Más libros y menos balas para La Paz

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La difusión de la literatura puede crear ciudadanos más concientes. Foto: Internet.

La Paz, Baja California Sur (BCS). La violencia se puede aminorar con conciencia, conciencia sobre el valor de la vida, el respeto al otro, y la paz y la honestidad como estilos de vida. Conciencia con la que no se nace; se adquiere, o bien, con la experiencia en el adulto —algunas veces venidas con dolor—, o a través de la educación, especialmente en los escolares, y uno de esos abrevaderos para despertar la conciencia y la sensibilización es el arte.

¿En qué punto se unen en este breve ensayo la violencia —la muerte violenta— y la promoción del arte y la cultura? En Baja California Sur, en donde se ha recortado un enorme ingreso al Instituto Sudcaliforniano de Cultura, y sirva además señalar que desde el Gobierno Federal a los municipales es tradición inyectar pocos recursos en este sentido, frente al creciente número de ejecuciones que desgraciadamente se ha salido de control y crecen exponencialmente. En breve, podríamos pasar a ser un Estado caracterizado más por su producción de muertos que de libros.

Sería bastante ingenuo pensar que la promoción cultural sea la única vía para frenar la guerra que ha desatado el narcotráfico en La Paz y otras ciudades, pero es igualmente ingenuo que la Federación recorte el total del presupuesto a ésta y otras entidades para este año, por motivos económicos cuando es un franco desdén. Si bien, como se dijo líneas arriba, ha sido parte de una tradición que el Gobierno Federal no sea generoso en apoyar el arte y la cultura, antes, al menos diplomáticamente lo disfrazaba, pero esta reciente decisión es evidencia del más cínico valemadrismo. Al gobierno no le importa la cultura. Parece que descubrimos que el agua moja, pero lo decimos porque ya estamos bien empapados.

Los resultados que se han dado en Cultura, por ejemplo, en la generación de libros y presentaciones de escritores, podría verse afectado. No se pueden negar las vicisitudes de algunas actividades, o la falta de ellas, pero son avances visibles; está gateando el bebé y lo quieren regresar a la cuna.

Para cualquier sudcaliforniano es evidente que las muertes violentas, especialmente las que son producto de la guerra entre células criminales, son imparables. Los delincuentes mandan, a través de la corrupción y el miedo, en las calles; han roto cualquier límite imaginado y han matado a gente cada vez más cercana. El problema es complejo y profundo, y a un ciudadano de a pie, sólo le resta sentirse impotente y vulnerable. No hace falta ser un reportero de la nota para poder tomar fotos de una balacera, ni hace falta consumir drogas para que una bala le quite la vida a algún inocente, en total impunidad.

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No hace falta ser reportero de la nota roja para encontrarse con balaceras y ejecuciones en La Paz. Foto: Max Rodríguez.

Pues bien, tampoco es nada nuevo que una forma de prevenir el delito sea educando. Hablamos más del niño o el joven que del que ya empuña una pistola; más de evitar consecuencias que desenredar una madeja podrida pero fuertemente enraizada. Y hablamos sí, en el sentido escolar, pero es sumamente importante el que se le genera fuera de los muros de la escuela, desde el ambiente de casa hasta las opciones que el gobierno con el impuesto que se les paga debería ofrecer en calles y recintos públicos, desde un partido de fútbol o un taller de danza en los parques hasta disponer de eventos artísticos de precios accesibles.

Quizá un problema de no aquilatar el impacto del arte y la cultura, es que la conciencia no es precisamente un indicador medible. Los gobiernos no quieren apostar por cosas que no se ven y que no deslumbran para la siguiente campaña electoral. Conceptos asociados con este tipo de actividad, parecen cosas abstractas, inútiles y de importancia baladí. Es muy probable que los políticos que no quieran apoyar la cultura apenas hayan leído un libro, y es que en ese sentido, son efectivamente representantes populares: es el eterno retorno de la ignorancia y el poder. No se puede esperar el mismo criterio de una persona expuesta a manifestaciones artísticas, que aquella que cuenta con la información más básica para no morir de hambre.

