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Enoc Leaño, el misionero Californiano del siglo XXI

FOTOS. Cortesía

Rutas de Sudcalifornia

Por Arturo González Canseco

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Enoc Leaño regresó al terruño y con proyecto bajo el brazo. Lo que busca hacer es, a mi modo de ver, la mayor reivindicación de Fernando de la Toba, desde el llamado que hiciera en los años cincuenta el también Fernando, pero de apellido Jordán. En El otro México, Jordán llamó la atención sobre la importancia de este personaje histórico en la península. Muchas décadas después, el actor Enoc Leaño quiere llevar al cine la historia de este personaje quien fue el primero en enarbolar la independencia nacional en esta región.

Nosotros llegamos después, dijo el actor en conferencia de prensa al referirse a las particularidades de la Independencia en la Baja California, un año después tuvimos nuestra propia Independencia, en 1822. Y fue Fernando de la Toba el hombre clave.

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Pregunto a Enoc sobre este proyecto y las rutas sudcalifornianas: Justamente este proyecto está completamente vinculado con las rutas de la California porque es cómo Fernando de la Toba bajó de Monterrey (ahora California, Estados Unidos), todo el periplo para poder llegar hasta Loreto y desde ahí ejercer cargos administrativos, militares, de gobierno y caminar por todas las rutas de los viejos caminos reales a caballo, a mula, para venir a aplicar la ley en San Antonio o, incluso, defender a la península de ataque de filibusteros.

En este año de conmemoraciones, Enoc Leaño presentará su proyecto a la Comisión Nacional de Festejos del Bicentenario y al IMCINE. La intención es rescatar el valor de las acciones de Fernando de la Toba así como colocarlo en los anales de la historia nacional.

La tarea no es nada sencilla. De antemano sabemos de la centralización de los discursos histórico-nacionalistas, lo mismo que de las producciones culturales. Todo se centra, valga la redundancia, en el centro y los nombres que nunca cambian.

De todo esto es consciente el actor pero nadar a contracorriente no es algo que lo detenga. Así ha logrado forjarse un nombre y tener una carrera sólida en el complicado mundo de la actuación. Desde sus comienzos tuvo que salir a buscarse la vida: Yo me fui de aquí por una cuestión de necesidad, falta de oportunidades de estudios profesionales, no los había. No había condiciones en el estado. De hecho, hasta el día de hoy sigue sin haber una escuela de artes, sigue sin haber una Secretaría de Cultura. Por esa razón me tuve que ir, no por gusto. Ahora regreso después de haber acumulado un caudal de experiencia, de conocimiento y de relaciones que me permiten tratar, una vez más, como todos los misioneros en este estado, de levantar un proyecto que permita exportar historias sudcalifornianas al mundo.

La historia es cíclica, de eso no hay duda. Alguna vez fueron los jesuitas con una cruz, hoy es Enoc con cámara en mano. En este regreso no estuvo solo. Trajo a su equipo de producción para plantar los cimientos de su obra. No había manera de contarlo, tenían que verlo, declara Enoc. La incapacidad de explicar Baja California Sur a quien nunca la ha visto con sus propios ojos.

Durante 10 días siguieron los pasos de Fernando de la Toba. Lograron palpar la inaccesible Misión de Dolores, recorrieron la sierra, de la Purísima a los Comondú, de San Javier hasta Guerrero Negro. El calor en los ojos y la piedra volcánica sobre los pies. Ya saben un poco de lo que fue recorrer estas tierras para los hombres del XVIII. El reto es convertir esto en lenguaje cinematográfico. Capturar en el cuadro la vastedad de los paisajes, la inclemencia, las incomunicaciones, el descargo espiritual.

Este recorrido fue también para Enoc un reencuentro con su memoria. Aquellas sensaciones únicas de la región de los cardones y los oasis: Lo que más me recuerda es el polvo del camino, el cansancio de la vista que no llega a concluir dónde termina esa vastedad. La esperanza que siempre me dio y el regocijo espiritual cuando descubrías unas palmas que sabías que ahí había agua fresca.

Y los recuerdos son muchos pero hay momentos especiales que permanecen tatuados a pesar del tiempo: En una ocasión nos quedamos tirados en la sierra con mi abuelo Pancho, mi abuelo materno. Caminamos hasta llegar a una ranchería y nos ofrecieron llegando café de talega, caliente, a mediodía. Después nos dieron agua y nos ofrecieron de comer. Es una de las comidas que tengo más en la memoria, nos dieron dátiles, queso de cabra y café de talega. Créeme que ha sido una de mis comidas más extraordinarias y que sigo teniendo presente como algo maravilloso, un manjar que comí.

Es quizá su proyecto más personal hasta la fecha. Se considera un tobeño de nacimiento al haber crecido en la colonia Fernando de la Toba. Se podría decir que lleva toda la vida preparando esta película. Es un homenaje a los héroes que nos dieron Patria, sentencia Enoc.

Enoc Leaño, el hijo sudcaliforniano que regresó, o mejor dicho, que nunca se ha ido: Como diría Juan Rulfo, “uno es del lugar de donde son sus muertos”. Mis muertos están aquí. Mi origen está aquí, mi principio y fin está en mi estado que es Baja California Sur.  

