El costo de alterar el orden de los apellidos en BCS

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Ius et ratio

Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La iniciativa que propone permitir la alteración del orden de los apellidos en el Registro Civil en Baja California Sur —anteponiendo el apellido materno al paterno— se presenta como una medida orientada a fortalecer el derecho a la identidad y promover la igualdad de género. No obstante, desde una perspectiva técnica, jurídica y administrativa, dicha propuesta resulta ociosa, estéril e incluso contraproducente, al no resolver de fondo problemas estructurales de desigualdad y, en cambio, generar múltiples riesgos e inconsistencias en el orden jurídico y administrativo.

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Antecedentes históricos

El sistema de apellidos en México tiene raíces en la tradición hispánica, que estableció la doble filiación nominal (paterno-materno) como mecanismo de identificación plena del individuo dentro del núcleo familiar. Este modelo cumple funciones de orden público: garantiza certidumbre jurídica, trazabilidad genealógica y coherencia registral.

Si bien el primer apellido ha sido tradicionalmente el paterno, ello no implica jurídicamente una subordinación del linaje materno, sino una convención uniforme que permite la operatividad del sistema registral. Cambiar esta regla sin una reforma integral de fondo implicaría debilitar la función ordenadora del nombre.

Derecho comparado

En países como España, desde la reforma de 1999, se permite alterar el orden de los apellidos por acuerdo de los progenitores. Sin embargo, esta reforma ha derivado en múltiples problemas prácticos, obligando al establecimiento de reglas subsidiarias complejas y a reiteradas interpretaciones administrativas para garantizar la uniformidad entre hermanos y evitar cambios arbitrarios.

En América Latina, la tendencia mayoritaria mantiene el orden tradicional por razones de seguridad jurídica, aunque se han abierto excepciones limitadas.

En todos los casos, las reformas han requerido ajustes sistémicos profundos en registros civiles, bases de datos fiscales y sistemas de identidad nacional, lo cual no parece contemplado de manera integral en la iniciativa bajo análisis.

Inconvenientes jurídicos y administrativos

  • Desarticulación del sistema registral

El marco normativo vigente en México —incluyendo CURP, registros civiles y sistemas fiscales (SAT)— presume un orden uniforme de apellidos. Alterar dicho orden generaría inconsistencias en la identificación de las personas, duplicidades registrales y problemas en la interoperabilidad de bases de datos.

  • Inseguridad jurídica en la identificación

La identidad jurídica requiere estabilidad y previsibilidad. Introducir múltiples combinaciones discrecionales de apellidos dificultará la trazabilidad de las personas en procedimientos legales, notariales, financieros y administrativos.

  • Confusión genealógica y ruptura de cadenas de filiación

El orden actual permite identificar de manera relativamente clara la línea paterna y materna a lo largo de generaciones. La alternancia libre de apellidos introduce ambigüedad, complicando la reconstrucción genealógica, la investigación histórica e incluso procesos sucesorios.

  • Carga administrativa y costos públicos

La implementación de esta medida implicaría modificar sistemas informáticos, protocolos de registro y mecanismos de validación de identidad, con un costo económico significativo que no guarda proporción con el beneficio simbólico que persigue la iniciativa.

  • Efecto nulo en la igualdad sustantiva

La propuesta se limita a un cambio nominal que no incide en las causas estructurales de desigualdad de género, como la brecha salarial, la violencia de género o la falta de acceso a oportunidades. Se trata de una medida simbólica que puede generar una percepción de avance sin producir efectos reales.

  • Traslado del problema, no solución

Lejos de reivindicar el papel de la madre, la medida únicamente desplaza la preeminencia del apellido del abuelo paterno por la del abuelo materno, sin modificar la lógica estructural del sistema de apellidos. En consecuencia, el argumento de justicia histórica pierde sustento material.

Consideraciones en materia de Derechos Humanos

El derecho a la identidad, reconocido en el Aartículo 4º constitucional y en tratados internacionales, implica garantizar nombre, filiación y nacionalidad.

