Cabo Pulmo: el arrecife vivo que enfrenta al desarrollo inmobiliario

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En el extremo donde el desierto baja hasta tocar el Golfo de California, Cabo Pulmo no parece una frontera de guerra. Parece apenas una franja de sol, polvo y mar transparente. Pero allí, a un kilómetro y medio del Parque Nacional, una autorización ambiental anulada en marzo de 2026 dejó al descubierto algo más profundo que el destino de un proyecto turístico: la forma en que Baja California Sur decide qué vidas merecen agua, qué paisajes pueden venderse y qué futuro se acepta sacrificar bajo el nombre limpio del desarrollo.

El proyecto se llamaba Baja Bay Club y, de acuerdo con documentos revisados por organizaciones, pretendía ocupar unas 600 hectáreas dentro del área de influencia de Cabo Pulmo. No era una palapa ni un pequeño hotel frente al mar: contemplaba 422 villas residenciales, 275 habitaciones de hotel, club de playa, infraestructura para embarcaciones y un campo de golf sobre dunas. En una región árida, donde el agua no sobra, la imagen resulta brutal: pasto verde trazado sobre la sed.

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La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales había permitido el avance del proyecto en 2024 desde su representación estatal. Después vinieron recursos de revisión promovidos por organizaciones. La resolución posterior anuló aquella autorización y ordenó emitir una negativa formal. La autoridad identificó omisiones técnicas graves: el promovente habría negado cuerpos de agua en el predio pese a la existencia de al menos tres arroyos temporales que desembocan en el mar; también se acreditó la fragmentación de una obra mayor en piezas separadas, Baja Bay Club y Hotel Bahía el Rincón, con el efecto de evitar una evaluación regional de impactos acumulativos. El expediente describe una vieja técnica del poder inmobiliario: partir el elefante para que parezca hormiga.

Cabo Pulmo no es una postal más del catálogo turístico mexicano. Fue decretado área natural protegida el 6 de junio de 1995 y protege más de 7,100 hectáreas, casi todas marinas. Allí se conserva el arrecife coralino más importante del Golfo de California y uno de los ejemplos más citados de recuperación por la prohibición de extracción. Estudios científicos han documentado que la biomasa de peces se multiplicó después de la protección. Lo que para el mercado puede ser un frente de playa, para la ciencia y para la comunidad ha sido una prueba rara: cuando se deja respirar al mar, el mar regresa.

No se trata solo de un permiso cancelado. Se trata de una pregunta moral: cuánto vale un arrecife vivo frente a un proyecto inmobiliario. En el papel, la respuesta parece sencilla. En el territorio, donde cada hectárea tiene dueño posible y cada promesa de empleo puede funcionar como chantaje, la respuesta se vuelve incómoda.

El conflicto se manifiesta en la playa, pero empieza tierra adentro, en las tuberías, los caminos, las colonias que crecen más rápido que los servicios y los acuíferos que no leen folletos de inversión. En Los Cabos, el boom turístico convive con una crisis hídrica persistente. Información pública del organismo operador de agua ha señalado que Cabo San Lucas requería al menos 1,000 litros por segundo para regularizar el abasto y producía alrededor de 480. El mismo organismo ha anunciado tinacos, pipas y ampliaciones de desalación para colonias con suministro limitado. La desigualdad, en BCS, a veces se mide en litros: unos llenan albercas; otros esperan el tandeo.

Ese es el paisaje moral que rodea Cabo Pulmo. No basta decir conservación contra progreso. La comunidad no vive de contemplar el mar como si fuera un museo. El turismo de bajo impacto, el buceo, la investigación y la economía local son parte de una salida posible. Lo que está en disputa es otra cosa: el modelo de enclave, el desarrollo que promete prosperidad mientras privatiza el horizonte, exige agua pública y traslada costos ambientales a quienes no aparecen en las maquetas.

