En Congreso del Estado, unifican criterios en polarizado de vehículos en BCS

 

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La Paz, Baja California Sur (BCS). El Congreso del Estado legisló la regulación de los polarizados en vehículos, unificando criterios para clarificar la interpretación de la Ley de Tránsito Terrestre de Baja California Sur.

La nueva legislación que entrará en vigencia en todo el Estado, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Gobierno del Estado, establece que los vidrios de vehículo podrán ser obscurecidos con películas de control solar de hasta el 20% de transmisión de luz visible hacia el interior.

El dictamen fue presentado por la Comisión de Comunicaciones, Transportes, Movilidad y Seguridad Vial de la XVII Legislatura, que integran los diputados Sergio Huerta Leggs, presidente; Omar Torres Orozco y Sergio Polanco Salaices, secretarios, la cual realizó un trabajo de derecho comparado entre los reglamentos municipales con la legislación federal y normas oficiales mexicanas en la materia.

Se determinó que en la entidad se respetará el oscurecimiento que haya sido instalado por el fabricante del vehículo que cumpla con los anteriores parámetros.

La graduación de la película de control solar podrá ser mayor de 20% de transmisión de luz visible hacia el interior, en vidrios laterales y vidrio trasero, cuando se requiera por razones médicas, debidamente acreditadas mediante certificado por especialista, establece el dictamen.

Pormenoriza que las autoridades que apliquen las nuevas disposiciones deberán utilizar los instrumentos autorizados y certificados para medir la graduación de la película solar instalada.

En cuanto al vidrio frontal, se mantiene la norma vigente que prohíbe su oscurecimiento y solo permite una franja de un máximo de 25 centímetros de ancho en la parte superior del vidrio parabrisas.  Sin embargo, se exceptuarán los vehículos al servicio de personas que acrediten médicamente ante la autoridad enfermedades de la piel o padecimientos médicos, que sean afectados por la exposición al sol, para lo cual se les expedirá un distintivo para el vehículo.

El decreto reforma y adiciona el artículo 23 de la Ley de Tránsito Terrestre de Baja California Sur, derivado de una iniciativa ciudadana presentada a través del diputado Venustiano Pérez Sánchez, a raíz de observaciones de automovilistas ante las diferencias en la normatividad en los reglamentos municipales de tránsito y vialidad en los parámetros que indica la misma ley, así como una interpretación errónea de la ley, que esto generaba.




Inicia SSPE Operativo de Seguridad Especial por fiestas decembrinas

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) informó que 300 elementos de la Policía Estatal Preventiva participan en un operativo especial, dentro del Operativo Guadalupe-Reyes 2025, con el objetivo de que las familias sudcalifornianas y visitantes disfruten de las celebraciones decembrinas en un ambiente seguro y tranquilo.

El titular de la SSPE, Luis Alfredo Cancino Vicente, destacó que este operativo se realiza en coordinación con autoridades federales y municipales, mediante patrullajes preventivos y acciones estratégicas que buscan inhibir conductas que puedan afectar la seguridad y el bienestar de la población.

Como parte de la estrategia, se realizará vigilancia peatonal y vehicular en plazas comerciales, bancos, zonas recreativas y colonias habitacionales, priorizando los lugares con mayor afluencia de personas, para prevenir delitos y garantizar respuesta inmediata ante cualquier eventualidad.

La SSPE invitó a la ciudadanía a seguir las recomendaciones de seguridad: evitar conducir bajo los efectos del alcohol, respetar los límites de velocidad, proteger las viviendas al salir de la ciudad y verificar que las compras en línea se realicen en sitios oficiales y seguros.

Finalmente, Cancino Vicente reiteró el compromiso de la SSPE de fortalecer las acciones operativas en todo el estado y recordó que la población puede reportar cualquier emergencia al 911, donde los operadores atenderán los llamados de auxilio de manera inmediata.




Saldo blanco al cierre de la temporada de huracanes 2025: Protección Civil

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La Paz, Baja California Sur (BCS). El Consejo Estatal de Protección Civil presentó el informe de cierre de la Temporada de Lluvias y Ciclones 2025, destacando que las precipitaciones de este año contribuyeron a mitigar los efectos de la sequía en distintas regiones de Baja California Sur, informó el subsecretario de Protección Civil, Héctor Amparano Herrera.

Desde mayo, inicio de la temporada, los tres órdenes de gobierno reforzaron acciones de prevención y atención frente a fenómenos meteorológicos, logrando saldo blanco al concluir la temporada el 30 de noviembre.

“Reconocemos la coordinación y el compromiso de todas las instituciones que trabajaron para proteger a la población y reducir riesgos”, afirmó Amparano Herrera.