Este semestre me tocó dar clases en una preparatoria, y al visitarnos un periodista cultural de Tijuana, mientras éste exponía sobre su trabajo y realizaba preguntas para animar a los estudiantes, preguntó por qué cosas se distinguía La Paz. “¿Qué hace la gente de aquí?”, dijo, y un joven gritó: “Aquí matan”. No supe quién fue, su voz se ahogó en el tumulto de cuatro decenas de alumnos, y la visita continuó su charla. Si quien lo dijo fue por hacerse el chistoso o llamar la atención, o si le nació responder lo que es un asunto completamente público, en cualquier caso, el muchacho tuvo —tiene— razón: aquí matan. Esa es una macabra síntesis de nuestra realidad.

Y en esta defensa del recurso público para la cultura, reitero, no se vale la ingenuidad de presentarla como la única o más importante alternativa contra el delito; por supuesto, tampoco se trata de soñar con un público masivo para lecturas u obras de teatro. Se trata de que tampoco se desprecie y en cambio, se apueste por generar ciudadanos que crean en la honestidad y la paz. Su servidor, aún recuerda cuando su hermano mayor le acercaba a los libros o le comentaba pinturas del arte universal, y no hay nada que lo haga a uno ser un ejemplo, excepto algo: difícilmente dispararía contra alguien por dinero; sólo, y tal vez, empuñaría un arma por un asunto de defensa personal o por un ser querido, y toco madera para que nunca pase. Nunca se va a comparar, el miedo que da una película de terror en una muestra de cine, que el que acompaña a una balacera o una persecución policíaca; ni las lágrimas que se vierten en un hermoso concierto, con el que emergen ante el fallecimiento de un ser humano.

 




Noche de las Estrellas; breve historia del evento en La Paz

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Científicamente divertido

Por Miguel Ángel Norzagaray

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). ¿Qué es la Noche de las Estrellas? Cada año se reúne una gran cantidad de personas en el malecón para platicar de astronomía y compartir experiencias. El origen y objetivos son claros y La Paz no es el único lugar donde se realiza. Revisemos el evento y su historia.

En 1609, Galileo Galilei apuntó su telescopio, de fabricación propia, a la Luna, Júpiter y otros astros. Por primera vez los astros eran vistos con gran detalle por un ser humano. Lo que vio no sólo lo dejó maravillado, sino que cambió el curso de la historia, apuntalando la teoría de Copérnico del heliocentrismo. Comenzó también una interminable lista de descubrimientos con telescopios cada vez más grandes y mejor fabricados. En el año 2009, cuatro siglos después, la UNESCO lo declaró Año Internacional de la Astronomía y se tomó la decisión de celebrar este gran suceso con una fiesta astronómica internacional. Así nació la Noche de las Estrellas, que llegó para quedarse, con el objetivo de promover la ciencia, especialmente la astronomía.

Desde ese primer año, en La Paz un grupo de entusiastas de la Comunidad Sudcaliforniana de Divulgadores de la Ciencia, recién formada en 2008, se puso en contacto con el Comité Nacional de la Noche de la Estrellas, por iniciativa de Alejandro Zárate, del CICIMAR. Con pocos días de anticipación a la fecha, se organizó el evento con apoyo de muchos entusiastas, frente al hotel Los Arcos. Pepe Farah y su grupo, de manera independiente, también organizaron su propia celebración esa misma noche del 31 de enero de 2009, en el muelle fiscal. Festejo abarrotado de gente deseosa de ver por telescopio y de conversar sobre el tema. Hubo conferencias, actividades para niños y telescopios para observar la Luna en fase creciente, iluminada 30%.

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Esa primera ocasión hubo más de 20 sedes a nivel nacional, algunas instaladas en sitios arqueológicos, otras en plazas cívicas, universidades y otras en centros culturales o de investigación. En La Paz siempre se ha organizado en el malecón. Es cierto que no es el mejor sitio para hacer observación con telescopio debido a la contaminación lumínica, pero sí es excelente para reunir personas debido a su fácil acceso y popularidad. Pasan por ahí cientos de personas y muchas que no sabían de la Noche de las Estrellas se quedan a disfrutar.

Unos cuantos entusiastas de la ciencia, apoyados por una creciente cantidad de colaboradores hizo poco a poco la diferencia con el primer evento. La incorporación de PACE, encabezado por Sara Díaz, con Aline Ambriz como brazo derecho contribuyeron con becarios comprometidos y dinámicos.

