Padre Nápoli: el misionero que llevó el Evangelio entre conflictos y rebeldías

FOTOS: IA | Los Cabos Guide | Arqueología Mexicana.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Fundador de Santiago, en Baja California, Ignacio María Nápoli dejó una trayectoria marcada por la evangelización, los enfrentamientos de autoridad y una difícil relación con algunos dirigentes indígenas.

En la historia de las misiones de Baja California, Ignacio María Nápoli aparece como una figura incómoda para los retratos ejemplares. Fundó una misión, regresó para reconstruirla y dejó un testimonio sobre sus primeros encuentros con los habitantes del sur peninsular. También protagonizó conflictos que complicaron su convivencia con las comunidades evangelizadas. Su trayectoria permite reconocer a un religioso comprometido, pero difícil; un hombre cuya perseverancia convivió con decisiones autoritarias y episodios todavía insuficientemente esclarecidos.

También te podría interesar: BCS ante los huracanes: la prevención que todavía debe convertirse en protección efectiva

Nacido en Sicilia en 1692, según la semblanza del historiador Eligio Moisés Coronado, ingresó al noviciado jesuita a los veinticinco años. El 12 de abril de 1719 salió de Cádiz hacia Nueva España. La información disponible sobre su infancia es escasa: las fuentes consultadas permiten seguir mejor al misionero que al joven que decidió cruzar el Atlántico.

Su apellido aparece como Nápoli, Napoli o Nápoles. Francisco Javier Clavijero empleó esta última forma al narrar su llegada a California. Más allá de las variantes, las referencias describen al mismo sacerdote siciliano, incorporado a una empresa religiosa que buscaba extender el cristianismo y establecer comunidades misionales en territorios habitados por pueblos con culturas propias.

Clavijero relata que Juan de Ugarte le encomendó dirigirse a Las Palmas para establecer una nueva misión. Nápoli llegó a La Paz el 2 de agosto de 1721 y fue recibido por Jaime Bravo. Después continuó hacia el sur, acompañado por Bravo, el capitán Esteban Rodríguez y soldados. La expedición reunía así predicación religiosa, abastecimiento y protección militar.

De aquella entrada surgió Santiago de las Palmas, conocida también como Santiago de los Coras o Santiago Aiñiní. Las fuentes difieren al fechar su fundación: unas señalan 1721 y otras 1724. La discrepancia parece relacionarse con el establecimiento inicial y los posteriores cambios de ubicación. Lo comprobable es el papel fundador de Nápoli y su responsabilidad en los primeros años.

Su labor incluyó la evangelización y el bautismo. Clavijero, señala que durante cinco años bautizó cerca de doscientos niños y más de ochenta adultos. Estas cifras reflejan la continuidad de su actividad, aunque por sí solas no permiten conocer cómo vivieron los indígenas la incorporación al régimen misional.

Nápoli también escribió. Su relación, fechada el 20 de septiembre de 1721, dejó constancia de la entrada al territorio de los llamados coras. Publicada en inglés en 1970, constituye una fuente para investigar aquellos contactos. Sin embargo, su mirada era la de un participante interesado en implantar el Evangelio; sus observaciones requieren leerse dentro de ese horizonte religioso y colonial.

¿Fue un hombre rebelde? La palabra exige matices. Coronado registra que fue enviado a Sonora en 1726, separado de la Compañía de Jesús en 1727 y readmitido en 1730. El historiador reconoce desconocer las razones de esa separación. El episodio revela una ruptura institucional, pero no autoriza a inventar una falta ni a convertirlo automáticamente en disidente doctrinal.

Su carácter complicado encuentra evidencia más concreta en Sonora. Una investigación publicada por University of Arizona Press señala que asumió Pótam, Ráum y Huírivis en noviembre de 1736. Allí sostuvo enfrentamientos con los dirigentes yaquis Muni y Bernabé, en medio de disputas sobre autoridad, gobierno comunitario y relaciones con los funcionarios coloniales.

Según ese estudio, algunas decisiones del sacerdote profundizaron la hostilidad existente. Bernabé cuestionó órdenes de castigo y los dirigentes disputaron su salida de los cargos de gobierno. Posteriormente formularon quejas contra Nápoli. Estos testimonios muestran que su empeño religioso podía acompañarse de una voluntad de mando que encontraba resistencia entre quienes defendían sus propias atribuciones.

