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De la pesca al turismo

 

La Medusa

Por Mónica Rivera

 

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Son las 5 de la madrugada, aún no clarea y Silvio entra en la cocina a buscar su taza de café. La cocina de Alma despertó desde hace casi una hora y el café está en su punto, en cuanto escucha los pasos de Silvio pone la talega y le sirve su humeante taza. El mar está calmo, será un buen día. Silvio se dirige a la playa en donde algunos ya se encuentran yendo de un lado a otro: poniendo una cosa aquí, otra allá, jalando el cabo, atando la boya. En silencio preparan lo necesario, Silvio, quién es el capitán de La Dos Mares, prepara el motor para bajarlo, mientras Valerio empuja la embarcación y da un brinquito para subirse. Las maniobras fueron fáciles, no hay viento. Tendrán que navegar cerca de 2 horas para llegar a donde está tendida la red. Silvio recuerda cuando era joven y no tenían que ir tan lejos. La faena que les espera es pesada.

A las 10 de la mañana regresaron. La pesca fue muy poca y mucho el esfuerzo, están agotados. Van a almorzar para luego procesar la captura. Haciendo cuentas de este día, tal vez quedarán 500 pesos libres, que se tendrán que dividir entre los dos. Se tiene que juntar la captura, de al menos 3 días, para mandarlo a La Paz. La gasolina ha subido mucho, pero el precio al que les compran el pescado sigue igual. Lo que sí ha subido es el precio al que se vende en La Paz. El kilo de Jurel se lo pagan a Silvio a $ 40.00, mientras que en el mercado lo venden al público en $ 250.00. Si tan solo se los pagaran a 50 o 60 pesos ganarían un poco más, pero la comercialización es complicada. Han pensado en ir a vender el pescado ellos, hasta el mercado, pero su lugar de trabajo está muy lejos; cuando terminan de limpiar todo ya están tan cansados, que solo quieren una taza de café más y contemplar el mar, ese mar en el que cada día se adentran.

Por la noche, después de haber ido a tender redes y tomado el último café del día Valerio piensa en la posibilidad de tramitar un permiso de turismo. Su compadre Adalberto entró a una cooperativa de turismo y les está yendo bien.

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La pesca artesanal en México, es decir, la que se realiza en embarcaciones menores (de máximo 10.5 metros de largo) y no se aleja más de 12 millas (aproximadamente 20 kilómetros) de la costa, contribuye de forma importante a la economía del país y de miles de familias; ya que es el sustento para más de 300000 pesonas. Además, esta actividad aporta proteína de alta calidad a nuestra dieta. Desafortunadamente, a pesar de ser la pesca tan importante, la mayoría de las comunidades pesqueras, presentan altos niveles de marginación y acceso limitado a los bienes y servicios indispensables, para lo que conocemos como bienestar. Por lo anterior, muchos pescadores, tanto de La Paz, como de otras comunidades de México se enfrentan al dilema de continuar pescando o cambiar de actividad económica, a una que les dé mayores ganancias.

Cuando un grupo de personas, que históricamente, ha realizado una actividad productiva, cambia para realizar otra, se le llama reconversión productiva. Dicho cambio, puede ser a cualquier otra actividad económica, que les provea mayores beneficios. En las costas y específicamente para los pescadores, una actividad alternativa, que ha sido impulsada desde diferentes instancias de gobierno y asociaciones de la sociedad civil es el turismo.

La reconversión de la pesca al turismo es cada vez más común y ha sido exitosa en algunas comunidades de Baja California Sur. Uno de los ejemplos más antiguos y sonados, se encuentra en Cabo Pulmo, en donde, desde hace más de 50 años, la familia Castro complementaba sus actividades pesqueras ofreciendo algunos servicios relacionados con el turismo. Todo surgió cuando una persona, que se dedicaba al buceo en Cabo San Lucas, llegó a Cabo Pulmo atraído por la excepcional belleza del paisaje, tanto marino como terrestre. Fue a principios de la década de 1980, cuando José Luis Sánchez le pidió apoyo a Juan Castro, para que, en su pequeña embarcación llevaran turistas, a bucear en el arrecife. Con la amabilidad que caracteriza a tantos pescadores de nuestras tierras, Juan accedió y llevaron a los primeros turistas, que bucearon en Cabo Pulmo. De esta forma se convirtió en el primer prestador de servicios turísticos, no oficial, en este sitito.

Juan no tardó en darse cuenta del potencial que esta actividad tenía porque, al llevar personas a bucear, empezó a tener mayores ganancias que con la pesca; además de que representaba un esfuerzo menor. Pero fue hasta 1990 cuando formalmente se conformó la primera empresa, en la comunidad, dedicada al turismo. Después de muchos años, de notar la disminución en la cantidad y tamaño de los recursos que pescaban; de notar que con las anclas de sus embarcaciones dañaban la estructura del arrecife y percatarse de que la observación de la fauna marina les dejaba mejores ganancias, que lo que obtenían por pescarlas.

