Molotov en el Carnaval La Paz. Chavorrucos y millennials ¡juntos!

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Se portaron como unas divas con los reporteros, al no acceder a ofrecer una rueda de prensa; sin embargo, al menos cumplieron con tocar algunas de sus rolas más clásicas que, de forma preocupante, pasada una hora del concierto ¡parecían no llegar! La noche de este viernes, Molotov se presentó en el Carnaval La Paz 2018 y fue un punto de encuentro entre chavorrucos y millennials. Los primeros, quizá hasta con dolor de espalda de tanto esperar —algunos, cargando a sus niños en los brazos—, y los segundos ni sabrían quién diablos fue Zabludovsky, pero les valió madre y echaron slam con Que no te haga bobo, Jacobo.

Desde temprano, Comunicación Social del Ayuntamiento de La Paz nos hizo saber a los reporteros que la banda no iba a realizar una rueda de prensa, como usualmente lo hacen los artistas —por lo regular, a un lado del camerino una hora antes del concierto. A pesar de ser una banda consentida que se esperó el año pasado —como se recordará, en su lugar entró al quite El Tri—, esta vez no hubo chance de preguntar nada. ¿Hartos de preguntas de política? Quién sabe, pero sus letras —hay que admitir—, no han pasado de moda y de polaca debía preguntarse. Yo me quedé con ganas de preguntarles si realmente escuchaban a José José, ahora que se sabe muy delicado de salud, o participaron en aquel legendario tributo sólo por sumarse a ese discazo que resultó —y sigue siendo— la mamá de todos los tributos.

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Poco antes de las 10 de la noche los anunciaron. Llegué barridito, y rápido, pues en las cuadras cercanas al kiosko no se abarrotó la gente. Fue fácil colarse casi hasta el frente. Ni bien empezaba el espectáculo cuando me llegó un hilito de mota que se fue convirtiendo en bufanda cuando llegó el Frijolero; el olor a tabaco y cerveza hizo otro tanto en el ambiente, y el sudor que desprendió la raza que pasadas las 11 de la noche se aventaban al ruedo. No faltó la muchachita con cara de espanto ante el slam: lo sentimos, pero no era un concierto de Anahí; en estos casos no queda más que sujetarse bien y usar los codos como escudo.

En general, vimos a un Molotov un poco cansado. No se puede negar que su música es energía pura, pero suponemos que debe ser agotador dos décadas de gritar sus rimas. Casi no se les entendía —el volumen de sus micrófonos eran ahogados por los de la batería, guitarra y bajos—, aunque en ocasiones, no hacía falta, pues hay canciones que ya sabemos de memoria. Eso sí, los instrumentos reventaron el aire y su ritmo es potente. Tal vez tuvieron sus aires de diva, pero, ¡bueno, es Molotov!

Tras una hora y una pausa un tanto larga y sospechosa, no entraban en sus temas gloriosos. Ni una sola rolita de ¿Dónde jugarán las niñas? ¿Qué? ¿Ya están muy aburridos de tocarlas? Pero fueron apareciendo. Un momento cumbre fue corear el Gimme the power a todo pulmón. Porque somos más, jalamos más parejo / Porque estar siguiendo a una bola de pendejos / Que nos llevan por donde les conviene / Y es nuestro sudor lo que los mantiene / Los mantiene comiendo pan caliente / Ese pan, es el pan de nuestra gente… Un himno a la política mexicana podrida de corrupción que sigue vigente. Fue una versión desangelada, pero no importó, igual la cantamos por catarsis: estamos en pleno tiempo de ver la insaciable hambre de poder.

Molotov cantó por hora y media, y abarcó prácticamente toda su discografía, desde la potente Mátate tete de su primer álbum hasta Lagunas mentales de su Agua maldita. No podía faltar el clásico Chinga tu madre, y sí, Todos chingamos igual; y ante el grito de ¡Puto, puto! de los paceños que se escuchó desde antes de su concierto, fueron complacientes, y sí, fue un putear a todo dar.

