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Tierra Incógnita
Sealtiel Enciso Pérez
La Paz, Baja California Sur (BCS). El viento de abril todavía no había cambiado cuando la noticia comenzó a correr por las calles tranquilas de Loreto. No fue un rumor ni una filtración: estaba impresa, publicada, oficial. El 10 de abril de 2026, el Diario Oficial de la Federación (DOF) dio a conocer un decreto que, en apariencia, parecía técnico, casi burocrático. Pero en realidad, marcaba un giro profundo en el destino de este pueblo costero. Loreto dejaba de ser solo un puerto de cabotaje —limitado al tránsito nacional— para convertirse en puerto de altura y cabotaje, lo que significaba, en términos claros, abrir sus aguas a embarcaciones internacionales: cruceros, yates, buques de carga. La tinta aún no se secaba en el documento oficial cuando la inquietud comenzó a tomar forma en la comunidad.
En los días posteriores al 10 de abril, funcionarios portuarios y autoridades comenzaron a explicar el alcance del decreto. Para la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur (API BCS), el cambio representaba un paso estratégico. Loreto, decían, estaba listo. El crecimiento del tráfico marítimo en la región, su ubicación en rutas del Pacífico y su potencial turístico justificaban la decisión. Convertirlo en puerto de altura permitiría atraer inversión, fortalecer la conectividad y posicionarlo como un nodo internacional. En palabras oficiales, el decreto respondía a una visión de desarrollo: integrar a Loreto en los circuitos globales del comercio y el turismo marítimo. Pero en el malecón, donde las pangas regresan al atardecer y los pescadores limpian sus redes, la noticia no se recibió con entusiasmo.
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Al principio, fueron preguntas. ¿Qué significa recibir cruceros? ¿Habrá más turismo o menos? ¿Quién gana con esto? Prestadores de servicios turísticos comenzaron a comentar entre ellos. Guías de buceo, capitanes de embarcaciones, hoteleros pequeños. Loreto, durante décadas, había construido una identidad distinta: turismo de bajo impacto, contacto con la naturaleza, respeto por el entorno. El decreto parecía romper ese equilibrio.
Algunos recordaban que gran parte de la derrama económica de los cruceros no se queda en los destinos: los pasajeros llegan, consumen poco y se van. Otros pensaban en algo más profundo: el riesgo de perder lo que hacía único a Loreto.
El 22 de abril, apenas doce días después de la publicación en el DOF, el murmullo se convirtió en voz colectiva. Desde temprano, las calles del centro se llenaron de pancartas. “Loreto no se vende”, “No a los cruceros”, “Sí a las ballenas”. La marcha avanzó pacífica, pero firme, con una consigna clara: rechazo al decreto. No eran solo ambientalistas. Había comerciantes, familias, trabajadores del turismo, residentes extranjeros, jóvenes y adultos mayores. Una comunidad diversa unida por una preocupación común.
El punto de encuentro no era casual: Loreto está dentro del Parque Nacional Bahía de Loreto, un área natural protegida de alto valor ecológico, hábitat de especies como la ballena azul y múltiples especies endémicas. La protesta no era contra el desarrollo en sí, decían algunos. Era contra la forma en que se estaba planteando.
Con el paso de los días, las razones de la inconformidad comenzaron a articularse con mayor claridad. El principal temor: el impacto ambiental. El aumento del tráfico marítimo implicaría más emisiones, ruido submarino, riesgo de derrames y presión sobre los ecosistemas marinos. Para una región cuya riqueza depende del equilibrio natural, el riesgo no era menor. Las ballenas, los arrecifes, la biodiversidad que sostiene el turismo local podían verse afectados.
Además, la infraestructura actual del puerto no está diseñada para recibir embarcaciones de gran escala, lo que podría derivar en futuras obras con impactos adicionales. En cada argumento, la misma idea: el decreto no es solo administrativo, es una transformación profunda del territorio.
Mientras tanto, desde el ámbito oficial, el discurso era distinto. El decreto, insistían, traería beneficios económicos: mayor competitividad, nuevas inversiones, diversificación del turismo y conexión con rutas internacionales. Para las autoridades portuarias, Loreto podría convertirse en un punto estratégico del Pacífico, capaz de atraer cruceros y consolidar su economía. Pero en la comunidad, esas promesas se recibían con cautela. Algunos prestadores de servicios advertían que el turismo masivo podría desplazar a los negocios locales, cambiando la estructura económica del municipio. El temor no era solo perder ingresos, sino perder el control sobre el modelo de desarrollo.
Conforme avanzaban las protestas, las demandas se hicieron más específicas. Los manifestantes exigieron la revisión y posible cancelación del decreto, así como la realización de consultas públicas transparentes. No se trataba únicamente de oponerse, sino de participar. “Cualquier proyecto que impacte nuestro territorio debe ser consultado”, señalaron en cartas abiertas dirigidas a autoridades federales y estatales. El reclamo apuntaba a un punto clave: la falta de diálogo previo.