Nota al pie: Las fotografías que acompañan este artículo fueron cordialmente brindadas por Enoc Leaño, son producto de esos diez días en la búsqueda de locaciones por parte del equipo de producción de la película. Los creadores hacen un llamado a toda la comunidad sudcaliforniana para abrazar este proyecto y ponen a disposición el siguiente correo de contacto: fernandodelatoba@contrabajofilms.com

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Las casas más embrujadas de La Paz

Foto: El Sudcaliforniano

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Hablar de casas embrujadas es un referente en la historia de la humanidad, ya que se tiene la creencia que los objetos y lugares habitados por las personas guardan la esencia y alma de los difuntos.

No todas las casas viejas y abandonadas están embrujadas, como lo saben los exploradores urbanos que en más de una ocasión no salen espantados por espectros sino por algún vagabundo o animal, pero al parecer en su mayoría las más embrujadas si son antiguas, con un historial fácilmente comprobable por los relatos de la gente y, en ocasiones, por los mismos escritos o noticias.

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La casa más embrujada y conocida en La Paz ya no existe, fue derrumbada hace un par de años, aunque la gente sigue hablando de ella.

Hace muchos años, entre 1940 y 1970, existió una casa como cualquier otra en sus tiempos construida sobre cimientos de piedra, con muros de ladrillos pesados de color rojizo unidos con la mezcla de arena y cal, que a su vez sostenían un techo de cemento y palma. Las ventanas eran grandes, y las puertas estaban hechas de gruesa madera. Esta casa tenía dos amplios cuartos y dos más pequeños. Afuera había un viejo molino de viento y un pozo de agua, por lo cual se construyó una pila para el almacenamiento del vital líquido que serviría para el riego de las plantas y árboles de la huerta (Fuente: registro público. 373- foja 381 vol. 80 sección primera).

En este lugar vivió una pareja que, como todas, iniciaba una vida llena de esperanza y de planes para el futuro. Trabajaban, arreglaban su casa, sembraban, cuidaban los árboles de la huerta y más tarde tuvieron a sus hijos para formar a su familia. Desgraciadamente, ahí ocurrió una tragedia, la cual provocaría el abandono del lugar. La leyenda de la casa de la Allende nacería a partir de esa tragedia, que a diferencia de muchas otras ocurridas en aquel entonces, involucra historias de la gente y supuestos eventos sobrenaturales.

Tras el suicidio de una persona el cual consta en los registros policiales, se comenzó a decir que la casa presentaba mucha actividad paranormal y por eso nunca se habitaba, existieron muchos testigos y poco a poco la casa se fue abandonando y desgastando, hasta que el año 2018 fue demolida; muchos vecinos aseguran que aún en el terreno baldío se sienten malas vibras.

La biblioteca Justo sierra

Más de 100 años de historia y, por supuesto, no le podían faltar sus fantasmas.

La que fuera la residencia de la viuda de Manuel Mezta, gobernador del Distrito sur de la Baja California, fue vendida al gobierno para convertirse en cárcel y hospital. Se sabe que muy anterior a eso ahí eran terrenos del antiguo panteón, lo cual se puede corroborar en antiguos mapas de la ciudad, y esto de algún modo da certeza y hace más legítimas las diversas apariciones.

Empleados actuales hablan de como en ocasiones les apagan las luces, o incluso han visto correr una niña por sus pasillos, hasta han visto deambular extraños espectros por el lugar. También vecinos pueden testificar haberse visto ante las apariciones del lugar, sin duda, además de histórico, uno de los lugares más emblemáticos del estado de Baja California Sur.

La mansión Olachea

Esta antigua (aunque ya muy remodelada) construcción se encuentra sobre el paseo Álvaro Obregón, mejor conocido como el Malecón, la antigua residencia del Ex Gobernador Agustín Olachea, ha sido sitio de hoteles, restaurantes y hasta museos; pero, como si se tratara de una maldición, estos negocios no prosperan, y el lugar termina siempre abandonado un tiempo después.

También se dice que en su interior se encontraba el acceso a uno de los famosos túneles secretos de que se cree existen debajo del centro de la ciudad de La Paz, y más de un explorador curioso ha salido corriendo de ella mientras buscaba este acceso, ya que se cuenta que en su interior  espantan.                                                                   

Las casas desaparecidas

Existen dos casos de casas embrujadas muy curiosas, ya que se desconoce su paradero. Ambos relatos los cuenta la escritora Manuelita Lizárraga.

La primera cuenta la historia de una casa fantasma que se aparecía por las calles Héroes de Independencia y Rosales, en la época en que aún funcionaba el Cinema Juárez; en el sitio fue recurrente la aparición de la casa fantasma, de una mujer de negro y diversos fenómenos extraños, por lo cual las personas tenían miedo de pasar por ahí a altas horas de la noche (Revista Compás, número 204, publicado en el año 2009. Archivo Histórico Pablo L. Martínez).

La segunda cuenta como en un fraccionamiento en construcción por allá por los años 90s, un novio celoso asesinó brutalmente a su novia en una casa aun no habitada; este hecho no se hizo público para que el fraccionamiento no tuviera mala publicidad, pero se contaba como los guardias del lugar observaban y escuchaban una mujer llorando por el lugar, incluso la llegaron a ver vestida de blanco, aparentemente con un vestido de novia.