Según el taxista que me trajo de vuelta, hizo frío un ratito, pero yo no me di cuenta. Le conté del concierto de Molotov y que estaba rodeado de gente y yo todo el tiempo tuve calor. Calor del baile de los millennials que los chavorrucos observamos lejos y con cierta nostalgia; y queda un buen sabor de boca de que esta enorme banda nos junto esta noche del viernes en el Carnaval La Paz. No sé ni cómo no fumé en todo el concierto, aunque como dije líneas arriba, me llegaron olores de todo tipo de sustancias. Así siendo casi las 2 de la mañana, terminando este texto, debo admitir que en esta nota los errores han sido míos, y los aciertos, del teclado…

20 Años rayándosela a todo el mundo

Molotov está conformada por «Micky» Huidobro, Ismael «Tito» Fuentes, Paco Ayala y Randy Ebright. En 1997, publicaron su ópera prima, ¿Dónde jugarán las niñas?, de manera que el año pasado cumplió 20 años. Desde sus inicios, la banda de rock mexicana se caracterizó por la controversia, como la portada de ese primer disco —la foto de las piernas de una colegiala con los calzones hasta abajo, que por cierto, se dejó ver en el concierto (la foto, no la colegiala)—, razón por la que fue censurado; o lo irreverente de sus letras, con una franca crítica política, aderezado con las groserías y vulgaridades que pocos han cantado con tanto ingenio. Hasta la fecha, ¿Dónde jugarán las niñas? puede considerarse uno de los mejores discos de la historia del rock mexicano.




¿Conoces la leyenda del fantasma de la novia que se dejó ver en el Carnaval?

FOTO: Modesto Peralta Delgado.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). A mediados del siglo pasado, cuando las fiestas del carnaval aún se celebraban en el Jardín Velasco, frente del antiguo Palacio de Gobierno en La Paz, entre risas, cascarones, confetis y música, surgió esta leyenda.

Una noche de carnaval, el joven taxista Manuel Salvador Villalobos, se encontraba bailando alegremente hasta la madrugada; cuando sintió hambre fue a comer menudo al restaurante «La preferida», atendido por doña Panchita Díaz de Espíndola. En ese lugar, un hombre le pidió que lo llevara al «mirador» que se encontraba en lo que hoy conocemos como «Colina de la Cruz«.

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Cuando venía de regreso, en una esquina casi a la altura del panteón, le hizo la parada una esbelta mujer, cubierta de ropajes negros, quien se cubría el rostro con un rebozo del mismo color. La mujer le entregó al taxista un papel que supuestamente decía «Lléveme a la calle Legaspy con Aquiles Serdán, cerca de la escuela 27…»

Durante el trayecto, el taxista intento ver el rostro de la mujer, pero sólo alcanzaba a ver sus ojos llenos de tristeza, y al llegar al lugar, que se trataba de una vieja casa de ladrillo, la mujer con señas le dijo al hombre que lo esperara. La extraña mujer tardo poco más de 30 minutos en salir, sin embargo, para sorpresa del taxista, la mujer al regresar había dejado sus ropas negras y ahora llegaba vestida con un vestido de novia; su velo cubría su rostro y arrastraba una larga cola; se cuenta que al subir al taxi, éste se llenó a un exquisito olor a flores.

La joven le pidió que la llevara de vuelta a donde la había recogido, pero al acercarse al Panteón pidió bajarse enfrente de las puertas del mismo, y le entregó otra nota al conductor donde decía «Cóbrele por favor el servicio a mi padre, llévele esta nota». Y, rápidamente, se metió corriendo al panteón.

Cansado el conductor, pensó en ir a cobrar la mañana siguiente. Cuando entregó la nota en la dirección indicada, el señor no podía creer lo que decía la nota: «No puede ser, es la letra y firma de mi hija Carmen», dijo. El chofer les explicó el servicio que le había dado a la muchacha y cómo se había cambiado de vestido negro a un vestido de novia. Al escuchar esto, la esposa del señor entróa la casa, y salió gritando «El vestido de novia no está en el ropero, mi hija Carmen vino por él».