La anulación del permiso de Baja Bay Club es un freno, no una absolución. El promovente todavía puede buscar medios de defensa y la historia de Cabo Pulmo enseña que los megaproyectos rara vez mueren del todo: cambian de nombre, de escala, de abogado o de ventanilla. Si una autoridad aprobó en 2024 lo que después otra revisión consideró inviable, la pregunta no puede quedarse en el expediente. ¿Quién revisó? ¿Quién omitió? ¿Quién decidió qué arroyos, dunas, tortugas y corredores biológicos podían tratarse como notas al pie?

Las salidas existen, pero exigen voluntad: evaluación regional obligatoria para proyectos conectados, ordenamiento territorial real en Cabo del Este, consulta pública temprana y no decorativa, límites hídricos antes que permisos de lujo, vigilancia ambiental con dientes y una política turística que mida éxito no solo por habitaciones, sino por agua disponible, vivienda digna y ecosistemas en pie.

Cabo Pulmo no pide ser intocable. Pide algo más radical en un país acostumbrado a vender la costa por partes: que el desarrollo demuestre primero que no destruye aquello que dice venir a admirar. En ese arrecife hay una lección sencilla y severa. Lo vivo no siempre gana en los escritorios, pero cuando se pierde, no hay fideicomiso capaz de comprarlo de regreso.

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El humo sobre la ciudad. Crónica de los incendios en el relleno sanitario de La Paz

FOTOS: Medios locales.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La madrugada todavía cubría la periferia de La Paz cuando una columna oscura comenzó a levantarse sobre el horizonte. Desde algunos puntos de la ciudad apenas podía distinguirse como una sombra gris que crecía lentamente detrás de los cerros. Para quienes viven cerca del relleno sanitario, sin embargo, el olor llegó antes que la imagen: una mezcla pesada de plástico quemado, cartón húmedo, caucho y residuos en combustión que el viento comenzó a empujar hacia las colonias cercanas.

Eran las primeras horas del miércoles 3 de junio de 2026 cuando el fuego volvió a aparecer en uno de los lugares más problemáticos para la gestión ambiental de la capital sudcaliforniana. Las llamas se habían abierto paso entre montañas de residuos acumulados y, una vez más, el relleno sanitario de La Paz se convirtió en escenario de una emergencia que obligó a movilizar a bomberos, personal de Protección Civil, maquinaria pesada y cuerpos de apoyo de distintas instituciones.

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En realidad, para muchos habitantes de La Paz, los incendios en el relleno sanitario forman parte de una historia que se repite periódicamente. A veces ocurre durante los meses de calor extremo. En otras ocasiones, el fuego surge en áreas profundas donde los residuos generan gases que pueden favorecer procesos de combustión. También existen episodios cuya causa permanece bajo investigación.

Aquella madrugada, los primeros reportes movilizaron al Heroico Cuerpo de Bomberos. Las unidades avanzaron hacia el sitio mientras la ciudad despertaba lentamente. Conforme amanecía, la columna de humo se hacía más visible. Desde avenidas lejanas era posible observar la nube oscura elevándose sobre la zona de disposición final de residuos. Las autoridades actuaron con rapidez. Bomberos, personal municipal, pipas de apoyo y maquinaria especializada comenzaron las labores para contener el siniestro. Según los reportes oficiales, el incendio afectó un área aproximada de cien metros de largo por quince de ancho. El objetivo principal consistía en impedir que las llamas encontraran nuevos materiales combustibles y avanzaran hacia otras áreas del relleno.

La operación requirió coordinación. Diez elementos del cuerpo de bomberos, tres máquinas extintoras, un camión cisterna, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y maquinaria pesada trabajaron simultáneamente para controlar el fuego. Mientras algunos combatían directamente las llamas, otros cubrían con tierra los residuos incendiados para eliminar el oxígeno y detener la propagación subterránea del calor. Desde fuera, el espectáculo podía parecer controlado. Pero quienes conocen el comportamiento de los incendios en rellenos sanitarios saben que se trata de uno de los tipos de fuego más complejos de combatir.

