Organizan 5to. Festival del Ostión en Comondú

FOTO: Sepada.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Con la finalidad de fortalecer la producción y comercialización del ostión, se conformó el Comité Organizador de la quinta edición del Festival del Ostión en Comondú. Este evento se ha consolidado como una tradición de Baja California Sur y busca impulsar la economía local a través de la acuicultura.

El titular de la Secretaría de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario (Sepada), José Alfredo Bermúdez Beltrán, asistió al acto de integración y toma de protesta del comité, en el que se estableció que la productora Alejandra Flores asumirá la presidencia, mientras Wilber Adrián García Mercado y Rebeca García Panchana ocuparán la tesorería y la secretaría técnica, respectivamente.

Bermúdez Beltrán explicó que el comité está integrado por representantes de las 13 Unidades de Producción Acuícola del Estado, autoridades del Ayuntamiento de Comondú y de la subdelegación de Santo Domingo, garantizando un proceso participativo y equitativo para todos los acuicultores.

Destacó que se conformaron comisiones encargadas de concursos gastronómicos, talleres, conferencias y muestras de platillos con ostión, con la participación de productores pioneros para fomentar la innovación y el intercambio de experiencias.

Mencionó que, en las próximas semanas, el comité presentará un plan de trabajo que asegurará la participación activa de todas las comunidades productoras. Este festival posiciona al estado como líder nacional en producción de ostión japonés de ciclo completo, con 2 mil 400 toneladas anuales.

Finalmente, indicó que estas acciones cuentan con el respaldo del Gobierno del Estado, la Secretaría de Turismo y Economía, el Instituto Sudcaliforniano de las Mujeres y Sepada, reconociendo el papel activo de mujeres, jóvenes y adultos mayores en la acuicultura y promoviendo el bienestar de las familias del mar.




El tramo que roba hasta dos horas diarias en San José del Cabo

FOTOS: José Luis Cortés M.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). A las siete de la mañana, en San José del Cabo, la luz no concede tregua. Cae directa sobre el polvo suspendido, sobre los parabrisas empañados por el aire acondicionado al límite, sobre los rostros tensos que miran el reloj mientras la fila apenas avanza alrededor de la Glorieta Fonatur, frente a la Mega.

Ahí, en el punto donde la carretera transpeninsular debería fluir como arteria principal del sur de Baja California Sur, el tránsito se coagula. Hasta una hora para salir rumbo a Cabo San Lucas o para regresar al centro josefino. Una hora que no aparece en ningún presupuesto oficial, pero que se paga todos los días.

También te podría interesar: Baja California Sur ante el cambio climático: un estado vulnerable que sigue sin plan

La escena se repite: motores encendidos, filas que serpentean en ambos sentidos, estudiantes, trabajadores del sector servicios, transporte público y unidades de carga atrapados en el mismo embudo. No es una percepción aislada; es un patrón. En horas pico y temporadas de alta afluencia turística, la glorieta —diseñada para otro volumen vehicular— queda rebasada por la realidad.

El crecimiento de Los Cabos no es reciente. En la última década, el municipio ha experimentado una expansión demográfica y urbana sostenida: más desarrollos habitacionales, más oferta hotelera, más servicios. Más autos. La infraestructura vial en puntos estratégicos, sin embargo, no siempre avanzó al mismo ritmo. La Glorieta Fonatur se convirtió en la evidencia cotidiana de esa brecha entre desarrollo y planeación.

Frente al cuello de botella, el gobierno estatal impulsa una obra de gran escala: un paso a desnivel con cuatro puentes. De acuerdo con información oficial actualizada a febrero de 2026, el proyecto presenta un avance cercano al 70 por ciento y una inversión estimada de 480 millones de pesos. Las autoridades han señalado que la obra incluso ha superado los tiempos programados originalmente.

El concreto ya dibuja el nuevo perfil urbano. Las estructuras metálicas se elevan sobre el caos que persiste abajo. Mientras tanto, la vida diaria continúa reorganizándose en función del tráfico.

Una trabajadora del sector servicios cuenta que ahora sale con cuarenta minutos adicionales de anticipación. Un conductor de transporte privado calcula rutas alternas, aunque admite que el retraso es casi inevitable. No son casos aislados; son parte de una normalidad alterada.