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Rescatar el patrimonio arqueológico de La Paz y Los Cabos. Entrevista con Aníbal López

FOTOS. Cortesía

Colaboración Especial

Por Arturo González Canseco

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Así como no existe un solo México, tampoco existe una sola “Baja”. La primera noticia que recibió Aníbal López de la existencia de arte rupestre cerca de La Paz fue gracias al libro de Fernando Jordán, El otro México. Encontró la pintura de la que hablaba el periodista y una pregunta surgió de inmediato: “¿dónde habrá más?”. Fue así que nació el proyecto que lo llevó a realizar más de 400 registros de pinturas rupestres en la región austral del Estado y la publicación del libro, Evocaciones del olvido (ISC-INAH, 2014).

A la fecha, esta línea de sitios arqueológicos que comprende de La Paz a Los Cabos, se mantiene a la espera de un programa para implementar su conservación y difusión. Al documentar estos lugares, Aníbal pudo atestiguar el abandono que prevalece en ellos. Un descuido por parte de autoridades y comunidad por igual.

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Un caso que contrasta con el de la sierra de San Francisco. El arte rupestre en la zona alta del Estado es uno de los máximos emblemas sudcalifornianos. Se le comenzó a prestar atención desde el lejano 1789 por el jesuita Francisco Javier Clavijero. Su estilo realista, con fauna marina y terrestre, además de figuras humanas, es un atractivo único en todo México. Desde 1993 recibió por parte de la UNESCO la denominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Para Aníbal López, el rescatar la riqueza arqueológica en la parte sur permitirá a la gente que no tiene posibilidad de ir al extremo norte, apreciar parte de sus raíces. El legado de las etnias originarias que ya han desaparecido. Un bálsamo en medio de una desmedida transculturalidad que se está experimentando desde hace unas décadas en esta parte del territorio mexicano.

La denominación “Baja” surge a raíz del fenómeno de masificación del turismo con fines comerciales. Son muchas las voces que rechazan esta etiqueta que mutila el nombre del Estado. No todo en la vida son intereses comerciales. Una vez que se comienza a conocer esta región, se descubre que hay mucho más. El arte rupestre como ejemplo. La otra “Baja” de Aníbal López.

A continuación la charla con este guía, explorador, fotógrafo naturalista y egresado de Turismo Alternativo por la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Para empezar, con tus propias palabras platícanos ¿quién es Aníbal López? Yo creo que se podría definir como “un vago con justificación”. Yo me he dedicado a hacer ecoturismo, ya tengo más de la mitad de mi vida haciendo distintos tipos de actividades ecoturísticas y turísticas. En algún momento incursioné en la investigación en lo que yo considero la base cultural del estado de Baja California Sur, arqueología y antropología. El tema específico fue el arte rupestre en la parte austral. Ese fue un proyecto que llevó casi seis años.

¿Cuándo fue que te diste cuenta de que eras un vago? Pues yo crecí en una ciudad de La Paz que era muy restringida en cuanto a actividades, no había espacios más que elefantes blancos, lo que los gobiernos proponían a la población para recreación eran puras canchas de básquetbol que nadie usaba. A mí me llamó más la onda de las patinetas, después de la escuela nos reuníamos en el Parque Cuauhtémoc. Hoy en día ya rindieron fruto todos los problemas que nosotros pasamos por andar en patineta. Era como un desafío entretenerse, fuimos perseguidos por las autoridades. La Policía Municipal no permitía que anduviéramos patinando en las calles.

Fue la patineta el primer vehículo en el que comenzaste a transitar por los caminos de esta ciudad.  Sí, básicamente sí. Ya después en la adolescencia conseguíamos tablas de surfear con extranjeros que venían de paso, mochileros. En ese momento se usaban los “raites”. La ciudad llegaba hasta donde está la UABCS y ahí eran horas de estar esperando para que nos dejaran en la entrada a los Cerritos, en la zona del sur de Pescadero.

A surfear en Cerritos. Sí, era lo más cercano a La Paz. En verano nos íbamos a Costa Azul, hasta San José del Cabo. Y eventualmente uno iba buscando, se acababan las olas de ahí y empezamos a buscar otros espacios, a viajar a lo largo de la costa del Estado.

¿Qué recuerdas de aquello, de esos primeros momentos que salías a conocer y explorar las rutas de Sudcalifornia? Recuerdo la paz, la tranquilidad, lo virgen de los espacios. Definitivamente ya no es lo mismo que antes, estamos viviendo un tiempo de transición (que algunos lo llaman progreso), esos lugares que en algún momento estaban vírgenes ya se quedaron atrás. Es el caso de los Cerritos, ya es un pueblito, una comunidad intercultural no sólo con extranjeros norteamericanos sino también mucho sudamericano que se está viniendo para acá.

¿Qué más te ha quedado de aquellos años en la memoria? ¡La buena comida! Antes llegaba uno a esos pueblos pesqueros, éramos raros los que llegábamos ahí, y nos recibía la gente con muy buena vibra, siempre como todo buen sudcaliforniano muy buenos anfitriones. Eso sí yo creo que nunca se nos va a quitar, tampoco lo desconfiados. En esos tiempos uno se podía quedar días en esos lugares, ahora en Cerritos ya no se puede acampar, por ejemplo. Sin embargo, uno busca otros espacios y seguimos con la vagancia.