La basura no arde de manera uniforme. Bajo la superficie existen capas de materiales diversos, bolsas plásticas, cartón, llantas, textiles, residuos orgánicos y objetos cuya composición resulta difícil de determinar. El fuego puede desaparecer aparentemente y continuar avanzando por debajo durante horas o incluso días. Por eso, aunque las llamas visibles disminuyeron relativamente pronto, las labores continuaron durante gran parte de la jornada.

En redes sociales comenzaron a circular fotografías de la columna de humo. Algunas personas expresaban preocupación por la calidad del aire. Otras recordaban incendios anteriores. Varias se preguntaban por qué estos eventos seguían ocurriendo. Los incendios en sitios de disposición de residuos no representan únicamente un problema operativo. También constituyen una amenaza ambiental y sanitaria. El humo liberado durante la combustión de materiales mezclados puede contener partículas finas y diversos contaminantes que afectan la calidad del aire. Especialistas ambientales han advertido desde hace años sobre los riesgos asociados a este tipo de eventos.

Niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades respiratorias suelen resentir con mayor intensidad los efectos de la contaminación atmosférica. Irritación ocular, molestias en la garganta, tos persistente y dificultades respiratorias son algunos de los síntomas que pueden presentarse cuando una ciudad permanece expuesta durante varias horas a concentraciones elevadas de humo. Aunque las autoridades no reportaron afectaciones masivas a la población derivadas del incendio de junio de 2026, el episodio reactivó una preocupación recurrente entre especialistas y ciudadanos: la vulnerabilidad de La Paz frente a eventos ambientales de esta naturaleza.

El incendio de junio no apareció de manera aislada. Apenas un año antes, durante marzo de 2025, otro siniestro movilizó a más de cincuenta elementos de distintas corporaciones de emergencia. Aquella ocasión, el fuego se concentró en dos áreas extensas del relleno sanitario y requirió una operación de gran escala para su control. Bomberos, Protección Civil, Guardia Nacional, SEDENA, Marina y personal municipal trabajaron durante horas para contener las llamas.

En años anteriores también se registraron incendios importantes que generaron densas nubes de humo visibles desde buena parte de la ciudad. La repetición de estos episodios ha llevado a especialistas y organizaciones civiles a plantear cuestionamientos sobre las condiciones operativas del sitio y sobre la necesidad de fortalecer la gestión integral de residuos sólidos urbanos.

Cada incendio funciona como una especie de reflector que ilumina desafíos estructurales más profundos. El crecimiento poblacional de La Paz implica una generación constante y creciente de residuos. Miles de toneladas de basura llegan cada año al relleno sanitario. El manejo adecuado de esos materiales requiere infraestructura, vigilancia, separación de residuos, control de gases y una operación técnica permanente.

Las autoridades municipales reconocen la complejidad del desafío. En el caso más reciente, incluso informaron que existen indicios que podrían apuntar a un origen intencional del incendio. Personal del Ayuntamiento de La Paz señaló que fueron localizados materiales cuya presencia forma parte de las investigaciones en curso para determinar exactamente cómo inició el fuego. Las autoridades no descartan presentar denuncias ante la Procuraduría General de Justicia del Estado si se confirma la comisión de algún delito.

Si un incendio es provocado, deja de ser únicamente una contingencia ambiental para convertirse también en un asunto de seguridad pública. La investigación continúa abierta, pero el simple hecho de que esa hipótesis sea considerada refleja la gravedad con la que las autoridades observan el incidente.

¿Por qué una ciudad que aspira a consolidarse como referente turístico y de calidad de vida continúa enfrentando incendios recurrentes en su principal sitio de disposición de residuos? ¿Cuánto costará prevenir futuros episodios? ¿Qué tan preparado está el sistema municipal para responder ante emergencias ambientales cada vez más frecuentes?