La vida marina y los paisajes que pueden observarse en Cabo Pulmo son realmente extraordinarios. Dicha belleza, aunada al trabajo constante de las personas de la comunidad; su capacidad de organización; la valoración que tienen de la naturaleza y el apoyo de organizaciones de la sociedad civil como COBI, Niparaja, Pronatura Noroeste, Instituto Costero de BCS (BCI), Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación (CBMC), la organización surgida en la comunidad Amigos por la Conservación de Cabo Pulmo, así como la Universidad Autónoma de Baja California Sur e instancias gubernamentales; ha llevado a que hoy en día Cabo Pulmo sea un ejemplo de conservación a nivel mundial y un lugar que miles de turistas visitan cada año.

Además del buceo, otra actividad turística, que goza de fama tanto local, como internacional, es la observación de ballena gris. Alguna vez llamadas peces del diablo y ahora conocidas como amistosas. Y como no iban a comportarse como endemoniadas estas ballenas, si como nos cuenta aquí en CULCO, Francisco Draco en su ensayo Las sergas de Scammon, o la caza de ballenas en la Sudcalifornia las ballenas grises fueron asediadas y cazadas desde aproximadamente 1854, hasta 1900, llevándolas al borde la extinción. Posteriormente fueron protegidas y sus poblaciones se han recupera al grado que ha habido intentos de volver a cazarlas, sin embargo, México ha optado por su protección y ahora la única actividad permitida es la observación con fines recreativos y de investigación.

En la Laguna San Ignacio cuenta la historia que vivió el primer hombre que interactuó amistosamente con una ballena gris, él fue Don Francisco Mayoral González, mejor conocido como Pachico. Cuenta Pachico, con sus propias palabras, que por allá por el año de 1972 salió a pescar como siempre, ese día iba solo en la panga, iba a sacar mero, cuando una ballena gris apareció a un lado de la lancha, se sumergió y salió del otro lado. Al principio se sorprendió, incluso reconoce que se asustó. Pero el enorme animal se quedó quieto a un lado de la panga y Pachico se sintió obligado a poner la mano en el agua y la tocó. Para su sorpresa la ballena se quedó muy quieta ahí, pasaron cerca de 40 minutos hasta que la ballena se alejó de la panga, desde entonces Pachico las consideró parte de su familia y las esperaba cada año a que regresaran.

Para 1975, Ray Gilmore describió el comportamiento de la ballena gris como amistoso. Las ballenas adultas, jóvenes e incluso las madres con cría se aproximan a las embarcaciones y permanecen cerca de ellas. Permiten que las personas toquen su abdomen o su cabeza. Esta conducta aún no tiene explicación, se cree que pueden sentir curiosidad por el ruido de baja intensidad de las embarcaciones o que buscan estimulación sensorial. La realidad es que se comportan un poco parecido a los perritos caseros, cuando se echan de panza, para que le hagamos una caricia, la diferencia estriba en que estos perritos marinos (las ballenas) pueden medir hasta 15 metros y pesar 20 toneladas.

La observación de ballena se encuentra ya bien establecida en la Laguna San Ignacio, en Laguna Ojo de Liebre y en Puerto Adolfo López Mateos, localidades que se encuentran en la costa Pácifica de la península. Sin embargo, no son los únicos lugares en donde pueden observarse ballenas grises. Puerto Chale es una comunidad, en la que sus habitantes se dedican principalmente a la pesca y recientemente, algunos de ellos han incursionado en el turismo. De la misma forma, que en Cabo Pulmo, llegó un buzo buscando panga para ir a realizar la que próximamente sería una prominente actividad económica. En Puerto Chale llegaban personas (principalmente mexicanos) que buscaban quién los llevara a ver ballenas. La voz de que en Puerto Chale se podía observar ballena gris se fue corriendo y en 2018, el municipio de La Paz empezó a promover a Puerto Chale como un sitio de observación de ballena. Si bien es una propuesta que no ha surgido de la comunidad, una gran cantidad de pescadores, como Silvio con quien inició esta historia, están pensando seriamente en cambiar su actividad (es decir realizar una reconversión productiva).

El turismo, es una de las principales fuentes de ingreso para el país, sin embargo, se debe tener en cuenta, que para que esta actividad siga siendo redituable, es necesario mantener ecosistemas saludables y cuidar a las especies de interés.

Para ello, es indispensable la auto-organización de la comunidad que les permita tomar decisiones y establecer el rumbo hacia el cual, orientarán sus actividades. Además, el apoyo de especialistas, organizaciones de la sociedad civil e instancias de gobierno es necesario para contribuir a la ordenación y planeación de su territorio, así como implementar la regulación de las actividades productivas.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Madres del reino animal

FOTOS: WWF

Colaboración Especial

Ariadna Esmeralda Ávila García

 

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Todas las especies de animales vienen de un óvulo que provino de una mamá, sin embargo, no todas las mamás del reino animal pasan el mismo tiempo con su progenie, es decir, tenemos las mamás que sólo se reproducen y dejan los huevos en un sitio y jamás los vuelven a ver, como las tortugas marinas, otras que cargan los huevos y cuando salen de ellas se despiden (algunos crustáceos) o papás (caballitos de mar), unas más que las cargan y cuidan hasta que pueden ser independientes como las canguras y así, como diversa es la vida, diversos son los cuidados parentales que podemos encontrar.