¿Cómo te involucraste con el turismo? Nosotros en mi familia somos sudcalifornianos. Mi abuelo vivía en Guerrero Negro, entonces desde niño me traían por todo el Estado. Conocía perfectamente bien todos los pueblos. Mi padre se dedicaba a la comercialización del pescado y marisco, así que desde chavito cuando había vacaciones a mí me traían por todos los campos pesqueros. A la par que estaba estudiando tuve muchos otros trabajos pero después tuve la oportunidad de tener un negocio. Una tienda que proveía a todos los jóvenes de patinetas, ropa, calzado, tablas de surf, a veces usadas o a veces tenía nuevas. En algún momento, tuve a un chavo que trabajaba conmigo y resultó ser que su papá era el fundador de la empresa ecoturística más vieja yo creo que de todo el país, Baja Expediciones. Yo decidí vender el negocio luego de diez años, es muy esclavizante ¿sabes? Luego de eso me dieron la oportunidad de trabajar con ellos. Por cierto, el año pasado se nos acaba de ir el señor Tim Means que es una leyenda en cuanto al ecoturismo a nivel nacional. Así empecé en distintos programas de la empresa como viajes en kayak desde La Paz por las islas hasta Loreto, buceo, ballena gris, en ese entonces la compañía montaba un campamento en Bahía Magdalena, me tocó trabajar ahí en el estero de San Buto, al sur de San Carlos. A veces me mandaban a otro campamento que la empresa aún tiene en la laguna de San Ignacio.

¿Cómo observas al estado en materia de turismo alternativo? ¿Cuáles son las áreas que más destacas? En la bahía de La Paz indiscutiblemente la zona de mangles, tiene mucho potencial. La bahía de La Paz tiene mucho potencial en varios aspectos. Toda la zona de El Conchalito es una zona de humedal y se extiende hasta pasando el CET del Mar. Hay unas zonas de mangles muy bonitas, pero también hay una zona de recintos arqueológicos muy interesantes. En lo personal, me hubiera gustado que la universidad del estado ya ofreciera otras carreras, técnicas por lo menos, una de arqueología y otra de antropología. Hay material arqueológico por todos lados. Esto porque aquí las culturas eran seminómadas. Si bien no tenemos registros de grandes edificaciones como pirámides o cabezas olmecas, sí hay bastante material arqueológico. De hecho, hoy en día como parte de la documentación que necesitan los desarrolladores está una liberación arqueológica. Lo que sucede es que la institución encargada de esto importa estudiantes de la ciudad de México, egresados de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, cuyos programas de estudio no están siquiera cercanos a lo que eran estas culturas. También todo un tema son los saqueos y pues todo eso es de nosotros, acuérdate que estas culturas son más antiguas que la mismísima cultura azteca.

¿Qué se ha hecho bien y qué no referente a la preservación de las riquezas naturales en BCS? Lo que se ha hecho bien ha sido la intención de los programas de manejo, la capacitación. Lo que no, ha sido la implementación de las cuestiones que son para el cuidado de, es decir, hay muchas restricciones pero no hay quién las vigile. Las Áreas Naturales Protegidas en general, en todo el estado existen pero no hay suficiente personal para la supervisión y aparte el compromiso como funcionarios para ponerse más estrictos en la cuestión de las sanciones.

Platícame por favor de la experiencia que tuviste con tu libro, “Evocaciones del olvido”, cómo fue que lograste llegar a este conocimiento de las pinturas rupestres al sur del estado. Cuando tenía como 12 años tenía un libro que se llamaba “Pinturas rupestres de la Península de Baja California”. Era un libro muy antiguo, que hablaba de las pinturas rupestres en la parte media de la península. Ya de grande me tocó leer otro libro, del periodista Fernando Jordán, “El otro México”. Hablaba de la cultura de Sudcalifornia, de un viaje que hizo en los años 50 desde Tijuana hasta Cabo San Lucas. Al escribir esto, dio a conocer a muchas personas en la ciudad capital cómo era la cultura en estos lugares. Y en ese libro, Jordán hablaba específicamente de un lugar con pinturas rupestres que estaba cerca de La Paz. Yo ya tenía conocimiento de que había en la parte norte ¿no? La Sierra de San Francisquito, San Borja. En ese entonces tenía una novia y nos convencimos los dos de irnos a explorar y a encontrar esa pintura. Llegamos al lugar y estando ahí me llegó la pregunta: “¿dónde habrá más?”. Dimos con personas que nos fueron dando referencias, también nos cobraban, por su tiempo, que es obvio. Así empezó esto y después se me hizo como una adicción. Me fui dando cuenta que no había tanta información acerca de estos sitios arqueológicos y de ahí me nace la idea de hacer este proyecto.

¿Cuál es la ruta que tú detectaste, las zonas donde ubicaste estas pinturas rupestres y cuántas localizaste? Cuando empecé el proyecto comencé con una lista bien pequeña, pero cuando me fui a la institución adecuada para poder hacer esto de manera oficial y mostrar lo que estaba haciendo, porque me enteré que también se tenían que sacar permisos, ya mi lista era de casi 400 sitios. Entre la zona de la Bahía de La Paz y el puerto de Cabo San Lucas. Con arte rupestre, que no quiere decir que sean los grandes murales, pero un diseño que esté en un lugar ese ya es un sitio arqueológico. Usualmente hay más evidencia de otro tipo en la misma zona, eso habla del desplazamiento que había de un lugar a otro. Cuando presenté el proyecto el mismo instituto tenía 11 sitios arqueológicos nada más, que son los que autorizaron ellos mismos para que se publicaran en mi libro “Evocaciones del olvido”.