Sin embargo, este derecho no exige la alteración del orden de los apellidos, sino la certeza sobre los mismos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que las regulaciones sobre el nombre deben equilibrar la autonomía individual con el interés público en la seguridad jurídica.

En este caso, el interés público resulta comprometido, pues la reforma introduce incertidumbre sin un beneficio proporcional en términos de derechos fundamentales.

Corolario

La iniciativa analizada, obedece más a un capricho ideológico que a una necesidad real. Carece de eficacia jurídica y produce efectos adversos en el sistema registral y administrativo.

Se trata de una medida simbólica que no atiende las causas reales de la desigualdad de género y que, por el contrario, introduce desorden, inseguridad jurídica y costos innecesarios para el Estado.

Por las razones expuestas, se concluye que la propuesta debe ser desechada por el Congreso del Estado de Baja California Sur, privilegiando reformas que generen impactos reales, medibles y sustantivos en la protección de los derechos humanos y la igualdad entre mujeres y hombres.

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Las aulas en pausa: el paro magisterial que sacude a Baja California Sur

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Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El lunes 1 de junio de 2026, las escuelas de Baja California Sur amanecieron con una quietud inusual. En muchas colonias, madres y padres de familia hicieron la misma pregunta antes de salir de casa: si habría clases o si el paro anunciado por el magisterio se mantendría. La respuesta llegó pronto, por mensajes de directivos, grupos escolares y comunicados sindicales: las actividades quedaban suspendidas en numerosos planteles. Lo que comenzó como una jornada de presión laboral se convirtió, con el paso de los días, en un conflicto estatal que ha puesto frente a frente a docentes, autoridades educativas, gobierno estatal, familias y estudiantes.

El origen inmediato del paro estuvo en las demandas del magisterio sudcaliforniano relacionadas con pensiones, servicios médicos, condiciones salariales y problemas administrativos acumulados. La Sección 3 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezada por Elmuth Castillo Sandoval, confirmó la movilización y la extendió durante los días siguientes. Al mismo tiempo, expresiones del magisterio mantuvieron sus propias acciones de protesta, con plantones y concentraciones en espacios públicos de La Paz y otros municipios.

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La causa más profunda del conflicto se encuentra en la inconformidad contra el régimen de cuentas individuales derivado de la Ley del ISSSTE de 2007. Para miles de docentes, ese modelo modificó la expectativa de jubilación digna y trasladó parte del futuro laboral a un esquema financiero que consideran insuficiente. La exigencia de eliminar las cuentas individuales y regresar a un sistema solidario de pensiones se convirtió en el núcleo de la protesta. A ello se sumaron reclamos por deficiencias en los servicios médicos del ISSSTE, falta de especialistas, desabasto de medicamentos, trámites rezagados y la demanda de resolver cargas fiscales vinculadas al llamado “doble patrón”.

La protesta local coincidió con un contexto nacional de movilización magisterial. La CNTE había convocado a un paro nacional indefinido a partir del 1 de junio, también centrado en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el rechazo a las cuentas individuales y la exigencia de mejores condiciones laborales. Aunque Baja California Sur tiene una dinámica sindical propia, el clima nacional fortaleció la presión en la entidad y dio mayor visibilidad a una inconformidad que ya venía acumulándose desde meses anteriores.

El Gobierno de Baja California Sur recibió previamente un pliego petitorio del magisterio, con planteamientos laborales y salariales. Ese documento mostró que la inconformidad no se limitaba a una sola demanda, sino a un conjunto de asuntos que combinan temas estatales y federales. Ahí radica una de las dificultades centrales del conflicto: algunas respuestas dependen del gobierno estatal, pero otras requieren intervención directa de la Federación, del ISSSTE, de la Secretaría de Educación Pública federal, de Hacienda o incluso de reformas legislativas.

La Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur, encabezada por Alicia Meza Osuna, reconoció la legitimidad de varias demandas, pero llamó a terminar el paro para cerrar adecuadamente el ciclo escolar 2025-2026. La dependencia advirtió que junio es un mes clave para evaluar el tercer trimestre, aplicar exámenes finales, elaborar boletas y certificados. La postura oficial fue clara: el derecho laboral de manifestarse debía equilibrarse con el derecho de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a concluir sus actividades escolares en tiempo y forma.

El paro afectó principalmente a la educación básica. Desde Guerrero Negro hasta Cabo San Lucas, la suspensión de actividades modificó la rutina de miles de familias. En hogares donde ambos padres trabajan, la falta de clases obligó a buscar cuidados alternativos. En comunidades rurales, donde la escuela también funciona como centro de organización social, el cierre temporal de planteles generó incertidumbre. En secundarias y primarias, estudiantes quedaron a la espera de saber si habría exámenes, recuperación de contenidos o ajustes al calendario.

Las consecuencias educativas no son menores. Cada día sin clases representa contenidos que deberán reorganizarse, evaluaciones que se posponen y procesos administrativos que se acumulan. Para estudiantes próximos a cerrar grado escolar, la incertidumbre pesa más. Para docentes, el dilema también es complejo: protestan por derechos laborales que consideran fundamentales, pero lo hacen desde una profesión cuya razón de ser está directamente vinculada con la continuidad del aprendizaje.

En las calles de La Paz, el conflicto adquirió forma visible. Docentes se instalaron en Palacio de Gobierno, en la Plaza de la Reforma, en instalaciones de la SEP y en otros puntos de presión. Las pancartas hablaban de pensiones, salud, justicia laboral y retiro digno. No era una protesta improvisada: detrás había años de inconformidad, asambleas, consultas, comunicados y una sensación extendida de que las respuestas institucionales habían sido insuficientes.

El gobernador, Víctor Manuel Castro Cosío, intervino solicitando apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum para abrir una mesa nacional que revisara el régimen de cuentas individuales. Ese gesto fue leído por la dirigencia sindical como un respaldo político importante, aunque no suficiente para levantar la movilización. El magisterio pidió compromisos medibles, minutas firmadas y rutas concretas de solución. La experiencia de conflictos anteriores ha hecho que los docentes desconfíen de los acuerdos generales sin fechas, montos o responsables definidos.

Uno de los avances reportados fue la instalación de mesas de negociación con el gobierno estatal para revisar asuntos contractuales, salariales y administrativos. También se mencionó la atención a temas de salud, incluyendo brigadas médicas en regiones apartadas como Pacífico Norte y comunidades rurales de Los Cabos. Sin embargo, esas acciones fueron vistas como respuestas parciales frente a demandas de mayor alcance. La eliminación del régimen de cuentas individuales, por ejemplo, no puede resolverse desde una oficina estatal.

El paro también mostró diferencias internas dentro del magisterio. Por un lado, la estructura institucional de la Sección 3 del SNTE encabezó movilizaciones y negociaciones formales. Por otro, grupos disidentes mantuvieron presión propia y colocaron demandas adicionales, como la abrogación completa de la Ley del ISSSTE de 2007 y la solución al problema fiscal del doble patrón. Esa diversidad de voces refleja la complejidad del movimiento: no se trata de un bloque uniforme, sino de un gremio amplio, con corrientes, estrategias y grados distintos de confianza hacia las autoridades.

Para las autoridades educativas, el principal reto inmediato es recuperar la normalidad escolar sin ignorar las causas del conflicto. Obligar al regreso sin respuestas podría profundizar el malestar. Pero prolongar indefinidamente el paro afectaría a estudiantes y familias. La solución requiere diálogo, pero también precisión: qué demandas puede resolver el Estado, cuáles debe gestionar ante la Federación, qué plazos son realistas y cómo se verificará cada compromiso.

