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La Paz, capital de los científicos marinos desempleados

FOTO: Marián Camacho.

SudcaliCiencia

Por Marián Camacho

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Si usted es sudcaliforniano, y vive cerca del mar, seguramente conoce a algún especialista en ciencias marinas (biólogos, oceanógrafos/oceanólogos, ingenieros acuícolas y pesqueros, geólogos y un largo etcétera). Esto equivaldría, al menos en teoría, a una gran ventaja para una sociedad que vive en una casi-isla y está rodeada de profesionales científicos especializados en el mar.

Esperaríamos tener a los ciudadanos mejor informados de México acerca de lo que ocurre con el océano que los rodea. Esperaríamos que, dado que tenemos vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos que han dedicado sus vidas enteras a la ciencia, los sudcalifornianos podríamos tomar decisiones basadas en los criterios científicos que comparten con nosotros estas personas que vemos a diario. Esperaríamos que tuviéramos pesquerías sustentablemente manejadas y un éxito sin precedente en la acuacultura. Esperaríamos muchas cosas, cierto. Sin embargo, la cuestión es ¿por qué no sucede así para la sociedad sudcaliforniana? Para intentar reflexionar sobre las posibles respuestas a esta pregunta tan compleja, es necesario poner “bajo el microscopio” los diferentes hechos que nos han llevado hasta nuestro presente.

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Para empezar, ¿de dónde “salieron” tantos científicos marinos en Baja California Sur? Bueno, pues en nuestro Estado, los científicos marinos se forman académicamente en tres grandes centros educativos y de investigación:

1: Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Se ofrecen las licenciaturas de Biología Marina, Ciencias Ambientales, Bio-Ingenieria en Acuacultura, Ingeniería en Pesquerías; y los posgrados (Maestría y Doctorado) en Ciencias Marinas y Costeras.

2: Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR). En sus inicios, esta escuela del Instituto Politécnico Nacional (IPN), también ofrecía la carrera de Biología Marina, sin embargo, después de un tiempo y hasta la fecha, han decidido enfocarse en los posgrados.

3: Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). Este centro depende directamente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y oferta posgrados en ciencias marinas y terrestres.

Científicos que comieron ciruelas del Mogote

Una de las situaciones más interesantes, en este proceso de formación académica, es que la mayoría de los estudiantes, de estos tres “semilleros” de científicos, no son locales. Vienen personas de todo México, principalmente del centro y sur del país, y también de diversos países del mundo. Y particularmente extraordinario es que un alto porcentaje el de las personas que llegaron a estudiar a La Paz, y no se quieren ir de aquí. Es decir, no desean volver a sus lugares de origen y han decidido establecerse permanentemente en Baja California Sur (principalmente en su hermosa capital).

Es perfectamente comprensible esta situación, porque: 1: tenemos un gran y maravilloso entorno natural para aplicar los conocimientos adquiridos, ya que BCS es el Estado con la mayor línea de costa del país (2,131 km, 19.2% del total nacional); 2: La Paz es una ciudad en crecimiento que ofrece grandes áreas de oportunidad, para quien las sepa aprovechar; 3: ofrece un nivel socioeconómico más alto que una gran parte del país, y… 4: dejo este espacio para que usted, querido lector, se sienta en la libertad de reflexionar en todas las posibles razones por las cuales los científicos que “comieron ciruelas del Mogote” no quieren dejar esta encantadora tierra rodeada de mar.

“¿Ya te vas a poner a trabajar?”

La formación de un científico requiere un largo tiempo de especialización. De manera general, la tendencia actual es la siguiente: 1: una licenciatura de 4-5 años de duración; 2: estudios de posgrado, donde una maestría dura 2 años aproximadamente, y un doctorado entre 4-5 años, y finalmente; 3: el posdoctorado, el cual puede llevarse a cabo en diversas ocasiones, con periodos que ocupan 1 ó 2 años. Esto equivale a estudiar, aproximadamente, entre 11 y 15 años (generalmente con apoyo económico de familia o becas gubernamentales) para tener las “herramientas necesarias” y desarrollarse como especialista de algún área del conocimiento científico.