Especialistas en gestión ambiental han señalado la importancia de fortalecer el cumplimiento de las normas aplicables a los rellenos sanitarios, mejorar la vigilancia operativa, implementar sistemas de monitoreo continuo, controlar adecuadamente los gases generados por los residuos y avanzar hacia modelos de aprovechamiento que reduzcan la cantidad de basura depositada diariamente. También se insiste en la necesidad de promover la separación de residuos desde los hogares, ampliar programas de reciclaje y reducir la disposición final de materiales altamente inflamables. Requieren inversión, planeación y continuidad administrativa. Sin embargo, cada incendio parece recordar que posponer decisiones también tiene costos.

Al caer la tarde del 3 de junio, la situación en el relleno sanitario comenzaba a estabilizarse. Las llamas habían sido controladas. La maquinaria seguía trabajando sobre los residuos calientes. Los bomberos permanecían atentos a cualquier reactivación. Poco a poco, la columna de humo comenzó a perder intensidad. Pero el episodio dejó una imagen difícil de olvidar: la de una nube gris elevándose sobre La Paz, recordando que la basura no desaparece cuando se deposita lejos de la vista. Permanece allí, acumulándose día tras día, convirtiéndose en un desafío ambiental, urbano y sanitario que acompaña el crecimiento de la capital sudcaliforniana.

Sin embargo, el verdadero problema seguía presente bajo toneladas de residuos, esperando respuestas más profundas que una simple jornada de combate al fuego. Porque en La Paz, cada incendio en el relleno sanitario no solo quema basura. También pone a prueba la capacidad de una ciudad para enfrentar uno de los desafíos ambientales más complejos de su tiempo.

Fuentes

https://www.diarioelindependiente.mx/2026/06/ayuntamiento-de-la-paz-atiende-de-manera-oportuna-incendios-para-salvaguardar-a-la-ciudadania «Ayuntamiento de La Paz atiende de manera oportuna incendios para salvaguardar a la ciudadanía»

https://cerca.org.mx/controlan-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-la-paz/ «Controlan incendio en el relleno sanitario de La Paz»

https://www.diarioelindependiente.mx/2025/03/sofocado-el-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-la-paz «Sofocado el incendio en el relleno sanitario de La Paz»

https://www.radioformula.com.mx/lapaz/Controlan-Bomberos-el-incendio-en-el-relleno-sanitario-de-La-Paz-20220215-0112.html «Controlan Bomberos el incendio en el relleno sanitario de La Paz»

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El costo de alterar el orden de los apellidos en BCS

FOTOS; Google Maps | Archivo.

Ius et ratio

Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La iniciativa que propone permitir la alteración del orden de los apellidos en el Registro Civil en Baja California Sur —anteponiendo el apellido materno al paterno— se presenta como una medida orientada a fortalecer el derecho a la identidad y promover la igualdad de género. No obstante, desde una perspectiva técnica, jurídica y administrativa, dicha propuesta resulta ociosa, estéril e incluso contraproducente, al no resolver de fondo problemas estructurales de desigualdad y, en cambio, generar múltiples riesgos e inconsistencias en el orden jurídico y administrativo.

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FOTO: Archivo

Antecedentes históricos

El sistema de apellidos en México tiene raíces en la tradición hispánica, que estableció la doble filiación nominal (paterno-materno) como mecanismo de identificación plena del individuo dentro del núcleo familiar. Este modelo cumple funciones de orden público: garantiza certidumbre jurídica, trazabilidad genealógica y coherencia registral.

Si bien el primer apellido ha sido tradicionalmente el paterno, ello no implica jurídicamente una subordinación del linaje materno, sino una convención uniforme que permite la operatividad del sistema registral. Cambiar esta regla sin una reforma integral de fondo implicaría debilitar la función ordenadora del nombre.

Derecho comparado

En países como España, desde la reforma de 1999, se permite alterar el orden de los apellidos por acuerdo de los progenitores. Sin embargo, esta reforma ha derivado en múltiples problemas prácticos, obligando al establecimiento de reglas subsidiarias complejas y a reiteradas interpretaciones administrativas para garantizar la uniformidad entre hermanos y evitar cambios arbitrarios.