Ante la creciente presión social, las autoridades comenzaron a responder. El gobernador de Baja California Sur declaró que el decreto sería revisado y aseguró que no se perjudicaría a la población de Loreto. El Congreso local también intervino, enviando exhortos para analizar el impacto de la medida. Mientras tanto, la Alcaldesa de Loreto subrayó que cualquier implementación debería respetar los lineamientos del Consejo Asesor del Parque Nacional y garantizar la protección ambiental. El mensaje era claro: el decreto existe, pero su aplicación no está definida.
En Loreto, el debate no es solo técnico. Es, en esencia, una confrontación de visiones. Por un lado, está la idea de crecimiento: más inversión, más turismo, mayor integración global. Por otro, la defensa de un modelo distinto: sustentabilidad, conservación, identidad local. El decreto del 10 de abril se convirtió en el punto donde ambas visiones chocan. Para algunos, representa una oportunidad histórica. Para otros, un riesgo irreversible.
Las protestas no se detuvieron tras la primera marcha. Se recolectaron firmas, se organizaron reuniones comunitarias, se difundieron posicionamientos en redes sociales. En una sola jornada, se reunieron cientos de apoyos ciudadanos. El movimiento comenzó a tomar forma como una defensa organizada del territorio. Mientras tanto, el puerto seguía operando con normalidad, como si nada hubiera cambiado aún. Pero en el ambiente, algo ya era distinto.
Hoy, semanas después del decreto, Loreto vive en una especie de pausa tensa. El decreto está vigente, pero su implementación enfrenta resistencia social y revisión política. Las autoridades hablan de regulación, de estudios, de gradualidad. La comunidad habla de defensa, de consulta, de límites. El desenlace aún no está escrito.
Si el decreto se concreta plenamente, Loreto podría experimentar una transformación profunda. Podría integrarse a rutas internacionales, recibir cruceros, atraer inversiones y modificar su estructura económica. Pero también podría enfrentar presiones ambientales, cambios en su tejido social y una redefinición de su identidad turística. Si, en cambio, la presión social logra modificar o detener el decreto, Loreto reafirmaría su modelo actual, basado en la conservación y el turismo sustentable. Entre ambos escenarios, hay múltiples matices: regulación estricta, implementación parcial, acuerdos entre comunidad y gobierno.
Al caer la tarde, el mar de Loreto sigue siendo el mismo. Las aguas tranquilas reflejan el cielo, las pangas regresan lentamente, y en la distancia, si hay suerte, puede verse el soplo de una ballena. Pero en tierra firme, el ambiente ha cambiado. El decreto del 10 de abril no solo modificó una categoría portuaria. Abrió una discusión sobre el futuro, sobre el desarrollo y sobre el derecho de una comunidad a decidir su destino. Loreto, ese pueblo que durante siglos ha vivido entre el desierto y el mar, ahora enfrenta una nueva marea. No es de agua. Es de decisiones.
Referencias:
https://tribunademexico.com/protestan-loreto-decreto-puerto-altura/ «Protestan en Loreto contra decreto que lo convierte en puerto de altura …»
https://analisisbcs.com.mx/2026/04/13/consolida-api-bcs-a-loreto-como-puerto-de-altura-y-cabotaje-mediante-decreto-federal/ «Consolida API-BCS a Loreto como puerto de altura y cabotaje mediante …»
https://www.radioformula.com.mx/lapaz/pueblo-magico-de-loreto-no-se-vende-crece-defensa-ante-decreto-para-abrir-trafico-maritimo-internacional-20260422-0062.html «Pueblo Mágico de Loreto no se vende: crece defensa ante decreto para …»
https://www.eluniversal.com.mx/estados/habitantes-de-loreto-protestan-contra-decreto-portuario-en-bcs-alertan-por-impactos-ambientales-y-economicos/ «Habitantes de Loreto protestan contra decreto portuario en BCS»
https://www.meganoticias.mx/la-paz/noticia/protestan-en-loreto-por-cambio-a-puerto-de-altura/728759 «Protestan en Loreto por cambio a puerto de altura»
https://www.posta.com.mx/bcs/protestas-en-loreto-por-decreto-que-convierte-su-puerto-en-internacional-esto-significa-el-cambio/vl2194261 «Protestas en Loreto por decreto que convierte su puerto en …»
https://peninsulardigital.com/2026/04/21/protestan-por-la-decision-presidencial-de-convertir-a-loreto-en-puerto-de-altura-y-cabotaje/ «Protestan por la decisión presidencial de convertir a Loreto en “Puerto …»
https://oem.com.mx/elsudcaliforniano/local/se-revisara-el-decreto-que-cambia-estatus-portuario-de-loreto-no-perjudicaremos-a-la-gente-gobernador-29731802 «Se revisará el decreto que cambia estatus portuario de Loreto; no perjudicaremos a la gente: Gobernador»
https://diariohumano.com.mx/2026/04/23/loreto-exige-frenar-decreto-de-puerto-de-altura/ «Loreto exige frenar decreto de Puerto de Altura | Diario Humano»
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