En La Paz, dan conferencia sobre aprobación de Ley para el Autismo en Yucatán

FOTO: Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El diputado Ángel David Valdez Jiménez, impulsor de la Ley para Personas Autistas aprobada recientemente en el estado de Yucatán, impartió la conferencia magistral “Antecedentes, experiencias y resultados para la aprobación de la Ley para la Atención de Personas con la Condición del Espectro Autista del Estado de Yucatán” en La Paz.

El legislador compartió el caso exitoso de la legislación aprobada el 15 de diciembre de 2025 por el Congreso de Yucatán, el cual creó un Centro Estatal de Autismo y, centros municipales e incorporó en la ley diagnósticos tempranos a bajo costo, atención médica y psicológica de pacientes, familiares y cuidadores, educativa y laboral, el cual partió de un censo para conocer las características y necesidades del sector.

El ponente generó una interesante disertación que involucró a docentes, asociaciones de padres de familia, autoridades y organizaciones civiles. Ante los representantes presentó las cuatro principales soluciones que el Congreso estableció en la Ley para Personas Autistas en Yucatán en materia de educación, de atención a familias, de empresas y del sistema de salud.

Puntualizó que se requiere de la participación de todos, pues el Poder Legislativo y las autoridades deben escuchar a todos los sectores para establecer en la ley la atención a sus necesidades. “Hay que escuchar a las familias que viven de cerca la situación, a los especialistas en salud, a los empresarios, a las autoridades, porque son estos quienes asignan los presupuestos. El reto es crear una ley que acompañe todas las etapas de la vida de las personas autistas”, determinó.

“La aprobación de la ley no es el final, es el principio, es una nueva lucha que va a tener varias etapas, que va a tener que renovarse”, apuntó.

Reconoció que, en el caso de Baja California Sur, su congreso y asociaciones están desarrollando ejercicios como las consultas públicas, que son muy importantes, ya que suman mucho, con ideas y soluciones.

La exitosa conferencia fue coordinada por la Asociación de Padres y Madres de Familia encabezada por Marcela Arrevillaga y apoyada por las comisiones unidas de Atención a Grupos Vulnerables y Personas con Discapacidad y de Derechos Humanos y Asuntos Indígenas que presiden la diputada Dalia Collins y Martín Escogido; asistieron las diputadas Lourdes Cornejo y Guadalupe Vázquez.




Autismo: la discapacidad que crece, se nombra y exige un mundo más habitable

FOTOS: Canva.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Al llegar a este Centro de Atención infantil, veo a un niño como de 6 años que llora fuertemente e intenta de forma desesperada acabar con su sufrimiento tapando con sus manos sus oídos. “Ponte los audífonos”, le dice su mamá, y el ruido del salón baja como si alguien hubiera cerrado una puerta invisible. El niño respira. Un compañero lo mira curioso. La maestra hace una seña rápida: “sí, déjalo”. Es un gesto pequeño, casi nada, pero sostiene la mañana.

La escena podría ocurrir en La Paz, en Lima o en San Diego. En 2025, ocurre cada vez más seguido en todas partes: niñas y niños que necesitan ajustes mínimos para poder aprender, convivir, jugar. Lo que durante décadas se llamó “rareza”, “mala crianza” o “capricho”, hoy tiene un nombre clínico y social: autismo.

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Y los números, esos que suelen llegar tarde a las aulas, ya están tocando la puerta. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2021, alrededor de 1 de cada 127 personas vivía con autismo a nivel global. No es una cifra abstracta: significa familias buscando diagnóstico, escuelas improvisando apoyos, sistemas de salud tratando de ponerse al día. En Estados Unidos, el monitoreo más citado y sistemático —la red ADDM de los CDC— reportó que en 2022, 1 de cada 31 niñas y niños de 8 años fue identificado con trastorno del espectro autista en las comunidades vigiladas. Es un aumento frente a mediciones anteriores y, sobre todo, un recordatorio: cuando se busca mejor, se encuentra más. Los CDC también describen algo que las familias ya saben sin estadísticas: el autismo aparece en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos; y la identificación depende mucho del acceso a evaluación, servicios y escuelas preparadas.

Pero el crecimiento no se siente solo en gráficos. Se siente en los pasillos. Para contar esta historia sin exponer a menores, los nombres fueron cambiados, pero los detalles pertenecen a relatos que se repiten en consultorios y salas de espera.

A “Marina” le dijeron durante años que su hija era “tímida” y “muy inteligente”. Hablaba bien, leía temprano, pero en las fiestas se escondía bajo la mesa y en la escuela regresaba agotada, como si hubiera corrido una carrera sin moverse del asiento. “El problema es que nadie sospecha cuando es niña”, cuenta Marina. “Te dicen que es ‘educadita’… hasta que se rompe”. La “ruptura” llegó a los 10: crisis de llanto, negativa a ir a clases, dolores de estómago antes de cada actividad grupal. El pediatra sugirió ansiedad. Una psicóloga mencionó “alta sensibilidad”. Al final, un equipo especializado habló de lo que nadie había dicho: autismo.

