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La simulación acabada: consulta o manipulación en la cultura democrática mexicosudcaliforniana (n=3)

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El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En una sociedad democrática participativa, la deliberación de los temas que competen a la ciudadanía supera a los de la mera designación de representantes oficiales. La consulta, como mecanismo de deliberación pude ser una herramienta de suma importancia para informar la toma de decisiones. Pero, cuando la consulta es simulada, cuando se pregunta el sentir de un grupo sólo para legitimar agendas prestablecidas, la simulación de la consulta es lo que se conoce como manipulación.

Aquí una triada de ejemplos (n=3) de consulta pública que bien pudieran ofrecernos distintos grados del simulacro en el que se desenvuelve la sociedad mexicana —y sobre todo la sudcaliforniana—, en orden descendente de dimensión espacial.

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El simulacro acabado de la revocación-ratificación del residente de Palacio Nacional

Los teóricos de la física no tienen empacho en admitir que el cúmulo de evidencia científica que sobre nuestra teoría del todo es insuficiente como para decir de forma categórica que no vivimos en una simulación.

Pero hay de simulaciones a simulaciones. Lo que dicen los científicos es que nos levantamos por las mañanas a beber nuestras tazas de café, a repasar las actualizaciones de nuestras redes sociales, para luego acudir a “nuestro mundo” a seguir adelante con nuestras vidas, sin advertir que detrás de cada uno de estos actos hay una realización sin poder tener certeza de que en realidad lo que vivimos es una simulación, es decir, que el mundo “real” es solo una representación de “algo” más.

Acabó la simulación”, se nos reitera desde la televisión, y al mismo tiempo, desde la tableta y el celular: la imagen del Presidente de México repetida millones de veces en su mueca que al mismo tiempo se transmite como risa y como sufrimiento. El rostro que es México, en resumen.

Pero cabe preguntarse si lo que dice, ciertamente, es que la simulación ya no es, o bien, es que ésta se presenta como un producto “acabado”.

¿Acaso el gobernante se pavonea frente a nosotros de haber creado la simulación efectiva en la que los gobernados nos recreamos en actos que no tienen efecto directo en la vida, y solo se desenvuelven en el espejismo que ya sustituyó todo lo real? #mesalióhacker.

A través de la revocación de mandato, hecha Ley, se pretende el dispendio de recursos (1 mil 596 mdp) de una consulta cuya evidencia de simulación supura desde su gestión, cuando fue divulgada por sus promotores como una “ratificación” de mandato y que, detrás de ella, sólo vemos a los más esotéricos zelotes del Movimiento de Regeneración Nacional.

Lamentablemente, también de ella emana la simulación en la que se reproduce ese gólem sin escrúpulos que llamamos oposición mexicana. Y que será evidenciada como lo que es sólo por la baja participación que se espera del “ejercicio de democracia participativa sin precedente”.

Pero ese, el objetivo del producto acabado de la simulación, es del todo lo contrario. La baja participación será un éxito más del residente de Palacio Nacional, quien le materializará en una nueva serie de ataques contra el cuarto poder —sea el INE o los medios— sobre quienes recaerá la reprimenda por no incitar el fervor social lo suficiente como para que el ejercicio llegue a ser vinculante.

Pero sea, o no, vinculante: ¿gana la revocación o gana la ratificación? Infalible, hay que aceptarlo, el producto más acabado de la simulación.

El muelle de cruceros, simulación ambiental

El siguiente ejemplo es la consulta pública al muelle de cruceros en nuestro entrañable Puerto de Ilusión, organizada por Semarnat, pero por ser instada desde la sociedad civil se celebra en medio de un secreto que no logran romper las peticiones de reunión pública.

La empresa promovente, Aquamayan Adventure, se recrea en esta simulación empresarial. Constituida por los mismos dueños de la constructora de nombre ITM, que ha desarrollado los muelles en los “destinos” las grandes empresas de turismo náutico, ha omitido divulgar entre los sudcalifornianos sus intenciones de crear un destino satélite de La Paz.

La empresa, dispuesta a entregar “guantes” millonarios como el que le dio a APIBCS por 40 millones de pesos previo a cualquier arreglo, a cualquier permiso de construcción o impacto denota, igualmente, una simulación. Pero una no tan acabada como el simulacro “residencial” del primer ejemplo.

Los documentos incompletos y la falta total de una socialización del proyecto por parte de la promovente hacia los sudcalifornianos permite notar, a los avezados en el tema, que no están ante una consulta, sino ante su contraparte: una pantomima.

