La Sierra de la Laguna. El cerco vertical del desierto

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Vientos de Pueblo

El Vigía del Desierto

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En el macizo granítico de la Sierra de la Laguna, a casi 2000 metros de altitud, el aire huele a pino piñonero, sotol y tierra húmeda. Es el único bosque templado de la península y la fábrica biológica que recarga los acuíferos de La Paz y Los Cabos. Aunque la movilización ciudadana logró frenar en el papel la explotación a cielo abierto de proyectos de megaminería tóxica como Los Cardones, la amenaza nunca fue erradicada. De acuerdo con registros oficiales disponibles en la Dirección General de Minas, aún persisten títulos de concesión vigentes sobre miles de hectáreas que abarcan zonas de amortiguamiento y cuencas hidrológicas estratégicas. En los senderos serranos, los rancheros tradicionales no solo lidian con la aridez y la falta de apoyos públicos; vigilan con recelo los caminos de terracería ante la llegada esporádica de cuadrillas de prospección y agentes inmobiliarios que sondean la compra de tierras ejidales a precios irrisorios, sabiendo que bajo el cuarzo y la roca duerme una riqueza geológica cuya extracción dinamitaría la frágil reserva hídrica de todo el Sur del Estado.

El agua que escurre por los cañones serranos hacia el mar encuentra, al tocar la costa, una frontera artificial infranqueable. A lo largo del corredor turístico y los litorales del Cabo del Este, el paisaje desértico se estrella contra muros de concreto, casetas de vigilancia privada y cercas perimetrales con alambre de púas. En octubre de 2020, la reforma federal a la Ley General de Bienes Nacionales consagró formalmente el libre tránsito a las costas mexicanas, estableciendo multas severas y revocaciones a los concesionarios que obstaculicen el paso. Sin embargo, en el terreno la legalidad es una ficción administrativa. Intentar descender hoy a pie hacia rompientes y caletas históricas —aquellas donde generaciones de familias locales acamparon y aprendieron a pescar— supone ser interceptado por guardias con radios que aducen propiedad privada, o toparse con veredas intencionalmente desviadas por hoteles que obligan a rodear kilómetros sobre cauces pedregosos. El libre acceso existe en la ley, pero en la geografía del lujo se cobra un peaje tácito: la exclusión de quien no porta la pulsera del resort.

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La presión extractiva no se detiene en la orilla del agua; se sumerge en bahías y esteros. Hacia el norte, en Bahía Magdalena y el Golfo de California, las cooperativas tradicionales libran una batalla desproporcionada contra el furtivismo organizado. Mientras los pescadores ribereños respetan vedas rigurosas, monitorean bancos de cría y aplican protocolos sustentables para salvaguardar la almeja catarina y el callo de hacha, flotas clandestinas operan de noche extrayendo producto sin talla comercial ni control sanitario. Esta pesca ilegal, que alimenta un lucrativo mercado negro en restaurantes urbanos y circuitos de exportación, prolifera ante la casi absoluta ausencia de inspección. De acuerdo con organizaciones ambientales y comunidades consultadas, los recortes presupuestarios han dejado a las autoridades marítimas sin combustible, inspectores suficientes ni embarcaciones operativas, obligando a los cooperativistas a realizar patrullajes nocturnos sin armamento ni respaldo institucional frente a redes delictivas cada vez más agresivas.

Este cerco múltiple devela la profunda contradicción del modelo económico sudcaliforniano. Mientras el discurso institucional promueve a la entidad como un santuario global de conservación, la estructura territorial opera bajo una dinámica de enclave: se privatiza la franja costera para el turismo de alta gama, se mantiene viva la especulación minera sobre el corazón hídrico peninsular y se tolera el agotamiento furtivo de los ecosistemas marinos. La factura de este desbalance la pagan invariablemente las comunidades locales, confinadas a colonias sin agua entubada en la periferia de las ciudades turísticas, despojadas de sus playas y marginadas de las decisiones de un desarrollo que las utiliza como mano de obra barata mientras les hipoteca el futuro.