FOTO: Georgina Barrera.

Tomemos en cuenta, que la suma anterior, es sólo en los casos donde los estudios se llevan a cabo de manera continua, es decir, sin dejar de estudiar en ningún momento. Así, una persona que empieza a estudiar la universidad a los 18 años, será un científico con una educación altamente especializada cuando alcance entre 29 y 33 años. Sin embargo, las cuentas cambian cuando los individuos toman “descansos” o se incorporan a las filas laborales temporalmente antes de continuar los diversos niveles de estudios de posgrado. Resultando en científicos que terminan su especialización incluso después de los 40 años.

En cualquiera de los casos, los científicos en preparación, llegarán a escuchar (de parte de familiares y amigos) la clásica y repetitiva pregunta: “y tú, ¿cuándo vas a trabajar?”. Este cuestionamiento deriva del desconocimiento y falta de apropiación del valor y utilidad de la ciencia en nuestra sociedad mexicana, así como de la idea paradigmática que “es necesario incorporarse a un empleo definitivo lo antes posible”, o por lo menos, a “un trabajo de verdad” (como si la investigación científica no fuera considerada una actividad desafiante y bien remunerada).

La realidad laboral

FOTO: Marián Camacho.

En La Paz, BCS (al igual que en muchos lugares de México), la demanda laboral por parte de los cientos de egresados de los tres centros educativos y de investigación (y otros científicos migrantes) rebasa la oferta de los posibles empleadores de los científicos especialistas en áreas marinas. En esta situación se presenta dos consecuencias desalentadoras:

1: Los científicos deben dedicarse a realizar actividades científicas o educativas que no están relacionadas a su área de especialidad (por ejemplo, dar clases en escuelas públicas y privadas). Así tenemos a Doctores especialistas en química marina como docentes en las sesiones de laboratorio de una clase de niños de preescolar. Esto en el mejor de los casos, porque hay casos en los que los científicos laboran en empresas que no tienen relación alguna con las ciencias. Cabe aclarar que esto no tiene una connotación desdeñosa hacia ninguna condición laboral en particular, sin embargo, NO son las actividades para las que los científicos fueron tan largamente preparados.

2: La falta de espacios adecuados, para que los científicos desarrollen sus conocimientos, ocasiona un desaprovechamiento sustancial de talento y capacidades que pudieran resultar en la resolución de problemas con impacto ambiental y social. Recordemos que, en general, cuando las personas presentan seguridad laboral, buena remuneración y actividades acordes a sus capacidades y preferencias, generan resultados de gran calidad. Por lo tanto, el hecho que La Paz cuente con tantos científicos especialistas desempleados o empleados incorrectamente, es un despilfarro que nos está costando muy caro. Imaginemos todas las ideas y proyectos que pudieran llevarse a cabo si los científicos aplicaran todo lo que saben hacer en beneficio de nuestro Estado, y del propio México.

Dos científicos piensan mejor que uno

Como una forma de afrontar el panorama laboral actual, los científicos en La Paz han decidido organizarse en una comunidad que pueda brindar nuevas alternativas participativas acordes a sus necesidades particulares. Así nace la Asociación de Científicos del Mar (ASCIMAR), la cual basa sus actividades en dos grandes objetivos:

1: Enlazar a sus científicos afiliados con las instituciones públicas y privadas que requieran de sus servicios. Esto lo logran a través de recomendaciones formales a las instituciones sobre los perfiles de sus afiliados que cumplen con los requerimientos de puestos vacantes.

2: Facilitar la elaboración y ejecución de proyectos científicos de sus afiliados. Esto genera autoempleo y la puesta en marcha de las ideas de sus afiliados, por medio de la obtención de financiamiento de diversas fuentes externas.La ASCIMAR pretende cambiar el paradigma en que los científicos deben tocar muchas puertas institucionales o esperar pacientemente por una llamada telefónica o un correo electrónico para conseguir estabilidad laboral y aplicar sus conocimientos. Además, apoya el enlace laboral entre instituciones y científicos, pero apuesta como prioridad en el desarrollo de los proyectos científicos que se generan en las mentes científicas de sus afiliados.