Tal es el asomo de un resultado nefasto (ya prescrito desde que los fajos de billetes hicieron su discreta presencia) para la economía turística basada en una capacidad de carga ambiental de sus atractivos, que los colectivos ya se dibujan en la línea del sarcasmo proponiendo una colecta para #SobornaraSemarnat.

En la biblioteca de Santa Rosalía, “simulacres et simulation”

Me gustaría imaginar que en, en la biblioteca “Mahatma Gandhi” de Santa Rosalía se cuenta catalogado un ejemplar de Simulacra y simulación, la obra de Jean Baudrillard, que sostiene este remedo de reflexión.

Sólo hasta que se evidenció que el gobierno de Mulegé intentaba transformar la única biblioteca de su cabecera municipal en un sitio para captar turistas, beneficiar alguna empresa particular y “artesanos” afines; la presidenta municipal, Edith Aguilar (PAN), propuso —quizá infectada del fervor nacional—, realizar una consulta para validar la decisión ya tomada para destruir la infraestructura cultural.

Sin atender la Ley de Participación Ciudadana del Estado, este domingo el Ayuntamiento de Mulegé realizó una consulta que los actores culturales de aquel municipio, como Efra Patiño, llaman ya una simulación.

La voz del pueblo usada para legitimar la palestinización, sino la destrucción de sus espacios, la defenestración de leyes o reglamentos y normatividad, no pude llamarse participación, sino mera manipulación.

No vamos a destruir la biblioteca, sólo la vamos a reducir a la mitad”, expresó sin empacho la Presidente Municipal ante a la resistencia de un pueblo lector como pocos y sin miedo de guardar debajo de la duela reglamentos de construcción, leyes de bibliotecas y promoción de la lectura o el catálogo de recintos históricos para imponer una lógica turística a más.

Así como la reproducción digital de la biblioteca, ya con el título de título “TURISMO” en su anverso divulgada en las cuentas oficiales es más real que la biblioteca en el corazón del pueblo minero.

Me imagino paseando por los pasillos virtuales de esa Alejandría palestinizada, no por el sitio en Mulegé, sino en el mundo renderizado del simulacro divulgado por la autoridad, y encontrar el texto –simulacra_and_simulation.pdf— del filósofo francés como parte de la colección bibliográfica de la casita de madera pixelada, emulando la arquitectura de vanos y contrafuertes de tiempos los tiempos porfirianos de su original du Boleé.

Recorriendo las hojas con mis manos/cursor, por la copia digitalizada: La abstracción es hoy en día ya no el mapa, el doble, el espejo o el concepto. La simulación ya no es la del territorio, un ser referencial o una sustancia. Es la generación por vía de los modelos de un real sin origen o realidad: un hiperreal. El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio –la precesión de los simulacros—; es el mapa, el que engendra al territorio y, si pudiéramos revivir la fábula hoy en día, sería el territorio cuyas tiras lentamente se pudren en las inmediaciones del mapa. Es lo real, y no sólo el mapa, cuyos vestigios subsisten aquí y allá, en los desiertos que ya no son los del Imperio, sino los nuestros: El desierto de lo real, describe Baudrillad.

El desierto Crece.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




La nave de los locos. Megacruceros y la búsqueda para “detonar” La Paz

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El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Mientras los puertos del mundo despachan a los cruceros por ser un modelo insostenible de turismo gandalla y contagioso, las empresas navieras que se quedan con todo el dinero de sus excursiones hayan con una patente de corso para abordar La Paz.

La autoridad ambiental parece apoyar este tipo de prácticas al no divulgar de forma clara el proyecto a petición de la sociedad civil. Ante la presión de una sociedad preocupada por su capacidad de carga turística, los plazos se acaban de ampliar.

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La nave de los locos

Es sorprendente lo poco que cambió el mundo con una pandemia, expresaba mi amada compañera de caminatas una de estas mañanas frescas en el paseo matutino de los perros, mientras prácticas como el uso de mascarillas y la higiene en los accesos a establecimientos comerciales alcanzan niveles del condicionamiento operativo pavloviano. Entrando al tercer año de la propagación de algo más que un virus, es fácil pensar para algunos de nosotros que en el fondo, nada ha cambiado. Y es que, en verdad para un gran sector de la población la miseria humana continuó sin cesar a pesar del “distanciamiento social” indicado.

Sin duda, esa no es la realidad para ciertos sectores y precisamente para el sector de los cruceros turísticos. Luego de escandalosos contagios que convirtieron sus excursiones de placer en muertes a bordo dejaron a la deriva a miles de turistas. El turismo náutico basado en la idea de transportar la mayor cantidad de personas en el menor espacio posible para proporcionar “entretenimiento”, sin duda, sufrió más que ninguna industria turística en los últimos años.