Llamarlo rebelde resulta, entonces, una interpretación de su trayectoria conflictiva, no una categoría demostrada para todos sus actos. Fue capaz de sostener posiciones enfrentadas a otros actores, pero también ejerció autoridad sobre los indígenas. La complejidad reside precisamente ahí: podía resultar incómodo dentro del mundo colonial y, simultáneamente, representar una autoridad cuestionada por las comunidades.

Su compromiso misionero aparece especialmente en el regreso a Santiago. Después de la rebelión de 1734, durante la cual murió Lorenzo Carranco, Nápoli volvió a una misión devastada en donde permaneció solamente 6 meses y posteriormente regresó a continuar su ministerio en Sonora. Una publicación del Archivo Histórico de Baja California Sur le atribuye su reconstrucción en 1736. El retorno constituye una señal concreta de continuidad con la obra que había iniciado.

Su muerte suele situarse en 1745, en Tecoricopa, Sonora, aunque otra referencia propone aproximadamente 1744. Esa incertidumbre acompaña una biografía fragmentaria. Permanece, sin embargo, un perfil reconocible: fundador perseverante, observador y sacerdote conflictivo. Su historia obliga a mirar la evangelización desde sus obras y desde las voces que resistieron su autoridad, sin borrar ninguna de esas dimensiones humanas.

Referencias:

  • Eligio Moisés Coronado: “Ignacio María Nápoli”. Semblanza con datos personales y fechas de su trayectoria.
  • Francisco Javier Clavijero: Historia de la Antigua o Baja California. Narración histórica de su llegada a La Paz.
  • Centro INAH Baja California Sur: Eestudio sobre la relación de Nápoli de 1721.
  • Archivo Histórico de Baja California Sur: Las misiones. Información sobre sus periodos en Santiago y la reconstrucción de 1736.
  • University of Arizona Press: Missionaries, Miners, and Indians, capítulo 4. Estudio de su actuación entre los yaquis.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Francisco Arámburo Salas: el hombre que convirtió a Sudcalifornia en memoria

FOTOS: Facebook.

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La bahía de La Paz aparece en muchas fotografías de Francisco Arámburo Salas como una extensión transparente y quieta. El agua turquesa deja ver la arena; detrás, las montañas cobrizas y el cielo intenso completan una composición reconocible aun para quien nunca sostuvo una de sus postales. Esa belleza, sin embargo, no fue sólo paisaje. Arámburo entendió la cámara como un medio de circulación: la imagen debía viajar, contar dónde estaba Baja California Sur y despertar el deseo de conocerla. Miles de tarjetas salieron de la Librería y Distribuidora Arámburo hacia otros puntos de México y del mundo. Con ellas viajó también la representación de una región que durante buena parte del siglo XX permaneció lejana para el centro del país.

El fotógrafo, periodista, escritor y cronista visual murió el viernes 7 de agosto de 2026, según confirmaron sus familiares. Tenía 95 años: había nacido en La Paz el 30 de diciembre de 1930. La fecha de su partida obliga a mirar su archivo con una doble perspectiva. Es el registro de un territorio —sus playas, calles, edificios, personajes y actos públicos—, pero también la obra de un autor que participó en la elaboración cultural de Sudcalifornia. Su aporte no consistió únicamente en conservar lo que estaba frente al lente; seleccionó escenas, las acompañó con textos y las puso en circulación. Así ayudó a fijar una imagen compartida de la entidad.

También te podría interesar: Luz Davis Garayzar: asistencia, memoria y poder en el nacimiento de Baja California Sur

Arámburo perteneció a una familia ligada al desarrollo comercial de la región. Fue hijo de Francisco Arámburo Mendoza y Graciela Salas Solersi. En un relato autobiográfico recuperado por el Centro de Documentación de Historia Urbana describió la casona familiar de Madero 312, construida entre finales del siglo XIX y principios del XX, con gruesos muros, techos altos y un patio presidido originalmente por un laurel de la India.

