La disputa por la educación nacional: más allá de una destitución

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Tierra Incógnita
Sealtiel Enciso Pérez
La Paz, Baja California Sur (BCS). A primera vista, la salida de Marx Arriaga Navarro de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) parece un simple relevo de un cargo técnico. Sin embargo, detrás de la remoción hay una intensa disputa política, pedagógica y cultural que revela tensiones profundas sobre qué y cómo se enseña a las niñas y niños de México, sobre la política educativa de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y sobre el papel del Estado en la educación pública.
Arriaga —coordinador de los nuevos libros de texto gratuitos del sexenio anterior— fue separado de su puesto en febrero de 2026 con un procedimiento que el propio funcionario calificó como “ilegal” y la SEP describió como un cambio de naturaleza en la designación del cargo, sin que ello “constituyera un desalojo”. Su conflicto con la SEP —liderada por el secretario Mario Delgado Carrillo y la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez— estalló en los últimos meses, tras negarse Arriaga a aplicar cambios sugeridos a los libros que él mismo ayudó a desarrollar como parte del proyecto de la NEM.
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Quién es Marx Arriaga y por qué fue removido
Doctor en Filología Hispánica y profesor investigador, Marx Arriaga Navarro llegó a la SEP en 2019, en tiempos de la administración de Delfina Gómez Álvarez, y desde 2022 encabezó la política editorial de los nuevos LTG vinculados con la Nueva Escuela Mexicana. Arriaga se convirtió en una figura polémica al defender una visión de educación centrada en un currículo humanista, crítico y comunitario, con participación directa de docentes en la elaboración de materiales, en contraste con enfoques más tradicionales y especializados.
En su defensa mediática, tras la notificación de su salida, Arriaga afirmó que se le exigió eliminar contenidos de los libros —como referencias históricas, sociales y metodológicas— que él consideraba esenciales para una formación integral, y que su negativa a aceptar esos cambios provocó confrontaciones con otros mandos de la SEP. Además, dijo percibir una contradicción interna de proyecto educativo, donde algunos funcionarios ajenos a la tradición del llamado obradorismo estarían presionando para modificar la orientación docente de los materiales.
La SEP, por su parte, negó que hubiera habido un desalojo forzado y subrayó que la modificación del puesto obedece a razones administrativas y legales.
Libros de texto gratuitos: historia y el legado reciente
Los libros de texto gratuitos (LTG) forman parte de una política pública mexicana con más de seis décadas de historia. Desde su creación en 1959 a través de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), estos materiales se han considerado una herramienta clave para garantizar equidad educativa y homogeneidad curricular en todo el país.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018–2024), los LTG fueron reimaginados dentro de la NEM, una propuesta que privilegia una visión humanista y comunitaria del aprendizaje, con campos formativos integrados y un enfoque más transversal del conocimiento. Este cambio generó un amplio debate. Críticos señalaron inconsistencias temáticas, carencias metodológicas y falta de presencia de materias tradicionales por asignatura; defensores destacaron la participación docente y el enfoque centrado en la experiencia social y cultural del estudiantado.
El propio presidente López Obrador salió a defender los nuevos textos en 2023, afirmando que eran “muy bien hechos” y que reflejaban el trabajo de especialistas y maestros, pese a las críticas.
Las críticas: ideologías, contenido y estructura
Una de las principales líneas de crítica internacional y nacional fue la supuesta presencia de contenido ideológico, mala presentación de disciplinas como matemáticas y la eliminación de estructuras didácticas tradicionales, lo que según algunos expertos podría impactar negativamente en el aprendizaje. Académicos también han señalado que la reorganización de contenidos y la integración de asignaturas en campos formativos puede haber diluido la profundidad en materias específicas, lo que podría afectar la enseñanza de conceptos fundamentales como matemáticas o historia moderna.
Por otro lado, defensores de la reforma apuntan a que los cambios responden a una visión educativa integral, donde la educación no solo transmite contenidos, sino que fomenta pensamiento crítico, equidad de género y diversidad cultural. Estudios académicos han documentado que estos discursos contrapuestos se reflejan en la recepción de los textos por parte de distintos actores educativos y sociales, quienes valoran o critican los LTG desde perspectivas metodológicas, políticas y culturales.
Retos inmediatos para la educación básica
La remoción de Arriaga y el debate sobre los LTG evidencian desafíos estructurales y políticos en la educación básica mexicana:
- Sostenibilidad pedagógica
La transición hacia un currículo integrado y humanista plantea la necesidad de apoyar a docentes en su implementación, capacitando a las comunidades escolares para adaptar estos materiales a contextos diversos. Esto implica recursos, formación continua y evaluación rigurosa del impacto pedagógico.
- Equilibrio entre innovación y contenido fundamental
Las tensiones entre enfoques pedagógicos innovadores y la necesidad de asegurar dominio de habilidades básicas (matemáticas, lenguaje, ciencias) requieren una revisión equilibrada de cómo se integran contenidos en los libros sin sacrificar profundidad y coherencia.
- Transparencia y gobernanza educativa
La polémica ha animado a sectores políticos y organizaciones de la sociedad civil a pedir revisión transparente de los LTG, con participación plural y evidencia técnica que respalde sus decisiones editorial y curricular.
- Participación de la comunidad educativa
La discusión pública ha puesto de manifiesto el papel de madres y padres de familia, docentes, académicos y estudiantes en la construcción y evaluación de políticas educativas. Incorporar estas voces en procesos de revisión y creación de materiales es un desafío organizacional de largo plazo.
Impacto político y social
Más allá de lo técnico, la controversia por los LTG y la salida de Arriaga tiene consecuencias políticas y sociales. Actores de oposición ven en estos hechos una señal de reconfiguración interna del proyecto educativo de la Cuarta Transformación, mientras defensores de la reforma educativa lamentan la pérdida de un aliado clave en la defensa de la NEM. Organizaciones como el Consejo Nacional de Nueva Derecha han aprovechado el momento para exigir una revisión de los contenidos de los libros elaborados bajo la gestión de Arriaga, señalando sesgos ideológicos que, a su juicio, requieren rectificación.
Esta pugna refleja una idea más amplia de cómo México entiende su educación pública: ¿debe la educación conectar con una visión humanista y crítica del país, o priorizar contenidos técnicos tradicionales? ¿Quién tiene la autoridad para decidirlo? Son preguntas que trascienden a cualquier funcionario y que requieren diálogo social profundo.
Mirada hacia el futuro: reconstruir consenso en educación
La educación básica en México entra a un periodo de transición. La SEP y la sociedad tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de construir un pacto educativo más amplio, que reconozca los errores y logros de los nuevos LTG, que fortalezca la enseñanza de competencias fundamentales, y que incluya a maestros y comunidades en la evaluación permanente de los materiales educativos.
El desafío no radica solo en definir qué contienen los libros, sino en asegurar que cada niña y niño mexicano tenga acceso a materiales relevantes, rigurosos y equitativos, respaldados por evidencia pedagógica y amplios consensos sociales. Si esto ocurre, la educación básica puede salir más fuerte de esta crisis; si no, la disputa por los libros de texto será solo un síntoma de tensiones más profundas que esperan ser resueltas en el corazón de la política educativa mexicana.
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