Incapaces de controlar los brotes del coronavirus en sus embarcaciones, la debacle de las megaembarcaciones en la pandemia, se sumó a signos que alertaban sobre la insostenibilidad del mega turismo náutico de la mayor escala posible. Venecia, por ejemplo se decidió a prohibirlos de manera definitiva en puertos.

Antes de la pandemia, en Cozumel, la resistencia a este tipo de movimientos ya se había dejado sentir de manera enfática con el proyecto de hacer llegar un cuarto puerto de cruceros a la isla con más población del territorio mexicano.

La industria del mega turismo náutico, venía de ser el área del sector con mayor crecimiento a nivel mundial. Durante aquel año, la actividad generó una derrama de 3 mil 356 billones de dólares, 78 mil 954 puestos de trabajo y 902.6 millones de dólares en salarios.

Pero el modelo neoliberal queda evidenciado al contrastar las cifras de arriba, con el crecimiento de la desigualdad en la zona de El Caribe, donde las embarcaciones de pasajeros más grandes de la historia han florecido desde hace décadas; los cruceros generaban antes del arribo de ese pequeño vehículo de enfermedad de tan solo nanómetros, el 14% de la derrama económica, pero creando únicamente el 0.86% de los empleos de la región marítima que representa al gran turismo por antonomasia.

Eso fue evidenciado por un análisis de más de 10 años del modelo económico de los cruceros en Cozumel publicado por investigadores de la Universidad de Quintana Roo. Allí se muestra que, el mientras el turismo es un catalizador de la pobreza, el de cruceros, además es un reproductor de empleos mal pagados, sin servicios de seguridad social ni antigüedad para quienes laboran directamente en sus embarcaciones, genera una economía absolutamente dependiente de sus arribos.

Por ello, ante la regulación cada vez más estricta y la insostenibilidad de su desarrollo desmedido en los puertos tercermundistas de El Caribe, los cruceros buscan “detonar” La Paz como el punto de arribo y abastecimiento estratégico par abrir el Golfo de California a la expansión de esta forma de turismo.

Bajo del Mar

El año pasado, debido a la cancelación generalizada de todos los viajes de cruceros, diez embarcaciones de las grandes compañías de cruceros Carnival y Norweigan fondearon y se estacionaron a las afueras de la bahía de La Paz por espacio de medio año. Con la capacidad de transportar en promedio 5 mil pasajeros cautivos, el impacto producido se convierte en un asunto considerable.

Por ejemplo, un buque de 3 mil turistas, más su tripulación, puede generar en un viaje de siete días alrededor de 794 mil litros de aguas negras, 3 millones 780 mil litros de aguas grises, 94 mil litros de agua con aceite y hasta 8 toneladas de residuos sólidos.

Princess Cruises pagó 40 millones de dólares de multa por tirar aguas negras en las costas de Inglaterra y tratar de encubrir dicha práctica a la Guardia Costera estadounidense, lo que provocó que aquel país elevara sus estándares de vigilancia, y con ello, la presión para que los gigantes del turismo náutico buscaran puertos “más adecuados” para sus actividades.

A pesar de carecer de tripulación, al estar fondeadas por sus enormes dimensiones operan, no con motores, sino con varias turbinas que queman el más pesado combustóleo para generar energía que a su vez impulsa sus propalas y electrifica todos sus sistemas las cuales deben estar funcionando continuamente para evitar fallas en su operación.

La reconocida apneista Estrella Navarro, acompañada de científicos de la ciudad documentaron cómo estas embarcaciones derramaban lodos y aceites pesados en la bahía de La Paz sin que las autoridades hicieran algo al respecto.

Después se supo que, mientras las embarcaciones continuaban estacionadas a pesar de un creciente descontento social, las empresas navieras del turismo a gran escala ya tenían una patente de corso para estar ensuciando el sitio de avistamiento del tiburón ballena a sus anchas.

En total opacidad, y meses antes de culminar el gobierno estatal de Carlos Mendoza Davis, la Administración Portuaria Integral del Estado (APIBCS) abrió una convocatoria con bases secretas cuyo costo de partición de medio millón de pesos fue divulgado a “actores estratégicos” para competir por la subconcesión del muelle de cruceros de Pichilingue.

Los resultados jamás fueron anunciados por la paraestatal que dejó de dirigir José López Soto en septiembre y que ahora dirige Narciso Agúndez Gómez, hijo del exgobernador perredista y ahora asesor del gobierno de Víctor Castro Cosío.