Para el magisterio, el reto es mantener legitimidad social. La defensa de pensiones, salud y salario tiene respaldo entre amplios sectores, pero la suspensión de clases genera preocupación en familias que dependen de la escuela. La fuerza del movimiento dependerá no solo de su capacidad de presión, sino también de explicar con claridad por qué sus demandas impactan en la calidad educativa. Un docente con incertidumbre laboral, sin atención médica adecuada o sin perspectiva de retiro digno trabaja bajo condiciones que tarde o temprano afectan al sistema completo.

El conflicto deja una lección de fondo: la educación pública no se sostiene únicamente con planes de estudio, libros de texto o calendarios escolares. También requiere estabilidad laboral, servicios médicos funcionales, pensiones justas y canales permanentes de diálogo. Cuando esos elementos fallan, la inconformidad termina llegando a las aulas, aunque se exprese en las calles.

Hasta este jueves 4 de junio, el paro continuaba y las clases seguían suspendidas en educación básica en Baja California Sur. Los resultados aún son parciales: hay mesas abiertas, pronunciamientos oficiales, gestiones ante la Federación y medidas emergentes en salud, pero no una solución definitiva al núcleo del conflicto. La disputa por las pensiones y la seguridad social seguirá siendo el punto más difícil.

El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para convertir la presión en acuerdos verificables. Si las mesas producen compromisos claros, el paro podría abrir una ruta de solución. Si predominan las respuestas generales, el conflicto puede reaparecer con mayor fuerza. En medio quedan los estudiantes, las familias y los propios maestros, atrapados entre la urgencia de volver a clases y la necesidad de resolver problemas que llevan años esperando.

Baja California Sur vive así una pausa incómoda. Las escuelas cerradas no solo muestran un conflicto laboral; revelan una fractura más profunda entre las condiciones reales del trabajo docente y las exigencias sociales depositadas sobre la educación pública. El paro iniciado el 1 de junio no puede entenderse como un hecho aislado. Es el resultado de una acumulación de promesas, reformas, rezagos y demandas que llegaron a un punto límite. Su solución exigirá más que llamados al regreso: requerirá acuerdos serios, presupuesto, voluntad política y seguimiento público.

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Exhortan a Ayuntamientos de BCS implementar sistema de alerta temprana para sismos

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Congreso del Estado aprobó exhortar a los ayuntamientos de Baja California Sur, y de manera especial al Ayuntamiento de Los Cabos, para que impulsen la implementación y fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, tanto para sismos como en casos de inundaciones, en coordinación con las autoridades estatales y federales competentes en materia de protección civil.

El diputado Erick Ivan Agundez Cervantes señaló que es con el objeto de contar con una medida de prevención y gestión integral del riesgo, orientada a proteger a la población, mejorar la coordinación institucional ante emergencias y disminuir las posibles afectaciones derivadas de la actividad sísmica.

El legislador planteó que, si bien ya existen esfuerzos institucionales en materia de protección civil y monitoreo meteorológico, resulta necesario fortalecer las capacidades municipales mediante la incorporación de tecnologías, protocolos de comunicación y mecanismos de difusión que permitan alertar oportunamente a la ciudadanía, especialmente en comunidades vulnerables y zonas de alto riesgo.

En contexto, recordó que las precipitaciones intensas que se presentan durante la temporada de huracanes han ocasionado que los municipios de Los Cabos, La Paz, Comondú, Loreto y Mulegé hayan enfrentado históricamente inundaciones, interrupción de servicios públicos, daños en carreteras y comunidades aisladas, generando importantes costos sociales y económicos para la población y los gobiernos, razón por la cual consideró pertinente exhortar a los ayuntamientos.




Familiares de elementos de seguridad fallecidos en su labor tendrán pensión estatal

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Familiares de elementos de seguridad pública caídos en el cumplimiento de su deber podrán acceder a una pensión otorgada por el Gobierno del Estado, luego de que el Congreso del Estado expidiera la Ley para el Otorgamiento de Pensión a Deudos de los Integrantes de las Instituciones de Seguridad Pública del Estado y los Municipios de Baja California Sur, propuesta por la diputada Guadalupe Vázquez Jacinto.

