Centenario de la Constitución Mexicana, nada nuevo bajo el sol

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Centenario de la Constitución Mexicana, ¿realmente hay algo qué festejar? Imágenes: Internet.

Ius et ratio

Por Arturo Rubio Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Estamos festejando el centenario de la Constitución Mexicana, nuestra Carta Magna, al tiempo que entramos de lleno a la fase irreversible de la consolidación del llamado Nuevo Sistema de Justicia Penal, garantista de corte adversarial, que tiene como objetivo central: el esclarecimiento de los hechos, proteger al inocente, procurar que el culpable no quede impune y que los daños causados por el delito se reparen. En la práctica, alcanzar los objetivos planteados sigue siendo una promesa.

Nuestra Constitución pretende ajustarse a los estándares internacionales más modernos al establecer el marco rector de los procesos penales. La pregunta obligada en este centenario está encaminada a descubrir qué tanto hemos avanzado, desde la primera constitución con vigencia en territorio nacional, publicada hace 205 años, en Cádiz.

Transcribimos el texto vigente en 1812 (ver al final del artículo). ¿Realmente hemos avanzado desde entonces?

En los juicios del orden criminal, la mayoría de los postulados incorporados mediante la reforma de junio de 2008, ya eran contemplados por la Constitución de Cádiz, y si bien el esquema proteccionista se reservaba para los españoles, con el surgimiento de la nación mexicana en nuestro texto constitucional ese proteccionismo se transfiere a los mexicanos, con las reservas de exclusión fáctica que llevaron a la segregación de los grupos étnicos mesoamericanos. Incluso hoy en día, ese nacionalismo de ultranza se refleja en el texto constitucional vigente, pues pese a la universalidad que se reconoce a los derechos humanos y sus garantías, nuestra carta magna aún habla de “extranjeros perniciosos” en su artículo 11, concepto que resulta anacrónico a la fecha.

Del texto que se transcribe de la Constitución de Cádiz, destaca la sencillez y precisión con que se prescriben aspectos normativos fundamentales que en nuestra constitución vigente incluyen extensos contenidos y articulados, empezando por el artículo 1º que establece el ámbito protector de la Constitución, pasando por el 14 y 16 que consagran garantías de legalidad, hasta llegar al artículo 20 que en sus tres apartados define los principios del proceso penal y establece los derechos de las víctimas, ofendidos y enjuiciables. Más que un texto fundamental, encontramos en su contenido y desarrollo un esquema propio de un ordenamiento secundario procesal.

Otro aspecto a destacar en el comparativo, es la responsabilidad de garante que se imponía al juzgador, en labores que nuestra carta magna en vigor ahora reparte a una gigantesca, costosa y muchas veces inútil maquinaria burocrática que pretende velar por los derechos fundamentales.

La responsabilidad de garante que en el esquema original correspondía al órgano administrador de justicia, hoy se ve repartida, repetida, difusa y confusa, entre los llamados “organismos constitucionales autónomos”, que si bien todos tienen un campo específico de actividad, de manera directa o indirecta, todos tienen injerencia en aspectos relevantes relacionados con los derechos fundamentales y el debido proceso. En ese listado destacan la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

Como nación organizada nos hemos preocupado más por crear institutos y organizaciones, que por desarrollar esquemas de aplicación y vigilancia de las normas esenciales.

Hace 205 años regía un texto sencillo, pragmático y preciso, cuya eficacia se perdía en marismas burocráticas de corrupción, componendas, favoritismo y discriminación.

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Hoy tenemos un texto constitucional que pretende ser garantista y de vanguardia, pero que con tantas reformas y adiciones presenta un contenido cada vez más extenso, estructuralmente desordenado, confuso en algunos aspectos, y en temas torales  hasta contradictorio. Tenemos una Constitución que proscribe en lo abstracto pero establece en concreto, figuras violatorias de derechos humanos, como la prisión preventiva oficiosa y el arraigo.

La corrupción, componendas, favoritismo y discriminación que imperaban hace dos siglos, siguen imperando hoy en día. Hace 200 años inspiraron una guerra libertaria, y hace un siglo gestaron una guerra revolucionaria. ¿Podremos superar el actual escollo sin una tercera contienda fratricida?