Baja California Sur no padece una fatalidad geográfica, sino las consecuencias de una deliberada política de desposesión que mide el progreso en divisas y maquilla el despojo con jardines regados con agua desalada. Al convertir la montaña en reserva de especulación, el mar en botín clandestino y la costa en privilegio corporativo, el modelo turístico e inmobiliario no solo socava sus propios cimientos biológicos; expulsa a quienes supieron habitar el desierto sin destruirlo. Cuando una tierra olvida que su único valor insustituible es la dignidad de su gente y la pureza de sus vertientes, la prosperidad prometida deja de ser un destino común para consolidarse como un elegante epitafio de arena y alambre.

Fuentes consultadas

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Decreto por el que se reforma y adiciona la Ley General de Bienes Nacionales para garantizar el libre acceso y tránsito en las playas mexicanas. Diario Oficial de la Federación (DOF), 21 de octubre de 2020.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Programa de Manejo de la Reserva de la Biosfera Sierra de La Laguna. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México.

Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) e Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA). Planes de manejo pesquero y acuerdos de veda para almeja catarina (Argopecten ventricosus) en los litorales de Baja California Sur. Publicaciones oficiales del Gobierno de México.

Dirección General de Minas (DGM) de la Secretaría de Economía. Cartografía minera y títulos de concesión minera vigentes en el Estado de Baja California Sur. Registro Público de Minería.

Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental (Agua.org.mx) y Colectivo de Organizaciones Ciudadanas por el Agua. Diagnóstico sobre el impacto hídrico de la megaminería y la presión inmobiliaria en los acuíferos de La Paz y Los Cabos. La Paz, B.C.S.

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA). Informes sobre operativos de vigilancia pesquera, inspección en zona federal marítimo terrestre (ZOFEMAT) y problemática presupuestal en delegaciones costeras. Periodo 2019-2024.

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Convocan a artistas y talento local para Carnaval La Paz 2027

FOTO: Archivos.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Ayuntamiento de La Paz, a través del Comité de Carnaval, invita a cantantes, grupos musicales, academias de danza, comediantes y demás exponentes artísticos a participar en la selección del talento que se presentará en los templetes municipales durante el Carnaval La Paz 2027 “La Fiesta del Futuro”.

La titular de la Dirección General de Inclusión y Diversidad, Mayra Cisneros Nevárez, informó que las personas interesadas deberán completar un formulario de Google que se compartirá mediante las redes sociales oficiales del Carnaval La Paz, donde podrán consultar la convocatoria y realizar su inscripción.

Como parte de los requisitos, los aspirantes deberán presentar una identificación oficial INE por ambos lados, así como un portafolio artístico o press kit en formato PDF, o una reseña de su trayectoria que incluya experiencia, participación en festivales y eventos, además de premios y reconocimientos, en caso de contar con ellos.

También deberán proporcionar un listado de integrantes con nombre completo, función y edad, datos de contacto y redes sociales, así como una descripción de su propuesta artística que especifique el concepto del espectáculo, mensaje, vestuario, utilería, duración estimada y público al que está dirigido.

Cisneros Nevárez destacó la importancia de esta convocatoria para brindar espacios de participación y expresión a las y los artistas, así como para integrar diversas propuestas al programa del Carnaval La Paz 2027.

Para obtener mayores informes, los interesados deberán acudir a las oficinas de la Dirección Municipal de Cultura, ubicadas en las calles Artículo Noveno y Símbolos Patrios, en la colonia Diana Laura, de lunes a viernes, en horario de 8:00 a 15:00 horas.




Balandra: El desguace del santuario

FOTOS: José Luis Cortés M.