El taxista no comprendía que pasaba. El señor le explicó, con voz entrecortada y triste, que su hija había muerto hace apenas 15 días. Su hija había estado a punto de casarse, pero su novio la plantó, y ella no soportó ese dolor y se suicidó. El taxista asombrado y aterrado, no podía creer todo lo que había vivido esa noche de carnaval.

Esta historia ha sido retomada de Mitos, leyendas y tradiciones sudcalifornianas, de Leonardo Reyes Silva.

Carnaval de La Paz

Las fiestas carnestolendas son una tradicional festividad realizada entre febrero y marzo en diferentes partes del mundo, y La Paz no podía ser la excepción. Es una fiesta llena de color, música, diversión y convivencia entre los habitantes de la ciudad. Disfraces, presentaciones culturales y artistas hacen que esta fiesta se llene de motivos para acudir a ella.

FOTO: Cortesía.

La coronación de la Reina, el Rey Feo —ahora Rey de la Alegría— y la Quema del Mal Humor son tradiciones que se conservan desde 1904, cuando estas fiestas se realizaban en el Jardín Velasco y en el Teatro Juárez. Actualmente, esta celebración se ha mudado al malecón costero debido a que la ciudad ha crecido demasiado y éstos lugares no serían suficientes para una cantidad tan grande de personas que cada año ha crecido, para disfrutar de esta tradición paceña.




¿Qué anuncian las luces de San Telmo y los meteoritos que se han visto en BCS?

FOTOS: Internet.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Baja California Sur siempre se ha caracterizado por cielos despejados y claros por el día, y noches estrelladas y luminosas; estamos acostumbrados a fenómenos astronómicos como eclipses, así como a la observación de estrellas, planetas y muchas cosas más. Y una de nuestras leyendas en ese ‘campo celestial’ es lo que hasta la fecha se denomina como las luces de San Telmo, que proviene de El fuego de San Telmo, la manifestación de fuego en barcos que los marineros consideraban de mala suerte por predecir sucesos catastróficos.

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Aunque la ciencia ya ha explicado de manera acertada el fenómeno de las luces de San Telmo —nombre al que hacían referencias los marineros por tratarse de su santo patrono—, y que además afecta no sólo a barcos sino también aviones, en nuestra herencia popular sudcaliforniana nos queda la sensación de que se trata de un fuego que viene a advertirnos de peligros, apareciendo especialmente durante tormentas eléctricas y huracanes.

Caídos del cielo

Muchas personas en el campo de la ufología —ciencia que se encarga del estudio de Objetos Voladores No Identificados, es decir, OVNIS—, afirman que la aparición de ciertos fenómenos astrológicos también predice eventos relevantes en la humanidad, asegurando que incluso durante ellos se pueden observar OVNIS, por ejemplo, durante el eclipse total de sol de 1991, un acontecimiento único e irrepetible que siempre vivirá en la memoria de los sudcalifornianos. Los ufólogos afirman que a partir de esa fecha se vivió un auge en los avistamientos de OVNIS en todo México.

Fenómenos más comunes, pero no menos impresionantes, son los meteoritos y bólidos que surcan el cielo. Un bólido es un objeto sólido que produce una luz muy evidente y generalmente es mejor apreciado, y el meteorito sólo es un fragmento de otro objeto más grande. Muchas veces, los segundos, por su carácter impresionante, también son considerados portadores de mensajes ocultos, pero en realidad dejan beneficios a la ciencia, pues sus restos son muy importantes para el estudio del espacio y organismos ajenos a la tierra.

Un bólido impresionante del que fue testigo La Paz, BCS, fue el que cayó el día 28 diciembre de 1873, y que apareció publicado en el periódico “La Baja California» el 17 de Enero de 1874 —documento que se encuentra en el Archivo Histórico «Pablo L. Martínez». A pesar de haber sido visto por muchas personas —supuestamente— nunca se encontró el lugar de impacto y no hubo evidencias, incluso en el periódico se daba una recompensa a quien indicara el lugar donde cayó el objeto; muchos aseguraron que cayó en las afueras de la ciudad, y otros que fue a dar al mar.