Pero sí fueron divulgados por ITM, la empresa que construye las terminales de Carnival Cruises en El Caribe, anunciando su proyecto “Bajo del mar”: 90 millones de dólares en inversión para construir un complejo turístico con centros nocturnos, albercas, tiendas de artesanías chinas, varios restaurantes y un centro para despachar miles de turistas a disfrutar de los atractivos ecoturísticos del Puerto de Ilusión.

También se incluye el lugar para destinar las toneladas de basura, residuos sólidos y aceites tóxicos que produce en su travesía por el mar.

Sólo hasta que entró la nueva administración, se supo que la empresa ganadora no sólo pagó 500 mil pesos por participar en la licitación, sino que a ello sumó otros 40 millones de pesos como garantía de inversión al momento de recibir la cesión parcial de derechos de lo que será un muelle para recibir dos cruceros tipo oasis, los más grandes en su tipo, capaces de transportar hasta 6 mil pasajeros.

El nuevo gobierno, que en campaña repitió que no permitiría la privatización de los puertos concesionados por el Gobierno Mexicano a los sudcalifornianos, e incluso, se supo que el abogado de uno de los partidos que lo impulsó a la gubernatura, buscó por la vía del amparo que se evitaran este tipo de concesiones, cambió rápidamente de postura al llegar al poder.

Quien también cambio de proa a popa fue Castro Cosío, aunque no está muy contento con el trato de recibir 5 pesos por metro cuadrado cedido a la terminal. el Gobernador del Estado sólo dejó en manos de Semarnat la decisión de determinar el riesgo ambiental que representa la entrada de millones de turistas a sumarse a la explotación de las bellezas naturales de La Paz.

Mientras, se deja cabildear por la Organización Internacional de Cruceros, lo que ya elevó rumores de una posible línea de “cruceros del bienestar”.

Que se vayan

A pesar de que los gobiernos parecen mirar hacia otro lado, por el momento, la presión social en Baja California Sur, iniciada por la evidente contaminación que provocaron en su estadía pandémica no ha dejado de poner el dedo en la llaga.

¿Y dónde está la crítica al modelo neoliberal?, cuestionó al gobierno estatal el activista Aleks Águila en una manifestación reciente marcando el aparente final de un proceso de consulta a la Manifestación de Impacto Ambiental, del proyecto del muelle de cruceros plagado de irregularidades de procedimiento.

Para evitar un fallo negativo, ante un recurso legal iniciado por organizaciones ambientalistas, Semarnat acaba de ampliar el plazo para la consulta pública al proyecto, un mes más. Al hacerlo, dejó sin materia un procedimiento de amparo que pudiera haber dictado que Semarnat incumplía con los principios de publicidad que establecen tratados firmados por el Estado Mexicano, como los Acuerdos de Escazú.

Parece una victoria pequeña en la capacidad de los paceños por decidir sobre la forma en que se da el desarrollo económico de Baja California Sur. La ambición de unos pocos por amasar fortunas a costa de la reproducción de la desigualdad es más fuerte en los sitios donde la belleza natural parece una joya lista para arrebatar.

Contra la intención de desarrollar por desarrollar, se organizan colectivos que específicamente desarrollan herramientas críticas a la entrada de turismo náutico de gran escala al estado, como el Movimiento en Defensa del Territorio y el más reciente Colectivo Torpedo, que ha establecido lasos de resistencia entre Cozumel y La Paz contra el mismo oligopolio del modelo turístico enloquecido del mega crucero.

Baja California Sur tiene fama de ser resistente al cambio”, repiten con cierta apuración los presidentes de asociaciones como la de Cruceros de México, Arturo Musi Ganem; como el de Empresarios Turísticos y Hoteleros de La Paz, en entrevistas a los medios; pero en el desdén proverbial de la nave de los locos que es la resistencia sudcaliforniana a participar de la cultura del servicio, hay algo razón. Una razón, otra que quizá no perdida del todo, reconoce la capacidad de que el desierto esconde un oasis invaluable en su corazón.

El intelectual sudcaliforniano Raúl Conde cuenta con una charra que habla claramente de la forma en que los sudcalifornianos –nativos o adoptados— vemos al turismo como una fuente de sustento, pero nunca de manera servil, y a veces con algo de sabio resentimiento que nunca sana, que arde y quizá, hay que admitirlo, saca un poco de quicio.

Tras una buena espera, que sólo podía favorecer su apetito, llega el mesero ante el turista que le llamaba con visible impaciencia.

—Joven, ¿cuál es la especialidad de la casa? —Pregunta el viajero aún interesado en saciar su antojo de descubrimiento en tierras sudcalifornianas.

Sin bajar la nariz, el mesero responde: —La tardanza —con inusitada elocuencia.