Impresionante, es muchísimo. Sí y hasta la fecha sigo colaborando con el INAH para el registro oficial de sitios arqueológicos.

¿Cuál es el estatus, qué ha pasado con estos sitios, con lo relacionado a abrirlos al público, darlos a conocer?  Esa es una muy buena pregunta ¿sabes? Yo hace tiempo inicié una asociación civil para en conjunto con las autoridades apoyar la protección de los sitios arqueológicos y que se pudieran abrir algunos espacios oficialmente al público. Se platicó con la antigua directora del INAH, hicimos una reunión, pero básicamente lo que ella resumió fue que no se podía llevar gente a estos lugares, turismo, porque no estaban abiertos al público. Se quedó en realizar una nueva reunión para hacer lo posible para abrir algunos sitios en el municipio de Los Cabos y de La Paz pero terminó su periodo y nunca se logró una nueva reunión. Hace un par de meses hubo un acto vandálico en uno de los sitios, que es de los más representativos en Los Cabos, grafitearon. Y el tema es que no hay ni siquiera señalítica. Hoy justamente hablé con uno de los investigadores del centro INAH Baja California Sur y me dijo que ayer hicieron una visita a este sitio y que van a tomar medidas para restringir el acceso, van a hacer una serie de vallas, señalítica y están viendo la posibilidad de conseguir patrocinios. Y quiero hacer hincapié en que aquí es distinto, porque no es como el tratar de restaurar un microambiente, tú sabes que dejas un espacio que ha sido afectado y eventualmente la naturaleza va a volver a hacer su trabajo, pero en un sitio arqueológico es bien difícil. Una vez que dañan una pieza con 5 mil, 10 mil años, ya no hay retroceso.

Es Baja Ocre el nombre de tu organización ¿cierto? Es correcto.

Pues mira tu libro es del 2014, ya estamos en el 2021, han pasado varios años. Desde Baja Ocre y de tu parte ¿cuál sería el llamado, cuál es tu visión y qué acciones son necesarias respecto a toda esta riqueza arqueológica que existe en el estado? Educar, educarnos. Muchos de estos espacios están cerca de lugares muy marginados, en zonas rurales, y muchas veces piensa uno que por el hecho de que están cerca de un arroyo o que sabemos que pertenece “a todos los mexicanos” uno puede llegar y simplemente hacer una afectación, lo hacemos inconscientemente. Dices “bueno, aquí voy a hacer una carne asada”… me ha tocado llegar a un lugar con pinturas rupestres y hay una familia ahí haciendo carne asada, todo el humo de la fogata pegándole al mural. Muy sudcaliforniano el asunto en el sentido de convivencia familiar, pero es como sentido común. Sensibilizarnos más. Pensar cómo nuestros actos pueden estar afectando al que viene atrás, a la siguiente generación. No dejar rastro, caminar pero sin dejar rastro. De alguna manera se empezó a hacer una idea errónea del tema de las actividades ecoturísticas, del senderismo. Se hizo moda y empezaron a surgir grupos hasta por debajo de las piedras. Ahí veías las filas de 40-60 personas subiendo el cerro, pues. Obviamente eso no es senderismo, y algunos de esos organizadores, que no quiero decir nombres, resultó ser que pintaron algunas rocas grandísimas, unos monolitos bien bonitos con unas flechas blancas indicando por dónde va el camino, o llenando todo de listoncitos rosas. Ya después me enteré de que sí los capacitaron, les hicieron entender de que los grupos tienen que ser reducidos para dejar el menor rastro posible, y sobre todo hacer que la gente se concientice pero a través de un cobro.

Me gusta mucho el título del libro, ¿por qué elegiste Evocaciones del olvido? Un hermano de mi padre hizo su autobiografía y así la nombró. Ya por publicarse el libro me preguntaron por el título que le iba a poner, yo ya tenía varios. Siempre tengo una biblioteca a un lado mío. De repente volteo y veo el título del libro de mi tío. Hablé con su viuda y le pedí la autorización de usar ese nombre. Pensé que le cayó como anillo al dedo a todo el contexto de la temática del libro. Ciertamente, todas estas zonas que yo visité la gran mayoría estaban vandalizadas o saqueadas. Eso hablaba de un olvido de las autoridades correspondientes y de la falta de compromiso de nosotros como ciudadanos de no darle la importancia y cuidado a este tipo de emblemas que tenemos. “Evocaciones”, porque estamos tratando de rescatar, la palabra evocación es más como un llamado espiritual, y digo espiritual porque justamente son de culturas que ya no existen. Si has estado alguna vez en uno de estos sitios puedes sentir la energía. Tenemos entendido que estos artistas plasmaban esos diseños después de algún ritual o durante alguna ceremonia. Parte de los pigmentos que se encontraron en los resultados de análisis presentaron hematita, sangre. Son lugares con una energía bien fuerte, demasiado fuerte. Vas a decir híjole Aníbal ya se está volviendo loco…

No, para nada. Con estas experiencias que has tenido, eres alguien que ha estado en contacto con el alma sudcaliforniana más auténtica, me gustaría escuchar tus palabras sobre cómo describes el espíritu sudcaliforniano, qué representa para ti esta tierra y estas rutas. Libertad. Nosotros los sudcalifornianos creo que tenemos ese espíritu de libertad en muchos aspectos. Nos excluimos completamente a diferencia de otros mexicanos de otras partes del país. Nosotros aquí somos un estado que ciertamente ha sido formado por migrantes de otros estados, pero a pesar de que cada vez son menos las familias 100% sudcalifornianas, creo que cada sudcaliforniano desde Cabo San Lucas hasta Tijuana y Mexicali, nos sentimos de alguna manera con cierto arraigo a la tierra. Simplemente con el hecho de abrir los ojos y decir, toda esta gente que está alrededor mío si llegaron a vivir o están aquí es por algo, algo de magia debe de tener. Y eso que está desolado y medio desértico.