Celebramos el centenario de la Constitución Mexicana. Nada nuevo bajo el sol.

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA.

DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA EN LO CRIMINAL.

286.- Las leyes arreglarán la administración de justicia en lo criminal, de manera que el proceso sea formado con brevedad, y sin vicios, a fin de que los delitos sean prontamente castigados.

287.- Ningún español podrá ser preso sin que preceda información sumaria del hecho, por el que merezca según la ley ser castigado con pena corporal, y asimismo un mandamiento del juez por escrito, que se le notificará en el acto mismo de la prisión.

288.- Toda persona deberá obedecer estos mandamientos: cualquiera resistencia será reputada delito grave.

289.- Cuando hubiere resistencia o se temiere la fuga, se podrá usar de la fuerza para asegurar la persona.

290.- El arrestado, antes de ser puesto en prisión, será presentado al juez, siempre que no haya cosa que lo estorbe, para que le reciba declaración; mas si esto no pudiere verificarse, se le conducirá a la cárcel en calidad de detenido, y el juez le recibirá la declaración dentro de las veinticuatro horas.

291.- La declaración del arrestado será sin juramento, que a nadie ha de tomarse en materias criminales sobre hecho propio.

292.- En fraganti todo delincuente puede ser arrestado, y todos pueden arrestarle y conducirle a la presencia del juez: presentado o puesto en custodia, se procederá en todo, como se previene en los dos artículos precedentes.

293.- Si se resolviere que al arrestado se le ponga en la cárcel, o que permanezca en ella en calidad de preso, se proveerá auto motivado, y de él se entregará copia al alcaide, para que la inserte en el libro de presos, sin cuyo requisito no admitirá el alcalde a ningún preso en calidad de tal, bajo la más estrecha responsabilidad.

294.- Sólo se hará embargo de bienes cuando se proceda por delitos que lleven consigo responsabilidad pecuniaria, y en proporción a la cantidad a que ésta pueda extenderse.

295.- No será llevado a la cárcel el que de fiador en los casos en que la ley no prohíba expresamente que se admita la fianza.

296.- En cualquier estado de la causa que aparezca que no puede imponerse al preso pena corporal, se le pondrá en libertad, dando fianza.

297.- Se dispondrán las cárceles de manera que sirvan para asegurar y no para molestar a los presos: así el alcaide tendrá a éstos en buena custodia y separados los que el juez mande tener sin comunicación; pero nunca en calabozos subterráneos ni malsanos.

298.- La ley determinará la frecuencia con que ha de hacerse la visita de cárceles, y no habrá preso alguno que deje de presentarse a ella bajo ningún pretexto.

299.- El juez y el alcaide que faltaren a lo dispuesto en los artículos precedentes, serán castigados como reos de detención arbitraria, la que será comprendida como delito en el código criminal.

300.- Dentro de las veinticuatro horas se manifestará al tratado como reo la causa de su prisión, y el nombre de su acusador, si lo hubiere.

301.- Al tomar la confesión al tratado como reo, se le leerán íntegramente todos los documentos y las declaraciones de los testigos, con los nombres de éstos; y si por ellos no los conociere, se le darán cuantas noticias pida para venir en conocimiento de quiénes son.

302.- El proceso de allí en adelante será público en el modo y forma que determinen las leyes. 303.- No se usará nunca del tormento ni de los apremios.

304.- Tampoco se impondrá la pena de confiscación de bienes.

305.- Ninguna pena que se imponga, por cualquier delito que sea, ha de ser trascendental por término ninguno a la familia del que la sufre, sino que tendrá todo su efecto precisamente sobre el que la mereció.

306.- No podrá ser allanada la casa de ningún español, sino en los casos que determine la ley para el buen orden y seguridad del Estado.

307.- Si con el tiempo creyeren las Cortes que conviene haya distinción entre los jueces del hecho y del derecho, la establecerán en la forma que juzguen conducente.