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Comenzó así un evento que año tras año se organiza por el ahora llamado Comité Local de la Noche de las Estrellas, formado por gente de diversas instituciones y sociedad civil. Centrado en las conferencias y actividades para niños, y aunque la contaminación lumínica de la ciudad permite ver sólo objetos brillantes, pero siempre se ha invitado a la gente para que lleve su telescopio para darle asesoría sobre su uso. A veces simples juguetes, a veces telescopios viejos en buen o mal estado, a veces aún en su caja sin estar armados, pero siempre hay quien llega con su propio equipo. A todos se les ayuda para que lo puedan usar cada vez mejor.

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Entre otras cosas, el creciente interés propició que se formara la Sociedad Astronómica Mira, con sede en La Paz, siguiendo los pasos de colegas de Santa Rosalía, donde ya se había formado la Sociedad Astronómica Merak encabezada por Eduardo Sández. Poco tiempo después se formó la Sociedad Astronómica Cetus, en Los Cabos, encabezada por Benjamín Fernández.

Estas tres sedes han sido constantes en organizar la Noche de las Estrellas desde 2013, sede La Paz y subsedes registradas las otras dos. Ya en alguna ocasión también Guerrero Negro tuvo su fiesta astronómica y esperamos que logren consolidarse grupos entusiastas en cada municipio sudcaliforniano.

La edición de 2016, la más reciente, fue mayor que las anteriores. Creció debido a que el Consejo Sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología cerró su Semana Nacional de la Ciencia haciéndolo coincidir con la Noche de las Estrellas. Ya en años anteriores COSCyT ha participado como parte del equipo, pero conjuntar los dos eventos hizo que este año hubiera mayor infraestructura, se hicieran preparativos mayores y un programa de actividades más completo. Desafortunadamente a la mitad del evento la lluvia nos obligó a suspender y retirar rápidamente todo lo instalado. Imposible quejarse, es la primera vez en ocho años que así ocurre.

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De esta manera, la intención de hacer divulgación científica, con el tema astronómico, ha crecido año tras año y se va estabilizando conforme el equipo gana experiencia. Cada año adecuaremos el festejo a un nuevo tema y siempre hay imaginación suficiente para que la Noche de las Estrellas sea distinta a la de los años anteriores.




«La llegada»: ficción que hace ciencia

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Louise Banks es interpretada magistralmente por Amy Adams. Imágenes: Internet.

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Por Marco A. Hernández Maciel

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Un día, cualquier día, mañana mismo, aparece en las noticias que han llegado 12 discos de más de 400 metros de diámetro en diversos lugares del planeta. Un acto innegable de que no estamos solos en el universo, que hay visitantes que vienen de otro planeta y no sabemos que quieren, ni sabemos como comunicarnos con ellos. Y mientras los gobernantes del mundo intentan decidir qué hacer, es en la calle afuera de nuestra casa donde el miedo va inundando el ambiente ante algo que nos imaginábamos, pero que no queríamos que fuera cierto.

Es ahí donde entra la especialista en lenguaje Louise Banks interpretada magistralmente por Amy Adams, quien haciendo equipo con el astrofísico Ian Donnelly, llevado a la pantalla por Jeremy Renner, son reclutados por el ejército estadounidense para intentar comunicarse con los visitantes y saber en principio porqué están aquí.

Con esta premisa, el director Denis Villeneuve (Sicario, 2014) intenta poner cordura ante una situación de caos y miedo. Se pone de lado de la inteligencia y experimenta con los límites de la razón y la paciencia humana ante un evento que puede significar el fin de nuestra era. Y entre recuerdos, pérdidas, emociones, ciencia y filosofía, nos invita de manera sutil y persistente a enfrentarnos con lucidez a un nuevo tiempo y una nueva historia.

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Y en ese sentido, pone al espectador a sentarse a su lado, a dirigir la película junto a él, a encaminar a los personajes al enfrentamiento decisivo ante seres que no entendemos, porque unos no hablan nuestro idioma, otros no entienden nuestro lenguaje y otros sólo captan lo que quieren atender. Y la lucha se pelea en varios frentes, en tierra y fuera de ella, así como habrá espectadores que estén ansiosos a observar cómo los aliens lancen su horda de xenomorfos o bichos súper poderosos para que los marines puedan llegar a poner en alto el nombre de los Estados Unidos y surja un héroe anónimo que nos salve de la catástrofe; o el otro espectador, que ansía un concierto de luces y colores que por fin pueda resolver el misterio de la llegada y nos deje todo como una peculiar pero intrascendente visita desde la galaxia vecina.

