urbano se ha consolidado como una alternativa más segura y moderna que el transporte tradicional, pero aún enfrenta retos de cobertura, operación y satisfacción ciudadana. Las autoridades han prometido mayor inversión, llegada de nuevas unidades, ampliación de rutas y fortalecimiento tecnológico. Queda por verse si estas acciones reducen los tiempos de espera, aumentan la seguridad y hacen del transporte público una opción preferida frente al auto particular. Porque, al final, la movilidad no es solo llegar de A a B: es la posibilidad de estudiar, trabajar, vivir plenamente y sentir que la ciudad te mueve a ti, no tú a la ciudad.

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Justicia Cívica

FOTOS: BCS Noticias | La Palabra BCS.

Ius et ratio

Arturo Rubio Ruiz

La Paz, Baja California Sur (BCS). Justicia Cívica es la institución pública que busca prevenir, contener, atender, solucionar, y eventualmente sancionar los conflictos derivados de la convivencia social en cotidianeidad, priorizando siempre la solución pacífica, sancionando en su caso las infracciones antisociales, buscando siempre la solución del conflicto, la reparación del daño y la armonización de los factores generadores de la controversia social. Esta función se ejerce a través del denominado juez cívico, que es el funcionario a cuyo cargo se encuentra esta labor.

Un juez cívico en La Paz percibe, aproximadamente, 24 mil pesos mensuales, lo cual es una buena noticia, pues estos ingresos están ligeramente por encima de la media nacional. Pero más allá del salario, el cargo representa una enorme responsabilidad social. Todos los días toman decisiones que afectan directamente la libertad, la dignidad y la convivencia de las personas. No es un trabajo de escritorio, es una función pública que ocurre en tiempo real, con personas reales y conflictos reales.

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Depende de la Dirección de Prevención del Delito y Justicia Cívica, que forma parte del Ayuntamiento y depende directamente de la Presidencia Municipal. Esto es clave, porque garantiza que el juez cívico no esté subordinado a la policía, sino que sea una autoridad imparcial que revisa la legalidad de cada detención y protege los derechos humanos de las personas que son presentadas ante el juez cívico.

El modelo de justicia cívica que actualmente se aplica, comenzó formalmente en noviembre de 2021, cuando se publicó el Bando de Policía, Buen Gobierno y Justicia Cívica en vigor. Desde entonces, La Paz dejó atrás el viejo modelo punitivo de barandilla y adoptó un sistema moderno, basado en mediación, justicia restaurativa y prevención del delito.

Conforme a la convocatoria publicada recientemente, para optar por una de las vacantes ofertadas para el cargo de juez cívico en La Paz, los requisitos son:

I. Ser ciudadano o ciudadana en pleno ejercicio de sus derechos políticos y civiles;

II. Tener 25 años cumplidos el día de su designación;

III. Demostrar la capacidad para desempeñar el cargo mediante la aprobación de los exámenes y evaluaciones correspondientes;

IV. Ser Licenciado en Derecho, con título y cedula profesional y tener por lo menos un año de ejercicio profesional;

V. Conocimiento amplio del modelo nacional de Policía y de Justicia Cívica;

VI. Diplomado, Congreso, Taller o cualquier otro, con valor curricular en materia de mediación y conciliación;

VII. Conocimientos sobre derechos humanos y justicia cívica;

VIII. Conocimientos del sistema penal acusatorio;

IX. No haber sido sentenciado por delitos cometidos contra la mujer y/o la familia, o encontrarse demandado por incumplimiento de las obligaciones alimenticias, ni suspendido o inhabilitado por responsabilidad administrativa.

X. No encontrarse en investigación por causa administrativa, gozar de buena conducta.

XI. A quienes aspiren al cargo en la Delegación Municipal de Todos Santos, deberán residir ahí

XII. Gozar de buena reputación y reconocida honorabilidad, y

XIII. Disponibilidad de horario.

Es inevitable comentar que actualmente existen más requisitos para ser juez cívico que para ser presidente de la Suprema Corte de Justicia, tras la defenestración que el oficialismo hizo del extinto Poder Judicial Federal. Esperemos que la próxima legislatura federal reconstituya la Corte y se privilegie la carrera judicial, el profesionalismo, la autonomía y la independencia en la administración de justicia.

Regresando al tema que nos ocupa, para ser juez cívico paceño, lo más importante es contar con la licenciatura en Derecho, cédula profesional, nociones del sistema penal acusatorio, conocimientos en derechos humanos y en mecanismos alternativos de solución de conflictos, pero —sobre todo—, se necesita vocación, capacidad de escuchar, firmeza ética y sensibilidad social. Un juez cívico no sólo aplica la ley, ayuda a reparar el daño social que deja un conflicto.

En mi experiencia como litigante, apuntando sobre el tema, considero que el mayor logro tras la implementación de la justicia cívica, ha sido el humanizar la justicia.

Quienes concurren ante el juzgado cívico no única ni necesariamente reciben una sanción; reciben una explicación, una audiencia, una posibilidad de mediación y, muchas veces, una alternativa como trabajo comunitario o componente terapéutico.

He podido constatar que se ha logrado resolver diversos conflictos comunitarios y evitar que escalen a escenarios de violencia que indefectiblemente devienen en delitos.

Va caminando bien el sistema de justicia cívica, pero aún hay mucho que hacer.

Se necesita más infraestructura, más personal y fomentar mas la cultura civica. La gente todavía está aprendiendo que la Justicia Cívica no es castigo, es una oportunidad para corregir conductas y reconstruir el tejido social. También es indispensable seguir profesionalizando al personal, porque este sistema exige un alto nivel técnico y humano.

En este proceso, la participación ciudadana es fundamental. La Justicia Cívica no funciona sin la comunidad. Vecinos, familias, escuelas, asociaciones comerciales y de profesionistas, ya que son aliados en la prevención del conflicto. La paz pública no se impone desde un juzgado, se construye con la corresponsabilidad de todos.

La Justicia Cívica es de la comunidad. Es el espacio donde la ciudad puede detenerse, mirarse y decidir convivir mejor. Cada conflicto resuelto fortalece a la sociedad en el municipio, presupuesto básico para la paz social que todos anhelamos.

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En La Paz, Eco Parque inicia recepción de árboles de navidad naturales

FOTO: Ayuntamiento de La Paz.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Dirección General de Servicios Públicos Municipales del Ayuntamiento de La Paz informó que, a partir de este miércoles y durante todo el mes de enero, se estarán recibiendo árboles de Navidad naturales en el Eco Parque.

El subdirector de Espacios Públicos, Raúl Ramos Lucero, invitó a la ciudadanía a sumarse a esta iniciativa: “invitamos a la ciudadanía a traer sus arbolitos de navidad en un horario de lunes a sábado de 7 de la mañana 12 del día, ya que estos arbolitos serán triturados con nuestro programa Manos a la Tierra, para ser reutilizados en trabajos de reforestación o las personas podrán llevarse el mulch para aplicarlo en sus hogares”.

Ramos Lucero señaló que el mulch es un material orgánico elaborado a partir de la trituración de troncos y ramas, el cual ayuda a conservar la humedad del suelo, regular la temperatura, controlar maleza y aportar nutrientes a los árboles conforme se descompone.

Finalmente, se recomienda a las y los ciudadanos llevar los árboles sin base ni clavos para facilitar su trituración, en caso contrario deberán informar al personal para su manejo adecuado.

Con estas acciones se busca evitar la generación de plagas y el abandono de árboles en calles, espacios públicos o arroyos, promoviendo una disposición responsable y sustentable de los árboles de navidad.