En América Latina, la tendencia mayoritaria mantiene el orden tradicional por razones de seguridad jurídica, aunque se han abierto excepciones limitadas.

En todos los casos, las reformas han requerido ajustes sistémicos profundos en registros civiles, bases de datos fiscales y sistemas de identidad nacional, lo cual no parece contemplado de manera integral en la iniciativa bajo análisis.

Inconvenientes jurídicos y administrativos

  • Desarticulación del sistema registral

El marco normativo vigente en México —incluyendo CURP, registros civiles y sistemas fiscales (SAT)— presume un orden uniforme de apellidos. Alterar dicho orden generaría inconsistencias en la identificación de las personas, duplicidades registrales y problemas en la interoperabilidad de bases de datos.

  • Inseguridad jurídica en la identificación

La identidad jurídica requiere estabilidad y previsibilidad. Introducir múltiples combinaciones discrecionales de apellidos dificultará la trazabilidad de las personas en procedimientos legales, notariales, financieros y administrativos.

  • Confusión genealógica y ruptura de cadenas de filiación

El orden actual permite identificar de manera relativamente clara la línea paterna y materna a lo largo de generaciones. La alternancia libre de apellidos introduce ambigüedad, complicando la reconstrucción genealógica, la investigación histórica e incluso procesos sucesorios.

  • Carga administrativa y costos públicos

La implementación de esta medida implicaría modificar sistemas informáticos, protocolos de registro y mecanismos de validación de identidad, con un costo económico significativo que no guarda proporción con el beneficio simbólico que persigue la iniciativa.

  • Efecto nulo en la igualdad sustantiva

La propuesta se limita a un cambio nominal que no incide en las causas estructurales de desigualdad de género, como la brecha salarial, la violencia de género o la falta de acceso a oportunidades. Se trata de una medida simbólica que puede generar una percepción de avance sin producir efectos reales.

  • Traslado del problema, no solución

Lejos de reivindicar el papel de la madre, la medida únicamente desplaza la preeminencia del apellido del abuelo paterno por la del abuelo materno, sin modificar la lógica estructural del sistema de apellidos. En consecuencia, el argumento de justicia histórica pierde sustento material.

Consideraciones en materia de Derechos Humanos

El derecho a la identidad, reconocido en el Aartículo 4º constitucional y en tratados internacionales, implica garantizar nombre, filiación y nacionalidad.

Sin embargo, este derecho no exige la alteración del orden de los apellidos, sino la certeza sobre los mismos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que las regulaciones sobre el nombre deben equilibrar la autonomía individual con el interés público en la seguridad jurídica.

En este caso, el interés público resulta comprometido, pues la reforma introduce incertidumbre sin un beneficio proporcional en términos de derechos fundamentales.

Corolario

La iniciativa analizada, obedece más a un capricho ideológico que a una necesidad real. Carece de eficacia jurídica y produce efectos adversos en el sistema registral y administrativo.

Se trata de una medida simbólica que no atiende las causas reales de la desigualdad de género y que, por el contrario, introduce desorden, inseguridad jurídica y costos innecesarios para el Estado.

Por las razones expuestas, se concluye que la propuesta debe ser desechada por el Congreso del Estado de Baja California Sur, privilegiando reformas que generen impactos reales, medibles y sustantivos en la protección de los derechos humanos y la igualdad entre mujeres y hombres.

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Las aulas en pausa: el paro magisterial que sacude a Baja California Sur

FOTOS: OEM.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El lunes 1 de junio de 2026, las escuelas de Baja California Sur amanecieron con una quietud inusual. En muchas colonias, madres y padres de familia hicieron la misma pregunta antes de salir de casa: si habría clases o si el paro anunciado por el magisterio se mantendría. La respuesta llegó pronto, por mensajes de directivos, grupos escolares y comunicados sindicales: las actividades quedaban suspendidas en numerosos planteles. Lo que comenzó como una jornada de presión laboral se convirtió, con el paso de los días, en un conflicto estatal que ha puesto frente a frente a docentes, autoridades educativas, gobierno estatal, familias y estudiantes.