El impacto no se limita a la frustración. Una hora detenidos implica mayor consumo de combustible, más emisiones, desgaste mecánico y menos tiempo con la familia. En una región cuyo dinamismo depende del turismo y la movilidad constante, el tránsito se vuelve un asunto estratégico.

En medio de la congestión ha surgido una ruta alterna: aproximadamente 800 metros detrás de Chedraui Selecto, con un ancho cercano a siete metros. No es solución estructural ni permanente, pero permite evitar la glorieta en ciertos trayectos y reducir tiempos en momentos críticos. Su uso ha crecido conforme más conductores la descubren. Aun así, su capacidad es limitada y también resiente la presión en horas de mayor saturación.

La pregunta persiste bajo el asfalto caliente: ¿bastará el paso a desnivel para resolver el problema de fondo? La experiencia en otras ciudades muestra que las grandes obras alivian, pero no sustituyen una política integral de movilidad. Sin transporte público robusto, sin planeación urbana coordinada y sin incentivos para diversificar modos de traslado, la infraestructura puede resultar insuficiente ante el crecimiento continuo.

La Glorieta Fonatur es más que un punto conflictivo; es un síntoma. Refleja cómo las ciudades turísticas crecen con rapidez y cómo la infraestructura suele reaccionar en lugar de anticiparse.

El 70 por ciento de avance representa una esperanza concreta. Cada columna levantada es una promesa de alivio. Pero el desafío real comenzará cuando se corte el listón: convertir una obra emblemática en parte de una estrategia amplia que garantice movilidad sostenible a largo plazo.

En la hora más larga de Los Cabos se concentran las tensiones del desarrollo contemporáneo: prosperidad y congestión, crecimiento y saturación. El paso a desnivel podrá redistribuir el tránsito; lo que está en juego es si también redistribuye tiempo y bienestar.

Porque una ciudad no se mide por el tamaño de sus puentes, sino por el valor que otorga al tiempo de quienes la habitan.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




“Tierra de agua, tierra en riesgo”. El megaproyecto minero El Arco y su impacto en el Valle de los Cirios

FOTOS: Tomás Castelazo/Wikimedia Commons | Rincones de México | Congreso del Estado.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el corazón del desierto mexicano de Baja California se extiende el Valle de los Cirios, un vasto territorio predominantemente árido que alberga uno de los mayores desiertos del país, amplias comunidades rurales, paisajes únicos —como el cardón gigante— y, sobre todo, un delicado equilibrio ecológico. Estas tierras no solo sostienen una biodiversidad endémica sino que también forman parte de áreas naturales protegidas, como el Área de Protección de Flora y Fauna “Valle de los Cirios”. Su extensión y condiciones han sido protegidas por decretos ambientales debido a su importancia biológica y cultural. En este contexto, la reciente intención de establecer una megamina a cielo abierto ha encendido la alerta de autoridades, académicos, activistas y pobladores locales.

¿Qué es el proyecto minero El Arco?

El proyecto “El Arco” es una propuesta de extracción minera promovida por Grupo México (a través de Mexicana del Arco, S.A. de C.V.), orientada a la explotación de cobre, oro y otros minerales en una vasta superficie del Valle de los Cirios, entre los estados de Baja California y Baja California Sur.

También te podría interesar: Nadia López García asume la Dirección General de Materiales Educativos, sustituyendo a Marx Arriaga Navarro

Según la documentación disponible y declaraciones de autoridades locales, el proyecto contemplaría:

  • Un tajo a cielo abierto de más de 50,000 hectáreas de extensión.
  • Una vida útil de la mina estimada en 50 años.
  • Procesos de lixiviación y extracción intensiva de minerales, incluyendo la posibilidad de producir hasta 190 mil toneladas de cobre y 105 mil onzas de oro al año.

Estas dimensiones convierten a El Arco —en palabras de legisladores y activistas— no solo en uno de los proyectos mineros más grandes en la historia de México, sino también en uno de los más polémicos por su ubicación y exigencias hidráulicas.