308.- Si en circunstancias extraordinarias la seguridad del Estado exigiese, en toda la Monarquía o en parte de ella, la suspensión de algunas de las formalidades prescritas en este capítulo para el arresto de los delincuentes, podrán las Cortes decretarla por un tiempo determinado.

Cádiz, dieciocho de marzo del año mil ochocientos doce.

 




“La La Land”, un musical para revivir nuestros sueños

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Ryan Gosling y Emma Stone brillan en «La La Land». Fotos: Internet.

Kinetoscopio

Por Marco A. Hernández Maciel

Calificación: ***** Clásico imperdible.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). George Meliés lo supo antes que nadie: el cine es de las pocas oportunidades que tenemos de experimentar y vivir la magia. De darle sentido a nuestros sinsentidos, de hacer realidad lo que nuestro subconsciente nos muestra, de hacer palpables nuestros sueños e ideales. Y es ahí donde se engendra magistralmente el nuevo filme de Damien Chazelle, en los sueños y los soñadores, en la ciudad en las estrellas donde muchos quieren estar, algunos se atreven y muy pocos llegan.

Advertencia, La La Land es un musical. Un musical donde la gente canta y baila en coreografías excepcionales a la menor provocación. Y señalo la advertencia porque el musical es un género que divide opiniones entre el público y en muchas ocasiones le niegan la oportunidad al filme antes de verlo. “Ash, que oso con el tipo que va caminando solo en la noche y de la nada sabe bailar y cantar como un experto”. Sí, hay muchas escenas así, pero aquí yo pregunto, ¿es más real ver a un hombre en una armadura que vuela derrotando Aliens junto a un monstruo verde, o ver a un tipo cantando y bailando sin razón en alguna parada de autobús?

El musical es una disección profunda a los sentimientos, deseos e ideales de los personajes y ahí radica la grandeza de La La Land. Ryan Gosling y Emma Stone interpretan a dos soñadores sin remedio, esos que aún no han madurado y creen que pueden lograr lo que se proponen. En ese idilio con sus pretensiones, se conocen y donde las palabras no alcanzan, la música, la coreografía, el canto y las miradas nos transmiten todo lo que son, todo lo que sueñan, todo lo que tienen antes de que el mundo real llegue a poner las cosas en su lugar.

Ahora, nada de esto sería posible sin los elementos clave para que todo el engranaje funcione. Las interpretaciones de Emma Stone y Ryan Gosling son un deleite, la química se desborda en pantalla y aunque no son ni unos expertos bailarines, ni grandes cantantes, logran transmitir la sensibilidad necesaria para erizar la piel al prestarnos sus sueños e ideales.

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Por otro lado, la música de Justin Hurwitz es una portentosa obra por sí misma. Pasando por la música de big band, orquesta y desde luego el jazz, que sirve como eje central de la historia y sobre el cual descansa el sueño de revivir este género que se va muriendo ante las cajas de ritmo y los compases prefabricados. En ello, la historia de Damien Chazelle sigue la misma tónica de su anterior trabajo, Whiplash, donde la música jazz es un nirvana musical al que solo los locos –o soñadores obsesionados– pueden aspirar.

Y esa obsesión se refleja en toda la producción. Basta ver el plano-secuencia que abre la película para apreciar y disfrutar el detalle, cuidado, madurez y atrevimiento que el director ofrece en un golpe creativo recordando los filmes de antaño, cuando no había CGI y el ingenio no era aún sustituido por software y los múltiples ensayos por renderizaciones, pero que gracias al steady-cam y operadores de cámara que son artistas más que técnicos, nos regalan una secuencia que será clásica en la historia del cine; y Damien Chazelle a sus 32 años, un film para soñar de nuevo, cantar en la acera, bailar en la calle, disfrutar la vida y rescatar nuestros sentidos esclavizados por las redes sociales y el WhatsApp.

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La calificación de Kinetoscopio:

5 Estrellas: Clásico imperdible

4 Estrellas: Bien actuada, escrita y dirigida

3 Estrellas: Entretiene

2 Estrellas: Sólo si no tienes otra opción

1 Estrellas: Exige tu reembolso

0 Estrellas: No debería existir

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¡Cómo me da coraje tener que celebrar el Día de San Valentín!