El antecedente familiar explica parte de su vocación editorial. Su padre y su madre establecieron una tienda en Madero y 5 de Mayo; él dio un nuevo rumbo a la Librería y Distribuidora Arámburo mediante la producción y distribución de tarjetas postales. La combinación fue decisiva: fotografía, imprenta y comercio formaron una red de difusión antes de Internet y antes de que el turismo peninsular alcanzara su escala actual. En la entrevista que concedió en julio de 2024, Arámburo calculó que había producido quizá miles de postales y resumió su propósito con claridad: “dar a conocer al mundo las bellezas naturales de Baja California Sur”. La prensa local reconoce que esas imágenes contribuyeron a promover La Paz y el Estado.

Ese trabajo coincidió con una transformación política y económica profunda. Arámburo nació cuando Baja California Sur era territorio federal y tenía 43 años cuando, en octubre de 1974, se convirtió en Estado. La apertura de la carretera transpeninsular en 1973 redujo el aislamiento terrestre, mientras la expansión de las comunicaciones y del turismo modificó las ciudades, las costas y la percepción exterior de la península. Las postales funcionaron entonces como una tecnología popular de promoción: eran asequibles, transportables y personales. La consecuencia fue paradójica: las imágenes ayudaron a atraer visitantes y, al mismo tiempo, terminaron documentando lugares que el propio crecimiento turístico transformaría.

Arámburo no se limitó al paisaje deshabitado. Su fototeca reúne vida urbana, reuniones familiares, personajes, edificios, panorámicas aéreas y acontecimientos. Entre los episodios que recordó se encuentra la visita de la reina Isabel II a La Paz, el 22 de febrero de 1983, cuando pudo fotografiarla. También estuvo cerca de procesos institucionales: en 1976 integró el jurado que eligió el escudo de la naciente Universidad Autónoma de Baja California Sur. Su presencia en esas escenas revela otra dimensión del legado: el fotógrafo local opera donde los grandes archivos nacionales suelen mirar de manera intermitente. Registra continuidades, reconoce rostros y sabe qué cambio aparentemente menor será significativo para una comunidad.

La escritura fue el otro objetivo de su lente. Antes de consolidarse como cronista de Sudcalifornia, publicó La Europa que yo vi en 1962, libro nacido de artículos sobre un viaje en el que describió ciudades, arte y cultura. Décadas después aparecieron Siluetas de Sudcalifornia (1980) y La California nuestra. Cómo piensan los sudcalifornianos, cuya bibliografía registra una edición de 1997, aunque estudios universitarios sitúan una publicación anterior en 1989.

Su prosa pertenece a la tradición de la crónica, género central en las letras sudcalifornianas porque enlaza historia, literatura y experiencia cotidiana. Investigaciones de la UABCS colocan a Arámburo junto a autores como Fernando Jordán y Jesús Castro Agúndez. En sus textos caben la historia del nombre California, una semblanza de La Paz, el léxico regional, pueblos y caminos, personajes, crítica cívica, recuerdos familiares y observaciones de viaje. El tono accesible y ameno no elimina el juicio: Arámburo compara la ciudad antigua con la moderna, registra mejoras materiales y señala pérdidas, desde el ruido y la saturación vehicular hasta la desaparición de hábitos de convivencia.

Fotografía y literatura cumplen así funciones complementarias. La postal demuestra que un sitio existió con determinada luz, arquitectura y escala; la crónica reconstruye cómo se vivía y qué significaba. Juntas producen algo más complejo que la nostalgia. Permiten estudiar la urbanización, las formas de sociabilidad, el turismo, la construcción de identidad estatal y las tensiones entre modernización y conservación. También exhiben los límites de toda memoria autoral: son la mirada de un hombre perteneciente a una familia conocida del centro paceño. Por eso su archivo gana valor cuando se contrasta con documentos públicos, prensa, testimonios y otras fototecas, no cuando se convierte en versión única del pasado.

La valoración institucional de su obra creció en los últimos años. El Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura registra que recibió apoyo del PACMYC en 2008 para el proyecto Páginas de mi Álbum. En 2023, se publicó la Antología de la memoria de nuestra California a través de la lente de Francisco Arámburo, investigación de Elizabeth Acosta Mendía financiada mediante el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales. La edición reunió fotografías y textos periodísticos publicados entre 1980 y 1989, además de recuperar, estabilizar y digitalizar imágenes. No fue sólo un homenaje: fue una intervención archivística contra el deterioro y la dispersión.