El agua como eje del conflicto

Si hay un factor que ha centrado el debate público y político sobre El Arco, ese es el agua: un recurso escaso, estratégico y, para muchos, esencial para cualquier posibilidad de vida humana y productiva en el Norte de Baja California Sur.

El Valle de los Cirios se apoya en un sistema subterráneo conocido como acuífero del Vizcaíno, una importante reserva de agua que abastece a comunidades como Vizcaíno, Guerrero Negro y el municipio de Mulegé en general. Este acuífero, según estudios y declaraciones de autoridades legislativas, se encuentra actualmente en equilibrio, es decir, no tiene capacidad extra para concesiones adicionales.

La preocupación central surge porque:

  • El proyecto El Arco utilizaría alrededor de 9 a 10 millones de metros cúbicos de agua por año en sus procesos.
  • Se estima que eso podría representar hasta el 50% del agua disponible en el acuífero si la mina opera a plena capacidad.
  • Un uso intensivo de este volumen de agua pondría en riesgo el suministro para uso doméstico, agrícola y ganadero en el Norte de Baja California Sur.

Esta relación entre minería e hídrico ha convertido al agua en un símbolo del conflicto, no solo técnico, sino de derechos humanos: el agua potable como prioridad frente a cualquier explotación industrial.

Actores en la disputa: la política y la sociedad civil

El proyecto no es solo una cuestión técnica; ha generado movilizaciones políticas y sociales en varias instancias.

  1. Legisladores y el papel de Karina Olivas Parra

Una figura central en las últimas semanas ha sido la diputada Karina Olivas Parra, integrante del Congreso del Estado de Baja California Sur. En este mes, Olivas Parra promovió un punto de acuerdo para exigir que no se autoricen permisos al proyecto minero El Arco con base en argumentos ambientales, jurídicos y de derechos humanos.

En su iniciativa, planteó que:

  • La SEMARNAT, la CONANP y la CONAGUA deben ser exhortadas a consultar pública y técnicamente la viabilidad ambiental del proyecto.
  • Las autorizaciones no deben expedirse si se compromete el acceso al agua potable y se contravienen las restricciones del Programa de Manejo del Área Protegida.
  • La prioridad debe ser la protección del derecho humano al agua por sobre cualquier interés extractivo.

La propuesta fue turnada a comisiones del Agua y de Ecología para su análisis y posible dictaminación, en un proceso que ha puesto presión política sobre las autoridades ambientales a nivel federal y estatal.

  1. Autoridades estatales

El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, ha manifestado abiertamente su rechazo al proyecto, pese a que la mayor parte de la mina estaría en el estado vecino de Baja California. Castro ha reiterado que “el agua va primero que el oro”, y ha expresado su preocupación por los efectos que tendría sobre el acuífero del Vizcaíno, incluso fuera de los límites administrativos.

Este posicionamiento del Ejecutivo estatal ha agregado un peso político considerable a la discusión, generando un frente de oposición institucional al proyecto.

  1. Sociedad civil y comunidades

Diversos grupos comunitarios, activistas ambientales y organizaciones civiles han llevado a cabo campañas informativas y de protesta desde hace años, alertando sobre los efectos negativos de proyectos mineros en la región y denunciando posibles vulneraciones al marco de protección de áreas naturales.

Aunque no todos los testimonios han sido recogidos en medios tradicionales, la preocupación social se nota en expresiones, publicaciones informales y en redes sociales por parte de habitantes locales preocupados por el futuro de sus fuentes de agua y modos de vida.

Impactos ambientales potenciales

Los efectos que podría generar El Arco, según especialistas ambientales y fuentes documentales de impacto climático y ecológico, incluyen:

Erosión y transformación del suelo

  • La minería a cielo abierto implica la remoción de grandes volúmenes de tierra, lo cual altera la geografía y facilita la erosión intensiva.
  • El Valle de los Cirios, por su naturaleza desértica y vegetación adaptada a condiciones extremas, es especialmente vulnerable a la pérdida de suelo fértil y al aumento de la polución de sedimentos.