Por algo aquí estamos, la magia que nos reúne. Estamos tan orgullosos de nuestras tierras, este aire que se respira, estas maravillas que vemos todos los días. Aquí estoy en Todos Santos, tú puedes venir aquí, caminamos veinte minutos de donde tienes tu casa y vamos a ver ballenas saltando, ahorita al atardecer, ¿dónde ves eso? O estás viviendo en la ciudad de La Paz y te cruzas al Mogote, contratas a alguien que hace los tours al tiburón ballena y en un ratito estás nadando con los peces más grandes del planeta. Estamos en un lugar muy privilegiado.

¿Cuál es el lugar favorito de Aníbal López, el más entrañable, el que te hace sentir más orgullo de ser sudcaliforniano? Aquí, justamente, mi campamento base que es mi casa. Esta casa está hecha biotecnológicamente, estas paredes están hechas con costales rellenos de tierra, tierra de aquí mismo de Todos Santos. Todas estas vigas que están arriba son de palmas que yo mismo labré, es una cabañita muy bonita, bueno lo diré yo porque yo la construí. Este piso que estoy pisando es de madera y fue de un delfinario, de un muelle muy antiguo que existió en La Paz. Todos Santos es donde empieza esa transición de dos hemisferios, el trópico y el hemisferio norte.

¿Cuánto tiempo tardaste en construir tu casa? No pues todavía, estos proyectos nunca acaban porque yo mismo me aferré a hacerlo yo solo, ya llevo unos 4-5 años haciéndola. Es de dos pisos, no hay una sola varilla, el primer piso son paredes de piedra de un metro de grueso. La luz la metí apenas hace un año y medio, ya sé lo que vivieron Cervantes y Da Vinci al estar bajo la luz de la vela dentro de una mazmorra de piedra.

Gracias por esta entrevista y por tu trabajo en rescate de la riqueza arqueológica sudcaliforniana. Hay muchísimo qué ver, mucha gente no sabe que existen estas pinturas en esta zona del país. No es como en otras partes que todavía hay etnias indígenas, aquí las culturas étnicas hace más de 200 años que desaparecieron. Este es el único legado que nos queda.

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El culto a la Virgen de Loreto. Una tradición jesuítica en la California

IMÁGENES: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Los que hemos tenido la oportunidad de viajar al puerto de Loreto, B.C.S. y admirar la hermosa iglesia dedicada a la Virgen en honor a la cual fue bautizado el mencionado puerto, sentimos un sobrecogimiento ante la magnificencia del sitio y ante la veneración que se tiene por la imagen que data de hace más de 300 años y que fue desembarcada de manos del mismísimo Apóstol de las Californias, Juan María de Salvatierra.

Sin embargo, muy pocas personas conocen la íntima relación que existía entre esta advocación mariana, la Virgen de Loreto, y la Compañía de Jesús. Aquí analizaremos algunos aspectos que ayudarán a desentrañar esta situación.

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La Iglesia Católica, desde su surgimiento ha sido una institución en construcción permanente y, a pesar de que hubo cientos de años que aparentemente se mantuvo inamovible en sus dogmas y tradiciones, en sus inicios esto fue todo lo contrario. Al llegar a los quince siglos de existencia, en su interior se fueron acrisolando una serie de tradiciones paganas para dar paso a diferentes formas de practicar el culto de esta religión, algunos de ellos coincidían en sus puntos más importantes pero otras estaban francamente en contradicción con las ideas que sostenían la mayoría y buscaban afanosamente imponerlas. Además de lo anterior, la estructura jerárquica del cristianismo estaba cayendo en excesos que hacían tambalear los pilares sobre los que se sustentaba. Fue entonces que surge un personaje de nombre Desiderio Erasmo​, también conocido como Erasmo de Rotterdam, el cual fue un filósofo humanista, filólogo y teólogo cristiano que se dedicó a cuestionar estas contradicciones y la descomposición que se vivía, sobre todo en las altas esferas del cristianismo. Al final, todo este movimiento culminó con el Gran Sisma de 1517 conocido como “La Reforma Luterana”.

Producto de esta situación y en un esfuerzo por parte de la jerarquía católica por reconstruir los reductos que aún le eran fieles, convoca al Concilio de Trento (1545-1563) en el cual establece criterios más estrictos para sentar las bases modernas de sus creencias y rituales. Uno de los productos obtenidos es la reafirmación en las creencias en las imágenes sagradas como la de Cristo, la Virgen y los Santos, por ser dignas de veneración. A la par que el Concilio Tridentino se realizaba, se conformó una nueva orden religiosa que venía a constituirse en un cuerpo fiel y al servicio del Papa, por lo que se convirtieron en el arma más poderosa de la llamada “contrareforma” al defender los postulados que fueron emergiendo del famoso Concilio y difundirlos por todas las posesiones de los reinos fieles aún a la Iglesia Católica. Esa orden fue la famosa “Societas Iesus”, o Compañía de Jesús, la cual quedó formalmente fundada el 27 de septiembre de 1540.