Pero, ¿Qué es el cuidado parental?. El cuidado parental es una adaptación evolutiva por la cual un organismo reproductor no se limita a producir copias de su material genético, sino que además emplea parte de su presupuesto en aumentar las posibilidades reproductivas de esas copias, incluso a costa de su propia reproducción futura (1). En otras palabras, son transformaciones que se han realizado a lo largo del tiempo en los animales, en el que no sólo se procura que se hagan copias de ellos mismos, sino que además, harán uso de su energía y recursos materiales, para que se aumenten las posibilidades de que lleguen a una etapa reproductiva todos sus hijas e hijas.

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En esto, se debe considerar a ambos padres, pues, existe un conflicto en como designar de forma natural la aportación que se hace en el cuidado parental y esto depende mucho de como poder aportar mejor en ello los cuidados, por eso, podemos ver ejemplos en que el cuidado parental lo hace el macho y no la hembra, solo la hembra o ambos en misma proporción o en forma de contribución alternada o dispareja. Es así que, el cuidado parental, plantea decisiones sobre el número frente al tamaño de las crías, las reservas de presupuesto parental para otras crías presentes o futuras y también el decidir la cantidad óptima de cuidado parental que puede no coincidir con el óptimo desde el punto de vista de los hijos e hijas, lo cual, a su vez, provoca los conflictos entre los padres y los hijos o entre los hermanos (1). Al final de cuentas, todo tiene que ver con la probabilidad de seguir existiendo en este mundo.

Pero, en específico, por ser 10 de mayo, Día de las madres en México y en muchas otras partes del mundo, nos preguntamos ¿Qué pasa con las hembras del reino animal?. Como lo mencionan en el sitio Muy Interesante, la naturaleza nos muestra una serie de madres que destacan por lo valientes e increíbles que son en la maternidad, debido principalmente a la protección que puede proveerle a su cría, teniendo ejemplos sorprendentes sobre la inversión que realizan ante los cuidados.

De esto, podemos destacar, los embarazos por mucho tiempo, los preparativos para la llegada de la cría y el cuidado posterior, que en algunos casos, incluso anteponen su vida a la de su cría para defenderla de depredadores, además, incluye a las madres que ponen todo su esfuerzo en enseñarle a sus crías cómo alimentarse y protegerse del medio ambiente.

Por ello, hoy recuperamos 5 increíbles mamás del reno animal, de acuerdo con World Wildlife Fund (WWF) y BBC, 

  1. Orangután, debido a que el vínculo entre una madre orangután y su cría es uno de los más fuertes en la naturaleza, ya que dependen de ellas los primeros años de vida, permaneciendo sus crías durante seis a siete años y se sabe que las orangutanes hembra visitan a sus madres hasta cumplir 15 o 16 años de edad.
  2. Las osas polares, permanecen con ella durante unos dos años y les enseña absolutamente todo para saber cómo sobrevivir en el clima frío. Normalmente, las mamás dan a luz entre noviembre y enero y mantienen a los cachorros calientes y sanos brindándoles calor corporal y leche, cuando nacen, inmediatamente los oseznos se pegan a mamá para mantenerse a la temperatura adecuada.
  3. Elefantes africanos, ellos viven en una sociedad matriarcal, por lo que, siempre viven en comunidad, apoyándose entre todas al cuidado de una nueva cría, incluso le enseñan como amantar y de acuerdo a varias fuentes tienen comportamientos afectivos con las crias.
  4. Pulpo, es una de las madres más dedicadas, puede poner entre 50 y 200 mil huevos, y los cuida durante unos cuarenta días, nunca abandona el sitio por loq que tampoco tiene la posibilidad de alimentarse, de tal manera que al final del proceso esta tan débil que se sabe que es común que muera.
  5. Aligátor americano, siempre esta al pendiente de sus nidos, los cuales los pone lejos de los depredadores y una vez que nacen los carga en su boca para llevarlos al agua donde los cuidará durante más de tres años.

¿Qué otros conoces?

Referencias

  1. Carranza Almansa. La evolución del Cuidado Parental. Universidad de Extremadura.
  2. Agilar Mar (2018). Las madres más increíbles del mundo animal. Muy Interesante. Consultado el 09 de mayo de 2022.
  3. World Wildlife Fund. 5 increíbles mamás del reino animal.   Descubre WWF. Consultado el 09 de mayo de 2022.
  4. BBC. Las mejores mamás animales. BBC Ciencia. Consultado el 09 de mayo de 2022.

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Biología cuántica ¿los átomos vivientes?

 

La demencia de Atenea

Por Mario Jaime

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Muchas ocasiones en las que he mirado pedazos de carne en un laboratorio: cerebros humanos gelatinosos, músculos de tiburones apestosos, huesos de aves secos, me asalta una duda angustiosa y horrible. ¿Cómo es posible que estas cosas hayan palpitado según ese misterio que llamamos vida? ¿Puede la mecánica cuántica explicar el funcionamiento de los sistemas vivientes y las biomoléculas a escalas atómicas?

Durante la conflagración de la guerra brutal, Erwin Schrödinger escribía ensimismado en Dublín, esperanzado en la derrota nazi. Faltaba un año para la bomba atómica y el suicidio de Hitler. Edwin tenía un premio nobel en su carpeta, un experimento mental con un gato fantasma y era uno de los físicos más reconocidos -su contribución al modelo atómico cuántico sigue vigente hasta hoy-; pero sus pensamientos estaban dirigidos a resolver un problema más allá de la física. El problema irresoluble de la vida. Tras él, miles de años de preguntas biológicas flotaban como espectros. Schrödinger abordó la cuestión como físico, desde un punto de vista energético, con los lentes de las leyes termodinámicas para intentar comprender cómo pedazos de carne comían, bebían y tenían conciencia.