Contaminación del agua

  • Los procesos de lixiviación y extracción química pueden generar residuos tóxicos que se infiltran en las capas subterráneas si no se controlan adecuadamente —algo particularmente crítico en zonas con acuíferos compartidos.
  • El uso masivo de agua y su retorno con contaminantes (metales pesados, cianuro, sales) podría poner en riesgo no solo la cantidad sino la calidad del agua potable para humanos, ganado y agricultura.
  • La inexistencia de una reserva adicional de agua hace que los riesgos de sobreexplotación sean altos.

Biodiversidad y ecosistemas

  • La gran extensión de la mina afectaría hábitats de flora y fauna propias del desierto, algunas de ellas especies endémicas o en riesgo.
  • El Valle de los Cirios ha sido catalogado como un espacio de alto valor ecológico, por lo que la fragmentación de hábitats podría tener consecuencias a largo plazo.

Estos impactos están interconectados: pérdida de suelo, contaminación del agua y degradación ecológica no son fenómenos aislados, sino procesos que se potencian y que históricamente han definido conflictos mineros similares en el mundo.

Antecedentes y contexto histórico

Aunque el debate actual se intensificó en 2025–2026, la preocupación por la megaminería en la región no es nueva. A finales de 2024, legisladores ya habían solicitado información detallada a SEMARNAT, CONANP y CONAGUA sobre solicitudes de permisos y concesiones relacionadas con Mexicana del Arco, destacando el riesgo que supondría el uso de casi 10 millones de metros cúbicos de agua para estos fines.

Esto demuestra que el conflicto ha tenido anticipación política, con reuniones, solicitudes y debates previos al punto de acuerdo reciente, aunque nunca había escalado tan visiblemente en el Congreso estatal.

Retos y propuestas para un futuro inmediato

Frente a este complejo escenario, distintos sectores han planteado propuestas y retos que deben ser atendidos si se pretende encontrar una solución equilibrada entre desarrollo y sostenibilidad:

  1. Transparencia y análisis ambiental riguroso

Expertos ambientales, comunidades y legisladores coinciden en exigir que cualquier evaluación de impacto ambiental sea:

  • Pública, accesible y con participación ciudadana real;
  • Realizada por organismos autónomos e independientes;
  • Sujeta a revisión judicial si es necesario.
  1. Protección del derecho al agua

Organizaciones de derechos humanos y legisladores han subrayado la necesidad de blindar el derecho humano al agua antes de permitir cualquier concesión que pueda comprometerlo.

  1. Desarrollo alternativo

La economía local de Mulegé y zonas aledañas depende de agricultura, ganadería, turismo y pesca. Propuestas de desarrollo sustentable incluyen:

  • Fomento de energías renovables (solar y eólica);
  • Turismo ecológico;
  • Agricultura sostenible adaptada al clima árido.

Estas alternativas buscan ofrecer rutas de desarrollo que no comprometan los recursos naturales esenciales.

El debate continúa

El proyecto minero El Arco ha tensionado los límites entre desarrollo económico y protección ambiental, entre intereses corporativos y derechos comunitarios, y entre decisiones tecnocráticas y demandas sociales.

Mientras las comisiones legislativas analizan propuestas como el punto de acuerdo promovido por la diputada Karina Olivas Parra, el debate obligatorio seguirá planteando una pregunta central: ¿puede México aspirar a una minería moderna sin sacrificar sus recursos hídricos, sus territorios protegidos y las formas de vida comunitarias que dependen de ellos? En el Valle de los Cirios, la respuesta aún está por escribirse.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Anuncia SETUE Festival Sabores de Sudcalifornia 2026 en Miraflores

FOTO: SETUE.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Con el objetivo de fortalecer la identidad gastronómica y promover el talento local, la Secretaría de Turismo y Economía (SETUE), encabezada por Maribel Collins, anunció en rueda de prensa que la novena edición del Festival Sabores de Sudcalifornia se llevará a cabo el domingo 8 de marzo, de 12:00 a 18:00 horas, en el restaurante Doña Pame, en el poblado de Miraflores.

El evento reunirá a más de 20 restaurantes y productores locales, consolidándose como una plataforma para impulsar la tradición, las raíces y el talento de la región.

Maribel Collins señaló que Sabores de Sudcalifornia celebra la tradición, las raíces y la identidad de nuestros pueblos. Destacó que se trata de un evento familiar donde productores, cocineras y restaurantes locales comparten lo mejor de la tierra y el mar de la región, mientras se promueve un turismo responsable que fortalece la economía local y fomenta el respeto por las comunidades y su entorno.