—Bueno, pero, ¿qué me recomienda usted? –Insiste, iluso el visitante de apetito evidente.

—Que te vayas.

 

El desierto crece.

 

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Crónicas del agandalle. El caso de Gabriela Fregoso y otros feminicidios

FOTOS: Facebook.

El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El que fue presentado como el primer feminicidio del año, bien pudiera ser considerado el último del 2021. La muerte de Gabriela Fregoso, no sucedió hasta la víspera del Año Nuevo, pero los hechos que terminaron con su vida duraron meses, y quizá, buena parte de su corta vida.

Lo poco sabemos del caso de Gabriela, es que fue golpeada al grado de que las autoridades tuvieron que iniciar una carpeta por el delito de feminicidio en tentativa tras evaluar la gravedad de las lesiones que la llevaron a padecer diversos problemas de salud hasta que falleció un día antes del 2022. La decisión legal fue declarar la muerte como “patológica”, pero la reacción de las personas que amaban a Gabriela no esperó más. Los llamados de atención iniciaron a circular en redes sociales señalando a quien fue esposo de Gabriela como el gandalla responsable y prófugo del hogar que dejó a un hijo huérfano.

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La Comisión Estatal de los Derechos Humanos recibió la visita de la madre de Gabriela Fregoso, quien ya había iniciado una carpeta paralela a la investigación judicial, y la comunidad de Mulegé se ha movilizado sumando este caso a la larga lista de exigencias de justicia que atraviesan tanto a Mulegé como al resto de un Estado que aparece fuera de la península como “el más seguro para vivir”.

Si consideramos la muerte de Gabriela como un feminicidio más ocurrido el año pasado, fueron siete los casos en lo que las autoridades investiga las condiciones de violencia en que se dieron sus muertes, para que los responsables cumplan condenas ejemplares.

Pero la verdad es que hay muchas responsabilidades a deslindar en una muerte como la de Gabriela cuyo nombre se suma a la decena de mujeres que fallecieron en condiciones cuya descripción atraviesa los límites de lo decible.

El 17 de diciembre del 2020, el cuerpo Daniela Lino, reportada como desaparecida, fue encontrado calcinado en las afueras de San José del Cabo.

Al inicio del 2021, Analuisa Gutiérrez, una trabajadora universitaria del departamento de humanidades de la UABCS perdió la vida degollada en su casa. El crimen sigue impune a casi un año de los sucesos.

El 15 de febrero, Monserrat Ortiz fue asesinada y violada en Los Cabos sin que hasta el momento se tenga información sobre el perpetrador.

También en febrero, Andrea Juárez Castillo fue asesinada por su propio hijo quien, tras esconder el cuerpo se sumó a los esfuerzos para dar con su paradero.

En junio del 2021, Annel Viridiana fue asesinada de un tiro con una pistola calibre 40.

El 17 de octubre, Nayeli Guerrero fue asesinada en pleno centro de San José del Cabo al interior de su negocio por su pareja sentimental.

Las autoridades todavía no saben ni la identidad del cuerpo de una mujer encontrada en el camino a Los Planes en avanzado estado de descomposición el 22 de junio del año pasado.

La lista sigue.

La cultura política mexicana ha construido un mecanismo que hacen de las conductas de liderazgo un artilugio de la corrupción que ha llegado a establecer un Estado que, en muchos sentidos, actúa como una organización criminal.

Que lo que vivimos no es “inseguridad”, sino algo distinto, es el corolario al que llegua Héctor Dominguez Ruvalcaba en un tratamiento reciente de la violencia en México vertido en su nuevo texto Gandallas, publicado por Ariel.

Para escribir sobre lo inenarrable, donde es urgente denunciar lo que no puede ser concebido, es mejor hundir las órbitas en el hipertexto. Recurrir al salvavidas del diálogo con lo ya dicho. Domínguez Ruvalcaba rescata un texto de Héctor de Mauleón para desmitificar la indecibilidad del horror que evoca la cultura de la violencia mexicana. Para los receptores del horror, el horror no tiene sentido.

Las imágenes intolerables, revelan actos que para el escritor no pueden ser vinculados directo con expresiones cabales.

El profesor de la Universidad de Texas se separa de su teoría queer para ofrecer en su nuevo texto un paseo por las fuentes culturales de la violencia en México.

El agandalle es presentado desde personajes emblemáticos de los nuevos límites que ha atravesado la violencia mexicana reciente, retomando una colección de fuentes que representan las historias de una asesina serial como La Mataviejitas, un secuestrador como El Mochaorejas, pero también de un depredador sexual que operaba bajo el cobijo de las instituciones religiosas como Marcial Maciel, e inclusive del político, corrupto como pocos, Javier Duarte, para representar; no para singularizarlos, sino para ver en ellos la contribución cultural que nuestro país ofreció para crearlos.