Pero Villeneuve se toma las cosas con mucha profundidad y una aparente serenidad. Aquí el espectáculo está diseñado para que cada uno de nosotros construya su propio aglomerado de experiencias. La cámara que nos acompaña nos lleva cadenciosamente a cada escena de la mano, con movimientos lentos, casi imperceptibles, prometiéndonos la gran respuesta a este embrollo lingüístico-extraterrestre  que eventualmente llega, pero no de la forma que hubiéramos esperado.

En resumidas cuentas, estamos ante un acercamiento científico, ideológico y filosófico a uno de los mayores preguntas que nos hemos hecho y que al parecer, aún no tenemos una respuesta de qué hacer cuando suceda. Un filme que más que explosiones y efectos especiales –que los hay, pero que son superados ampliamente por la trama– nos ofrece un viaje interior a nuestros propios deseos y temores. Reflexiones acerca de vida, muerte, tiempo, espacio y propósito. Los extraterrestres han llegado, ¿saldrás a la calle a robarte una pantalla del Costco, irás por fin a la misa del domingo, te lanzarás ahora si al bungee o le dirás a tu jefe todo lo que realmente piensas de él?

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Denis Villeneuve se erige como un maestro de narración cinematográfica en un tiempo donde la ciencia ficción se está anidando en los blockbusters y en las fórmulas exitosas y probadas. Se toma grandes riesgos creativos para diferenciarse y distanciarse de los abrumadores espectáculos de superhéroes, magia, explosiones e imaginación desbordada pero mercadológicamente calculada.

Villeneuve nos trae un resquicio de arte cinematográfico de ciencia ficción pura, que peligrosamente se estaba difuminando ante la maquinaria industrial de ideas que domina hoy por hoy las pantallas. Con una edición cautelosa y una fotografía sin muchos matices pero poderosamente diseñada, permite que los dos protagonistas sean los pilares de este viaje espacial introspectivo que no ofrece muchas respuestas, pero nos regala algo más importante y trascedente: preguntas; nuevas, frescas y trascendentes. Pero también eternas y viejas. Las mismas pero diferentes. Aquellas que se nos olvidan, pero aún así siempre estamos en busca de sus respuestas. Respuestas que seguimos buscando a pesar de haberlas conseguido, o a pesar de saber que no las obtendremos.




El día en que Quetzalcóatl se robó la navidad

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Quetzalcóatl ¿en Navidad? Imagen: Internet.

Colaboración Especial

Por Pablo Reynosa

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Llegaron las fiestas decembrinas y con ellas el árbol de navidad, el delicioso pavo y Quetzalcóatl… ¡Hombre, no se extrañe de las palabras de un servidor!, que traigo a colación a dicha deidad indígena, en vez de al bonachón de Santa Claus, porque así fue decidido, hace algún tiempo ya, por instrucción presidencial.

En 1930, Pascual Ortiz Rubio, en su calidad de Presidente de México, consideró que una buena manera de contribuir a la construcción de una identidad nacional sería la de sustituir el símbolo de aquel extranjero del traje rojo, por el de una figura de nuestra cultura y nuestra raza: Quetzalcóatl, quien sería representado no como una serpiente emplumada sino como un hombre barbudo y rubio, ataviado con un moderno atuendo.

Para dar cumplimiento a sus fines, Pascual Ortiz giró la instrucción de que en las escuelas se difundiera la nueva imagen de quien en náhuatl llevara el nombre de “serpiente hermosa” y anunció un magno evento para el 23 de diciembre por la tarde en el Estadio Nacional —que en ese entonces se encontraba en la colonia Roma, cerca de las calles de Orizaba y avenida Cuauhtémoc, de la Ciudad de México—, en el que Quetzalcóatl en persona repartiría juguetes a los niños que se hubieran portado bien.

Desde luego, el suceso provocó todo  tipo de burlas de un sector de la población, así como indignación de parte de los más religiosos, quienes se escandalizaron porque un dios prehispánico iba a conmemorar la Navidad, que es una celebración católica por el nacimiento de Cristo.