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El Vigía del Desierto

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). El agua de la ensenada de Balandra posee una transparencia engañosa. Vista desde los miradores de piedra caliza, la célebre laguna de La Paz parece una acuarela intocada, suspendida en una quietud casi mística donde el mangle rojo hunde sus raíces aéreas en la arena blanca. Sin embargo, al ras de la marea, la realidad se descompone en partículas visibles. A pesar de los esquemas de aforo divididos en dos turnos diarios establecidos para contener la avalancha terrestre de bañistas, la presión sobre el Área de Protección de Flora y Fauna Balandra se desborda por su flanco marino. Yates de recreo y embarcaciones menores fondean de forma irregular en zonas restringidas, arando con sus anclas los lechos de pastos marinos y arrojando al agua aguas grises y trazas de hidrocarburos. La memoria del incendio y naufragio de una embarcación privada en agosto de 2022, que cubrió de ceniza y diésel las raíces del manglar, no operó como advertencia suficiente. De acuerdo con registros oficiales y reportes técnicos elaborados por académicos locales, las capacidades de inspección de la autoridad federal se encuentran reducidas al mínimo operativo, con lanchas varadas por falta de combustible o personal insuficiente para vigilar decenas de kilómetros de costa protegida, permitiendo que la navegación recreativa de alto poder adquisitivo vulnere impunemente los límites que se le exigen al ciudadano de a pie.

Esa misma lógica de desdén hacia los equilibrios biológicos se prolonga tierra adentro, asfaltada sobre el lomo de la península. La Carretera Transpeninsular, columna vertebral de más de mil setecientos kilómetros que enlaza el flujo de mercancías y caravanas turísticas con el norte del país, ha sido objeto de sucesivas modernizaciones y ampliaciones de carril sin que las autoridades de infraestructura integraran pasos de fauna subterráneos o aéreos. El resultado es una fractura territorial implacable. El desierto, que durante milenios operó como un continuo vegetal y faunístico entre las sierras y el mar, quedó partido en dos por una cinta de rodamiento donde los vehículos transitan a velocidades incompatibles con la supervivencia silvestre. Según datos públicos y estudios de impacto ambiental revisados, el atropellamiento sistemático se ha convertido en una de las principales fuentes de mortandad para especies bajo esquemas de protección especial: el venado bura peninsular, la zorrita del desierto, el lince rojo y diversas serpientes de cascabel endémicas son embestidos cotidianamente al intentar cruzar sus rutas naturales de forrajeo y agua. El progreso vial, concebido para acelerar el arribo de insumos a los enclaves hoteleros, cobra un peaje zoológico permanente que las dependencias públicas asumen como un costo colateral inevitable.

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Todavía más al norte, en la aridez mineral de la Sierra de Guadalupe y los llanos de Comondú y Mulegé, el asedio adquiere la forma del saqueo sigiloso. Redes organizadas de biopiratería recorren las cañadas extrayendo cactáceas endémicas de lento crecimiento, particularmente biznagas globulares del género Mammillaria y ejemplares antiguos de cardones, junto a valiosas piezas fósiles de vertebrados marinos del Mioceno incrustadas en estratos rocosos. Como han advertido botánicos y ambientalistas de la entidad, estas especies vegetales, cuya reproducción en vida silvestre demanda décadas, son desenterradas de raíz, embaladas clandestinamente y transportadas por rutas terrestres y marítimas casi desprovistas de puestos de control aduanero o zoosanitario. Su destino final son colecciones privadas y mercados de lujo botánico en Europa del Este y Asia, donde un ejemplar sudcaliforniano único puede alcanzar miles de dólares. Frente a este expolio sistemático, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente cuenta con una plantilla de inspectores en campo que apenas alcanza para atender denuncias formales en las ciudades, dejando miles de kilómetros cuadrados de reservas de la biosfera bajo una orfandad de vigilancia que los traficantes conocen y explotan con metódica impunidad.

Este triple acoso sintetiza la fractura ética del modelo de desarrollo peninsular. Se ensalza a la entidad como un santuario intocado para atraer capitales internacionales, pero se le niegan los recursos elementales para proteger sus propios cimientos ecológicos. Las prioridades del gasto público favorecen la facilitación turística y la conectividad mercantil, mientras la fiscalización ambiental se desmorona por inanición presupuestaria. Se cuida la postal, pero se destruye el ecosistema que la sostiene. En este reparto desigual, los costos biológicos los absorbe un territorio que no puede defenderse por sí mismo: el manglar sofocado por los residuos del ocio náutico, la fauna triturada bajo las ruedas de la velocidad y el desierto despojado de su memoria vegetal milenaria. Cuando un modelo económico confunde la conservación con la escenografía y reduce sus maravillas naturales a materias primas de consumo efímero, la prosperidad no construye un porvenir: únicamente maquilla la lenta demolición del paraíso que juró custodiar.