“No se ha inventado aún el nombre que describa los montecillos de tierra que descansan junto a las fosas sembradas de huesos y dientes. de uñas y dientes”.

Hacia el final del texto, tras describir los métodos de disolución de cuerpos a través de procesos químicos la desaparición de las palabras se planta como un trago difícil de pasar.

El estado de enmudecimiento como renuncia a los signos que distingue al horror, como la sensación que provoca entumecimiento de la voluntad en contraste con la tendencia a la reacción de escapatoria inmediata a la que llamamos terror.

Domínguez Ruvalcaba estuvo en La Paz para presentar Gandallas, tuve la oportunidad de entrevistarle y cuando le pregunté por el caso de Gabriela, dio en el clavo de manera especial. Tomo sus palabras ante mi incapacidad para encontrar las mías ante el horror: El feminicida nos hace ver de una vez y por todas que el patriarcado no tiene una razón de ser, no hay una base de tipo legal, de tipo moral, de lo que tú quieras para decir, el patriarcado debe existir o debe continuar, al exacerbar su sexualidad y convertirla en una sexualidad letal […] porque lo que estamos viendo aquí es la semilla de las relaciones de género en todo ese discurso del patriarcado, que justifica la idea de familia, todos esos principios se desvanecen con sujetos hipermachistas que sólo conciben el acto sexual como un acto de feminicidio.

Pero el sujeto acabado del feminicidio no sólo es un sujeto emanado de ese patriarcado, para quien viene sobre escribir en la pauta del horror a la mexicana. Detrás de todo esto que es inenarrable, está el reflejo de nosotros mismos, las manos de una comunidad que permite y hasta celebra la violencia en la que pareciera que nos disolvemos todos en este país hasta desaparecer, hasta no dejar huella.

Nos está dando vueltas en la cabeza todo el tiempo el asunto sobre la crueldad, la pregunta sobre la crueldad, porque lo que está pasando en este país es una especie de crecimiento de la cultura de la crueldad, porque estamos aprendiendo a ser crueles de muchas maneras. Para mí, los feminicidios no son producto de que ‘el diablo anda suelto’ ni nada de eso, son producto de una ardua educación sentimental en donde lo más importante es desprenderse de las emociones amorosas, de las emociones que cultivan afectos, la solidaridad, la ayuda mutua, el cuidado, todo ello es justamente lo que se borra cuando sucede y se produce. Ahí veo algo que tiene que continuarse reflexionando.

Casos como el de Gabriela, dijo Domínguez Ruvalcaba, ponen de relieve la constitución de esta pedagogía de la crueldad; pero, quizá, las vías posibles para revertirla.

No sé qué tanto los otros pares del feminicidio sean buenos, en el sentido de que sean hombres amorosos, que cuidan a sus mujeres, que sepan controlar los celos, su ira. No creo que sea el único que no puede controlar su ira, que no piensa que su mujer es un par y no una sirvienta, una mujer inferior, lo que se necesita es que todos los hombres sean diferentes al feminicidio, sino lo único que pasa es la reproducción de esas actitudes feminicidios, es urgente revisar esas masculinidades, intervenir ahí.

Creo que, sin acallar la rabia de las mujeres que se organizan para desestructurar esa pedagogía canalla, como hombres, igualmente, debemos alzar otra voz, cambiar las estructuras de lo dado es urgente; no renunciar al silencio que impone el horror, por apremiante que sea.

El desierto crece.

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La Batalla de los Pavos: el asistencialismo endémico del servicio público sudcaliforniano

FOTOS: Rodrigo Rebolledo.

El Desierto Crece

Por Rodrigo Rebolledo

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). «¿Y el pavo?», reclamaba una cartulina fosforescente, instalada sobre el lema gubernamental de alambre y foquitos navideños que adorna —y seguramente lo hará hasta el 6 de enero— la Explanada del Centro de Justicia Penal en la capital sudcaliforniana.

Tanto el autor del artístico reclamo, como los cientos de inconformes, habían escuchado con sospecha las declaraciones sobre medidas de austeridad del nuevo gobierno. Austeridad que afectaría directamente al confianzariado: los miles de trabajadores que son tratados como «de segunda» por la política laboral del sector público mexicano y que en Baja California Sur conforman el grueso de su fuerza de trabajo.