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En el Día del Amor o Día de San Valentín lo que sobran son diseños de corazones y flores; ¿y qué onda con la autoestima? Imágenes: Internet.

Colaboración Especial

Por Rebeca Olachea

 

«Qué cosa es el amor, medio pariente del dolor, que a ti y a mí no nos tocó, que no ha sabido ni ha querido ni ha podido… Por eso no estás conmigo…» Canción «A nadie» de Liliana Felipe.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Ya estamos en febrero y en todos los locales comerciales hay colgados corazones rojos con la famosa frase I LOVE YOU y cupidos disparando con su arco. Se acerca obviamente, sin poder evitarlo, el Día del Amor y la Amistad. Dejémoslo en Día del Amor, que con ello muchas personas sufren al no tener con quien “celebrar” tan popular fecha.

Recuerdo a ciertas amistades que en nuestros años tiernos sufrían por no tener novi@ para el 14 de febrero. Un día más de 24 horas seguidas no tiene nada de extraordinario, pero la astuta mercadotecnia nos ha hecho creer que ese día hay que celebrar el amor y logra que el estrés llegue  hasta a la mente de los más escépticos.

¿Usted celebrará el Día del San Valentín? Por más que le busqué el significado a ese día es sin pensarle mucho, sólo un invento. Que si se asimiló de otras culturas o que si San Valentín es el patrono de los enamorados. !Qué más da! Lo cierto es que en estos tiempos modernos consigue que en el mes de febrero haya motivos para comprar cosas que no necesitamos. Pero hablemos de AMOR. Por ejemplo, el amor de las parejas, ese que diario vemos en las telenovelas donde todo es sufrimiento y al final todo es felicidad, que nos quieren hacer creer como el correcto, el que logra que muchas personas se casen y se reproduzcan, ese amor es una fantasía. Así como lo leen.

Según el Diccionario de la Lengua Española el AMOR es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Por lo que cualquiera pensaría que el amor sólo se logra cuando estamos “emparejados” con otro que nos corresponde de igual forma. Más no hay que confundir amor con deseo sexual, cuentas que saldar, necesidad de compañía, hasta con hambre (por aquello de “mariposas en el estómago”). El amor no está unido al sexo, porque podemos tener sexo sin amor. El sexo es algo físico y el AMOR es algo psíquico, físico y hasta espiritual.

En las civilizaciones antiguas no era necesario casarse para crear una familia o tener relaciones sexuales, pero cuando se dieron cuenta que convenía económicamente formarnos a todos de dos en dos fue cuando surgió la necesidad de que tuviéramos un contrato, dígase en palabras coloquiales: un matrimonio.

Esa fórmula ya no funciona en la actualidad. Los datos son otros: el enamoramiento inicial de la pareja dura tres meses, en los cuales el estado en que se encuentra el cerebro del enamorado se asemeja a la locura. De acuerdo con el neurofisiólogo, Eduardo Calixto González, el amor es un proceso transitorio, conductual y neuroquímico que dura sólo tres años. O sea, que en conclusión y a decir de la ciencia el amor dura tres años con tres meses. Después de ese tiempo lo que logra que perduren las relaciones sentimentales ya no es química sino que se vuelve más económica la cuestión: las deudas de casa o carro, los hijos, la comodidad; hace que continúen juntos en una relación en muchas ocasiones ya sin amor.

Nuestro bello estado es uno de los que cuenta con la mayor proporción de divorcios y alto índice de suicidios entre adolescentes. ¿Cree usted que esto no está profundamente relacionado con el amor?

¿Usted ve amor en las personas a su alrededor? Acaso hay amor en una mesa donde los hijos tienen la nariz pegada a unatablet, los padres al celular y nadie habla entre ellos. Acaso hay amor en los embarazos adolescentes,  en la violencia al manejar, en la educación cada día más escasa. Ahí no hay amor. Hay muchos sentimientos, pero no amor.

El amor debe iniciar con el amor a uno mismo. Con la autoestima. Si me acepto, voy a poder relacionarme sentimentalmente con el otro. Para  Nathaniel Branden, la autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para sus requerimientos. Consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, en afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. Es el sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos.