FOTO: Archivo Histórico.

¿Cuál es la relevancia de este suceso? Que se sumó a la información que vino poco tiempo después, sobre estudios de eventos astronómicos. 1874 fue un año intenso en astronomía, debido especialmente al tránsito de Venus ocurrido el 9 de diciembre de ese año. Vinieron a la entonces Baja California varios científicos para estudiar el fenómeno; aunque no es un evento tan poco común, lo importante de éste en particular fue que la tecnología e instrumentos de medición de la época hicieron posible que fuera el mejor estudiado de su tiempo.  El tránsito de Venus es un evento astronómico que sucede cuando este planeta pasa entre el Sol y la Tierra, un hecho similar a los eclipses causados por la Luna, sin embargo, la distancia y el tamaño aparente de Venus hacen que este sólo pueda verse como un pequeño punto negro que atraviesa la cara visible del Sol durante un tiempo de entre 5 y 8 horas. Los tránsitos más recientes ocurrieron el 2004 y el 2012, y se prevé que el próximo sea en el año 2117.

Ese mismo año se registraron eventos con objetos extraños por los cielos, por ejemplo, el evento relatado en el libro Astrología del fenómeno Ovni de Boris Cristoff, donde se menciona que el 9 de julio de 1874, en un evento llamado La batalla de las nubes los habitantes de un poblado cerca de Pittsburgh, Pensilvania, llamado Saw Mill, observaron un extraño fenómeno cuando dos nubes de un color negro intenso y peculiar forma se fueron acercando entre sí, como si fueran a luchar, comenzando a intercambiar impresionantes y violentos rayos. Cuando finalmente hicieron colisión dejaron caer torrentes de agua que provocaron la muerte de más de 150 personas.

En otro fenómeno similar el mismo año, pero en México, y quizás uno de los avistamientos más conocidos en su tipo, fue el que sucedió en Oaxaca el 6 de julio. Los habitantes observaron un objeto de forma de trompeta sobre los cielos por más de cinco minutos; el evento ha sido respaldado por periódicos y revistas de la época no solo nacionales sino extranjeros. Cabe mencionar que en la misma fecha también se observó un pequeño cometa, hecho que también está documentado.

En el fuerte temblor que se sintió en 1995 en Baja California Sur, muchos aseguran haber visto una bola de fuego caer minutos antes de sentirse los fuertes temblores. Y hace tan solo cinco años —en 2013—, se sintió como las viviendas de muchos hogares de La Paz se cimbraron con la caída del bólido; hubo gente que aseguró verlo caer en las inmediaciones de El Centenario. Quizás lo más extraño de este suceso fue el movimiento policial y militar que se dio para la búsqueda del mismo, los cuales descartaron que se tratara de un meteorito, a pesar de haberse registrado un ligero movimiento sísmico.

Meses después se publicó una nota donde se decía que el fenómeno había sido a causa de un fragmento del cometa Halley. Entonces ¿porqué las autoridades lo negaron? ¿No pudieron identificar el fenómeno? ¿O, quizá, estaban ocultando otra cosa?




Un gringo que encontró su ‘sueño americano’ en Los Cabos

FOTOS: Internet.

Colaboración Especial

Por Leónidas Alfaro Bedolla

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). El pasado jueves 11 de enero asistí a la presentación del libro Un sueño cabeño (Fondo Editorial Universitario, diciembre 2017). Lo primero que jaló mi atención es que el autor fuera un norteamericano, porque escribir un libro relativo a un lugar, casi siempre obedece, de alguna forma, a un sentimiento de agradecimiento. Y esta vez no fue la excepción. Me pregunté si un gringo ¿amaría de verdad a esta tierra mexicana?