La ASCIMAR pretende cambiar el título de este artículo La Paz: capital de los científicos marinos desempleados por La Paz: capital del conocimiento marino. Para conocer más acerca de la ASCIMAR y su proceso de afiliación, se recomienda visitar su sitio web oficial www.ascimar.com.




¿Qué son esas cosas que se pegan al fondo de los barcos? ¿Y el biofouling?

FOTO: Cortesía.

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Por Marián Camacho

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el mar existe una gran diversidad de organismos que necesitan de algún lugar sólido que les sirva como superficie para adherirse, temporal o permanentemente, y poder comenzar así una próspera y fecunda vida submarina. Esta acumulación incrustante de organismos sobre algún sustrato sumergido es conocida comúnmente, por su definición en inglés, como biofouling; en español sería “bioincrustación” aunque este término no es muy utilizado.

Una invasión de biofouling comienza como cualquier historia de suspenso, muy lentamente, y cuando menos nos damos cuenta… ¡pum! Ya estamos rodeados. La historia se trata de un proceso de colonización por pasos que se conoce como sucesión ecológica. El proceso inicia con el asentamiento de una finísima capa de bacterias (biopelícula o biofilm) que comienza a recubrir la superficie. La formación de esta biopelícula la podemos observar en nuestra casa cuando no lavamos los trastes y dejamos un poco de agua dentro de ellos; después de unos días, notaremos que la superficie de los trastes presenta una especie de baba y eso es precisamente la capa de bacterias que inicia la colonización.

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A partir de la biopelícula, es posible que otros organismos comiencen a desarrollarse en la nueva colonia. En el mar, aparecerán las primeras algas verdes en formas de delgados filamentos (tipo cabellos); después algunas algas rojas y cafés que son más gruesas y tienen formas de penachos; a continuación, llegan las primeras larvas de animales que necesitan una superficie para desarrollarse, por ejemplo, almejas, mejillones, balanos (como los que se pegan a la piel de las ballenas), esponjas, etcétera; finalmente la colonización es completada por animales móviles como cangrejos, caracoles, gusanos e incluso, algunos peces.

Este comportamiento incrustante de los organismos es un tema de estudio muy importante, no sólo para los científicos interesados en la biología, sino también para un gran número de personas que tienen fuertes afectaciones económicas derivadas de estos procesos naturales en el ciclo de vida de muchas especies marinas. El problema principal radica en que el biofouling puede aparecer, e invadir, en lugares tan indeseables como el armazón externo de los barcos, estructuras de maricultura, ductos petroleros, muelles, etcétera.

En las plataformas petroleras y jaulas de acuacultura, la importancia económica del biofouling radica en la afectación que ejerce el peso generado por la acumulación de organismos al incrementar la tensión en las estructuras y sistemas de anclaje. En las embarcaciones, su presencia resta hidrodinamismo a los cascos, lo cual se ve negativamente reflejado en la eficiencia del consumo de combustible (hasta 40% más), así como una mayor emisión de gases de efecto invernadero.

FOTOS: Internet.

Asimismo, las afectaciones económicas no son las únicas consecuencias negativas de la presencia del biofouling. Existe un gran riesgo ecológico cuando las embarcaciones transportan de un lugar a otro la fauna que se ha adherido a sus cascos o se encuentra en el agua de lastre. La razón de este riesgo es que, en muchas de las ocasiones, existen especies introducidas que se consideran invasoras y pueden desplazar de su hábitat a las especies locales. Existe una amplia documentación de especies invasoras y los desastres ecológicos que han causado en distintas partes del mundo. Específicamente, en Baja California Sur, se han reportado efectos de desplazamiento en especies de algas nativas como Sargassum.