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Entonces, ¿qué cosa es el amor? Es aquello que primeramente, antes que nada, es lo que debemos de sentir por nosotros mismos. Mirarnos en el espejo y decirnos todos los días que nos aceptamos, que nos queremos, que perdonamos nuestros errores. Así y sólo así podremos entonces buscar una pareja a quien amar. Cuando podamos voltear a ver al otro sin buscar el amor y la seguridad que yo mismo me puedo proporcionar, entonces nuestras relaciones serán más sólidas y duraderas.

Regalar un globo o unas flores el 14 de febrero es un buen detalle, sin embargo hay que tener el propósito de regalarnos a nosotros mismos un chocolate y una cartita hablando de lo lindos que somos, de lo mucho que valemos y de todo el cariño que podemos ofrecer a los demás. Cuando el amor irradie desde nosotros hacia el otro entonces, eso es el amor.

Pueden querernos la familia, la pareja y los amigos, y a pesar de ello no quererse uno mismo. La autoestima es una experiencia íntima; habita en el alma. Es lo que yo pienso y siento respecto a mí mismo, no lo que otra persona piensa o siente respecto a mí.

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Por eso, este Día del Amor y la Amistad cantemos todas esas canciones cursis donde dicen que el amor depende de que otro nos ame. Cantémoslas conscientes de que no es cierto. De que amarnos nosotros mismos es el primer paso. Hagámoslo todos los días frente al espejo por las mañanas y a lo largo de toda la jornada. Solos y con gente alrededor. El Día de San Valentín y todos los días del año regálese un TE AMO a usted mismo.




¿Qué son las parafilias?

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Voyeurismo. Obra de Seth Amstrong.

Sexo + Psique

Por Yaroslabi Bañuelos Ceseña

 

«Llamamos perversa a una práctica sexual cuando se ha renunciado a la meta de la reproducción y se persigue la ganancia del placer como meta autónoma.» Sigmund Freud.

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Antes de 1987 el término «perversión» fue muy utilizado por la psiquiatría y la psicología para referirse a aquellos comportamientos sexuales que no tenían la reproducción como su objetivo principal o que se desviaban de la normalidad sexual predominante en la época. La homosexualidad y la masturbación, por ejemplo, fueron consideradas como perversiones sexuales. Después del mencionado año, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) eliminó del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) el término “perversión” y lo sustituyo por el de parafilia. En la segunda versión de este manual (DSM-II), publicada en 1973, ya se había eliminado la homosexualidad como categoría diagnóstica de la sección de “desviaciones sexuales”. Esto sucedió por la presión de numerosas manifestaciones de la comunidad gay, las cuales se llevaron a cabo en Estados Unidos desde 1969. Las protestas lideradas por el “Frente de Liberación Homosexual” eran dirigidas hacia los psiquiatras de la APA, quienes se habían basado en teorías psicológicas, sin evidencia científica, para incluir la homosexualidad en la clasificación de los trastornos mentales.

Hoy en día, las parafilias se definen como el conjunto de fantasías sexuales en las que la excitación y la fuente de placer no se encuentran en el coito, sino en alguna otra actividad u objeto, los cuales se engloban en 3 tipos:

1) Objetos no humanos (ejemplo: el  fetichismo).

2) El sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja (sadismo, masoquismo, etcétera)

3) Niños u otras personas que no consienten (pedofilia o exhibicionismo).

El gusto y la inclinación por determinados juegos sexuales, fantasías eróticas o comportamientos poco convencionales durante el sexo, no implica que se trate de una parafila, ya que para que una práctica sexual sea considerada como tal, debe mostrar ciertas características como: alcanzar el orgasmo únicamente a partir de dicha práctica sexual atípica; presentarse por un periodo prolongado de tiempo (se consideran al menos seis meses); asimismo, el comportamiento sexual debe de causar un deterioro significativo en áreas importantes de la vida de la persona.

