Buscan obligar a escuelas de BCS a informar casos de bullying en menos de 24 horas

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La diputada María Cristina Contreras Rebollo presentó ante el Congreso del Estado una iniciativa que busca reformar y adicionar la Ley de Educación del Estado, con el objetivo de fortalecer la atención y prevención del bullying y la violencia escolar.

La propuesta adiciona un Artículo 79 Bis para establecer expresamente la obligación de las autoridades escolares de informar a madres, padres o tutores dentro de las 24 horas siguientes a que tengan conocimiento de hechos que pudieran constituir violencia escolar, acoso escolar o conductas análogas que afecten a estudiantes.

La legisladora de Morena apuntó que la propuesta contempla que las autoridades escolares adopten medidas de atención, protección y canalización conforme a los protocolos aplicables y que, en caso de posibles delitos o vulneraciones graves de derechos, den aviso inmediato a las autoridades competentes.

Reparó en que el bullying representa una de las principales problemáticas que afectan el bienestar emocional, psicológico y académico de niñas, niños y adolescentes, además de deteriorar la convivencia dentro de los planteles educativos.

Advirtió sobre el crecimiento del ciberacoso como una extensión de la violencia escolar tradicional, permitiendo que las agresiones continúen fuera de las aulas mediante redes sociales y plataformas digitales.

Finalmente, Contreras Rebollo destacó que la reforma busca fortalecer la corresponsabilidad entre escuela y familia, privilegiando el interés superior de la niñez y contribuyendo a la construcción de entornos escolares más seguros en Baja California Sur. La iniciativa fue turnada para su análisis a la Comisión de Asuntos Educativos.




Propone Diputado fortalecer asistencia de legisladores al Congreso de BCS

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El diputado Christian Fabrizio del Castillo Miranda (PRI) presentó ante el pleno del Congreso del Estado una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Poder Legislativo de Baja California Sur, con el propósito de fortalecer el funcionamiento interno, la disciplina parlamentaria y los protocolos de seguridad del recinto legislativo.

La propuesta plantea establecer que las sesiones ordinarias cuenten con un mínimo de cinco puntos en el orden del día, con el objetivo de garantizar jornadas legislativas más productivas y un desahogo permanente de los asuntos parlamentarios.

La iniciativa también propone modificar las reglas relacionadas con las inasistencias de diputadas y diputados, estableciendo que las ausencias deberán justificarse por escrito y con documentación comprobatoria, además de contemplar la pérdida de dieta en determinados casos de incumplimiento o falta de quorum.

Otro de los puntos relevantes de la propuesta consiste en aumentar el requisito de asistencia para celebrar sesiones, al establecer que deberán estar presentes las dos terceras partes del total de integrantes del Congreso del Estado.

En materia de seguridad, la iniciativa plantea otorgar facultades a la Mesa Directiva y a la Oficialía Mayor para implementar medidas orientadas a garantizar el orden, controlar aforos y salvaguardar la integridad de las personas que ingresen al recinto legislativo, observando protocolos y normas de protección civil.

Durante la presentación de la iniciativa, el legislador señaló que estas reformas buscan consolidar un congreso más eficiente, ordenado y orientado a resultados, fortaleciendo la confianza ciudadana en el trabajo parlamentario. La propuesta fue turnada para su análisis a la Comisión de Puntos Constitucionales y de Justicia.




Pone en marcha Gobernador obra para conservación de agua

FOTO: Gobierno del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío acompañó al dirigente nacional de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Isaías González Cuevas, en el arranque de los trabajos de desazolve de la obra para la retención de agua número 33 en los terrenos del rancho “El Vaquillo”, en la delegación de Los Planes.

Ahí, el mandatario sudcaliforniano reiteró su disposición a continuar sumando esfuerzos para impulsar obras encaminadas a la conservación de suelos y agua en los cinco municipios de la entidad, con el objetivo de fortalecer la disponibilidad del recurso hídrico para la población y para las actividades agropecuarias.

Reconoció en el dirigente nacional de la central obrera a un aliado importante, con quien se ha logrado una gran coordinación en materia de captación y conservación de agua, aspectos considerados prioritarios para la administración estatal.

El dirigente nacional de la CROC, Isaías González Cuevas, reiteró su disposición de continuar sumando esfuerzos con el Gobernador y los presidentes municipales, a fin de contribuir a la recarga de los acuíferos y optimizar el aprovechamiento del agua que pudiera captarse durante la temporada de lluvias.

Castro Cosío destacó que la obra representará beneficios para más de mil productores agropecuarios de esta zona rural del municipio de La Paz. Dicho trabajo conjunto contribuirá a la recarga de los acuíferos y al mejor aprovechamiento de los volúmenes de agua que se generan durante la temporada de lluvias, con beneficios permanentes para la región.