Ahora bien, ¿Cómo surge la íntima relación entre los Jesuitas y la Virgen de Loreto? Dejando de lado la interesantísima historia que ha conformado la Iglesia Católica en torno al surgimiento de la Casa de Loreto y la advocación mariana que la representa, la cual será tratada en otra ocasión, ya para cuando surge la Sociedad de Jesús el culto a esta Virgen estaba muy arraigado dentro del catolicismo y fue por ello que el Papa Julio II, en el año de 1544, encargó a los Jesuitas el cuidado de su casa santa, la cual ya se encontraba ubicada en un monte de piedras cercano al puerto de Recanati en la península de Italia. A partir de entonces, los integrantes de la Compañía se dedicaron a difundir su culto en todos los sitios a los que fueron enviados como misioneros, distinguiéndose muchos de sus miembros por ser entusiastas propagadores de su culto al cual dedicaron cientos de iglesias, además de solicitar su auxilio para que fuera su intercesora en momentos de gran necesidad o peligro.

El culto a la Virgen de Loreto en la nueva España se registró a partir del año de 1615 al establecerse una Congregación en La Profesa (nombre popular con el que se le conoce al oratorio de San Felipe Neri en la Ciudad de México), sin embargo, la estatuilla de esta advocación llegó hasta estas tierras en el año de 1677 de la mano del sacerdote Juan Bautista Zappa, el cual la ubicó en una capilla construida al interior del noviciado de Tepotzotlán y que reproducía las medidas de su santuario en Italia.

La llegada de la Virgen de Loreto a la California fue de la mano de Juan María de Salvatierra, un sacerdote que era su ferviente adorador y que durante todos los actos de su vida dedicó sus plegarias y obras a esta advocación. Cuando inicia su viaje hacia la California, hizo subir en su barco una imagen de la Virgen de Loreto, la cual embaló cuidadosamente para que no se dañara durante el trayecto, misma imagen que él mismo bajó del navío y depositó en una improvisada enramada el día 25 de octubre de 1697, fecha en la que se declara solemnemente fundada la Misión y Real Presidio de Loreto. Era tanto su fervor (de Salvatierra) y culto hacia la Madonna Lauretana que, en una carta escrita a finales de noviembre de 1697 a Juan de Ugarte menciona en diversos sitios “obras y milagros” atribuibles a ella: “Heme abstenido de escribir a vuestra reverencia porque sabíamos que las cartas deseadas son las que tienen fecha de Californias; y por la misericordia de Dios, intercesión de María y defensa de las paredes de su santa casa de Loreto, que veníamos a fundar, esta carta es de Californias y en ella relataré a vuestra reverencia los pasos de nuestro viaje –y tocantes a él– por mar y tierra. Ha obrado la Señora de Loreto grandes maravillas en el viaje de la galeota y de la lancha hasta (el) Yaqui, de suerte que toda la gente de mar que viene en ellas le llaman “el viaje de los milagros”, habiéndose visto perdidos muchas veces, pero en especial una que les pareció a todos imposible el poderse salvar, pues, en cercanía (de la barra) de la Navidad, la tormenta y las corrientes muy fuertes llevaron la galeota sobre un farellón blanco que a cada paso se iba tapando con las olas grandes de la mar, y la galeota iba tocando sobre el mesmo farellón. Diéronse todos por perdidos, pero, invocando a Nuestra Señora de Loreto, quedaron libres y es de advertir que duró el evidente peligro desde el amanecer hasta el mediodía.

Llegaron a Chacala y, como la gente de mar conoció que su viaje no era para pesca de perlas, por poco se le amotina al capitán; pero por medio de la Virgen se sosegó esta no menor tempestad, en tal grado que por falta de otros bastimentos, se contentó la gente de venir comiendo todo el resto del viaje maíz cocido, que llaman pozole”.

Con su labor constante durante los 70 años que permanecieron en la California, los Jesuitas fueron reafirmando el culto hacia esta Virgen por parte de los Californios así como de los colonos, marineros y soldados que llegaban. Cada vez que realizaban una exploración hacia terrenos ignotos, los sacerdotes y sus acompañantes se consagraban a los buenos oficios de la Lauretana; cuando emprendían la construcción de lo que sería una “Visita” o nueva Misión o cuando se auguraba un irremediable enfrentamiento contra alguno de los grupos belicosos de naturales, todos los participantes se consagraban a la Virgen de Loreto pidiendo su protección y que los liberara de todo mal. Durante las constantes epidemias que azotaron a todas las misiones y causaron miles de muertes entre los naturales, los sacerdotes que los asistían en la “extrema unción” los consolaban encomendando a sus neófitos a la Virgen de Loreto, pidiéndole que intercediera por ellos ante El Creador si era su voluntad el que murieran y que, si se salvaban, fuera también por sus buenos oficios. Se cuenta en los relatos de los misioneros una gran cantidad de curaciones milagrosas que se dieron bajo la intercesión de la Virgen de Loreto.

La veneración y culto hacia la Virgen de Loreto, no sólo en el poblado que porta orgullosamente su nombre desde hace más de tres siglos, sino en todas las personas que son fieles seguidores de la misma, tuvo su origen en una época marcada por la fe y la abnegación, atributos sin los cuales no hubiera tenido lugar la Colonización de nuestra California.