Se otorgará mensualmente una pensión equivalente a 356 Unidades de Medida y Actualización (UMA), considerada desde la fecha del fallecimiento y hasta por un periodo de 12 meses. El monto original propuesto fue de 90 UMA, sin embargo, el Gobernador en coordinación con la Mesa de Seguridad propuso elevarlo a las 356 veces el valor de la UMA (41 mil 672 pesos) que equivale a poco más de 500 mil pesos en total anual.

Diputadas y diputados avalaron en votación unánime el dictamen de la Comisión Permanente de Seguridad Pública que busca dar tranquilidad tanto a los elementos de dichas instituciones como a sus familias, manifestándose el respaldo en tribuna las diputadas Teresita Valentín (MORENA), Karina Olivas (PT), Lupita Saldaña (PAN), los diputados Sergio Guluarte (MORENA), Fabrizio del Castillo (PRI) y la misma iniciadora Guadalupe Vázquez.

Además de las instituciones de seguridad estatales y municipales, se incluye en el beneficio el sistema estatal penitenciario, de impartición de justicia, de protección civil y de los cuerpos de bomberos.

Cabe precisar que la pensión se otorgará con independencia de los seguros y prestaciones  que ya se encuentren consagrados a favor de los trabajadores.

Para que los deudos puedan contar con la pensión, la ley estipula obligatorio que cada servidor designe a sus beneficiarios en los formatos que las áreas de recursos humanos deberán expedir para ello; en tanto que los deudos podrán reclamarla hasta transcurridos noventa días naturales a partir del deceso.

Tanto la Secretaría de Finanzas y Administración del Gobierno del Estado como las tesorerías municipales deberán realizar la asignación de las partidas financieras, en un plazo no mayor a 30 días naturales a partir de la entrada en vigor de la ley.




Presenta Gobernador avances en salud a 5 años de gobierno

FOTO: Gobierno del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). A cinco años de administración, Baja California Sur registra avances en infraestructura, personal y servicios de salud en beneficio de las familias de los cinco municipios, destacó el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío al encabezar, junto con la secretaria de Salud, Ana Luisa Guluarte Castro, la Conferencia para el Pueblo.

En este marco, se presentaron los principales resultados para consolidar la red estatal de salud mediante nuevas obras, mantenimiento de unidades médicas, incorporación de personal y ampliación de servicios.

El mandatario destacó obras como el nuevo Hospital General de Santa Rosalía, la Clínica Hospital del ISSSTE en Cabo San Lucas, el Hospital Naval de La Paz, la Clínica 40 y el inicio de la construcción del Hospital Regional de Los Cabos, que contará con 260 y 46 especialidades médicas.

Asimismo, se informó la realización de trabajos de mantenimiento y mejora en 151 unidades médicas, establecimientos de apoyo y oficinas administrativas, con una inversión superior a 295 millones de pesos.

En este proceso de fortalecimiento del sistema de salud, la Secretaria de Salud dio a conocer que actualmente el Estado cuenta con 2 mil 652 médicas y médicos generales y especialistas, 102 odontólogas y odontólogos, mil 386 paramédicas y paramédicos, así como 3 mil 190 enfermeras y enfermeros que brindan atención en todo el Estado.

En materia de resultados, se han otorgado 7 millones 668 mil 771 consultas médicas, 109 mil 838 intervenciones quirúrgicas y 586 mil urgencias, que reflejan la capacidad de respuesta del sistema de salud estatal.

A estas acciones se suman 50 mil 253 mastografías para la detección oportuna del cáncer de mama, así como 61 mil 774 quimioterapias, 26 mil 976 sesiones de radioterapia y 218 mil 767 sesiones de hemodiálisis, como parte de la atención integral a pacientes con padecimientos especializados.

Finalmente, el Gobernador señaló que, si bien se han logrado avances importantes, la administración estatal mantendrá el compromiso de continuar impulsando acciones en este sector para responder a los retos que aún persisten.