Por su parte, Lucy Trasviña, directora del festival, mencionó que se espera la asistencia de aproximadamente 500 personas, quienes podrán disfrutar de una experiencia integral con programa artístico y cultural, reforzando el orgullo por la gastronomía y la identidad sudcaliforniana.

Asimismo, destacó que, como cada año, el festival tiene una causa social, ya que los recursos recaudados beneficiarán a las y los adultos mayores de la comunidad, destinándose una parte del costo del boleto a este propósito.

El acceso tiene un costo de mil 500 pesos y los boletos pueden adquirirse en Caligas (San José del Cabo), Yenekamu Brewing Brew Pub (Cabo San Lucas), Hotel Buenavista Oceanfront and Hot Springs Resort (East Cape), o a través del sitio web festivalsaboresdesudcalifornia.com.




La disputa por la educación nacional: más allá de una destitución

FOTOS: IA | X.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). A primera vista, la salida de Marx Arriaga Navarro de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) parece un simple relevo de un cargo técnico. Sin embargo, detrás de la remoción hay una intensa disputa política, pedagógica y cultural que revela tensiones profundas sobre qué y cómo se enseña a las niñas y niños de México, sobre la política educativa de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y sobre el papel del Estado en la educación pública.

Arriaga —coordinador de los nuevos libros de texto gratuitos del sexenio anterior— fue separado de su puesto en febrero de 2026 con un procedimiento que el propio funcionario calificó como “ilegal” y la SEP describió como un cambio de naturaleza en la designación del cargo, sin que ello “constituyera un desalojo”. Su conflicto con la SEP —liderada por el secretario Mario Delgado Carrillo y la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez— estalló en los últimos meses, tras negarse Arriaga a aplicar cambios sugeridos a los libros que él mismo ayudó a desarrollar como parte del proyecto de la NEM.

También te podría interesar: Crónica de la salida de Marx Arriaga de la SEP. El último capítulo de una larga disputa

Quién es Marx Arriaga y por qué fue removido

Doctor en Filología Hispánica y profesor investigador, Marx Arriaga Navarro llegó a la SEP en 2019, en tiempos de la administración de Delfina Gómez Álvarez, y desde 2022 encabezó la política editorial de los nuevos LTG vinculados con la Nueva Escuela Mexicana.  Arriaga se convirtió en una figura polémica al defender una visión de educación centrada en un currículo humanista, crítico y comunitario, con participación directa de docentes en la elaboración de materiales, en contraste con enfoques más tradicionales y especializados.

En su defensa mediática, tras la notificación de su salida, Arriaga afirmó que se le exigió eliminar contenidos de los libros —como referencias históricas, sociales y metodológicas— que él consideraba esenciales para una formación integral, y que su negativa a aceptar esos cambios provocó confrontaciones con otros mandos de la SEP. Además, dijo percibir una contradicción interna de proyecto educativo, donde algunos funcionarios ajenos a la tradición del llamado obradorismo estarían presionando para modificar la orientación docente de los materiales.

La SEP, por su parte, negó que hubiera habido un desalojo forzado y subrayó que la modificación del puesto obedece a razones administrativas y legales.

Libros de texto gratuitos: historia y el legado reciente

Los libros de texto gratuitos (LTG) forman parte de una política pública mexicana con más de seis décadas de historia. Desde su creación en 1959 a través de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), estos materiales se han considerado una herramienta clave para garantizar equidad educativa y homogeneidad curricular en todo el país.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018–2024), los LTG fueron reimaginados dentro de la NEM, una propuesta que privilegia una visión humanista y comunitaria del aprendizaje, con campos formativos integrados y un enfoque más transversal del conocimiento. Este cambio generó un amplio debate. Críticos señalaron inconsistencias temáticas, carencias metodológicas y falta de presencia de materias tradicionales por asignatura; defensores destacaron la participación docente y el enfoque centrado en la experiencia social y cultural del estudiantado.