La «Guía para el Diagnóstico Clínico» de James Morrison nos dice: “Las parafilias incluyen distintos comportamientos sexuales que la mayor parte de la gente rechaza por resultarles desagradables, inusuales o anormales: implican algo distinto al sexo genital con un adulto normal que da su consentimiento. Un trastorno parafílico se diagnostica cuando una persona percibe tensión o disfunción como consecuencia de un comportamiento de este tipo”.

Por lo que se puede concluir que una parafilia está muy distante de lo que puede ser el erotismo o sensualidad; es un comportamiento insano, destructivo e incontrolable que conlleva un profundo malestar psicológico. Un claro ejemplo de la capacidad destructiva de las parafilias, es la pedofilia, en donde el daño a la integridad física y psicológica de otros es totalmente brutal.

Parafilias más frecuentes

  • Exhibicionismo: Exposición deliberada y compulsiva de los genitales en público para alcanzar satisfacción sexual mediante la reacción de la víctima.
  • Fetichismo: Obtención del disfrute sexual a partir de objetos inanimados (zapatillas) o zonas del cuerpo (pies).
  • Frotteurismo: Gusto y excitación por frotar los genitales contra el cuerpo de otra persona en sitios muy concurridos sin que la víctima se percate, por ejemplo en un vagón del metro.
  • Sadomasoquismo: Búsqueda de placer mediante la agresión y dominio (sadismo). Obtención del placer mediante la sumisión, al ser maltratado y dominado (masoquismo).
  • Vouyerismo: Consiste en obtener placer mirando los genitales y las actividades sexuales de otras personas.
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    Imagen: Internet.

  • Zoofilia: Fantasías y prácticas sexuales con animales.
  • Necrofilia: Excitación con cadáveres.

Las más extrañas

  • Androidismo: Excitación provocada por robots con apariencia humana.
  • Apotemnofilia: Tener fantasías sexuales sobre la pérdida de un miembro del propio cuerpo.
  • Aracnofilia: Excitación provocada por arañas.
  • Homilofilia: Excitación por discursos o sermones religiosos.
  • Capnolagnia: Excitación por observar a una persona fumando.
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    Imagen: Internet.

  • Emetofilia: Excitación por el vómito.
  • Formicofilia: Obtener placer sexual mediante el picoteo de las hormigas.

Es importante señalar que cada persona vive su sexualidad de acuerdo a sus experiencias, aprendizajes y motivaciones, esto hace que en el sexo los gustos sean complejos y muy diversos, pero también hay que tener en cuenta que si ese “gusto” se convierte en la única forma de alcanzar el máximo placer, causando ansiedad o estrés a quien lo vive, entonces considerarlo un problema sería una opción.

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«La mujer ladrillo», la nueva novela de Eduardo Rojas Rebolledo

 

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«La mujer ladrillo», novela del escritor sudcaliforniano Eduardo Rojas Rebolledo. Fotos: Internet.

El librero

Por Ramón Cuéllar Márquez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Las relaciones humanas son difíciles, universos encontrados, confrontados, que tratan de interactuar desde la personalidad, el carácter y el sentido individual de la vida. Todos somos eso. Cada uno de nosotros somos un intenso debate cotidiano por la supervivencia y el entendimiento de las cosas, que incluye la interrelación con nuestra especie. Cosa, repito, nada fácil.

Al vivir colectivamente, tenemos que convivir. Esa convivencia nos marca pautas, patrones de conducta, modelos a seguir para poder encajar lo más posible. No nos gusta ser diferentes y mucho menos que nos juzguen por eso. Rechazamos todo aquello que no se apegue a la norma social, que a veces se difunde machaconamente por los medios masivos de comunicación, en especial la publicidad comercial o la propaganda política. Pero lo cierto es que somos diferentes nos guste o no. El truco está en aceptarlo dentro y fuera de nosotros, así no habría tanto conflicto. Digo. Cada uno de nosotros carga en su historial genético y de vida los elementos que nos distancian de otro individuo. Claro, también hay puntos de alianza, puntos de coincidencia (y quizá ésos son a los que queremos aferrarnos con desesperación para no sentirnos solos o diferentes).