Al finalizar, el mandatario estatal recordó que el acuerdo signado con la CROC, con vigencia al 31 de agosto de 2027, consolida una alianza estratégica para enfrentar los retos hídricos de Baja California Sur.




El costo de alterar el orden de los apellidos en BCS

FOTOS; Google Maps | Archivo.

Ius et ratio

Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La iniciativa que propone permitir la alteración del orden de los apellidos en el Registro Civil en Baja California Sur —anteponiendo el apellido materno al paterno— se presenta como una medida orientada a fortalecer el derecho a la identidad y promover la igualdad de género. No obstante, desde una perspectiva técnica, jurídica y administrativa, dicha propuesta resulta ociosa, estéril e incluso contraproducente, al no resolver de fondo problemas estructurales de desigualdad y, en cambio, generar múltiples riesgos e inconsistencias en el orden jurídico y administrativo.

También te podría interesar: La Sierra de la Laguna frente a la voracidad inmobiliaria

FOTO: Archivo

Antecedentes históricos

El sistema de apellidos en México tiene raíces en la tradición hispánica, que estableció la doble filiación nominal (paterno-materno) como mecanismo de identificación plena del individuo dentro del núcleo familiar. Este modelo cumple funciones de orden público: garantiza certidumbre jurídica, trazabilidad genealógica y coherencia registral.

Si bien el primer apellido ha sido tradicionalmente el paterno, ello no implica jurídicamente una subordinación del linaje materno, sino una convención uniforme que permite la operatividad del sistema registral. Cambiar esta regla sin una reforma integral de fondo implicaría debilitar la función ordenadora del nombre.

Derecho comparado

En países como España, desde la reforma de 1999, se permite alterar el orden de los apellidos por acuerdo de los progenitores. Sin embargo, esta reforma ha derivado en múltiples problemas prácticos, obligando al establecimiento de reglas subsidiarias complejas y a reiteradas interpretaciones administrativas para garantizar la uniformidad entre hermanos y evitar cambios arbitrarios.

En América Latina, la tendencia mayoritaria mantiene el orden tradicional por razones de seguridad jurídica, aunque se han abierto excepciones limitadas.

En todos los casos, las reformas han requerido ajustes sistémicos profundos en registros civiles, bases de datos fiscales y sistemas de identidad nacional, lo cual no parece contemplado de manera integral en la iniciativa bajo análisis.

Inconvenientes jurídicos y administrativos

  • Desarticulación del sistema registral

El marco normativo vigente en México —incluyendo CURP, registros civiles y sistemas fiscales (SAT)— presume un orden uniforme de apellidos. Alterar dicho orden generaría inconsistencias en la identificación de las personas, duplicidades registrales y problemas en la interoperabilidad de bases de datos.

  • Inseguridad jurídica en la identificación

La identidad jurídica requiere estabilidad y previsibilidad. Introducir múltiples combinaciones discrecionales de apellidos dificultará la trazabilidad de las personas en procedimientos legales, notariales, financieros y administrativos.

  • Confusión genealógica y ruptura de cadenas de filiación

El orden actual permite identificar de manera relativamente clara la línea paterna y materna a lo largo de generaciones. La alternancia libre de apellidos introduce ambigüedad, complicando la reconstrucción genealógica, la investigación histórica e incluso procesos sucesorios.

  • Carga administrativa y costos públicos

La implementación de esta medida implicaría modificar sistemas informáticos, protocolos de registro y mecanismos de validación de identidad, con un costo económico significativo que no guarda proporción con el beneficio simbólico que persigue la iniciativa.

  • Efecto nulo en la igualdad sustantiva

La propuesta se limita a un cambio nominal que no incide en las causas estructurales de desigualdad de género, como la brecha salarial, la violencia de género o la falta de acceso a oportunidades. Se trata de una medida simbólica que puede generar una percepción de avance sin producir efectos reales.

  • Traslado del problema, no solución

Lejos de reivindicar el papel de la madre, la medida únicamente desplaza la preeminencia del apellido del abuelo paterno por la del abuelo materno, sin modificar la lógica estructural del sistema de apellidos. En consecuencia, el argumento de justicia histórica pierde sustento material.

Consideraciones en materia de Derechos Humanos

El derecho a la identidad, reconocido en el Aartículo 4º constitucional y en tratados internacionales, implica garantizar nombre, filiación y nacionalidad.

Sin embargo, este derecho no exige la alteración del orden de los apellidos, sino la certeza sobre los mismos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que las regulaciones sobre el nombre deben equilibrar la autonomía individual con el interés público en la seguridad jurídica.

En este caso, el interés público resulta comprometido, pues la reforma introduce incertidumbre sin un beneficio proporcional en términos de derechos fundamentales.