El origen inmediato del paro estuvo en las demandas del magisterio sudcaliforniano relacionadas con pensiones, servicios médicos, condiciones salariales y problemas administrativos acumulados. La Sección 3 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezada por Elmuth Castillo Sandoval, confirmó la movilización y la extendió durante los días siguientes. Al mismo tiempo, expresiones del magisterio mantuvieron sus propias acciones de protesta, con plantones y concentraciones en espacios públicos de La Paz y otros municipios.

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La causa más profunda del conflicto se encuentra en la inconformidad contra el régimen de cuentas individuales derivado de la Ley del ISSSTE de 2007. Para miles de docentes, ese modelo modificó la expectativa de jubilación digna y trasladó parte del futuro laboral a un esquema financiero que consideran insuficiente. La exigencia de eliminar las cuentas individuales y regresar a un sistema solidario de pensiones se convirtió en el núcleo de la protesta. A ello se sumaron reclamos por deficiencias en los servicios médicos del ISSSTE, falta de especialistas, desabasto de medicamentos, trámites rezagados y la demanda de resolver cargas fiscales vinculadas al llamado “doble patrón”.

La protesta local coincidió con un contexto nacional de movilización magisterial. La CNTE había convocado a un paro nacional indefinido a partir del 1 de junio, también centrado en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el rechazo a las cuentas individuales y la exigencia de mejores condiciones laborales. Aunque Baja California Sur tiene una dinámica sindical propia, el clima nacional fortaleció la presión en la entidad y dio mayor visibilidad a una inconformidad que ya venía acumulándose desde meses anteriores.

El Gobierno de Baja California Sur recibió previamente un pliego petitorio del magisterio, con planteamientos laborales y salariales. Ese documento mostró que la inconformidad no se limitaba a una sola demanda, sino a un conjunto de asuntos que combinan temas estatales y federales. Ahí radica una de las dificultades centrales del conflicto: algunas respuestas dependen del gobierno estatal, pero otras requieren intervención directa de la Federación, del ISSSTE, de la Secretaría de Educación Pública federal, de Hacienda o incluso de reformas legislativas.

La Secretaría de Educación Pública de Baja California Sur, encabezada por Alicia Meza Osuna, reconoció la legitimidad de varias demandas, pero llamó a terminar el paro para cerrar adecuadamente el ciclo escolar 2025-2026. La dependencia advirtió que junio es un mes clave para evaluar el tercer trimestre, aplicar exámenes finales, elaborar boletas y certificados. La postura oficial fue clara: el derecho laboral de manifestarse debía equilibrarse con el derecho de niñas, niños, adolescentes y jóvenes a concluir sus actividades escolares en tiempo y forma.

El paro afectó principalmente a la educación básica. Desde Guerrero Negro hasta Cabo San Lucas, la suspensión de actividades modificó la rutina de miles de familias. En hogares donde ambos padres trabajan, la falta de clases obligó a buscar cuidados alternativos. En comunidades rurales, donde la escuela también funciona como centro de organización social, el cierre temporal de planteles generó incertidumbre. En secundarias y primarias, estudiantes quedaron a la espera de saber si habría exámenes, recuperación de contenidos o ajustes al calendario.

Las consecuencias educativas no son menores. Cada día sin clases representa contenidos que deberán reorganizarse, evaluaciones que se posponen y procesos administrativos que se acumulan. Para estudiantes próximos a cerrar grado escolar, la incertidumbre pesa más. Para docentes, el dilema también es complejo: protestan por derechos laborales que consideran fundamentales, pero lo hacen desde una profesión cuya razón de ser está directamente vinculada con la continuidad del aprendizaje.

En las calles de La Paz, el conflicto adquirió forma visible. Docentes se instalaron en Palacio de Gobierno, en la Plaza de la Reforma, en instalaciones de la SEP y en otros puntos de presión. Las pancartas hablaban de pensiones, salud, justicia laboral y retiro digno. No era una protesta improvisada: detrás había años de inconformidad, asambleas, consultas, comunicados y una sensación extendida de que las respuestas institucionales habían sido insuficientes.