En 2024, se le rindió homenaje durante el Congreso Internacional de Filatelia y recordó que su labor trascendía el coleccionismo porque constituía un testimonio gráfico de la historia y la identidad cultural. El reconocimiento es pertinente: una postal es simultáneamente fotografía, impreso, mercancía, mensaje privado y documento social. Arámburo comprendió esas capas en la práctica. En 2025 fue reconocido como Forjador del Año por el Grupo Madrugadores de La Paz, una distinción que subrayó su contribución comunitaria y confirmó que su obra había dejado de ser sólo familiar o comercial para convertirse en patrimonio compartido.

El legado plantea ahora tareas concretas. La primera es completar un inventario profesional de negativos, copias, postales, manuscritos, recortes y ediciones, con fechas, lugares, personas y derechos claramente identificados. La segunda es asegurar conservación física y copias digitales de alta resolución, con respaldos y metadatos interoperables. La tercera es garantizar consulta pública mediante instituciones capaces de cuidar los originales sin separar las fotografías de sus textos. La antología de 2023 abrió esa ruta, pero una selección editorial no sustituye el catálogo integral de una vida productiva de más de seis décadas.

También hace falta leer críticamente la imagen turística que contribuyó a construir. Sus aguas limpias, cielos despejados y paisajes serenos participaron en la economía simbólica que volvió deseable a Baja California Sur. Ese impulso generó empleo, circulación y visibilidad, pero el éxito turístico añadió presión urbana y ambiental sobre los mismos lugares fotografiados. Revisar las postales desde el presente permite medir cambios de litoral, arquitectura y usos del espacio; convierte una pieza concebida para viajar en evidencia para la historia ambiental y urbana. Allí reside una consecuencia que probablemente superó la intención original del fotógrafo.

Francisco Arámburo Salas dejó una California que ya no existe por completo y otra que sigue reconociéndose plenamente en sus imágenes. Su cámara hizo visible el territorio; sus libros le dieron voz y discusión. El mérito mayor fue haber unido difusión y memoria: promovió la belleza regional sin dejar de registrar la vida social que la rodeaba, y escribió sobre el progreso sin borrar sus costos. Tras su muerte, el mejor homenaje no será congelarlo como figura pintoresca, sino tratar su obra como lo que es: un archivo fundamental para entender cómo Baja California Sur se vio a sí misma mientras se convertía en estado, destino y sociedad contemporánea.

Referencias:

 UABCS: Homenaje a Francisco Arámburo en el Congreso Internacional de Filatelia 2024.

UABC: Antología de la memoria de nuestra California a través de la lente de Francisco Arámburo (2023).

Sistema de Información Cultural: registro PACMYC de Páginas de mi Álbum (2008).

UABCS: Tesis sobre la crónica sudcaliforniana y la obra de Arámburo.

UABCS: Catálogo literario e historia de las políticas culturales de BCS.

Centro de Documentación de Historia Urbana: Familia Arámburo y la casona de Madero.

El Sudcaliforniano: Paco Arámburo y su vida entre fotografías (entrevista, 2024)

El Sudcaliforniano: Fallecimiento de Francisco Arámburo Salas (8 de agosto de 2026).

El Sudcaliforniano: Reconocimiento Forjador del Año 2025.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Luz Davis Garayzar: asistencia, memoria y poder en el nacimiento de Baja California Sur

FOTOS: Facebook | Archivo Histórico «Pablo L. Martínez».

Tierra Incógnita

Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La mañana posterior al ciclón Liza, La Paz era una ciudad partida por el agua. El 30 de septiembre de 1976, una avenida torrencial arrasó viviendas asentadas junto al arroyo y dejó familias separadas, muertos y sobrevivientes sin refugio. Luz Davis Garayzar, entonces presidenta del DIF estatal y esposa del gobernador Ángel César Mendoza Arámburo, quedó frente a una emergencia que desbordaba cualquier función ceremonial. Años después todavía recordaba a dos pequeños llevados por separado a las instalaciones asistenciales: al verse, uno corrió a abrazar a la otra y gritó su nombre. La escena, recogida en una entrevista de 2009, muestra el centro humano de su legado: atender, reunir y organizar en medio del desastre.

El fallecimiento de Luz Davis de Mendoza fue dado a conocer públicamente el 8 de agosto de 2026 mediante condolencias de autoridades, instituciones, medios noticiosos y familiares. Había nacido el 6 de octubre de 1940 y era originaria de Loreto, según semblanzas periodísticas coincidentes. Su vida atravesó la conversión de Baja California Sur de territorio federal en estado, la organización de sus primeras instituciones y el ascenso de una familia que produjo dos gobernadores en generaciones distintas.

