La fiesta que bebe del desierto. Spring Break 2026

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). El Spring Break no entra a Baja California Sur en silencio. Entra por el aeropuerto de San José del Cabo, por los camiones turísticos, por las pulseras de hotel todo incluido, por los bares encendidos antes de que caiga la tarde y por esa postal que el mundo compra sin mirar el reverso: sol limpio, mar azul, arena caliente, servicio impecable. Del 1 de marzo al 3 de abril de 2026, Los Cabos esperaba recibir entre 45 mil y 50 mil jóvenes, principalmente de Estados Unidos, con una derrama estimada superior a 50 millones de dólares. Doce hoteles participaron directamente en esta temporada organizada, coordinada entre autoridades, hoteleros y operadores turísticos. La ocupación prevista rondaba el 80%. En la superficie, todo parecía una buena noticia. Y lo es, al menos para una parte del Estado.

Ganan los hoteles, los restaurantes, los bares, los transportistas, las agencias, los organizadores de eventos, los comercios de la zona turística y una cadena amplia de trabajadores que vive de la temporada alta. Gana también el gobierno, que puede presentar cifras de dinamismo, conectividad y confianza internacional. En un Estado donde el turismo no es solo actividad económica sino columna vertebral del discurso público, el Spring Break funciona como vitrina: muestra a Los Cabos como destino seguro, deseable, rentable. Cada llegada confirma una marca; cada habitación ocupada sostiene una narrativa de éxito. Pero Baja California Sur no es solo la postal. Es también el territorio que sostiene esa postal. Y ahí empieza la grieta.

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El mayor impacto se concentra en Los Cabos, no en todo el Estado por igual. La Paz, Loreto, Comondú y Mulegé reciben efectos indirectos: movilidad, proveeduría, expectativas de inversión, presión sobre servicios, comparación permanente con el sur próspero. Pero el peso principal cae sobre el corredor San José del Cabo-Cabo San Lucas, donde el turismo de alto consumo convive con colonias que han crecido más rápido que la infraestructura pública. Según datos censales, Los Cabos pasó de 238,487 habitantes en 2010 a 351,111 en 2020; en ese último año concentraba alrededor del 44% de la población estatal. Ese crecimiento no llegó acompañado, en la misma proporción, de agua, vivienda digna, transporte suficiente ni planeación urbana capaz de ordenar la expansión.

La contradicción es brutal porque se mira sin necesidad de explicarla demasiado: campos de golf verdes en medio del desierto, albercas relucientes frente al mar, hoteles de lujo ofreciendo abundancia hídrica como parte de la experiencia, mientras en zonas populares el agua puede convertirse en espera, tandeo, tinaco, pipa, gasto extra y resignación. De acuerdo con registros oficiales de disponibilidad de agua subterránea, el acuífero de Cabo San Lucas presenta una disponibilidad media anual negativa de más de 24 hectómetros cúbicos; el de San José del Cabo también aparece con déficit, al igual que el de La Paz. No es una metáfora: el subsuelo está diciendo, con números secos, que la fiesta ocurre sobre una cuenta sobregirada.

La pregunta no es si el turismo debe existir. Sería absurdo plantearlo así en un Estado cuya economía depende de esa maquinaria. La pregunta es quién decide sus límites, quién paga sus costos y quién se queda con sus beneficios más altos. Porque el Spring Break deja dinero, sí, pero también deja presión: más consumo de agua, más residuos, más tránsito, más demanda de seguridad, más ruido, más tensión sobre playas y espacios públicos, más empleo temporal y, muchas veces, más desigualdad normalizada bajo el lenguaje amable del desarrollo.

El crecimiento hotelero e inmobiliario ha reordenado las prioridades. En Los Cabos, el suelo vale por su capacidad de mirar al mar, no necesariamente por su capacidad de alojar con justicia a quienes hacen funcionar el destino. La vivienda para trabajadores se empuja lejos de la franja turística; los traslados se alargan; la ciudad se estira hacia donde puede, no siempre hacia donde debe. El lujo concentra inversión, pero también concentra vulnerabilidad: un destino que depende de vender abundancia en un territorio de escasez está obligado a revisar su modelo antes de que la contradicción se vuelva fractura.