Corolario

La iniciativa analizada, obedece más a un capricho ideológico que a una necesidad real. Carece de eficacia jurídica y produce efectos adversos en el sistema registral y administrativo.

Se trata de una medida simbólica que no atiende las causas reales de la desigualdad de género y que, por el contrario, introduce desorden, inseguridad jurídica y costos innecesarios para el Estado.

Por las razones expuestas, se concluye que la propuesta debe ser desechada por el Congreso del Estado de Baja California Sur, privilegiando reformas que generen impactos reales, medibles y sustantivos en la protección de los derechos humanos y la igualdad entre mujeres y hombres.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Las aulas en pausa: el paro magisterial que sacude a Baja California Sur

FOTOS: OEM.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El lunes 1 de junio de 2026, las escuelas de Baja California Sur amanecieron con una quietud inusual. En muchas colonias, madres y padres de familia hicieron la misma pregunta antes de salir de casa: si habría clases o si el paro anunciado por el magisterio se mantendría. La respuesta llegó pronto, por mensajes de directivos, grupos escolares y comunicados sindicales: las actividades quedaban suspendidas en numerosos planteles. Lo que comenzó como una jornada de presión laboral se convirtió, con el paso de los días, en un conflicto estatal que ha puesto frente a frente a docentes, autoridades educativas, gobierno estatal, familias y estudiantes.

El origen inmediato del paro estuvo en las demandas del magisterio sudcaliforniano relacionadas con pensiones, servicios médicos, condiciones salariales y problemas administrativos acumulados. La Sección 3 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezada por Elmuth Castillo Sandoval, confirmó la movilización y la extendió durante los días siguientes. Al mismo tiempo, expresiones del magisterio mantuvieron sus propias acciones de protesta, con plantones y concentraciones en espacios públicos de La Paz y otros municipios.

También te podría interesar: Ignacio Tirsch: el misionero que dibujó la Antigua California

La causa más profunda del conflicto se encuentra en la inconformidad contra el régimen de cuentas individuales derivado de la Ley del ISSSTE de 2007. Para miles de docentes, ese modelo modificó la expectativa de jubilación digna y trasladó parte del futuro laboral a un esquema financiero que consideran insuficiente. La exigencia de eliminar las cuentas individuales y regresar a un sistema solidario de pensiones se convirtió en el núcleo de la protesta. A ello se sumaron reclamos por deficiencias en los servicios médicos del ISSSTE, falta de especialistas, desabasto de medicamentos, trámites rezagados y la demanda de resolver cargas fiscales vinculadas al llamado “doble patrón”.

La protesta local coincidió con un contexto nacional de movilización magisterial. La CNTE había convocado a un paro nacional indefinido a partir del 1 de junio, también centrado en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el rechazo a las cuentas individuales y la exigencia de mejores condiciones laborales. Aunque Baja California Sur tiene una dinámica sindical propia, el clima nacional fortaleció la presión en la entidad y dio mayor visibilidad a una inconformidad que ya venía acumulándose desde meses anteriores.

El Gobierno de Baja California Sur recibió previamente un pliego petitorio del magisterio, con planteamientos laborales y salariales. Ese documento mostró que la inconformidad no se limitaba a una sola demanda, sino a un conjunto de asuntos que combinan temas estatales y federales. Ahí radica una de las dificultades centrales del conflicto: algunas respuestas dependen del gobierno estatal, pero otras requieren intervención directa de la Federación, del ISSSTE, de la Secretaría de Educación Pública federal, de Hacienda o incluso de reformas legislativas.

La Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur, encabezada por Alicia Meza Osuna, reconoció la legitimidad de varias demandas, pero llamó a terminar el paro para cerrar adecuadamente el ciclo escolar 2025-2026. La dependencia advirtió que junio es un mes clave para evaluar el tercer trimestre, aplicar exámenes finales, elaborar boletas y certificados. La postura oficial fue clara: el derecho laboral de manifestarse debía equilibrarse con el derecho de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a concluir sus actividades escolares en tiempo y forma.

El paro afectó principalmente a la educación básica. Desde Guerrero Negro hasta Cabo San Lucas, la suspensión de actividades modificó la rutina de miles de familias. En hogares donde ambos padres trabajan, la falta de clases obligó a buscar cuidados alternativos. En comunidades rurales, donde la escuela también funciona como centro de organización social, el cierre temporal de planteles generó incertidumbre. En secundarias y primarias, estudiantes quedaron a la espera de saber si habría exámenes, recuperación de contenidos o ajustes al calendario.

Las consecuencias educativas no son menores. Cada día sin clases representa contenidos que deberán reorganizarse, evaluaciones que se posponen y procesos administrativos que se acumulan. Para estudiantes próximos a cerrar grado escolar, la incertidumbre pesa más. Para docentes, el dilema también es complejo: protestan por derechos laborales que consideran fundamentales, pero lo hacen desde una profesión cuya razón de ser está directamente vinculada con la continuidad del aprendizaje.