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¿Qué es la vida? Se preguntó y así tituló un pequeño libro publicado en 1944 donde expone su respuesta anticipando una ciencia que parece fantástica: la biología cuántica. La tesis de Schrödinger es simple, hermosa y elegante: la finalidad de la vida se explica termodinámicamente por medio de la mecánica cuántica.  Nada de ideas esotéricas como el elán vital, nada de mecanicismos groseros impulsados por almas o idealismos románticos que hablan de voluntad; sólo una explicación biofísica, energética y metabólica. Ahora, se podría reprochar que la energía tampoco existe de forma óntica o realista. Pero es una relación que puede ser cuantificable, algo que no lo es el alma ni la voluntad.

Revisemos el manual de termodinámica de Abbot y Van Ness; leemos: La energía es una abstracción matemática que no tiene existencia aparte de su relación funcional con otras variables o coordenadas que tienen una interpretación física y que pueden medirse.

En 1927 Heitler y London desarrollaron los principios generales de la teoría cuántica del enlace químico. A partir de eso Schrödinger deduce que la mecánica cuántica es el primer aspecto teórico que, a partir de principios primordiales, explica toda clase de agregados de átomos que se encuentran en la naturaleza. Schrödinger anticipa un factor de herencia -germen de un sólido- que llama cristal aperiódico o sustancia hereditaria, clave de la reproducción celular y vital.

Ya en 1891 Walter Sutton y Theodor Boveri acuñaron la Teoría cromosómica de la herencia, la cual postula que los factores responsables de la herencia -genes- se encuentran en los cromosomas y que el comportamiento de los cromosomas durante la meiosis puede explicar las leyes de la herencia descritas por Mendel; hipótesis confirmada por los trabajos de Morgan con la mosca de la fruta. Así pues, Schrödinger identifica que los cromosomas constituyen su cristal aperiódico. Hoy, consideramos que es la molécula del ADN la cual puede identificarse con este.

¿Cuál es el rasgo característico de la vida? La principal respuesta del padre del gato, es que la materia viva elude la degradación hacia el equilibrio por medio de los procesos metabólicos. Ahora bien, todo proceso, suceso o acontecimiento (todo lo que ocurre en la realidad) significa un aumento en la entropía de aquella parte del mundo en donde ocurre. Al ser un sistema físico -ligado a las leyes físicas- un organismo produce entropía positiva (aumenta su entropía, pierde energía) y se aproxima al estado de entropía máxima (muerte). Sólo puede mantenerse vivo extrayendo continuamente entropía negativa de su medio. Al final, la física gana y moriremos (¿Cómo individuos?) pero la materia viva retarda lo fatal.

La mejor definición de muerte que he leído es la de Schrödinger: la degradación al equilibrio termodinámico. Lo vivo se organiza extrayendo orden del entorno. Orden dentro del orden, nos alimentamos de entropía negativa.

Describe la ecuación de Boltzmann así:      – (entropía) = k log (1/D)

Si D es una medida del orden, su recíproco 1/D es una medida directa del orden.

Así, Schrödinger infiere joyas como estás:

  • La sucesión de acontecimientos en el ciclo vital de un organismo está controlada por un grupo de átomos muy bien ordenados, que representan tan sólo una pequeñísima fracción del conjunto total de cada célula.
  • La dislocación de tan sólo unos pocos átomos del grupo de los átomos gobernantes de la célula germen basta para producir un cambio bien definido en las características hereditarias de un organismo. O sea, una mutación.
  • La asombrosa propiedad de los organismos de concentrar una corriente de orden y luchar contra la entropía se relaciona con el cristal aperiódico (para él, los cromosomas, hoy el ADN) que representa el grado molecular más alto que conocemos.
  • Un solo grupo de átomos produce acontecimientos ordenadamente armonizados entre sí y con el ambiente siguiendo las leyes más sutiles.

En los grados de organización superiores las copias se multiplican: 10 14 en un mamífero adulto. Pero esto es una millonésima parte de moléculas encontradas en una pulgada cúbica de aire. Schrödinger piensa que, aunque son comparativamente voluminosas, esas copias no formarían, por coalescencia más que una minúscula gota de líquido. Nótese que el autor está hablando de cromosomas- en su época aún no se tenía claro el ADN-.

Nos enfrentemos a sucesos cuyo desarrollo regular está dirigido por mecanismos completamente diferentes a los mecanismos físicos estadísticos descritos por Boltzmann. El fisicoquímico nunca se había enfrentado a tal problema por lo que el biólogo tendrá que encontrar nuevas bioleyes. Estás deben surgir no de un nuevo tipo de ley física, sino que el nuevo principio es la misma mecánica cuántica que explique porque el ADN está protegido del desorden que proviene del movimiento térmico.

Han pasado ya casi 80 años de este clásico de la ciencia. Schrödinger ha alcanzado su entropía máxima pero seguro algunos de sus átomos integran tu cuerpo, lector. Han pasado ya décadas; ahora existen aceleradores de partículas que buscan bosones, se ha encontrado agua en Marte, se desarrolló la reprogramación celular, se infirieron ondas gravitacionales y se han fotografiado los efectos de los agujeros negros. La nueva ciencia que Schrödinger anticipó ha echado raíces y ya se notan sus frutos. No es más simplemente teórica, avanza hacia lo empírico.