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Mateo, como le nombran sus amigos, ha escrito esta obra en verdad extraordinaria, en la cual expresa vivencias que la nostalgia revive a cada instante; no es un hombre que esté recluido pensando únicamente en el pasado, ¡para nada!, es un señor que está entregado a tareas muy importantes, no nada más como empresario hotelero sino también como activista social que por cerca de 50 años ha emprendido; lo ha realizado, según se avizora en su libro, con más amor y coraje que muchos mexicanos. Sus causas han sido el ambiente ecológico de su suelo cabeño. Ha luchado por la Sierra de la Laguna, la ha defendido contra las empresas mineras que pretenden socavarla; por las playas cabeñas, para que no sean cerradas a los lugareños; y por el estero josefino y contra la contaminación que el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Los Cabos (OOMSAPA) le está provocando de manera permanente. Esto es lo que más impacta en esta narrativa de Mateo.

Pudiera seguir lanzando lo que parecería una escalada de elogios, pero no es así, porque en realidad al señor Parr, no los necesita. Lo escuché, por cierto muy brevemente, durante la presentación de su obra. Se concretó a dar las gracias a los asistentes, a los presentadores del libro y las autoridades. Narró de cuando a la edad de 16 años, en 1953, llegó a La Paz en compañía de su padre, el señor Williams Mathew Parr Corbett, más conocido por sus amigos como: Bud,  quien en compañía de su amigo Abelardo Rodríguez edificaron el primer hotel “Las Cruces”. Inmediatamente se trasladaron a Los Cabos donde construyeron el Hotel “Los Cabos”. Una anécdota: cuando en 1990 presentó, en compañía de varios defensores del bien común, una iniciativa de ley en el Congreso del Estado, curioso resultó que cuando preguntó a los diputados asistentes que si ya habían leído la ponencia, la respuesta fue un silencio total. Normal, ¿no?

El contenido del libro es toda una cátedra de lo que se debe hacer para conservar la riqueza del Estado, en particular de Los Cabos. Alguien comentó que esta obra debía ser anexada en las bibliotecas de las universidades para que sea estudiada, analizada por todos los ciudadanos. Otro dijo que la obra debe ser leída, aprendida y llevada en la mente para defender con conocimientos a este destino turístico, otrora paraíso, que está quedando pelón y en unas cuantas manos.

En relación al uso de las playas, lo refiere en el tema “Bien común” (pág. 70): Como ejemplo, a nivel local, el proceso de exclusión de los habitantes de Los Cabos al goce de las playas, que con argumentos a favor de promocionar el bien común exclusivamente para el turismo extranjero, se excluye a los lugareños, para poder vender el goce de estos espacios a quienes están en condiciones de pagar por ellos, no obstante que la Constitución Mexicana define a estas playas como “Bienes Comunes” como propiedad de la nación.

La noche fue de Mateo, estaba feliz, no miento cuando digo que le escuche decir: ¡Los amo! Fue una expresión que le nació del corazón, cuando hubo varios que tomaron la palabra para agradecerle el valioso apoyo por las causas comunes; le reconocieron que siendo un empresario muy ocupado se desprenda para luchar a favor de la gente cabeña, que para él son todos los que viven aquí, o sea, que no importa de dónde hayan llegado sino por el hecho de estar aquí, tienen la obligación moral de unirse para defender lo que es de ellos: los servicios públicos, las calles, las plazas, las playas, el desierto, las montañas, la poca agua dulce y el mismo mar que les rodea.

El índice del contenido del libro es el siguiente: Presentación, Introducción, La madre de la humanidad y nuestro origen, Soy el estero, El orden, su importancia, La celebración del segundo pan, Preguntaron a Jesucristo: ¿Cuál es el mandamiento más grande en la ley? El hombre que mostró al mundo la belleza sudcaliforniana, La búsqueda del hombre, La cultura ultrajada de los Cabeños y cómo la podemos proteger, ¡¡Las playas son sagradas!! En defensa de nuestro indios californios y de su legado, El sueño americano, El bien común, Defensa de los bienes comunes, nueva perspectiva la gestión pública y Lo que hace la valentía es la respuesta que tengamos en horas de peligro.

Cada uno de esos temas, entendí: son un reclamo a nuestra sociedad y autoridades, que, viniendo de un hombre que no nació en nuestro suelo, lo ubica como un ciudadano del mundo preocupado porque este sea mejor.

