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Ius et ratio
Arturo Rubio Ruiz
La Paz, Baja California Sur (BCS). El principio precautorio: una herramienta ciudadana para defender el agua y la vida en la Reserva de la Biósfera Sierra de la Laguna, decretada Área Natural Protegida en 1994, que no es solo una zona montañosa o un paisaje atractivo, es la principal fábrica de agua del Sur del Estado, de la cual dependen las zonas urbanas y las comunidades rurales de los municipios de La Paz y Los Cabos. La infiltración de lluvia en sus suelos y bosques alimenta los acuíferos en una de las entidades con mayor estrés hídrico del país.
Hoy, esta reserva enfrenta una amenaza real: proyectos turísticos e inmobiliarios que pretenden instalarse en su zona de amortiguamiento y áreas estratégicas para la recarga de agua. Aunque se presenten como “ecoturísticos” o de “bajo impacto”, diversos colectivos ciudadanos y especialistas han advertido que cualquier intervención mal evaluada puede afectar irreversiblemente el ciclo del agua. Frente a esta amenaza, existe una herramienta jurídica poderosa, al alcance de la sociedad: el principio precautorio.
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En términos sencillos, el principio precautorio significa que cuando existe la posibilidad de un daño grave o irreversible al medio ambiente, la falta de certeza científica absoluta no puede usarse como pretexto para autorizar una actividad riesgosa. Dicho de otra forma: si no estamos seguros de que un proyecto no dañará la naturaleza, lo responsable es no autorizarlo, o al menos detenerlo hasta tener plena certeza.
Este principio está reconocido en México como parte del derecho humano a un medio ambiente sano, consagrado en el Artículo 4º constitucional.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha desarrollado ampliamente este principio. En una tesis clave, la Corte estableció que:
◆ No se requiere demostrar el daño ambiental con certeza absoluta.
◆ Basta la posibilidad razonable de afectación.
◆ La incertidumbre científica es precisamente la razón para aplicar el principio precautorio.
◆ Debe prevenirse el daño antes de que ocurra, no repararlo después.
Además, la SCJN ha diferenciado claramente entre:
- Prevención (cuando el daño ya es conocido), y
- Precaución (cuando el daño es incierto pero factible).
En materia ambiental, la duda favorece a la naturaleza, no al proyecto económico.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha fortalecido este enfoque. En casos recientes, como Habitantes de La Oroya vs. Perú, la Corte sostuvo que
◆ Los Estados deben actuar con cautela aun cuando no exista certeza científica.
◆ El principio precautorio protege el derecho a la vida, la salud y la integridad personal.
◆ Si hay indicios plausibles de daño grave o irreversible, el Estado debe prevenirlo.
Esto es fundamental para México, ya que las decisiones de la Corte Interamericana son obligatorias para el Estado mexicano.
Derecho comparado: una regla común en países responsables
Países como Alemania, Francia, España y otros miembros de la Unión Europea aplican el principio precautorio para:
Փ Frenar proyectos mineros.
Փ Detener desarrollos turísticos en zonas frágiles.
Փ Proteger fuentes de agua y ecosistemas estratégicos.
En estos países, la carga de la prueba recae en quien quiere desarrollar, no en la naturaleza ni en la ciudadanía.
El principio precautorio en la Sierra de la Laguna
Aplicado al caso concreto de la Sierra de la Laguna, el principio precautorio implica que:
- Si un proyecto turístico puede afectar la recarga de acuíferos, no debe autorizarse.
- Si existen dudas sobre su impacto acumulativo, debe detenerse.
- Si se pretende fragmentar proyectos para minimizar su evaluación ambiental, esto viola el espíritu del principio precautorio.
Un llamado a la participación ciudadana
El principio precautorio no es solo para abogados o jueces. Es una herramienta de la sociedad:
◆ Para exigir información,
◆ Para participar en consultas públicas,
◆ Para promover amparos y acciones legales,
◆ Para recordar a las autoridades que el agua vale más que cualquier desarrollo turístico
Corolario
La Sierra no es un sitio cualquiera: es infraestructura natural crítica para la vida en Baja California Sur. El daño al agua no se corrige, se hereda a futuras generaciones. Defender la Sierra de la Laguna es defender el derecho al agua, a la salud y a la vida. Cuando hay duda, la ley está del lado de la naturaleza.
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