En 1966 Lödwin teorizó sobre la genética cuántica discutiendo las implicaciones biológicas de la tunelización de los protones en el ADN. La tunelización cuántica es el fenómeno en el que una función de onda puede propagarse a través de una barrera potencial. Se ha inferido que juega un papel central en biomoléculas como enzimas. En el Reino Unido se ha establecido el Leverhulme Quantum Biology Doctoral Training Centre en Surrey, donde varios científicos desarrollan modelos de dinámicas cuánticas sobre biomoléculas.

Cómo Schrödinger teorizó, una de las cuestiones más importantes por dilucidar es la estabilidad del cristal aperiódico, es decir, el ADN. Un de las amenazas más conspicuas contra tal estabilidad es la transferencia de protones a través de los enlaces de hidrógeno del ADN que podría llevar a la tautomerización, dando como resultado mutaciones puntuales. Estas mutaciones casi siempre destruyen la biomolécula o pueden provocar cosas terribles como tumores. La tautomerización es una reacción química que da lugar a tautómeros, isómeros que se diferencian solo en la posición de un grupo funcional. Entre las dos formas existe un equilibrio químico.

En 2022 Louie Slocombe, Marco Sacchi y Jim Al-Khalili publicaron un modelo de la estructura de pares de bases del ADN, la dinámica cuántica de los protones en el enlace de hidrogeno y la influencia del ambiente celular disipativo. En suma, un análisis teórico de los enlaces de hidrógeno entre el nucleótido guanina-citosina (G-C). Este modelo contempla la probabilidad de 1.73 x 10-4 en lo que respecta a la ocupación teutomérica; lo que sugiere que la transferencia de protones tiene un papel esencial en las mutaciones del ADN.

La biología cuántica es ya una realidad.

La fotosíntesis se ha definido como la cosecha de la luz mediante redes de cromóforos. Ahora hay exhaustivos estudios de biología cuántica que se enfocan en la transferencia de energía excitativa. Hay organismos que funcionan como modelos cuánticos; por ejemplo, ciertas halobacterias poseen rodopsinas retinales que funcionan bombeando protones a través de la membrana mientras absorben un fotón.

También, se han descubierto paramagnetos, moléculas altamente reactivas con espines de electrones no pareados que contribuyen a los sistemas biológicos en reacciones enzimáticas, respuestas inmunes, señalización y respiración mitocondrial. Hay estudios sobre propiedades anómalas de proteínas fluorescentes, fluorescencia en homodímeros, coherencia cuántica en canales iónicos neuronales, etc.

Esta última ha generado una polémica filosófica. Fue Roger Pernose y Stuart Hameroff quienes propusieron que esta coherencia cuántica en los microtúbulos de las neuronas es el sustrato de la conciencia al ser capaz de realizar computaciones cuánticas. Conocida como teoría Orch Or o reducción objetiva orquestada, imbrica argumentos lógico matemáticos, físicos y neurológicos. Según Penrose algunos humanos son capaces de conocer la verdad matemática de las declaraciones no demostrables de Gödel (paradójicamente que no podemos demostrar esa verdad), por lo tanto el pensamiento humano necesariamente es no computable. Según Hameroff estos procesos no computables ocurren en los microtúbulos neuronales.

Más allá de los aspectos técnicos y matemáticos que se contemplan, asistimos ya en el siglo XXI al advenimiento de una escala cuántica, de ángstrom, de reinos diminutos que debemos de tomar en cuenta para entender el fenómeno maravilloso de la vida. En pocos años asistiremos a la fusión de la bioquímica con la física y poco a poco las neblinas del misterio darán paso a nuevos portentos.

Imagino en alguno estrato onírico a Haeckel, Epicuro, Demócrito y Lucrecio brindando con un hedonismo materialista por la derrota de Descartes, Platón y de San Pablo en una victoria más de lo material contra lo espiritual.

Referencias:

Hameroff, S.R.; Penrose, R. Consciousness in the universe an updated review of the” Orch OR” theory. In Biophysics of Consciousness: A Foundational Approach; World Scientific Publishing Co. Pte. Ltd.: Singapore, 2016; pp. 517–599.

Kim, Y. et al. Quantum biology: an update and perspective. Quantum Reports 3, 80–126 (2021).

Löwdin, P.-O. Quantum genetics and the aperiodic solid. In Advances in Quantum Chemistry (ed. Löwdin, P.-O.) Vol. 2 (Academic Press, 1966).

Schrödinger, E. What Is Life; Cambridge University Press: Cambridge, UK, 1944

Slocombe, L., Sacchi, M., & Al-Khalili, J. (2021). An Open Quantum Systems approach to proton tunnelling in DNA. arXiv preprint arXiv:2110.00113.