Esa ruta —larga, costosa, llena de diagnósticos parciales— no es la excepción, sobre todo cuando hablamos de niñas. Los CDC señalan que el autismo es identificado mucho más en niños que en niñas (una diferencia de varias veces, según sus reportes). Eso no significa necesariamente que “haya menos autismo” en niñas; significa, muchas veces, que se detecta más tarde o se detecta distinto. La literatura científica lleva años describiendo este fenómeno: niñas y mujeres pueden “camuflar” señales sociales, ser diagnosticadas como ansiedad o depresión, o no encajar en estereotipos clásicos usados durante décadas para reconocer el autismo. Y cuando el diagnóstico llega tarde, el costo se paga en salud mental, abandono escolar y sensación de fracaso. En otras palabras: el autismo no solo “crece”, también se está nombrando mejor.

Lo que se nombra, por fin, puede atenderse

En el debate público aparece la palabra “epidemia”. En el científico, la explicación suele ser más sobria. Los CDC muestran que la prevalencia medida sube con el tiempo, pero también enfatizan cambios en prácticas de identificación y acceso a registros y servicios en comunidades diversas. Eso no excluye que existan factores biológicos y ambientales en estudio; significa que parte del aumento tiene que ver con diagnósticos más amplios, más conciencia social y mejores sistemas de detección. Los especialistas coinciden en algo clave: el autismo es un neurodesarrollo con necesidades muy diversas. La OMS lo describe como un conjunto heterogéneo de condiciones y recuerda que las capacidades y apoyos requeridos varían a lo largo de la vida. No es un “sí o no” simple: es un espectro.

Cuando suben las cifras, suben también los rumores. Uno de los más persistentes es la idea de que las vacunas “causan” autismo. En diciembre de 2025, un comité global de seguridad de vacunas de la OMS revisó evidencia reciente a partir de revisiones sistemáticas y reafirmó que no existe un vínculo causal entre vacunas y autismo. Este punto no es un detalle: cada campaña de miedo se traduce en niños sin protección contra enfermedades prevenibles. Para muchas familias con diagnóstico reciente, la claridad científica funciona también como alivio: la culpa no cura; el apoyo sí.

Diagnosticar no es etiquetar: es abrir puertas. La OMS advierte que, aunque las características pueden detectarse en la primera infancia, el autismo a menudo se diagnostica mucho después. Y cada año perdido es un año sin apoyos, sin adaptaciones, sin herramientas para la familia y la escuela. La escuela deja de castigar lo neurológico (por ejemplo, sensibilidad al ruido, necesidad de rutinas, dificultad para leer dobles sentidos). La familia entiende que no es “mala conducta”, sino un modo distinto de procesar el mundo. El sistema de salud puede orientar terapias y apoyos según necesidades reales, no según intuiciones. Y, quizás lo más importante: el niño o la niña deja de crecer con la idea de que “está mal”.

UNICEF sostiene que la educación inclusiva es la forma más efectiva de asegurar que todos los niños tengan oportunidades reales de aprender y desarrollar habilidades para la vida. En la práctica, eso significa apoyos dentro del aula, capacitación docente, ajustes razonables, y una cultura escolar que no expulse lo diferente. Pero la inclusión no ocurre por decreto. Ocurre cuando él o la docente sabe qué hacer ante una crisis sensorial; cuando la dirección escolar entiende que una adaptación no es “privilegio”; cuando hay equipos de apoyo; cuando las familias no tienen que escoger entre trabajar o llevar a su hija a terapia a 40 kilómetros.

En abril de 2025, en una sede de Naciones Unidas en Ginebra, un evento por el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo incluyó una experiencia de realidad virtual para “sentir” la percepción autista frente a estímulos cotidianos.  La tecnología se convirtió en pedagogía emocional. Mostrar —aunque sea por minutos— cómo puede doler el mundo cuando todo grita al mismo tiempo.

Los apoyos que casi no cuestan, pero cambian vidas

A veces, lo que más falta no es un tratamiento sofisticado, sino sentido común institucional:

  • Permitir audífonos o protectores auditivos.
  • Dar anticipación de cambios en rutina.
  • Ofrecer instrucciones claras, por pasos.
  • Contar con espacios tranquilos para regulación.
  • Evitar castigos por crisis que no son voluntarias.

Son medidas de bajo costo. Su ausencia, en cambio, puede costar carísimo: abandono escolar, estrés familiar, violencia institucional.

Si el autismo se está extendiendo sobre miles de niñas y niños —y si además se está detectando mejor—, el problema no es “si existe”, sino qué tan preparados estamos para responder. Los CDC insisten en que sus estimaciones se basan en comunidades específicas y en registros disponibles; no son un “censo total” del país. Esa precisión técnica dice mucho: sin buenos sistemas de información, el fenómeno queda subestimado o se convierte en campo fértil para discursos oportunistas.