El propio presidente López Obrador salió a defender los nuevos textos en 2023, afirmando que eran “muy bien hechos” y que reflejaban el trabajo de especialistas y maestros, pese a las críticas.

Las críticas: ideologías, contenido y estructura

Una de las principales líneas de crítica internacional y nacional fue la supuesta presencia de contenido ideológico, mala presentación de disciplinas como matemáticas y la eliminación de estructuras didácticas tradicionales, lo que según algunos expertos podría impactar negativamente en el aprendizaje. Académicos también han señalado que la reorganización de contenidos y la integración de asignaturas en campos formativos puede haber diluido la profundidad en materias específicas, lo que podría afectar la enseñanza de conceptos fundamentales como matemáticas o historia moderna.

Por otro lado, defensores de la reforma apuntan a que los cambios responden a una visión educativa integral, donde la educación no solo transmite contenidos, sino que fomenta pensamiento crítico, equidad de género y diversidad cultural. Estudios académicos han documentado que estos discursos contrapuestos se reflejan en la recepción de los textos por parte de distintos actores educativos y sociales, quienes valoran o critican los LTG desde perspectivas metodológicas, políticas y culturales.

Retos inmediatos para la educación básica

La remoción de Arriaga y el debate sobre los LTG evidencian desafíos estructurales y políticos en la educación básica mexicana:

  1. Sostenibilidad pedagógica

La transición hacia un currículo integrado y humanista plantea la necesidad de apoyar a docentes en su implementación, capacitando a las comunidades escolares para adaptar estos materiales a contextos diversos. Esto implica recursos, formación continua y evaluación rigurosa del impacto pedagógico.

  1. Equilibrio entre innovación y contenido fundamental

Las tensiones entre enfoques pedagógicos innovadores y la necesidad de asegurar dominio de habilidades básicas (matemáticas, lenguaje, ciencias) requieren una revisión equilibrada de cómo se integran contenidos en los libros sin sacrificar profundidad y coherencia.

  1. Transparencia y gobernanza educativa

La polémica ha animado a sectores políticos y organizaciones de la sociedad civil a pedir revisión transparente de los LTG, con participación plural y evidencia técnica que respalde sus decisiones editorial y curricular.

  1. Participación de la comunidad educativa

La discusión pública ha puesto de manifiesto el papel de madres y padres de familia, docentes, académicos y estudiantes en la construcción y evaluación de políticas educativas. Incorporar estas voces en procesos de revisión y creación de materiales es un desafío organizacional de largo plazo.

Impacto político y social

Más allá de lo técnico, la controversia por los LTG y la salida de Arriaga tiene consecuencias políticas y sociales. Actores de oposición ven en estos hechos una señal de reconfiguración interna del proyecto educativo de la Cuarta Transformación, mientras defensores de la reforma educativa lamentan la pérdida de un aliado clave en la defensa de la NEM. Organizaciones como el Consejo Nacional de Nueva Derecha han aprovechado el momento para exigir una revisión de los contenidos de los libros elaborados bajo la gestión de Arriaga, señalando sesgos ideológicos que, a su juicio, requieren rectificación.

Esta pugna refleja una idea más amplia de cómo México entiende su educación pública: ¿debe la educación conectar con una visión humanista y crítica del país, o priorizar contenidos técnicos tradicionales? ¿Quién tiene la autoridad para decidirlo? Son preguntas que trascienden a cualquier funcionario y que requieren diálogo social profundo.

Mirada hacia el futuro: reconstruir consenso en educación

La educación básica en México entra a un periodo de transición. La SEP y la sociedad tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de construir un pacto educativo más amplio, que reconozca los errores y logros de los nuevos LTG, que fortalezca la enseñanza de competencias fundamentales, y que incluya a maestros y comunidades en la evaluación permanente de los materiales educativos.

El desafío no radica solo en definir qué contienen los libros, sino en asegurar que cada niña y niño mexicano tenga acceso a materiales relevantes, rigurosos y equitativos, respaldados por evidencia pedagógica y amplios consensos sociales. Si esto ocurre, la educación básica puede salir más fuerte de esta crisis; si no, la disputa por los libros de texto será solo un síntoma de tensiones más profundas que esperan ser resueltas en el corazón de la política educativa mexicana.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.