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La trampa de lo natural

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La inmortalidad del cangrejo

Por Lorena Durán Riveroll

 

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Ayer por la mañana pasé por unos tacos de pescado. Me gusta mucho ir a ese lugar porque el taquero, Gabriel, es muy platicador y hace un caldo de camarón que levanta muertos. Comenzamos platicando sobre las aguas frescas, porque lo natural, decía, es siempre mucho mejor. Le concedí eso con referencia a las aguas frescas en comparación con los refrescos, sin duda. Después, platicó que un señor en un pueblo cercano vende una infusión de una mezcla de hierbas que curan la diabetes y la hipertensión arterial. Me dijo que debería ir a comprarla. Gabriel, como millones de personas en el mundo, ha caído en la trampa de lo natural. La publicidad ha metido sus garras hasta el corazón de nuestros miedos y nos ha hecho creer que lo sintético es, por definición, siempre malo. Y que, por el contrario, lo natural es siempre bueno.

¿Dónde están las temibles sustancias químicas?

Cuando daba clases de química en preparatoria, al inicio de cada semestre les veía entrar con desgano a una clase que, estaban seguros, no les sería de interés. Iniciaba con una pregunta: En nuestro mundo, ¿dónde están las sustancias químicas?. Generalmente contestaban que en las soluciones de limpieza, en los medicamentos, en los insecticidas. Eran justamente las respuestas que esperaba, y que me daban pie a iniciar mi clase:

La química estudia todo aquello que está formado por átomos, y todo, absolutamente todo, está formado por ellos. Por lo tanto, todo es sustancia química: las manzanas que traen en sus mochilas, las mochilas mismas, el agua que toman, el aire que respiran. Nosotros somos un cúmulo exquisito de sustancias químicas. Lo natural, tanto como lo sintético, está formado en su totalidad de ellas. Generalmente no le daban tanta importancia. Si lo pensaban un poco, era lógico. Entonces ¿Cómo hemos caído en la trampa publicitaria de creer que podemos evitar las sustancias químicas, y además, pensar que hacerlo es sano?

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El engaño publicitario

Si es natural, es bueno, reza la frase publicitaria de un producto hecho a base de hierbas que promete ayudar a bajar de peso. Y caemos, una y otra vez. Pero ¿Cuál es el peligro? Las infusiones, si bien en algunos casos pueden ser de ayuda con ciertos malestares, como la manzanilla o el gordolobo, o que simplemente son sabrosas como la menta o la yerbabuena, el azahar o la albahaca, a veces pueden dañar seriamente la salud. ¿Por qué? Porque todas las plantas (como todos los seres vivos) producen una serie de compuestos químicos naturales que varían en función de muchos eventos como la lluvia, la temperatura, la cantidad de nutrientes del suelo y la época del año. Por lo tanto, la hierba que tenía una mínima cantidad de sustancias tóxicas y una alta cantidad de sustancias buenas un día, podría ser rica en toxinas después de un tiempo de sequía o de mucha lluvia. ¿Y cómo podríamos saberlo?

Además, algunas sustancias pueden ser beneficiosas a dosis bajas y muy tóxicas en dosis tan solo un poco mayores. Y, al no conocer la concentración de estas en una planta, porque no es constante, es probable que, aunque se tome la misma cantidad de la planta, la cantidad de la sustancia sea inocua o sumamente tóxica, en función de variables que desconocemos y que no podemos controlar.

Los suplementos naturales

Por cientos o miles de años, la medicina tradicional ha tenido sus éxitos. Algunos de los preparados han mostrado ser más o menos efectivos contra ciertas dolencias, aunque en muchos casos tiene mucho que ver el efecto placebo. Sin embargo, esas preparaciones de pronto se convirtieron en suplementos comerciales y empezaron a ser producidas y comercializadas en mayores cantidades. Y para lograr esto, se modificaron los métodos de producción, y en el proceso, en muchos casos se destruyeron los compuestos que ejercían la actividad deseada. Es decir, terminamos comprando cosas carísimas que no sirven para nada.

Además, algunas plantas han mostrado producir efectos secundarios que a veces son más deseados que la actividad que se quería en un principio. Por ejemplo, alguien notó que la efedra, llamada también ma huang, que es una hierba utilizada para controlar la tos, hacía que algunas personas a veces bajaran de peso. Este efecto, sin estudios serios, sin controles de toxicidad, hizo que les brillaran los ojos a varios negociantes, que vieron en ella una mina de oro por toda la gente deseosa de bajar de peso, y que pagaría por un producto “milagroso” que les ayudaría a llegar a su meta.

Entonces vino la catástrofe: la comercialización de la efedra se popularizó sin supervisión científica. Se calcula que hubo más de diez mil intoxicaciones, con síntomas graves como ataques cardiacos, apoplejías, convulsiones, hipertensión y aumento o disminución del ritmo cardiaco (más información aquí). Los problemas se agravaban si se consumía con cafeína. Pero ¿por qué nadie informó de estos efectos secundarios? Porque, al venderse como suplemento, esquiva todos los controles y la vigilancia por la que pasan todos los medicamentos.

También es importante considerar que, ciertos componentes de plantas muy utilizadas como remedios naturales producen interacciones importantes con algunos medicamentos. La hierba de San Juan, muy utilizada en preparaciones caseras, provoca graves interferencias en los tratamientos contra el cáncer. Otras plantas pueden eliminar los efectos de los anticoagulantes. Sí, un medicamento natural o alternativo puede, al final, ser mucho más peligroso porque desconocemos prácticamente todos los efectos de altas dosis, su toxicidad y sus interacciones, lo que no sucede con los medicamentos reales.