Una solución emprendedora

El problema del biofouling ha sido atacado de distintas maneras para evitar que los organismos se adhieran a las superficies. Entre los intentos más conocidos se encuentran las pinturas antifouling y las descargas eléctricas a través de la parte sumergida de los barcos. Sin embargo, estas soluciones aún presentan gran controversia sobre los efectos secundarios que pueden generar en el ecosistema marino (contaminación y daños en la vida marina). Así, la solución de dar una limpieza constante a las embarcaciones, y a cualquier estructura sumergida, continúa siendo hasta ahora la solución más amigable para el medio ambiente.

En 2013, en La Paz, BCS, dos jóvenes científicos egresados de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, decidieron combinar sus talentos, energías e intereses en una empresa comercial dedicada a la industria del mantenimiento submarino: Marine Operations. Sus nombres son Yoel Goldchain Goldin y Michael Murtaugh Olachea.

FOTO: Cortesía.

En poco tiempo Marine Operations ha logrado establecerse localmente como empresa líder en servicios de mantenimiento submarino. Su éxito comercial ha ido de la mano con la oportunidad de vivir la pasión por la vida marina. El interés científico de sus fundadores los ha llevado a brindar servicios de consultoría ambiental especializada en biofouling, así como de buceo ambiental en general. Han desarrollado proyectos de investigación científica dirigidos a cuantificar e identificar los componentes del biofouling en la región, así como sus procesos y mecanismos de control. Por ejemplo, uno de sus estudios pretende identificar la pintura marina anti-vegetativa óptima para las condiciones locales. Esto a través del uso de los recubrimientos actualmente disponibles en placas estandarizadas sumergidas en las marinas y bahías locales, observando la tasa de crecimiento y los efectos en el reclutamiento de organismos.

Yoel y Michael confían en que Marine Operations seguirá prosperando, convirtiendo a La Paz en un reconocido puerto para reparación y mantenimiento de embarcaciones en donde se logré desarrollar un innovador y ecológico recubrimiento anti-vegetativo, a partir de su actual e interesante equipo de profesionales.




A 54 años de un histórico logro: la primer mujer en el espacio

FOTOS: Internet.

Científicamente divertido

Por Miguel Ángel Norzagaray Cosío

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Dentro del programa de astronáutica soviético, lidereado por Sergei Koroliov, cuatro logros son particularmente importantes: el primer satélite (Sputnik), primer ser vivo, el primer hombre en el espacio y la primer mujer en el espacio. Esto sin dejar de considerar las naves que pasaron por Venus o Marte, pero concentrémonos en el caso de la primera cosmonauta soviética.

No se sabe si desde el inicio del programa existía la intención de enviar una mujer al espacio, pero se cree que surgió luego del envío de Yuri Gagarin en abril de 1961. Esto debido a que el reclutamiento de candidatas para ir al espacio comenzó apenas en 1962. En febrero de ese año fueron seleccionadas más de 500 candidatas que cumplían con pesar menos de 70 kilogramos y medir menos de 1.70 metros. De gran ayuda en el caso de Valentina Tereshkova fue que ella practicaba paracaidismo desde hacía 3 años y apenas tenía 25 cuando fue seleccionada.

Dentro de la ideología soviética, dentro de su aparato propagandístico, un rasgo notable fue que era hija de trabajadores, su padre un conductor de tractores muerto en la Segunda Guerra Mundial y su madre una empleada de la industria textil. En su provincia lejos de Moscú, su sueño era conducir trenes. Ella misma trabajaba en una fábrica textil. El origen proletario contaba mucho para el partido socialista. Algo parecido ocurrió en la selección de Gagarin al momento de decidir quién volaría en la Vostok 1: su aspecto tan ruso inclinó la balanza de su lado por sobre el otro candidato.

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Todo lo relacionado con los proyectos espaciales era secreto de estado, por lo que no pudo contarle ni a su madre sobre los entrenamientos y el proceso de selección. Tuvo que decirle que iría a Moscú porque estaba en como candidata en la selección nacional de paracaidistas.