En las calles de La Paz, el conflicto adquirió forma visible. Docentes se instalaron en Palacio de Gobierno, en la Plaza de la Reforma, en instalaciones de la SEP y en otros puntos de presión. Las pancartas hablaban de pensiones, salud, justicia laboral y retiro digno. No era una protesta improvisada: detrás había años de inconformidad, asambleas, consultas, comunicados y una sensación extendida de que las respuestas institucionales habían sido insuficientes.

El gobernador, Víctor Manuel Castro Cosío, intervino solicitando apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum para abrir una mesa nacional que revisara el régimen de cuentas individuales. Ese gesto fue leído por la dirigencia sindical como un respaldo político importante, aunque no suficiente para levantar la movilización. El magisterio pidió compromisos medibles, minutas firmadas y rutas concretas de solución. La experiencia de conflictos anteriores ha hecho que los docentes desconfíen de los acuerdos generales sin fechas, montos o responsables definidos.

Uno de los avances reportados fue la instalación de mesas de negociación con el gobierno estatal para revisar asuntos contractuales, salariales y administrativos. También se mencionó la atención a temas de salud, incluyendo brigadas médicas en regiones apartadas como Pacífico Norte y comunidades rurales de Los Cabos. Sin embargo, esas acciones fueron vistas como respuestas parciales frente a demandas de mayor alcance. La eliminación del régimen de cuentas individuales, por ejemplo, no puede resolverse desde una oficina estatal.

El paro también mostró diferencias internas dentro del magisterio. Por un lado, la estructura institucional de la Sección 3 del SNTE encabezó movilizaciones y negociaciones formales. Por otro, grupos disidentes mantuvieron presión propia y colocaron demandas adicionales, como la abrogación completa de la Ley del ISSSTE de 2007 y la solución al problema fiscal del doble patrón. Esa diversidad de voces refleja la complejidad del movimiento: no se trata de un bloque uniforme, sino de un gremio amplio, con corrientes, estrategias y grados distintos de confianza hacia las autoridades.

Para las autoridades educativas, el principal reto inmediato es recuperar la normalidad escolar sin ignorar las causas del conflicto. Obligar al regreso sin respuestas podría profundizar el malestar. Pero prolongar indefinidamente el paro afectaría a estudiantes y familias. La solución requiere diálogo, pero también precisión: qué demandas puede resolver el Estado, cuáles debe gestionar ante la Federación, qué plazos son realistas y cómo se verificará cada compromiso.

Para el magisterio, el reto es mantener legitimidad social. La defensa de pensiones, salud y salario tiene respaldo entre amplios sectores, pero la suspensión de clases genera preocupación en familias que dependen de la escuela. La fuerza del movimiento dependerá no solo de su capacidad de presión, sino también de explicar con claridad por qué sus demandas impactan en la calidad educativa. Un docente con incertidumbre laboral, sin atención médica adecuada o sin perspectiva de retiro digno trabaja bajo condiciones que tarde o temprano afectan al sistema completo.

El conflicto deja una lección de fondo: la educación pública no se sostiene únicamente con planes de estudio, libros de texto o calendarios escolares. También requiere estabilidad laboral, servicios médicos funcionales, pensiones justas y canales permanentes de diálogo. Cuando esos elementos fallan, la inconformidad termina llegando a las aulas, aunque se exprese en las calles.

Hasta este jueves 4 de junio, el paro continuaba y las clases seguían suspendidas en educación básica en Baja California Sur. Los resultados aún son parciales: hay mesas abiertas, pronunciamientos oficiales, gestiones ante la Federación y medidas emergentes en salud, pero no una solución definitiva al núcleo del conflicto. La disputa por las pensiones y la seguridad social seguirá siendo el punto más difícil.

El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para convertir la presión en acuerdos verificables. Si las mesas producen compromisos claros, el paro podría abrir una ruta de solución. Si predominan las respuestas generales, el conflicto puede reaparecer con mayor fuerza. En medio quedan los estudiantes, las familias y los propios maestros, atrapados entre la urgencia de volver a clases y la necesidad de resolver problemas que llevan años esperando.

Baja California Sur vive así una pausa incómoda. Las escuelas cerradas no solo muestran un conflicto laboral; revelan una fractura más profunda entre las condiciones reales del trabajo docente y las exigencias sociales depositadas sobre la educación pública. El paro iniciado el 1 de junio no puede entenderse como un hecho aislado. Es el resultado de una acumulación de promesas, reformas, rezagos y demandas que llegaron a un punto límite. Su solución exigirá más que llamados al regreso: requerirá acuerdos serios, presupuesto, voluntad política y seguimiento público.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.