También te podría interesar: Salud en transición. Los desafíos de IMSS-Bienestar en BCS

Su apellido de casada explica cómo fue conocida públicamente, pero también puede ocultar su identidad propia. Luz Davis Garayzar se casó con Ángel César Mendoza Arámburo y tuvo tres hijos: Guadalupe, Carlos y Ángel César. El Archivo Histórico «Pablo L. Martínez» conserva retratos de la pareja y fotografías de ella en actos públicos; sus fichas emplean tanto el nombre de nacimiento como Luz Davis de Mendoza. Esa doble denominación refleja una época en que la participación de las esposas de gobernantes se registraba como prolongación del cargo masculino. Recuperar su nombre completo no es un gesto menor: permite buscar documentos, distinguir parentescos y seguir su actuación institucional.

El contexto político era excepcional. El decreto federal del 8 de octubre de 1974 convirtió a Baja California Sur en estado libre y soberano. La Constitución local fue promulgada en enero de 1975 y Mendoza Arámburo tomó posesión el 5 de abril como primer gobernador constitucional. No heredaba una administración estatal consolidada: debía crear leyes, dependencias, municipios y capacidades públicas. Estudios de la UABCS señalan que su gobierno impulsó la universidad estatal, la Escuela Normal Superior, carreteras, polos turísticos en Loreto y Los Cabos, y la reorganización constitucional. En esa construcción, la asistencia social era igualmente necesaria, aunque aparezca con menor frecuencia en las historias centradas en obras y decretos.

Luz Davis presidió honorariamente el Sistema Estatal DIF de 1975 a 1981. El periodo coincidió con la transformación nacional de la beneficencia pública: en 1977 se constituyó el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, integrando instituciones anteriores dedicadas a la niñez y la familia. En los Estados, las esposas de gobernadores encabezaban habitualmente estos organismos. Era un modelo atravesado por expectativas de género: ellas no obtenían el mandato en las urnas ni siempre figuraban como funcionarias remuneradas, pero recibían visibilidad, acceso a redes y responsabilidades reales. Su autoridad dependía parcialmente del matrimonio; sus decisiones podían afectar la vida cotidiana de la población vulnerable.

El ciclón Liza reveló tanto la fragilidad de la joven entidad como la dimensión operativa de ese papel. En la entrevista realizada por Fernando Amaya Guerrero el 30 de septiembre de 2009, Davis relató que una brigada llegada con quince camionetas para una campaña sanitaria puso vehículos y personal al servicio de la emergencia. El DIF recibió menores, canalizó ayuda y enfrentó la incertidumbre sobre familias desaparecidas. Ella había recorrido colonias afectadas apenas un día antes del desastre. Recordó la convivencia con sus habitantes y, después, la devastadora ausencia. Su testimonio no sustituye los expedientes oficiales, ni resuelve la controvertida cifra de víctimas, pero aporta la perspectiva de quien participó en la respuesta.

La catástrofe tuvo consecuencias políticas y urbanas. Mostró el riesgo de ocupar cauces y la insuficiencia de infraestructura para una ciudad en crecimiento. También consolidó la asistencia como componente indispensable del nuevo gobierno estatal: no bastaba construir carreteras, universidades o polos turísticos; había que desarrollar capacidad para albergar, alimentar, localizar familiares y rehabilitar. La intervención de Davis debe entenderse dentro de un esfuerzo colectivo de trabajadores públicos, brigadistas, vecinos y organizaciones. Atribuirle toda la respuesta sería tan impreciso como borrarla de ella. Su papel documentado fue articular recursos y mantener el foco en niños y familias.

Al lado de Mendoza Arámburo, Luz Davis participó en la representación pública del primer gobierno constitucional. Los retratos de archivo y las imágenes de actos oficiales la sitúan junto al mandatario o sola en el estrado. Esa presencia cumplía funciones simbólicas: ayudaba a proyectar estabilidad familiar y cercanía social mientras el nuevo estado buscaba identidad. Pero su influencia no debe confundirse con coautoría automática de las políticas del gobernador. La creación de la UABCS, las leyes orgánicas, carreteras o proyectos turísticos corresponde a decisiones de poderes e instituciones identificables. Lo comprobable es que su labor asistencial acompañó la modernización y atendió parte de sus costos humanos.