Hay salidas, pero no caben en el optimismo publicitario. Requieren transparencia en concesiones y usos de agua, planeación urbana vinculante, medición pública del consumo turístico, inversión real en infraestructura hidráulica, tratamiento y reúso, límites ambientales verificables, vivienda accesible para trabajadores y acceso público efectivo a playas. Requieren que el éxito no se mida solo por ocupación hotelera y derrama, sino por la capacidad de que el destino no expulse, no seque y no oculte a quienes lo sostienen.

Spring Break 2026 muestra, con una claridad casi cruel, las dos caras de Baja California Sur: la del paraíso que se vende al mundo y la del territorio que absorbe la factura. Los jóvenes se irán con fotos, pulseras cortadas y memoria de fiesta. Los hoteles cerrarán cuentas. Las autoridades hablarán de saldo positivo. Pero cuando baje la música, quedará lo esencial: un Estado que debe decidir si quiere seguir celebrando el desarrollo como espectáculo o empezar a defenderlo como derecho compartido. Porque en el desierto, la prosperidad que no alcanza para todos termina pareciéndose demasiado a la sed.

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Autoriza Gobernador tarifas preferentes en instalaciones de API en Loreto

FOTO: Gobierno del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En reunión de trabajo con integrantes de la Unión de Pescadores y Prestadores de Servicios Turísticos de Loreto, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío anunció la autorización y establecimiento de la tarifa preferencial a las cooperativas registradas que operan dentro de la dársena e instalaciones de la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur (API-BCS).

Acompañado por la alcaldesa Paz del Alma Ochoa y autoridades de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y del Parque Nacional Bahía de Loreto, el mandatario estatal indicó que las cooperativas que aún no se registran, así como pescadores libres, tendrán la oportunidad de hacerlo y recibir este beneficio. “Queremos garantizar la organización y seguridad de los pescadores, así como regular la operatividad de las embarcaciones”, reiteró.

Subrayó que la próxima semana será entregada la ampliación y modernización de la rampa de botado, la cual incluye mayor seguridad perimetral para los prestadores de servicios y para el turismo, lo que sin duda traerá importantes beneficios para el pueblo de Loreto.

“Ya se canceló el ingreso de cruceros a la bahía de Loreto, así que ya no existe interferencia con la actividad de ustedes, no van a entrar ni buques ni embarcaciones extranjeras, ustedes decidirán qué embarcaciones y de qué tipo podrán hacerlo”, reiteró.

Durante el encuentro, el Gobernador escuchó las principales demandas del sector y se comprometió a fortalecer el diálogo directo, sumando el trabajo de la Secretaría de Turismo y Economía y Secretaría de Finanzas y Administración del Gobierno del Estado encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo, fortalecer la infraestructura y consolidar estrategias que permitan impulsar la actividad económica local de manera sustentable.

Por último, Castro Cosío reiteró el compromiso de su administración de trabajar de manera coordinada con los distintos sectores productivos, escuchando de manera cercana sus necesidades y promoviendo acciones que contribuyan al bienestar de las familias y posicionando a Loreto como un destino turístico y pesquero de relevancia en Baja California Sur.




Proponen registro para proteger a personas con discapacidad durante emergencias

FOTO: Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La diputada Teresita de Jesús Valentín Vázquez presentó una iniciativa para crear el Registro Estatal de Atención Prioritaria en Emergencias para Personas con Discapacidad y Personas Adultas Mayores, una herramienta pensada para que la protección civil no llegue tarde a los hogares donde hay personas que no pueden evacuar por sus propios medios.

La propuesta reforma las leyes estatales para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y la de Protección Civil y Gestión de Riesgos, con el objetivo de que las autoridades cuenten con información previa y útil para actuar en temporadas ciclónicas, inundaciones, incendios, sismos o cualquier situación de riesgo.

“En una emergencia, no todas las personas parten de las mismas condiciones: hay quienes requieren silla de ruedas, oxígeno, medicamentos, intérprete, acompañamiento, transporte especial o apoyo para salir de zonas de peligro”, reparó la legisladora.

El registro sería voluntario, con consentimiento informado y bajo reglas de confidencialidad. Su uso quedaría limitado a fines de prevención, evacuación, auxilio, traslado, ubicación, refugio temporal y atención durante emergencias o desastres.

Establece además que los refugios temporales avancen hacia condiciones de accesibilidad, comunicación incluyente y atención adecuada para personas de atención prioritaria.