Recientemente estuvo en La Paz el escritor sudcaliforniano Eduardo Rojas Rebolledo para presentar su más reciente libro, La mujer ladrillo (publicada por el Fondo de Cultura Económica), cuya lectura nos ofrece un buen número de alternativas para ver la realidad. Alguna vez le dije a una amiga escritora que soñaba con escribir el libro más bello del mundo, o al menos que tuviera ese cariz, pero una vez que leí La mujer ladrillo creo que tendré que desistir de tal pretensión. ¿Por qué? Porque esta mujer ladrillo nos sumerge en un mundo totalmente maravilloso, que trastoca la realidad y nos pone de frente con lo disímil, con lo desconocido. El estilo, el lenguaje que utiliza Rojas Rebolledo nos guía de la mano con la emoción de enterarnos de un personaje entrañable y al mismo tiempo doloroso, una mujer que es capaz de despertarnos la sonrisa y también la compasión, en un sentido inteligente y muy humano.

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Eduardo Rojas Rebolledo. Fotos: Cortesía.

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De seguro otras lecturas, más académicas, podrán encontrarle reflejos o rescoldos de los grandes mitos de la humanidad, que son en esencia la respuesta a lo que el medio social provoca. Los mitos eran un modo de explicar el contexto y los temores de saberse conscientes. Pero Milagro, la mujer ladrillo, es un ser enclavado en su individualidad, con una naturaleza más sujeta a su cuerpo (nació sin piernas ni brazos) que a lo que pudiera resultar de ella como producto de las relaciones humanas. Son los personajes los que giran alrededor de Milagro y nosotros como lectores incluidos; Milagro gira sobre sí misma como un planeta lleno de vida, que orbita su sistema en silencio, pero que no deja indemnes a los demás, que sacude y los deja con las sensaciones a flor de piel. Milagro no sólo es un ladrillo libre de una pared, es una ficha de dominó capaz de transformarlo todo.

Eduardo Rojas Rebolledo ha sido responsable de crear desde la realidad de muchos este pequeño cosmos que nos habla de una mujer que fue abandonada del afecto de la madre, pero no del padre, con quien logra establecer un profundo vínculo que va más allá del amor: es la comprensión de lo que significan vida y muerte. El lenguaje con el que fue erigido este relato viene no sólo desde el oficio de un escritor con experiencia, sino también desde la ternura, desde la entraña misma del desgarramiento.

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He escuchado a algunos lectores decir que gracias a este libro son capaces de entender a una persona con las características de Milagro. No quiero referirme a eufemismos políticos, médicos, no-discriminatorios —etiquetantes—, porque eso encierra en un concepto lo que erróneamente tratan de definir algunos grupos sociales. Una persona es una persona y punto. No hay que ser políticamente correctos para saberlo. Milagro sólo es una mujer, pero el relato de su vida nos pone de facto en lo que sucede día a día con personas que tienen otras maneras de ser. La mujer ladrillo es un libro que forma parte del escritor, sus demonios y fantasmas, pero inclusive su lucidez y sensibilidad. No me cabe duda, Milagro, es un milagro literario que despierta nuestras fibras interiores y nos invita a reflexionar más allá de nuestros conformistas, prejuiciosos modos de ver la vida.

Ahora bien, al leer nos queda una sensación de haber recorrido un libro de poemas enlazados, unas prosas llenas de palabras sorprendentes que nos arman la visión de un pueblo, de una familia, que puede estar en cualquier sitio de Baja California Sur. No hay forma de ubicarlo en algún género. Dice el poeta Rafael Márquez Meza que inauguró el género no-género. Quizá por eso La mujer ladrillo no sólo es diferente como personaje, sino también el universo en que se ubica. Por donde se le vea, este libro de Eduardo Rojas Rebolledo es luz ante el embate de la literatura inmediatista, oportunista (libros de temporada). Una brisa ante la violencia impuesta que nos agobia y que ya se trasladó al comercio de la literatura. Milagro, entre sus lectores, ya hizo lo suyo.

*Eduardo Rojas Rebolledo, La mujer ladrillo, México, Fondo de Cultura Económica, 2016, 122 páginas.