Finale presto

Es muy tentador pensar que lo natural es mejor solo porque es natural. Pero la naturaleza no es buena ni es mala. Simplemente es. Y así como podemos encontrar las sustancias más tóxicas en algunas ranas, algas, hongos, plantas o peces, de las cuales se requiere una cantidad menor de lo que cabe en una uña para causar la muerte de una persona en cuestión de minutos, también, es cierto, la naturaleza es la fuente de miles de sustancias que ahora utilizamos como medicamentos. La diferencia es que, en los medicamentos, esas sustancias han sido analizadas cuidadosamente. En los suplementos, no. Y, sobre todo, hay que tener en mente que todo lo que existe, existe porque está formado de átomos, y, por lo tanto, es una sustancia química. Si nos quieren vender algo libre de químicos, nos quieren vender algo que no existe.

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Una carrera intestinal

FOTOS: Internet

La demencia de Atenea

Por Mario Jaime

 

 

Que no hay que llegar primero,

si no hay que saber llegar.

José Alfredo Jiménez

 

Visitemos el intestino de un gran pez. Una cherna, digamos. Vertebrado que nada en las aguas bajas soportando el peso de sus escamas. En el interior de sus vísceras viven miles de gusanitos. Son parásitos llamados AcantocéfalosDelgados fideos blancos que poseen espinas coronando su cabeza. Liban enzimas y otras sustancias químicas disueltas en los ácidos del pez. Verdaderos grumetes de la digestión ajena. Ese es su mundo oscuro, enterrados vivos entre los músculos y el aroma a corrupción.

Parásitos de todo tipo han coevolucionado con sus hospederos a lo largo del tiempo. Gusanos, moluscos, artrópodos, hasta vertebrados se han convertido en peligrosos inquilinos de otros seres. ¿Por qué? ¡Vaya pregunta! ¡Es tan cómodo vivir a expensas de otro! Robar sus energías y adquirir una casa a un precio bajo. Economía. En la vida no hay moral, sólo oportunidades. El que sabe colarse gana, aprovecha oportunidades. Todo individuo es un hábitat disponible. Todo espacio un probable hogar. La casa se adapta a su medio externo y el inquilino se adapta a su vez a la adaptación. ¡Qué hermoso es el mecanismo de los parásitos! Son unos magos de la evolución.

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Lástima que terminen desgastando hasta la enfermedad a sus hogares. Otra maravilla de los dioses cromosómicos. Su entendimiento es ilimitado y los parásitos serán exitosos por evos enteros. Quizá este dentro de cada célula convertirse en parásito de otra a la menor oportunidad ¿Quién sabe? Ecosistemas dentro de individuos. El microcosmos copia al macrocosmos y se yergue como infinito cíclico. El parásito tiene los suyos, y estos a su vez otros parásitos, nadie se salva. Quizá la tierra sea un parásito de un sistema y ese un parásito de un Dios terrible, que resultase ser un gusano intestinal.

Hoy, es un día inolvidable para los acantocéfalos, pues ha llegado el momento de la reproducción. Su memoria genética les impele al celo y asistiremos a una curiosa carrera, digna de un surrealismo cuántico. La hembra se encuentra en la base del estómago del pez, los machos muy al sur, cerca del ano. Ella es una gran señorita color rosa que espera con ansia al vencedor. Hermosa de cuerpo ahusado, piel plástica con reflejos de aurora interior. El cuello modelado para engarzar la cabeza augusta que corona con un ramo de estiletes y espinas. Una gusana soberbia. Ha secretado feromonas toda la noche, perfume que ha bajado entre los desechos digestivos y los machos se encuentran frenéticos, retorciéndose, aspirando el candor lejano y preparando motores. En la línea de salida hay un caos. Cientos de participantes se agolpan en trémulos pelotones. Los machos son curiosos, en su boca tienen glándulas de cemento. Su aliento pegajoso saborea una victoria. El premio para el vencedor será el privilegio de fijar sus genes en tan honorable dama y ser padre de miles de huevecillos que establecerán su residencia en otros vertebrados.

La carrera da inicio.

Pocas veces se ha visto una salida tan accidentada. Decenas de gusanos han quedado hechos nudo por el congestionamiento. Los más ágiles se arrastran por encima, en busca de ser los primeros en tomar la ventaja. Es un maratón a campo traviesa. Los competidores nadan en contra del flujo intestinal. Sortean pedazos de comida que caen como peñascos, se cuelan entre las paredes viscosas y los ácidos, dan vuelta sobre sí mismos para ganar terreno. La pista es una marejada de recovecos, curvas y vueltas. Pero allá van, en busca de la hembra trofeo.

Ya se destacan los líderes. Son tres fuertes gusanos que con sus mandíbulas y sus músculos han dejado rezagados al tropel. Mordidas y estocadas. En el camino hay heridos que curan sus pellejos con su propio cemento. Ni en el circo romano se verá competencia tan agresiva. Los líderes han entrado en los senderos que dejan atrás el intestino grueso. Tragan en su frenesí millones de bacterias y protozoarios, dan bandazos en busca del paso por un desfiladero esponjoso. La masa viene detrás, respirando gases, sufriendo calambres, pero con la voluntad como bandera. Su ventaja radica en que los apuntaladores les abren el camino.