Como parte de su entrenamiento había que lanzarse en paracaídas (cosa fácil para ella) y someterse a numerosas pruebas y entrenamientos intensivos que terminaron diez meses después. Pilotear aviones de combate, centrífugas, presiones, descompresiones, aceleraciones, exámenes clínicos y otros más. En ese entonces no se sabía si el cuerpo femenino podría soportar las mismas cargas que el de los hombres, quienes ya habían viajado al espacio. Al final, fueron cinco las consideradas como candidatas idóneas para la misión. La selección final fue cosa política, como ya se comentó. De hecho se seleccionaron dos candidatas pues la intención de Koroliov era hacer dos lanzamientos: una mujer en cada nave Vostok, lanzadas en días consecutivos, lo que ya había ocurrido con las Vostok 3 y 4.

En marzo de 1963 la decisión se cambió y en la Vostok 5 viajaría el cosmonauta Byokovsky y en la Vostok 6 Valentina Tereshkova, en junio. El 14 despegó la Vostok 5 y Valentina comenzó sus preparativos finales, a la par de la segunda candidata, su tocaya Valentina Ponomariova, por posibles cambios de última hora. La mañana del 16, ambas cosmonautas fueron vestidas con el traje espacial y llevadas a la plataforma de despegue. Luego de las últimas revisiones, abordó la Vostok 6 y esperó dos horas a que terminara el conteo regresivo.

Cuenta Tereshkova que cuando escuchó por radio “Llave en posición de salida. ¡Despegue!”, estaba tan emocionada que gritó: “¡Cielo, quítate el sombrero que voy hacia ti!”. Horas después del despegue, habló por teléfono con el líder Nikita Kruschov. Hubo ciertos problemas y dudas en su vuelo, que duró 48 órbitas —casi tres días—, cómo lápices con punta rota, no permiso para control manual de la nave, náuseas y otras cosas. El nombre dado a la misión fue Gaviota, que comenzaron a usar como apodo para ella.

Al aterrizar, con un viento fuerte que complicó la maniobra en su paracaídas, los aldeanos cercanos la rodearon y le llevaron leche y papas cocidas. En agradecimiento ella regaló la comida que le quedaba en la nave. Pareciera algo significativo e inocente, pero impidió que los científicos que evaluaban el desempeño pudieran medir con precisión su consumo de calorías, peso, nutrientes y otros parámetros de interés.

Lo importante era que había regresado viva y se convirtió en héroe de su país, conocida en el mundo entero. No la volvieron a arriesgar en otro vuelo espacial, al igual que Gagarin. Se casó con el también cosmonauta Andiyan Nikolayev en una ceremonia presidida y organizada por Kruschev y tuvieron una hija, la primera niña con padres que han viajado al espacio. Este año cumplió 80 y sigue siendo gran personalidad en su país y el mundo.




Descubren osamenta en El Conchalito. ¡Podría ser un entierro prehispánico!

Osamenta prehispánica encontrada en El Conchalito, en La Paz. FOTO: Internet.

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Por Marián Camacho

La Paz, Baja California Sur (BCS). El pasado jueves 8 de junio, el doctor Ignacio Leyva, investigador del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR) del Instituto Politécnico Nacional, se encontraba en la playa conocida como “El Conchalito” —dentro de las instalaciones del CICIMAR—, realizando monitoreos con un vehículo aéreo no tripulado tipo dron para investigar la marea roja presente en la laguna de La Paz. El Dr. Leyva buscaba un sitio donde aterrizar el dron cuando, para su sorpresa, encontró expuesto lo que parecía ser un cráneo humano. Acertadamente, el investigador no hizo ningún movimiento en el área del hallazgo y reportó inmediatamente a las autoridades del CICIMAR, quienes, a su vez, dieron aviso a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Ambas autoridades, PGJE e INAH, fueron convocadas para verificar el hallazgo, ya que el primer paso es decidir quién será la responsable de continuar la investigación. Si es una muerte reciente, correspondería a la PGJE; en el caso de que fueran restos antiguos, el INAH sería quien coordinaría. Al lugar de los hechos el primero en llegar fue el antropólogo físico Alfonso Rosales López del INAH, quien efectivamente, corroboró que, con base en las características físicas del cráneo y el reconocimiento previo de estar en una zona arqueológica, el hallazgo muy probablemente correspondía a un entierro prehispánico.