Con todo, la figura del nuevo personaje navideño empezó a ser utilizada y difundida no sólo por la prensa oficialista y la Lotería Nacional, que el 4 de diciembre anunció el “gran sorteo extraordinario” de 600 mil pesos en honor de Quetzalcóatl, sino también por las casas comerciales, que capitalizaron su aparición en la publicitación de sus productos; así, por ejemplo, un anuncio muy reproducido rezaba: “De los magos, de Santa Claus o de Quetzalcóatl, no puede haber obsequio como éste: el refrigerador General Electric”.

En el evento del Estadio Nacional, al que asistieron alrededor de 15 mil personas, se montó la escenografía de una pirámide y un moderno Quetzalcóatl con rasgos occidentales apareció, hizo honores durante el Himno Nacional y luego subió a su templo. Los regalos prometidos fueron entregados a los niños y se presentaron bailes tradicionales. Al final todos se fueron a su casa y el singular episodio no se volvió a repetir.

Sin importar la campaña emprendida para que Quetzalcóatl se encumbrara como la nueva figura de la navidad, la sociedad nunca llegó a sentir que fuera suya, además, para 1930 México era ya un collage de tradiciones, provenientes de diversas partes del mundo.

A partir de 1931 la figura de Santa Claus sería impulsada por The Coca-Cola Company, tal y como la conocemos hoy.




Artistas y promotores opinan sobre el recorte presupuestal a Cultura de BCS

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El Instituto Sudcaliforniano de Cultura recibe un impacto económico de casi 40 MDP; ¿qué piensan los creadores sudcalifornianos al respecto? Foto: Internet.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Acerca del tema del recorte total de presupuesto para el 2017 —alrededor de 40 millones de pesos—, del Gobierno Federal a través de la Secretaría de Cultura al Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), CULCO BCS preguntó su opinión a una docena de destacados creadores y promotores de cultura en la media península; de éstos, seis respondieron. He aquí sus palabras en estricto orden de envío.

Raúl Cota Álvarez, poeta con libros publicados, y reciente Premio Regional de Poesía:

«Pésima noticia que impacta directamente a programas de desarrollo cultural, no sólo a la estructura y dinámica de la institución, sino a todos los creadores, intérpretes, promotores y demás individuos y grupos que trabajan a lo largo del año en colaboración con el Instituto en la propuesta y aplicación de proyectos de promoción, difusión y fomento al arte y la cultura. De forma paralela a la gestión enfocada a incrementar el porcentaje destinado al sector, se debe buscar potenciar los recursos humanos y técnicos con que se cuenta para no detener la importante actividad del instituto, así mismo los actores, individuales y colectivos, de la escena independiente, debemos redoblar esfuerzos para aportar opciones y actividades que contribuyan a mantener la escena cultural activa, presente y fuerte ante este escenario de desdén e ignorancia desde la Federación».

Araceli Bastida de la Toba, académica de bachillerato y universidad, y reciente ganadora del Premio Estatal de Ensayo «Ciudad de La Paz»:

«Un gobierno que no apoya a la cultura ni mucho menos destina recurso económico para ésta, es un gobierno que no le interesa el desarrollo humano e intelectual y que la sociedad no piense puesto que pensar implica ser crítico y, por ende, profundizar allí donde otros ven las aguas tranquilas del sistema, pero en el fondo las aguas son turbias, esto es una de las ventajas que trae la cultura en algunas de sus manifestaciones, a saber, pensar. Como ciudadanos sudcalifornianos, precisamos exigirle al gobierno que destine presupuesto para el desarrollo cultura de los que habitamos estas tierra, no podemos dejar que nuestra única “cultura” sea Televisa o TV Azteca. Por ejemplo, se necesita presupuesto para que artistas, pensadores, promotores culturales, escritores, etcétera, de otras ciudades o países vengan a compartir su talento con los sudcalifornianos«.