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Por ahí del 12 de diciembre las sospechas se vieron confirmadas: la invitación a las posadas laborales dibujaba la ausencia de un importante invitado: el vale del pavo. Detalle que derivó en que una falange de agentes ministeriales decidiera tomar por asalto la sede de la Secretaría de Finanzas, en una movilización sin precedentes en la historia de los movimientos laborales sudcalifornianos.

En la cultura política actual llamamos asistencialismo a la actitud de orientar la solución de los problemas a la administración de «ayuda» directa y con ello ganar tiempo de cara al «pueblo», sin generar soluciones estructurales a la causa del problema. Este asistencialismo tiende a ser visto como un mal de los gobiernos populistas, los cuales –lo sabemos muy bien– vienen de todos colores.

El ejemplo más común de asistencialismo es la entrega de dádivas que los gobiernos llaman «programas sociales». La expresión «programas sociales» está tan vinculada en nuestro país a su versión asistencialista, que es prácticamente sinónima de la mera entrega de bienes como paliativo al conjunto de «problema sociales» que desbordan la brecha de desigualdad.

Parecería un error pensar que se puede aplicar el asistencialismo para precarizar al servicio público mismo. Pero su aplicación queda en evidencia luego de La Batalla de los Pavos.

El pavo, o mejor dicho el vale de pavo, es una unidad de asistencialismo redonda. Permite dispersar la dádiva de forma opaca como realizar una discreta triangulación del recurso público a través de empresas afines.

Ya en la resaca de un austero fin de año, esta Navidad parece que no se caracterizará por la acostumbrada presencia de la tamaliza de pavo, la «pavada», el pavo horneado y otras confecciones que los sudcalifornianos hemos ido añadiendo a nuestro habitual menú navideño de sopa fría, frijoles y birria, en un intento por emplear la congelada proteína asistencial.

La falta de la descomunal ave inyectada de hormonas, proveniente de algún corral industrial de Coahuila, marcó un «hasta aquí» que –una vez mas– hizo evidente la importancia de exigir aumentos reales al salario, la entrega de bono de riesgo y otros derechos que son empeñados en tanto persiste el favoritismo, el tráfico de influencias, «el vale del pavo» y el bono navideño que se emite sin justificación legal alguna desde los gobiernos de Narciso Agúndez (PRD), Marcos Covarrubias (PAN) y Carlos Mendoza Davis –a quien no podemos llamar militante de partido alguno.

«Las costumbres se hacen derechos», expresan algunos de los héroes de La Batalla de los Pavos, quienes tratan de justificar las dádivas no contempladas por la Ley bajo el argumento de que era una compensación por una carga laboral no pagada.

Pero cuando las costumbres cesan –o cuando alguien las desactiva– la deuda con los derechos cala de inmediato. ¿Se puede cambiar lo que está construido sobre el sólido mortero de más de una década de asistencialismo institucional a la sudcaliforniana? ¿Qué sería del sector público sin su confianzariado?

«Primero el pago, luego el pavo» tuvo que llegar a zanjar, salomónico, el mandatario estatal, culminando así la batalla del pavo con el peculiar recordando. Y separando con ello a su gabinete ampliado —y muy ampliado, a sus trabajadores de confianza— del confianzariado. Legitimando la existencia de una clase artificial —intangible legalmente— que exhibe el desbalance en la estructura laboral del sector público sudcaliforniano.

A falta de una moraleja manifiesta, de un proverbio que sintetice los deseos de cada uno de los guerreros implicados en La Batalla de Los Pavos, prefiero recordar una anécdota personal, acorde con estas fechas de añoranza y acorde también con las avalanchas que no prevemos:

En una ocasión conocí al maestro de payasos Ricardo Pichardini, uno de los artistas circenses de mayor renombre en el país, quien regresó a México por el Puerto de Ilusión luego de su primera gira por Latinoamérica. Fuimos a comprar las viandas que coronarían lo que iba a ser el «reyes» de nuestro «Guadalupe», hacia el extinto Centro Comercial Californiano (CCC).

Ya estando ahí, nos encontramos con mi amigo Manuel Candelario, que no se percató de nuestra presencia por estar ensimismado en su propia búsqueda por los pasillos. Abstraído, intentaba cuidadosamente liberar una caja de Maruchan sabor camarón que, a su vez, sostenía una gran pirámide aún más cuidadosamente construida con empaques del ahora proscrito ramen.

Y justo al sacar la pequeña sopa, fabricada a base de quién sabe qué materias más desechables que el vaso que las contiene, la pirámide se vino abajo estrepitosamente, dejando a Manuel Candelario inmóvil y encorvado, en medio del tiradero con una cara de asombro, sin decir nada, por un momento que parecía eterno en el que su mirada lánguida veía las lámparas del techo y nosotros lo veíamos a él, como a alguien pasmado frente al derrumbe de un cerro.