FOTOS: Marián Camacho.

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A partir de ese momento, la información del hallazgo se dispersó rápidamente en distintos medios electrónicos, y generó una lluvia de hipótesis de lo que pudo haber ocurrido en el sitio, hace por lo menos 300 años atrás. Para despejar dudas, su servidora decidió visitar el sitio de excavación para platicar con el antropólogo Alfonso Rosales López, quien muy amablemente compartió su conocimiento científico sobre este interesante descubrimiento.

El investigador del INAH es especialista en osteología antropológica, es decir, la interpretación del material óseo (huesos y dientes) para la reconstrucción histórica de individuos, grupos y/ o poblaciones. A partir del material óseo es posible conocer características de particularidad e individualidad como son: edad, sexo entre otros muchos rasgos, que incluyen condiciones de salud, vida y hasta costumbres que quedan marcadas a modo de cicatrices. En este sentido, el antropólogo nos compartió que en el hallazgo de “El Conchalito” no solo se encontró un cráneo, sino que al avanzar en el descubrimiento quedaron expuestas dos osamentas, al parecer completas. Con su experiencia científica pudo indicar, preliminarmente, que uno de los cráneos perteneció a un hombre adulto y, el otro, posiblemente a otro hombre más joven o a una mujer.

Es necesario precisar que, un rescate arqueológico completo de este tipo consiste en el descubrimiento total de las osamentas, el estudio en el lugar de los hechos, un posterior levantamiento para llevar las muestras a los análisis de laboratorio y, finalmente, su resguardo en los archivos osteológicos del INAH. De aquí deriva saber que la mayoría de los hallazgos no son expuestos en los museos y, en el caso de que esto ocurra, se utilizan réplicas de los huesos para su exhibición. El antropólogo Rosales López me comentó que estudiar los huesos y dientes, es aún más importante que exponerlos, por lo tanto, es necesario tener un resguardo de éstos que permita tenerlos a disposición cuando se cuente con los medios científicos y tecnológicos para analizarlos.

Un ejemplo de las muchas herramientas científicas que pueden utilizarse con las osamentas en El Conchalito, a través del avance tecnológico, son los isótopos estables. El análisis de estas formas de los elementos químicos presentes en los huesos puede indicar varias cosas muy interesantes, como su grupo de pertenencia —antiguos californios, mestizos o extranjeros—, y cuál era su dieta, entre otras.

Un dato que llama mucho la atención, de cualquiera que observe el hallazgo, es que ambas osamentas estaban enterradas juntas. De acuerdo con Alfonso Rosales, esto se debe a que los antiguos californios tenían en cuenta el momento de la muerte para elegir el tipo de entierro. Es decir, si murieron juntos, los enterraron juntos. En esta ceremonia ritual se observa que ambos cuerpos fueron enterrados boca abajo con las rodillas enrolladas, y después cubiertos y amarrados con una piel de animal, a modo de mortaja.

Finalmente, le pregunté al antropólogo que si es una tradición que los científicos les asignen un nombre a las osamentas que encuentran. Esto haciendo referencia a Lucy, el esqueleto de un homínido de la especie Australopithecus afarensis, de más de 3 millones de años de antigüedad descubierto en Etiopía en 1974. En ese caso, el nombre Lucy proviene de la canción Lucy in the Sky with Diamonds de The Beatles, que oían los investigadores en el momento del hallazgo. Mi pregunta fue recibida con una carcajada y respondida con una negativa. No es tradición asignar nombres, aunque algunas veces sucede.

Entonces querido Lector, ¿usted qué nombres sugeriría para nuestras osamentas recientemente descubiertas?