La iniciativa también propone que Protección Civil realice barridos prioritarios de evacuación y auxilio para personas con discapacidad, adultas mayores, personas postradas, con movilidad reducida, aisladas o sin red de apoyo inmediata.

Incorpora la participación del Instituto Sudcaliforniano para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, la subsecretaría y direcciones municipales de Protección Civil, los sistemas estatales y municipales DIF, autoridades de salud, ayuntamientos, delegaciones, subdelegaciones, comités vecinales y grupos voluntarios registrados.

La diputada señaló que el propósito no es crear un padrón burocrático, sino una herramienta que permita salvar vidas; saber con anticipación dónde vive una persona que necesita ayuda, qué tipo de apoyo requiere y cómo puede ser trasladada, puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una tragedia.

De aprobarse, las autoridades tendrían un plazo de 180 días para emitir los lineamientos de integración, actualización, resguardo, acceso restringido y uso operativo del registro. Fue turnada a las comisiones unidas de Atención a Grupos Vulnerables y a Personas con Discapacidad y de Protección Civil.




Exhortan a los municipios de BCS a actualizar sus Atlas de Riesgo

FOTO: Congreso del Estado.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Congreso del Estado aprobó el punto de acuerdo presentado por el diputado Erick Iván Agúndez Cervantes, mediante el cual se exhorta a los ayuntamientos de Los Cabos, La Paz, Loreto, Comondú y Mulegé a actualizar o, en su caso, elaborar sus respectivos Atlas de Riesgos municipales.

Con el exhorto aprobado, se solicitará a los cinco ayuntamientos a cumplir con la normatividad vigente en materia de protección civil, desarrollo urbano y cambio climático, además de utilizar y difundir públicamente la información contenida en dichos atlas, debiendo informar al Congreso del Estado sobre las acciones y avances realizados.

Agúndez Cervantes destacó que Baja California Sur enfrenta de manera recurrente fenómenos naturales como huracanes, inundaciones, sequías, incendios forestales y sismos, además de los efectos derivados del cambio climático, lo que hace indispensable fortalecer los mecanismos de prevención y planeación territorial.

Aunado a ello, mencionó el crecimiento urbano acelerado, en algunos casos desordenados, que ha propiciado asentamientos humanos en zonas de riesgo, incrementando la exposición de la población ante fenómenos perturbadores.

Ahí mismo, destacó que los Atlas de Riesgos municipales constituyen herramientas técnicas fundamentales para identificar amenazas naturales y antropogénicas, y advirtió que en algunos municipios de la entidad estos instrumentos se encuentran desactualizados o inexistentes.




Congreso de BCS reconoce aportaciones científicas del CICIMAR-IPN

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Integrantes de la Comisión Permanente de Ciencia y Tecnología del Congreso del Estado presentaron una iniciativa con proyecto de decreto para conmemorar el 50 aniversario de la fundación del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional (CICIMAR-IPN) mediante una sesión solemne. De aprobarse el decreto, la sesión solemne se realizaría el próximo 23 de junio en la Sala de Sesiones del Congreso del Estado.

Con dicha acción se busca reconocer el legado histórico-científico de Baja California Sur y del Mar de Cortés por medio de uno de los pilares más importantes que tiene la entidad: el CICIMAR-IPN, institución que durante casi cinco décadas ha contribuido al estudio, conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos marinos del país.

La propuesta presentada por la diputada Lupita Saldaña Cisneros y los diputados Erick Iván Agúndez Cervantes y Christian Fabrizio del Castillo Miranda, destacando que el CICIMAR surgió en un momento estratégico para México, tras el establecimiento de la zona económica exclusiva, y ante la necesidad de fortalecer la investigación marina nacional, resaltando además que el trabajo realizado por el CICIMAR ha contribuido al diseño de políticas públicas y estrategias de conservación ambiental, además de formar recursos humanos altamente especializados en ciencias marinas.

Saldaña Cisneros puntualizó que el centro se ha consolidado como una de las instituciones científicas marinas más importantes de México y América Latina, institución que además ha contribuido a la formación de cientos de especialistas que actualmente participan en universidades, centros de investigación, organismos gubernamentales, organizaciones civiles y empresas relacionadas con el sector ambiental y marino, tanto en México como en el extranjero.