 

Bibliografía:

Sonora, territorio mariano. La Virgen de Loreto en Bacadéhuachi- Enríquez Licón, Dora Elvia; Donjuan Espinoza, Esperanza; Padilla Ramos, Raquel

La devoción jesuita a la Santa Casa de Loreto – Lenice Rivera Hernández. Investigadora del Museo de la Basílica de Guadalupe

La California jesuita (Salvatierra, Venegas, Del Barco, Baegert) – Selección, introducción y notas de Leonardo Varela Cabral

 

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323 Aniversario de la fundación de Loreto, la primer capital de las Californias

IMÁGENES: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Loreto no solo fue el sitio en el que se estableció el primer poblado permanente en la California, su importancia fue tal que se convirtió en la punta de lanza de la colonización de toda la península así como territorios más al norte, los que hoy conforman 3 estados: Baja California, Baja California Sur, y California en otro país. Su nacimiento fue toda una hazaña en donde convergieron muchos factores, incluso sobrenaturales, ya que como dijo el gran Juan María de Salvatierra “California era inconquistable para los hombres… pero no para Dios”, así que tal vez la influencia divina jugó un papel importante para que esta gran obra se lograra.

La planeación de la conquista de la California por parte de los Jesuitas inició en el año de 1691. En ese entonces, el Padre Salvatierra y el Padre Eusebio Francisco Kino se conocieron en las Misiones de Sonora. El sacerdote Kino invitó a Salvatierra a recorrer, durante un mes, las Misiones que había establecido en aquellas tierras, y durante el viaje le fue contando sobre la expedición donde participó en los años de 1683 a 1685 a la California, le platicó de la gran cantidad de Californios que encontró y de la gran obra de evangelización que se ofrecía frente a ellos. Salvatierra sucumbió ante la fuerza y apasionados argumentos de Kino y ambos pactaron conseguir los medios y permisos para viajar a la California e iniciar la labor de conversión de los naturales.

 

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Durante los siguientes 6 años (1691-1697), Salvatierra, ayudado por Kino, Ugarte y otros sacerdotes, se dirigieron a sus autoridades religiosas como a las pertenecientes al Virreinato pidiendo se les concediera el permiso para trasladarse a la California, sin embargo, el recuerdo del gran fracaso con el que terminó la expedición del almirante Isidro Atondo y Antillón, hicieron imaginar esta hazaña como imposible. Afortunadamente, una serie de factores venturosos (algunos dicen milagrosos) hicieron que, de repente, todas las circunstancias cambiaran; de tal manera que, en el mes de febrero de 1697 el virrey José Sarmiento y Valladares expidiera la licencia para la conquista de la California a Kino y Salvatierra.  Vencido este obstáculo, se procedió a pedir donativos a las personas ricas de la Ciudad de México para que sufragaran los costos de esta expedición así como la formación de las primeras Misiones.

El mes pactado para hacerse a la mar rumbo a California fue en octubre de ese año. Salvatierra llegó al puerto (desembocadura del río Yaqui) donde se embarcaría junto con 11 o 12 personas más, entre soldados y marineros. Lamentablemente, Eusebio F. Kino no pudo acompañarlo debido a una gran insurrección que se dio entre las etnias del norte de Sonora, donde se solicitó la mediación del sacerdote. Salvatierra inicia su viaje el 10 de octubre y llega cerca de la Bahía de San Dionisio, en la California, el 12. Debido a varias dificultades climatológicas no pudieron desembarcar hasta el día 16 de octubre. Durante varios días estuvieron explorando los lugares cercanos a donde desembarcaron, para encontrar el sitio con la mejor fuente de agua y las tierras más adecuadas para sembrar y criar ganado. El sitio designado fue uno al que los Cochimíes, naturales que vivían en este sitio, denominan “Conchó” y que significa mangle rojo. Durante los siguientes 4 o 5 días, Salvatierra ordena a sus hombres que realicen un desmonte de una gran área de este sitio con el propósito de establecerse en el lugar. Construyen varias cabañas para habitaciones de los soldados, el sacerdote y como almacén de los productos que traían, también realizaron un corral para proteger a los animales.

Finalmente, el día 25 de octubre de 1697, teniendo todo preparado, el padre Juan María de Salvatierra inicia una magna ceremonia religiosa para declarar formalmente fundada esta Misión. A continuación, transcribimos parte del relato que hizo el sacerdote sobre el evento: …Dieron señas de mucho gozo los indios e indias con la venida de la santa imagen [de Nuestra Señora de Loreto], que llegó aquí el viernes en la tarde, y el sábado siguiente se le celebró la misa, en 25 de octubre, y dos días después habíamos plantado la santa cruz con muchas flores, instándome todos los españoles [y] después muchos indios para besarla.

Con este evento sencillo pero solemne, queda fundada la primer capital de las Californias. Aún hubo muchas barreras y obstáculos qué sortear, pero, afortunadamente, la perseverancia de los sacerdotes y posteriormente de los colonos europeos y mestizos que habitaron el lugar, lograron que el sitio permaneciera y que hasta el día de hoy sea baluarte del progreso y amor a la tierra Sudcaliforniana.

 

Bibliografía:

 

“Misiones de las Californias III: Nuestra Señora de Loreto Conchó” – Carlos Lazcano Sahagún

“Cartas sobre la conquista espiritual de Californias” – Juan María de Salvatiera.

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