La pareja también enlazó dos geografías centrales para el proyecto estatal: La Paz, capital política, y Loreto, antigua capital de las Californias y futura zona turística. El gobierno de Mendoza inició polos de desarrollo en Loreto y Los Cabos, dentro de una estrategia que buscaba sustituir aislamiento por comunicaciones, inversión y servicios. Para Luz Davis, loretana, esa transformación no era abstracta. Su trayectoria quedó asociada a una generación que vio crecer la administración, el turismo y la educación superior, pero también enfrentó desigualdades territoriales, desastres y una cobertura social todavía limitada.

Décadas después, el apellido familiar regresó al Poder Ejecutivo. Carlos Mendoza Davis, uno de sus hijos, gobernó Baja California Sur de 2015 a 2021. De ahí surgió la expresión periodística “mujer de dos gobernadores”. La frase resume una singularidad, pero corre el riesgo de medir su vida únicamente por los cargos de esposo e hijo. También invita a analizar la reproducción de capital político familiar: nombres, redes, recuerdos de gobierno y reconocimiento social atraviesan generaciones. Luz Davis fue testigo y participante de esa continuidad, aunque no ocupó por elección el poder ejecutivo ni puede atribuírsele la trayectoria política de sus familiares.

Su legado material persiste en instituciones que llevan su nombre. El Centro de Atención Múltiple “Señora Luz Davis de Mendoza” atiende educación especial en La Paz y ha participado en actividades de inclusión vinculadas con la sordoceguera. La Estancia de Desarrollo Integral Infantil fue formalmente creada por acuerdo publicado en 2018 como órgano desconcentrado estatal. Su objeto abarca cuidado, educación inicial y preescolar para hijos de trabajadores públicos, desde los 45 días de nacidos hasta los seis años. En 2026, el gobierno anunció un proyecto para convertirla en jardín de niños y ampliar su capacidad. El homenaje nominal, por tanto, continúa produciendo servicios concretos.

Es importante distinguir memoria de causalidad. Que dos centros lleven su nombre confirma reconocimiento público, pero sus acuerdos de creación, presupuestos y operación pertenecen a administraciones posteriores. La continuidad más sólida está en la orientación: niñez, discapacidad, cuidado y apoyo a familias, campos relacionados con la presidencia del DIF que ejerció. Evaluar el legado exige revisar actas, informes de gobierno, archivos del DIF, fotografías y testimonios, para separar iniciativas personales, programas colectivos y homenajes póstumos o posteriores.

Las lagunas documentales son parte de la historia. Las biografías disponibles detallan con amplitud los cargos de Ángel César Mendoza, mientras sobre Luz Davis abundan fórmulas honoríficas y referencias familiares. Esa asimetría no demuestra falta de trabajo; evidencia qué actividades consideraron dignas de archivo las instituciones y la prensa. La asistencia, el voluntariado y el cuidado, tareas feminizadas, suelen dejar menos decretos y discursos que una carretera. Una investigación futura debería catalogar correspondencia, agendas, informes del DIF y testimonios de trabajadoras y beneficiarios, incluidos los materiales sobre la respuesta al ciclón Liza.

La vida de Luz Davis Garayzar permite observar cómo se construyó Baja California Sur desde un espacio situado entre familia, asistencia y poder. Junto al primer gobernador aportó presencia pública y conducción social durante los años fundacionales; frente a la tragedia de 1976, actuó dentro de una red que atendió a quienes habían perdido hogar y parientes. Su nombre permanece donde niñas, niños y personas con discapacidad reciben atención. El legado más verificable no es una lista inflada de obras ajenas, sino esa relación duradera entre memoria y cuidado en la vida diaria. Contarla con precisión devuelve agencia a una mujer sin convertirla en autora solitaria de un proceso colectivo.

Referencias

Gobierno de BCS: Proyecto de conversión de la Estancia Luz Davis de Mendoza en jardín de niños.

Boletín Oficial de BCS: Acuerdo de creación de la Estancia Luz Davis de Mendoza (2018).

Sistema Estatal DIF: Misión institucional y asistencia social.

Archivo Histórico Pablo L. Martínez: Retrato de Ángel César Mendoza y Luz Davis Garayzar.