Pasan debajo de cascadas de ácido clorhídrico pero su piel plástica resiste el chorro ardiente. Chocan con los pedruscos suaves del tejido que provocan reflujos gastroesofágicos, o sea agruras, en el pobre serránido. Si hubiera luz se observaría un paisaje indómito de charcos, géiseres color pastel y salientes tan grotescos como repollos gigantes. Pero no hay luz y los acantocéfalos no tienen ojos, ni los necesitan. El aroma es su carta esférica. En último lugar nada un pequeño acantocéfalo gris. Apenas y puede ondular su cuerpo. Magullado y aplastado por la turba sigue con la necedad del mártir o del héroe.

A la mitad de la ruta corren los tres comandantes. Se deslizan como relámpagos encabritados, dan respingos y giran en torbellino. Si existiera un público más entusiasta que las amebas, de seguro estallaría de emoción, pero las pobres deben hacerse a un lado para que los enormes gusanos pasen y no sean tragadas en forma involuntaria. Un apéndice estrecho obliga a que pasen los más afortunados, otros se estrellan acumulándose en la abertura. Los demás competidores se confunden, nadan hacia el otro lado hasta que las cabezas chocan y vuelven al rumbo correcto. ¡Esto es un manicomio! Pero un manicomio que vale la pena.

¿Cómo se sentirá el placodermo con todo ese enjambre bulléndole dentro? El pobrecillo detecta locura en su barriga. Es el precio de ser un mundo en sí.

La recta final. Los tres veloces se acercan a su amada.

Un acantocéfalo albo y delgado se adelanta hacia la doncella que espera al final del túnel. El éxtasis llega. El galán se enrosca veloz en la hembra. La parte final de su ahusado cuerpo palpa a la princesa. Las cloacas se juntan. El esperma pasa a la vagina. Pronto el macho se separa e, impelido por un egoísmo insuperable, comienza a tapiar la cloaca de la hembra. Con sus glándulas de cemento en la boca, forma una pasta que endurece en el acto. La abertura femenina queda sellada para impedir que otro macho copule con su propiedad. De esa manera intenta asegurar la paternidad porque: Los hijos de mis hijas mis nietos serán. Los hijos de mis hijos, ¿Quién lo sabrá?

Exhausto, el fatuo se desploma creyendo en su victoria. Pero la carrera no ha terminado aún.

¿Cómo, no ha terminado? No, pues el segundo macho alcanza a la hembra y percibiendo su felicidad cerrada, no se rinde, lanza su cabeza a la vagina. Por algo tiene espinas que rascan, muelen y abren otra vez la entrada. Con sus mandíbulas extrae el esperma del primero y lo arroja al olvido. Luego, él mismo inocula el suyo. ¡Qué maniobra! Ahora se siente seguro. Entonces comete el mismo error de su predecesor y mediante sus bolsas de pegamento empareda su simiente. Rendido se retira. Pero, señores, el tercer competidor hace su entrada triunfal. Ruge al descubrir la flor de su trofeo sellada con un tapón. ¡Ah, no hay problema! La evolución le regaló espinas. Arremete y excava con ira. Los bloques ceden y dan paso a las mandíbulas que sacan el esperma del usurpador. El ufano introduce el suyo y vuelve a taponar. Cae agotado.

¡Sorpresa! ¡Llega el grueso del comité! ¡Se arma la trifulca! Y así se repite una y otra vez la rutina. Uno mete y tapona, otro rompe, saca, mete y sella. Diez, treinta, ochenta, cien, ¡doscientas veces! Los paquetes de espermatozoides salen y entran, nada se queda.

La hembra soporta estoica cada embestida. Los que ya pasaron mueren, creyéndose triunfantes. Los más lentos y los rezagados tienen esperanzas. Curiosa orgía de turnos, egoísmo y de paciencia.  Más de 490 gusanos han probado suerte y copulado con la protagonista. La doncella no hace gran cosa por detener el frenesí. Ni modo, es el destino y hay que aguantar tanta manipulación, jaloneo y excavación. Los caballeros no son tan gentiles.

¿Qué ninfómana, cortesana, actriz, reina o hetera humana podrá competir con una gusanita en mudar tantos amantes durante una sola noche?

Al fin llega el último. Desorientado se arrastra con lentitud. A su alrededor yacen los escombros del tumulto. El pequeño acantócefalo, por el que ningún apostador habría jugado ni un talego, hace su trabajo. Escarba la vagina y saca los pedazos de cemento reseco. Luego extrae el paquete de esperma. Acto seguido se anuda a la hermosa que ya tiene hambre y untan sus cloacas. Al terminar cierra pacientemente. Albañil sabio. Al fin se retira humilde. La hembra queda preñada.

¡He aquí al triunfador! ¡Loor al vencedor de tan tremendo periplo!

La gusana descansa. La jornada fue agotadora. Ahora a cuidar su gestación y luego a desovar miles de crías. El padre se retira con honores. Al final ganó el último, el más lento. El más apto fue el más paciente, el más paciente fue el más sabio y el más sabio cosecha los laureles. La vida se ríe de las leyes que para ella nunca existirán y se eleva mientras deleita el fluir que pernoctará hasta donde alcance el sueño exacerbado de lo maravilloso.

 

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