Leonardo Varela, escritor ganador de premios literarios y con libros publicados, el más reciente es la novela «El miedo a las imágenes»:

«Cualquier recorte de recursos a la actividad cultural es lamentable y lesivo para la cohesión social. Ahora bien, se entiende que viene un año difícil y creo que es importante que la sociedad también invierta en la cultura (empresas, particulares, colectivos, etcétera), y que los creadores y promotores encuentren espacios merced a la creatividad y el gasto razonado de los gobiernos municipales y estatales. No veo otra opción. Sería muy fácil victimizar a la cultura, pero creo que la sociedad en su conjunto atraviesa por un momento difícil. Tengo amigos en BCS que han sabido diversificar su actividad y buscar fuentes de ingreso en la educación, la prevención, la creación y la generación de proyectos independientes. No es sencillo, pero creo que se debe seguir adelante de una u otra forma. Hay gastos insultantes en muchos rubros del presupuesto de dependencias y organismos como el INE, que deben ser recortados al tiempo, sino es que antes que el gasto cultural».

Cristina Ortuño, docente de bachillerato, activista y promotora de cultura:

«En un momento como el que estamos pasando en el Estado, en el que por desgracia la violencia nos hace su presa, y tristemente se está normalizando en nuestras ciudades todo ese ambiente de “narcos”, “ajustes de cuentas”, pleitos “por la plaza”; particularmente, en una ciudad con tan altos índices de alcoholismo y drogadicción, y los problemas asociados a estos, entre ellos, la violencia vial, que deja tras de sí una estela de muerte y discapacidad… Ante este panorama, la única respuesta a nuestro alcance, más allá de lo que —ojalá– hagan las autoridades correspondientes, sería promover cambios sustanciales en la población (metas, ideales, ídolos) así como la promoción de valores (de verdad, no por decreto, ni sólo como “lema”). Y eso, definitivamente, sólo se puede hacer a través del arte y la cultura. Dejar al Estado sin presupuesto en este rubro, puede significar condenarlo a una debacle que, quién sabe qué tan reversible resultara».

Ramón Cuéllar Márquez, escritor ganador de algunos premios literarios y con libros publicados, el más reciente el ensayo «De varia estirpe»:

«Obviamente no estoy de acuerdo. Creo que ningún artista en su sano juicio piensa que eso está bien, y tampoco siento que la Federación esté haciendo lo mejor para la nación; es mentira que se vaya a ahorrar mucho dinero con esto. Invertirle a cultura es invertirle a la actividad humana y, obviamente, es una manera de que la población tenga acceso al conocimiento, a la lectura, a las artes visuales, al teatro, al cine, en fin, no necesariamente tiene que haber una ganancia monetaria, la ganancia es, digamos, en otros sentidos. La verdad es que sí molesta y lo único que uno piensa es que los políticos pues no les importa que la cultura sea recortada, sea quitada, del plano político gubernamental o de la estructura política de un sexenio. Esto es una clara respuesta de lo que es la cultura para ellos. No les interesa en lo más mínimo, creo que habrá muchos artistas que estarán protestando alrededor del país, yo creo que no hay que quedarnos callados, porque esto va afectar en muchos sentidos, porque esto no ayuda; además hay otros sectores del gobierno que no serán recortados ni un solo peso, no sé, pienso, en el sector militar, de seguridad, o que el presidente se recorte el sueldo, o los diputados o los senadores recortándose el sueldo, tan sólo el bono millonario que se dieron en diciembre, que no se ha aclarado y se lo dieron. Cultura por lo visto no está en sus ambiciones políticas y da mucho qué pensar. Sí enfurece; insisto en que no hay que quedarnos callados y que hay que alzar la voz».

Enoc Leaño, actor de cine, teatro y televisión, recientemente protagonizó a «Pancho Villa: se busca vivo o muerto»: 

Diez líneas es un muy acotado espacio para abarcar un tema que de fondo y forma es muy grande. Intentaré ser sintético: 1.- ¿Por qué la Federación hizo ese recorte tan radical?; 2.- Es necesario conocer las causas para corregir y evitar que vuelva a suceder; 3.- ¿Dónde están nuestros diputados federales?, este tema debería estar es sus agendas; 4.- Es prioritario contar con una persona o un equipo que trabaje en el cabildeo; 5.- Investigar , diseñar y formular nuevas formas de financiamiento y recaudación de fondos; 6.- Estimular proyectos de conversión; 7.- Convocar a los productores locales para sumar esfuerzos y voluntades generando sinergías más amplias; 8.- Generar proyectos interdisciplinarios; 9.- Proponer previo diseño al arte como una herramienta fundamental para la prevención del delito y la violencia en pos de una cultura de paz; y 10.- Elevar de instituto a Secretaría de Cultura.