El gobernador, Víctor Manuel Castro Cosío, intervino solicitando apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum para abrir una mesa nacional que revisara el régimen de cuentas individuales. Ese gesto fue leído por la dirigencia sindical como un respaldo político importante, aunque no suficiente para levantar la movilización. El magisterio pidió compromisos medibles, minutas firmadas y rutas concretas de solución. La experiencia de conflictos anteriores ha hecho que los docentes desconfíen de los acuerdos generales sin fechas, montos o responsables definidos.

Uno de los avances reportados fue la instalación de mesas de negociación con el gobierno estatal para revisar asuntos contractuales, salariales y administrativos. También se mencionó la atención a temas de salud, incluyendo brigadas médicas en regiones apartadas como Pacífico Norte y comunidades rurales de Los Cabos. Sin embargo, esas acciones fueron vistas como respuestas parciales frente a demandas de mayor alcance. La eliminación del régimen de cuentas individuales, por ejemplo, no puede resolverse desde una oficina estatal.

El paro también mostró diferencias internas dentro del magisterio. Por un lado, la estructura institucional de la Sección 3 del SNTE encabezó movilizaciones y negociaciones formales. Por otro, grupos disidentes mantuvieron presión propia y colocaron demandas adicionales, como la abrogación completa de la Ley del ISSSTE de 2007 y la solución al problema fiscal del doble patrón. Esa diversidad de voces refleja la complejidad del movimiento: no se trata de un bloque uniforme, sino de un gremio amplio, con corrientes, estrategias y grados distintos de confianza hacia las autoridades.

Para las autoridades educativas, el principal reto inmediato es recuperar la normalidad escolar sin ignorar las causas del conflicto. Obligar al regreso sin respuestas podría profundizar el malestar. Pero prolongar indefinidamente el paro afectaría a estudiantes y familias. La solución requiere diálogo, pero también precisión: qué demandas puede resolver el Estado, cuáles debe gestionar ante la Federación, qué plazos son realistas y cómo se verificará cada compromiso.

Para el magisterio, el reto es mantener legitimidad social. La defensa de pensiones, salud y salario tiene respaldo entre amplios sectores, pero la suspensión de clases genera preocupación en familias que dependen de la escuela. La fuerza del movimiento dependerá no solo de su capacidad de presión, sino también de explicar con claridad por qué sus demandas impactan en la calidad educativa. Un docente con incertidumbre laboral, sin atención médica adecuada o sin perspectiva de retiro digno trabaja bajo condiciones que tarde o temprano afectan al sistema completo.

El conflicto deja una lección de fondo: la educación pública no se sostiene únicamente con planes de estudio, libros de texto o calendarios escolares. También requiere estabilidad laboral, servicios médicos funcionales, pensiones justas y canales permanentes de diálogo. Cuando esos elementos fallan, la inconformidad termina llegando a las aulas, aunque se exprese en las calles.

Hasta este jueves 4 de junio, el paro continuaba y las clases seguían suspendidas en educación básica en Baja California Sur. Los resultados aún son parciales: hay mesas abiertas, pronunciamientos oficiales, gestiones ante la Federación y medidas emergentes en salud, pero no una solución definitiva al núcleo del conflicto. La disputa por las pensiones y la seguridad social seguirá siendo el punto más difícil.

El desenlace dependerá de la capacidad de las partes para convertir la presión en acuerdos verificables. Si las mesas producen compromisos claros, el paro podría abrir una ruta de solución. Si predominan las respuestas generales, el conflicto puede reaparecer con mayor fuerza. En medio quedan los estudiantes, las familias y los propios maestros, atrapados entre la urgencia de volver a clases y la necesidad de resolver problemas que llevan años esperando.