¡Alerta! Los científicos choyeros se van a escapar

Imágenes: Internet.

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Por Marián Camacho

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Tal vez usted no lo sepa, querido lector, pero Baja California Sur tiene el enorme orgullo de encontrarse en el cuarto lugar, a nivel nacional, con respecto al número de investigadores con conocimientos científicos y tecnológicos dentro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en relación a cada 1,000 individuos de la población económicamente activa. Es decir, ya hay varios científicos de BCS sobre interesante proyectos.

El SNI contribuye a la formación y consolidación de los científicos del más alto nivel en México como un elemento fundamental para incrementar la cultura, productividad, competitividad y el bienestar social. Es decir, pertenecer al SNI es uno de los mayores reconocimientos que un investigador puede adquirir en nuestro país. Por lo tanto, que la pequeña Baja California Sur (en cuanto a población) esté sólo detrás de la Ciudad de México, y de sus vecinos, Morelos y Querétaro, es algo digno de reconocerse y celebrarse.

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La investigación de alta calidad que se genera en nuestro Estado, se lleva a cabo principalmente en los siete centros de investigación y siete posgrados (maestría y doctorado) considerados dentro del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). Entre los Centros de Investigación, con estudiantes de posgrado, destacan la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR) del Instituto Politécnico Nacional, el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) y el Instituto Tecnológico de La Paz (ITLP).

Sin embargo, a pesar de estos buenos resultados, existe una situación que tristemente empaña la realidad sudcaliforniana.

BCS no invierte en divulgación científica

De acuerdo a una entrevista realizada a la doctora Laura Mónica Treviño Carrillo, directora general del Consejo Sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología (COSCyT), Baja California Sur es el Estado que menos presupuesto le dedica a la comunicación pública de la ciencia, por lo que existe una gran necesidad de impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación a través de actividades que refuercen su apropiación social.

Esta situación es realmente grave, porque el acercamiento de la ciencia a la sociedad es un compromiso que los científicos debemos tener como una prioridad y uno de los fines últimos después de la generación de nuevo conocimiento. La importancia de la comprensión de conocimiento científico para la humanidad ha sido maravillosamente explicada por el famoso divulgador Carl Sagan en varios de sus libros y entrevistas. Aquí unas infografías al respecto.

Semana  de escape

En este sentido, los centros de investigación y posgrado en BCS llevan a cabo, cada año, un evento denominado Semana del Posgrado en Baja California Sur. En el cual, durante cinco días, los científicos de BCS dejan sus laboratorios (en edificios o en el mar) para acercarse a la comunidad sudcaliforniana y platicarle, de una forma muy sencilla, sus proyectos de investigación.

La Semana del Posgrado en Baja California Sur tiene dos grandes objetivos: uno, promover un espacio para la divulgación de los resultados de investigación de los estudiantes. Esto se logra a través de exposiciones de carteles, videos, entrevistas en radio y ponencias orales, donde se abordan críticamente temas relacionados con las áreas de acuicultura, biología y ecología marina, oceanografía y ambientes costeros, pesquerías, bioeconomía, biología y ecología terrestre, ciencias agropecuarias y zootécnicas, biotecnología, administración, ciencias sociales y humanidades, y sistemas informáticos.

La segunda es potenciar el intercambio de experiencias y conexiones entre pares. Esto quiere decir que hay una oportunidad para que los investigadores se conozcan entre sí y lleven a cabo conexiones que les permitan colaborar en conjunto para realizar posibles investigaciones futuras.

A lo largo del tiempo, la Semana del Posgrado en Baja California Sur ha comprobado tener un impacto positivo tanto en los programas de posgrado y alumnos; como con la comunidad sudcaliforniana y los sectores social y productivo.

Finalmente, podemos ver a esa Semana como una oportunidad maravillosa para escuchar a todos estos científicos que nos comparten sus increíbles proyectos para hacer de este mundo, un mundo mejor (sí, aunque suene muy romántico). Da click aquí para ver más información de la XVII Semana del Posgrado en Baja California Sur 2017.