Durante este periodo, fenómenos como Lorena, Priscilla y Raymond generaron lluvias significativas sin causar daños mayores, lo que permitió recuperar acuíferos, presas y zonas rurales afectadas por la sequía.

Entre los trabajos realizados destacan la revisión de refugios temporales, la coordinación con instancias federales, estatales y municipales, así como la limpieza y mitigación de cauces en los cinco municipios, con apoyo de la sociedad civil.

Héctor Amparano recordó que, aunque la temporada de lluvias concluyó, la temporada de frentes fríos sigue activa, por lo que la población debe seguir las recomendaciones de abrigo y protección y mantenerse informada a través de avisos oficiales.




La Paz y Los Cabos frente a su propia gentrificación

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Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La tarde cae sobre el malecón de La Paz como un telón de luz rosada, y aun así el rumor es más fuerte que la brisa marina: la ciudad está cambiando demasiado rápido. Lo dicen quienes nacieron allí y quienes llegaron hace años, antes de que los precios se dispararan como si obedecieran a otra lógica, una ajena, importada. La escena se repite también en Los Cabos, donde los contrastes siempre existieron, pero hoy parecen haberse incrustado con una intensidad nueva, casi dolorosa.

El fenómeno tiene nombre, aunque a veces se evita pronunciarlo: gentrificación acelerada. Un movimiento tan discreto que empieza en los anuncios de renta y tan ruidoso que termina reconfigurando la vida entera de una comunidad.

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En ambos municipios, la llegada constante de extranjeros que deciden vivir de forma permanente —muchos con ingresos en dólares y la facilidad de trabajar desde cualquier lugar— ha multiplicado la demanda de vivienda. Los precios, obedientes al mercado global y no al salario local, se disparan. Lo señalan diversos reportes oficiales publicados en 2023 y 2024, que registran incrementos de renta superiores al promedio nacional, con zonas donde subieron entre 25% y 40% anual. Son cifras comprobables, duras, que dejan poco espacio para el optimismo.

En una conversación reciente, una residente de La Paz relató que el departamento donde vivió por ocho años duplicó su renta en menos de dos. Otra persona, originaria de Cabo San Lucas, comentó que su familia tuvo que mudarse a más de 40 minutos del centro porque ya no podía costear el barrio donde había crecido. Ninguna de estas historias es aislada; más bien, ilustran lo que varios estudios urbanísticos han señalado: la presión inmobiliaria en destinos turísticos de alta demanda produce una expulsión silenciosa, pero constante.

Hay momentos en los que la transformación es evidente a simple vista. En La Paz, colonias tradicionalmente familiares han visto aparecer cafeterías de estética estandarizada, condominios minimalistas y letreros en inglés que compiten con los locales. En Los Cabos, la construcción de nuevos desarrollos residenciales orientados al público extranjero redibuja las fronteras urbanas, empuja a las familias locales hacia periferias cada vez más lejanas y complica la movilidad diaria. No se trata únicamente del precio: se trata del tiempo perdido en trayectos, de la dificultad para acceder a servicios, del desgaste emocional de sentir que la ciudad deja de pertenecer a quienes la sostienen.

La movilidad urbana, de hecho, es uno de los puntos más críticos. Conforme las comunidades locales se desplazan hacia zonas más económicas, aumentan los tiempos de traslado y se saturan las vías que conectan periferias con centros laborales y educativos. Urbanistas consultados en informes recientes advierten que, sin planificación a largo plazo, esta tendencia podría profundizar la segregación espacial: ciudades fracturadas entre quienes pueden y quienes no pueden pagar estar cerca.

La pregunta inevitable es por qué está ocurriendo con tanta intensidad. La respuesta, aunque múltiple, tiene un hilo conductor: destinos como La Paz y Los Cabos se han convertido en refugio para extranjeros que buscan seguridad, belleza natural, cercanía al mar y un costo de vida que, comparado con sus países de origen, sigue siendo atractivo. Lo paradójico es que, en esa comparación, el costo deja de ser atractivo precisamente para quienes siempre vivieron allí. Es una ecuación injusta: la economía global se impone sobre la economía local.

Aunque la problemática es real y ampliamente documentada, también existen rutas posibles. Algunos especialistas han planteado medidas como regulación más estricta de rentas a corto plazo, incentivos para vivienda accesible, programas de movilidad urbana más eficientes y actualización de políticas que prioricen a la población residente. Ninguna solución es inmediata, pero todas comienzan con un consenso básico: reconocer que el fenómeno existe y que ya afecta la vida cotidiana.

Al recorrer las calles de Baja California Sur es imposible no sentir que algo se está jugando en ellas. La identidad, la memoria, la pertenencia. Cada edificio nuevo, cada renta anunciada en dólares, cada familia que empaca en silencio revela una transición que exige ser contada sin alarmismo, pero con honestidad.