Por eso, la agenda pública suele resumirse en tres verbos:

  1. Detectar temprano y con equidad (incluyendo a niñas y comunidades con menos acceso).
  2. Acompañar a familias con servicios asequibles y cercanos.
  3. Incluir en escuela y comunidad, sin convertir el diagnóstico en motivo de segregación.

Al final del día, el niño de los audífonos regresa a casa con una hoja de tareas. No “superó” el autismo —porque el autismo no es una gripe. Superó, con apoyo, un entorno que no estaba diseñado para él. La historia global del autismo, en 2025, se parece a eso: no es solo el aumento de cifras. Es una disputa por significado. Por pasar de la sospecha al conocimiento, del estigma al derecho, de la soledad al acompañamiento. La discapacidad no está únicamente en el cerebro de una niña o un niño. Está —o desaparece— en la manera en que una sociedad decide mirar, escuchar y ajustar el mundo para que quepamos todos.

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En La Paz, Gobernador inaugura Clínica de Atención Integral para Autismo

FOTOS: Gobierno del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío encabezó la mañana de este jueves la entrega de la Clínica de Atención Integral para el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) de Baja California Sur, la cual requirió de una inversión de más de un millón de pesos, con el objetivo de esta acción es ampliar la cobertura de los servicios de salud y rehabilitación en beneficio de la niñez y adolescencia.

Acompañado por la presidenta honoraria del Sistema Estatal DIF, Patricia Imelda López Navarro, y la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero, el mandatario destacó que este nuevo espacio representa un paso importante en la construcción de un sistema de salud más justo, humano y solidario.

La clínica ofrecerá evaluación, diagnóstico, terapias especializadas y acompañamiento a las familias, inicialmente enfocada en niñas, niños y adolescentes; su creación permitirá incrementar la capacidad instalada del CREE, facilitando que más familias accedan a una atención profesional y a bajo costo, en comparación con los servicios privados.

Por su parte, la presidenta honoraria del DIF Estatal en su intervención recordó que este proyecto fue un compromiso asumido desde el inicio de la actual administración; indicó que este espacio está diseñado para que las familias que enfrentan dificultades económicas accedan a un servicio de calidad; mientras una terapia privada cuesta entre mil y 2 mil pesos, aquí el costo será entre 31 y 124 pesos.




Urge presupuesto y políticas públicas para las personas autistas: Congreso del Estado

FOTO: Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el panel “Autismo hoy 2025” realizado este miércoles en el Congreso del Estado, se precisó que la Ley para Personas Autistas, impulsada por la diputada Dalia Collins Mendoza, presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables y Personas con Discapacidad, marcará un parteaguas para esta comunidad, que adolece de un contexto de aceptación, comprensión y amor, que los escuchen y valoren.

La legisladora manifestó su entusiasmo por el resultado de este foro, mismo que marca la pauta rumbo a la Ley de Autismo en Baja California Sur.

Padres, madres de familia, médicos y médicas especialistas en salud mental, compartieron experiencias en un contexto de empatía, buscando concientizar a la sociedad para deje de juzgar y tome la acción, ayudando a las personas autistas y sus familias, que viven en un mundo hostil, que no está preparado para convivir con ellos, y que, lejos que ayudar y comprender, etiquetan las señales de como “conductas raras”.




Crean App «T-Asiste» para atender emergencias de niños con autismo: SSPE

FOTO: SSPE.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), a través del Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4), lleva a cabo la instalación de la App T-Asiste en dispositivos móviles de 20 padres y madres de familia, cuyos hijos presentan una condición del espectro autista, dio a conocer el titular del área, Bruno Cantarell Maytorena.

El titular de los centros C4 en la entidad, explicó que esta herramienta tecnológica, permitirá a los usuarios emitir una alerta directa al número de emergencias 911, en caso de que la vida del menor se encuentre en riesgo, de esta manera, hacer llegar una atención más eficaz ante situaciones de emergencia que requieran una respuesta inmediata por parte de las autoridades.

La aplicación T-Asiste, diseñada por el personal del área de informática de la institución, se puso en marcha como parte de un convenio de colaboración firmado entre la SSPE y el Instituto Sudcaliforniano para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (ISIPD) en 2024, con el propósito de ofrecer una atención especializada y oportuna a las personas con alguna discapacidad, misma que ahora, se amplía para incluir a menores con autismo.

Cantarell Maytorena comentó que actualmente esta herramienta digital, ha sido instalada a 80 personas que tienen dificultades auditivas, motriz o visual, misma que al ser instalada en los dispositivos, permite al operador telefónico que recibe la alerta tener acceso a la ubicación e información registrada por el usuario, lo que facilita la atención en el llamado de auxilio.

Por último, indicó que las personas que tienen con alguna discapacidad y deseen contar con esta aplicación, pueden acudir al ISIPD a registrar su información, la cual consta de nombre completo, dirección, número de contacto y tipo de discapacidad, para que la misma sea instalada en sus dispositivos telefónicos.