Fuentes consultadas

Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). Estudios sobre fragmentación de hábitat, atropellamiento de fauna silvestre en carreteras de la península y conservación de cactáceas endémicas. La Paz, B.C.S.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Balandra. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Informes técnicos sobre contingencia ambiental y derrame de hidrocarburos en Balandra tras el siniestro de la embarcación Fortius. La Paz, B.C.S., 2022-2023.

Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Apéndices y resoluciones sobre tráfico ilícito de Cactaceae mexicanas.

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA). Informes de inspección y aseguramiento de ejemplares de flora silvestre protegida (NOM-059-SEMARNAT-2010) y patrimonio paleontológico en el estado de Baja California Sur. Periodo 2019-2024.

Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). Manifestaciones de Impacto Ambiental y proyectos ejecutivos de modernización de la Carretera Federal 1 (Carretera Transpeninsular). Dirección General de Carreteras, México.

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Huracán Simon se debilita; se localiza a 435 km de Cabo San Lucas

IMAGEN: Gobierno de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). De acuerdo con el más reciente reporte del Servicio Meteorológico Nacional, emitido a las 15:00 horas (tiempo del centro del país), el huracán Simon, categoría 1, se localiza a 435 kilómetros al sur-sureste de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y se desplaza hacia el suroeste (235°) a 6 kilómetros por hora, con vientos máximos sostenidos de 120 km/h y rachas superiores.

Aunque el fenómeno se ha debilitado, el Consejo Estatal de Protección Civil mantiene la vigilancia preventiva, ya que se pronostican lluvias acumuladas de 25 a 50 milímetros, con cantidades aisladas de hasta 75 milímetros, además de oleaje elevado y corrientes de arrastre en las costas de la entidad durante los próximos días.

Como medida preventiva, permanece cerrada la navegación para embarcaciones menores en los municipios de Los Cabos y La Paz.

Ante estas condiciones, se recomienda a la población mantenerse atenta a los avisos y actualizaciones que emitan las autoridades a través de sus canales oficiales.




Convocan a participar en certamen de Reyes Infantiles del Carnaval 2027

FOTO: Archivo.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Ayuntamiento de La Paz, a través del Comité del Carnaval, convoca a niñas y niños de entre 6 y 12 años a participar en el concurso de Reyes Infantiles del Carnaval La Paz 2027 “La Fiesta del Futuro”, el registro es gratuito y cerrará el 30 de octubre.

De acuerdo con la convocatoria los aspirantes deberán inscribirse en pareja, tener por lo menos un año de residencia en el municipio de La Paz y no haber participado en ediciones anteriores del certamen.

Como parte de la mecánica de elección, cada aspirante deberá ingresar un monto de 15 mil pesos en las cajas de la Tesorería Municipal, a más tardar el viernes 6 de noviembre de 2026. Cada peso ingresado equivaldrá a un voto para la contienda.

Asimismo, los participantes podrán recaudar fondos mediante actividades organizadas por sus respectivos comités, cuyos recursos serán auditados por la Tesorería Municipal y contabilizados mediante un cómputo. Al sumar los votos de cada candidato, se contará con la presencia de un representante de cada comité y se darán a conocer los resultados.

Para participar será necesario registrar un comité integrado por una presidencia, tesorería y una vocalía. Quienes resulten ganadores deberán cumplir voluntariamente con los compromisos correspondientes a su periodo de gestión, conforme a un plan de trabajo elaborado en conjunto con el comité organizador. Además, desfilarán en el carro alegórico que les sea asignado y portarán el vestuario diseñado con el tema de la carroza real.

Las personas interesadas pueden solicitar informes y realizar el registro en las oficinas del Sistema DIF Municipal, ubicadas en calle Nayarit número 490, entre Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto, o comunicarse al 612 12 5 84 00, de lunes a viernes, de 8:00 a 15:00 horas.