«A mí me tomó varios años de estudio y mucha práctica para poder hacer eso», dijo el payaso.

El desierto crece.

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Corrupción judicial en BCS. Más de una década en el máximo poder del Tribunal de Justicia

FOTO: Más Noticias.

Ius et ratio

Por Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Una de las promesas de campaña del actual Gobernador, fue reestructurar, sanear y eficientizar la administración de justicia en Baja California Sur.

El primer paso implica remover al actual Presidente. Tras once años de permanecer en la presidencia del Tribunal de Justicia estatal, de manera continua e ininterrumpida, en franca violación a la Constitución Política estatal, que establece un máximo de tres en el encargo, la concentración del poder en un solo individuo, al seno de la institución encargada de administrar justicia en el Estado, ha convertido este ejercicio de servicio público en un negocio cupular.

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Con un Consejo de la Judicatura integrado a modo, el Poder Judicial opera sin un órgano de control interno objetivo y eficaz. La opacidad y discrecionalidad en el ejercicio de poder, en la toma de decisiones y en el manejo de los recursos públicos, en particular, del multimillonario fondo auxiliar para la administración de justicia, hacen de la institución judicial, una organización pública altamente corruptible.

A nivel nacional, el índice de percepción de corrupción entre jueces alcanzó su máximo en 2019 al superar el 68% en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2020, coordinada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Por primera vez en al menos cinco años, los jueces se han convertido en la institución de seguridad pública que se percibe como la más corrupta, valorada en su conjunto, sólo superada en el vergonzoso escalafón por los agentes de tránsito locales, cuya actuación se valora de forma genérica e individual. La percepción de corruptibilidad judicial en el Estado supera por dos centésimas el porcentaje nacional, lo que refleja la imperiosa necesidad de sanear la institución y reencausar su actuar.

El reto que enfrenta la XVI Legislatura local, es cumplir y hacer cumplir la Constitución local, frenando de tajo el ejercicio cuasi vitalicio del poder en el seno de la Presidencia del Poder Judicial estatal, iniciando así el proceso de reconvención de la administración de justicia en la entidad.

Si bien un par de diputados se encuentran renuentes a requerir la comparecencia del Presidente del Tribunal ante el Congreso localpara evitar confrontaciones” —como si el cumplimiento de la Ley se sujetara a encomiendas políticas—, lo cierto es que la mayoría coincide en llamarlo a cuentas; y concluida su comparecencia, como ejercicio de garantía de audiencia, lo lógico y consecuente es proceder de oficio en términos de los numerales 158 y 159 de la Constitución local, fincando el procedimiento administrativo, y en su caso, retirarle al indiciado la inmunidad procesal de que hoy goza, a través del juicio de procedencia, y dar al Ministerio Público la intervención de ley para que se ejercite acción penal, de resultar ello conducente, concluido el juicio de procedencia a que alude la regla procesal constitucional y su ley reglamentaria.

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Pero no basta destituir y —en su caso— proceder administrativa y penalmente contra el mal funcionario que hoy en día continúa ejerciendo ilegalmente la Presidencia del Tribunal de Justicia estatal. Es imperativo evitar que este ejercicio abusivo del servicio público se repita, y para ello, es menester reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Entidad, para armonizarla con la Constitución Estatal y los lineamientos contenidos en los tratados internacionales suscritos por nuestro país, en materia de combate a la corrupción, transparencia y rendición de cuentas, a efecto de que se convierta en un adecuado marco regulador del actuar de los servidores públicos en el campo de la administración de justicia, a efecto de optimizar su desempeño, siempre en un marco inflexible de legalidad y eficiencia.

En breve, el Colegio de Posgraduados en Derecho y Ciencias Afines de BCS, presentará al Congreso Local, una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial, en la que se plantea, entre otros menesteres, instituir formal y materialmente la carrera judicial, la elección de jueces y magistrados por concurso y no por amiguismo o compadrazgo, la creación de salas regionales y redistribución de las que existen por materia, la “ciudadanización” del Consejo de la Judicatura, la representación efectiva de los jueces en dicho consejo, a través de la elección del representante de los jueces por sus pares, la desaparición de la onerosa canonjía consistente en el haber de retiro que se asignaron los magistrados, por ser contrario a la política de austeridad republicana, y significar una pesada carga económica para el presupuesto público, la supresión de plano de todas las sesiones y actuaciones judiciales “secretas”, por ser la secrecía el ámbito propiciatorio de opacidad y corruptelas. La justicia debe administrarse de frente al pueblo, con total y absoluta transparencia.

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