Lo que está en disputa no es solo el valor de una propiedad, sino el derecho a seguir siendo parte de un lugar que durante generaciones se ha sentido como hogar. Y frente a esa disputa, vale recordar que la dignidad comunitaria no se mide en metros cuadrados, sino en la capacidad colectiva de defender el territorio emocional que nos sostiene.

Porque cuando una ciudad pierde a su gente, pierde su alma. Y ninguna plusvalía vale tanto como la memoria viva de quienes la construyen día con día.

Referencias y fuentes consultadas:
– Reportes oficiales del INEGI sobre movilidad y vivienda (2023–2024)
– Comunicados municipales de La Paz y Los Cabos relacionados con desarrollo urbano y vivienda
– Análisis académicos recientes sobre gentrificación en destinos turísticos de México
– Información pública del Instituto de Planeación Municipal (IMPLAN) de La Paz y Los Cabos




Bajo la sombra del miedo: la violencia de género que paraliza Baja California Sur

FOTOS: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). La violencia de género y los feminicidios en Baja California Sur son heridas abiertas que reflejan una realidad dolorosa y urgente. En esta tierra bañada por el sol y la fuerza del mar, la vida de muchas mujeres está marcada por el miedo y la desigualdad, un contraste brutal entre la belleza de sus paisajes y la crudeza de su experiencia cotidiana. En La Paz, Los Cabos y comunidades rurales, la violencia machista se manifiesta en hogares rotos, calles inseguras, y un sistema que, aunque avanza lentamente, todavía falla en proteger y otorgar justicia plena.

Las estadísticas hablan con la voz que nadie quiere oír: un número alto de mujeres han sufrido algún tipo de violencia —física, psicológica o económica—, y los feminicidios, con historias desgarradoras que cruzan tanto zonas urbanas como rurales, continúan siendo una terrible realidad. La violencia no discrimina; atraviesa el tejido social y toca a mujeres de todas las edades y condiciones. En las comunidades más alejadas, las barreras para denunciar son mayores, y los pocos recursos accesibles suelen ser insuficientes ante la magnitud del problema.

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Esta lucha constante se refleja en las voces sobrevivientes, que narran el doble desafío de enfrentar la violencia y la indiferencia. Se escuchan historias donde la justicia no solo tarda en llegar, sino que demasiado seguido revictimiza a quienes buscan protección. Sin embargo, esas mismas voces también transmiten esperanza, fuerza y una creciente organización feminista que demanda cambios profundos, administrativos y culturales.

En medio de este contexto, una polémica reciente pareció agitar más las aguas ya turbulentas: Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, causó revuelo con declaraciones donde cuestionó la calidad de ciertos poemarios escritos por mujeres y manifestó su rechazo a que se incluyan obras femeninas por cuotas. Sus palabras, calificando algunas obras de “horriblemente asquerosas de malas”, desencadenaron críticas de escritoras y activistas que vieron en sus comentarios un reflejo de la misoginia y menosprecio hacia la producción femenina, poniendo en evidencia actitudes profundamente arraigadas que alimentan desigualdades.

Este episodio no es solo un choque cultural ni un desacuerdo literario: simboliza las resistencias invisibles que enfrentan las mujeres tanto en lo público como en lo privado. En Baja California Sur, donde la violencia contra la mujer es palpable y urgente, estas palabras retumban como un llamado a confrontar los discursos que perpetúan la desigualdad y el desprecio. La violencia de género no existe solo en los actos de agresión física, sino también en las formas en que se deslegitima y se erosiona la voz femenina.

Es una lucha en múltiples frentes, desde las políticas públicas hasta la educación y el lenguaje. Mientras programas como “Párale a la violencia” intentan crear redes de apoyo y prevención, la realidad demuestra que esos esfuerzos aún son frágiles frente a un fenómeno estructural y cultural. La batalla requiere compromiso y transformación a todos los niveles, desde las instituciones hasta las comunidades.

El desafío, claro está, no es menor. Romper con siglos de patrones patriarcales y desigualdades normalizadas es un trabajo arduo, cotidiano y profundo. Baja California Sur, con su mestizaje de modernidad y tradiciones, refleja esta compleja encrucijada. Pero, en esa misma complejidad, encuentra también la fuerza y la determinación de mujeres que se organizan, marchan, denuncian y construyen nuevos espacios de igualdad.

Porque entender la violencia de género es comprender que no es solo un problema femenino, sino un reto social que exige respuestas colectivas. Que no se trata solo de cambiar leyes, sino de cambiar cabezas y corazones. Y que solo así el sol que baña estas tierras podrá iluminar, de verdad, la dignidad y seguridad de todas.

La justicia que soñamos comienza cuando la dignidad se convierte en derecho vivido, y la lucha por la igualdad se transforma en el fuego que nunca dejará de arder.

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