Baja California Sur vive así una pausa incómoda. Las escuelas cerradas no solo muestran un conflicto laboral; revelan una fractura más profunda entre las condiciones reales del trabajo docente y las exigencias sociales depositadas sobre la educación pública. El paro iniciado el 1 de junio no puede entenderse como un hecho aislado. Es el resultado de una acumulación de promesas, reformas, rezagos y demandas que llegaron a un punto límite. Su solución exigirá más que llamados al regreso: requerirá acuerdos serios, presupuesto, voluntad política y seguimiento público.

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¿Ya hiciste el registro de tu línea telefónica?

FOTOS: Canva.

Colaboración Especial

Por Pablo Chiw

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). 

—Somos del Cártel Jalisco Nueva Generación y sabemos que vives en calle Magdalena Hidalgo Número 64 —no vivía, pero sí viví allí hace algunos años—, así que escúchame con mucha atención: nos vas a depositar…

Yo tomé la llamada vía el bluetooth del carro, así que mi hijo lo escuchó todo.

—¡Papá! ¿Por qué te hablan esos señores de un cártel? ¿Qué quieren?

Mi niño estaba asustado. Yo me reí (falsa y exageradamente) para disminuir su tensión y le dije que era un fulano en alguna prisión del país. Le expliqué lo que era un extorsionador: cómo generaban miedo a través de la amenaza para obtener dinero. Ya en la casa, le mostré videos cómicos de influencers que juegan con estos extorsionadores para mostrarle al público que, en la mayoría de los casos, no pasa nada. Reportamos el número a la Policía Cibernética. Mi niño se relajó y no se volvió a hablar del tema. A pesar de mis propias palabras optimistas, la inquietud se queda. No volví a contestar números desconocidos y fue el fin de la historia.

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Cada línea, una persona detrás: ¿qué es el Registro de Líneas?

Como respuesta al extendido fenómeno de la extorsión, el Gobierno de México decidió vincular la línea al propietario. De esta manera, cada número tendrá a un responsable detrás. Una decisión, a mi parecer, completamente lógica. Tu automóvil también está registrado a tu nombre y debes responder ante cualquier eventualidad que se derive del mal uso del vehículo. Es responsabilidad civil, no violencia de Estado.

Lo que  me parece violento es el intento de las derechas (históricamente ligadas al narcotráfico) por descarrilar la iniciativa, aduciendo pérdida de la libertad y exponiéndolo como un atentado en contra de los derechos humanos.

Otras voces dicen que la medida es completamente inútil, que el narcotráfico ya hackeó la base de datos del gobierno, que ya se robaron todos los registros, que los extorsionadores no hablan desde la línea, sino desde WhatsApp, Telegram o Internet. Tal vez tengan razón, pero hay algo que no se entiende, el crimen organizado está compuesto por miles de individuos autónomos que siempre están buscando cómo sacarle la vuelta a cada medida del gobierno y que el gobierno, una vez que le sacaron la vuelta, debe crear una nueva medida. Tristemente es una historia interminable. Ni modo: en la vida en sociedad no hay medidas definitivas para eliminar la criminalidad.

Impongamos el Modelo Bukele

Insólitamente, la derecha dice que sí existe una manera definitiva para acabar con la delincuencia: «¡Debemos adoptar el modelo Bukele! ¡Al que parezca malviviente debemos mandarlo a una cárcel privada, sin juicio, incomunicado y para siempre!»

Esta es la postura de las voces que pegaron el grito en el cielo por la supuesta violación de los derechos humanos y la pérdida de la libertad a la hora de vincular el teléfono. Cómo siempre: ridículo.

Bueno, por mi parte ya vinculé mi línea. Esperemos que vengan más medidas, más efectivas, para lograr un país más seguro. Pero desde mi conocimiento y mis investigaciones, la criminalidad no se disminuye construyendo más prisiones, sino con cuatro medidas específicas:

  1. Cobrándole los impuestos a los millonarios.
  2. Incrementando el salario y las prestaciones.
  3. Invirtiendo en educación.
  4. Creando más ofertas laborales con salarios dignos.

¡Creo que vamos por buen camino!

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