Archivo Histórico Pablo L. Martínez: Luz Davis Garayzar en estrado.

Catálogo AHPLM: Entrevista sobre el ciclón Liza y materiales documentales.

UABCS: Estudio sobre administraciones estatales y el gobierno de Mendoza Arámburo.

Gobierno de BCS: Actividad inclusiva del CAM Luz Davis de Mendoza.

El Sudcaliforniano: Esquela de Luz Davis de Mendoza, 8 de agosto de 2026.

Leonardo Reyes Silva: Síntesis de la entrevista de 2009 sobre Luz Davis y el ciclón Liza.

—–

AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, ésto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Diputado propone enseñar historia regional en educación básica en BCS

FOTO: Congreso de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El diputado Christian Fabrizio del Castillo Miranda, representante del PRI en el Congreso del Estado, presentó una iniciativa para reformar diversas disposiciones de la Ley de Educación de Baja California Sur, con el propósito de garantizar la enseñanza de la historia de Baja California Sur y fortalecer la identidad sudcaliforniana en la educación básica.

En dicha propuesta plantea incorporar de manera obligatoria contenidos curriculares sobre la historia, geografía y cultura del Estado, a fin de que niñas, niños y adolescentes conozcan el origen, desarrollo e identidad de Baja California Sur, fortaleciendo el sentido de pertenencia y el orgullo por sus raíces.

La iniciativa destaca que el conocimiento de la historia regional contribuye a la formación de una ciudadanía crítica, consciente de su patrimonio histórico, cultural y natural, además de favorecer una mejor comprensión de los procesos sociales que han dado forma a la entidad.

Entre los temas que propone integrar al proceso educativo se encuentran el estudio de los pueblos originarios de la península, la época misional, la conformación política del Estado, así como el desarrollo económico, social y cultural de Baja California Sur hasta la actualidad.

Para ello, propone reformar los Artículos 13, 14 y 52 de la Ley de Educación del Estado, incorporando el conocimiento de la historia regional entre los fines, criterios y componentes de la orientación educativa.

La iniciativa también contempla que la implementación de estos contenidos se realice de manera gradual y conforme a la suficiencia presupuestal, mediante la elaboración de materiales educativos por parte de la Secretaría de Educación Pública del Estado, en coordinación con el Instituto Sudcaliforniano de Cultura y especialistas en la materia.




Invita ISC a visitar recintos de arte y cultura en estas vacaciones de verano

FOTO: ISC.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Con el propósito de promover el acceso a la cultura y fortalecer la convivencia familiar durante el periodo vacacional, el Gobierno del Estado, a través del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), invita a la ciudadanía y a quienes visitan Baja California Sur a recorrer los diversos recintos culturales y artísticos que se encuentran abiertos al público.

Víctor Hugo Caballero Gutiérrez, director general del ISC, reiteró la invitación a la comunidad a experimentar una vivencia cultural memorable, visitando el Museo Regional de Antropología e Historia, el Museo de Arte de BCS (MUABCS), la Galería de Arte “Carlos Olachea Boucsiéguez”, el Centro Cultural La Paz y la Casa del Libro Sudcaliforniano.

Sostuvo que el Museo de Arte de Baja California Sur ofrece a los asistentes exposiciones permanentes y temporales, una ventana a las expresiones plásticas contemporáneas, así como al talento sudcaliforniano que refleja la riqueza cultural de la entidad, con horario de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

Por otro lado, el Museo Regional de Antropología e Historia de BCS ofrece un recorrido por el pasado, con exhibiciones que abarcan desde la arqueología regional y las pinturas rupestres, hasta pasajes históricos fundamentales de nuestra península, en un horario de lunes a domingo de 9:00 a 19:00 horas.

La Galería de Arte “Carlos Olachea Boucsiéguez” presenta una nueva exposición gráfica del artista Alfredo Rivera. El recinto estará abierto de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 horas. El Centro Cultural La Paz nos invita a conocer las exposiciones y los talleres permanentes, en horario de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 horas.

Por su parte, la Casa del Libro Sudcaliforniano nos espera de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 horas, y sábados de 8:00 a 16:00 horas. En este espacio especializado en la riqueza cultural del Estado, el visitante podrá encontrar obra de escritores sudcalifornianos y otras ediciones del ISC.