La presentación del libro fue en el patio del Ayuntamiento de Los Cabos en San José, estuvo como moderador Valentín Castro Burgoin, quien además es el editor del libro. Los comentaristas fueron la escritora Lourdes Anguiano y Rogelio Ortega Geraldo. Como puedes ver, Mateo, no te conozco, pero sí te reconozco.

*“Las elecciones ya vienen, hay que votar de volada, hay que votar contra el PRI o nos lleva la…” Gobernador Quirino Ordaz Coppel, no bajaremos la guardia, le exigimos: ¡JUSTICIA! ¡JUSTICIA! ¡JUSTICIA! Para nuestro compañero y amigo JAVIER VALDES CÁRDENAS. *Estrofa de la Las Elecciones, canción de José de Molina.




Artistas sonorenses cantaron ópera en Todos Santos: FAOT 2018

FOTOS: Modesto Peralta Delgado (Portada) / ISC (Interior).

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Las noches de este miércoles 24 y jueves 25 de enero se presentó el Festival «Alfonso Ortiz Tirado» (FAOT) en el teatro «Gral. Manuel Márquez de León» en Todos Santos, al sur del municipio de La Paz; el Instituto Sonorense de Cultura y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC) se unieron para realizar estos dos conciertos operísticos, que aunque no gozaron de foro lleno, lograron que al final de cada presentación, los artistas sonorenses fueran ovacionados de pie.

De entrada, el éxito del espectáculo no debería calificarse estrictamente por la asistencia, pero hay que hacer mención que faltó más poder de convocatoria, pues en ambos días quedaría más del 50% de los asientos sin ocuparse. Como sabemos, hay muchos norteamericanos en Todos Santos, que pudieron verse entre el público, pero hasta la segunda noche se vieron un poco más de jóvenes locales. Cantidad no es siempre sinónimo de calidad, pero estos son grandes esfuerzos que debieran verse coronados con más asistencia. Además, quien esto escribe es la primera vez que reseña un evento en este teatro que por sí solo es un interesante atractivo turístico —con asientos mucho más cómodos que los del Teatro de la Ciudad, por cierto— y da el ancho para conciertos de este tipo.

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Piano a dos voces, con el Grupo Cántico, abrió la noche del miércoles poco después de las 19:00 horas, con el pianista Luis Carlos Saavedra Romo y las voces de la soprano Brenda Córdova y el tenor Everardo Tánori, quienes se alternaron para cantar como solistas cerrando con un par de duetos. La mayoría de las canciones no eran muy conocidas y no en español, y como no hubo programa de mano o información que nos guiara, había que quedarse sólo con su calidad vocal, y hay que anotarlo, no necesitaron micrófono para llenar el foro. El tema final —de Il Postino—, cerrado con un beso en la boca, enterneció al público que terminó aplaudiendo de pie.

Según información del ISC, los hermosillenses Brenda Córdova y Everardo Tánori, realizaron sus estudios en la Licenciatura en Artes por la Universidad de Sonora, y han participado en previas ediciones de FAOT. El Festival «Alfonso Ortiz Tirado» —por cierto—, lleva el nombre de un médico sonorense quien también era cantante de ópera y cuyo legado mereció su nombre en este evento que ha viajado por el Noroeste Mexicano; en Todos Santos, fue su edición número 34. Así lo dieron a conocer en la inauguración a donde asistieron las autoridades del ISC, la Delegación y el Municipio, y de los responsables del festival.

Para el segundo día, hubo un retraso del espectáculo México profundo, y los cantantes ya mencionados tuvieron que ‘entrar al quite’, disculpándose por no llevar su ropa de gala, aunque fue un gesto amable al considerar que había un desfase de unos veinte minutos. Más amable fue saltarse los protocolos de palabras de bienvenida y entrar directo al concierto operístico que cerró la segunda noche.

México profundo, anunciado como «un espectáculo músico-teatral sobre la canción tradicional mexicana», fue protagonizado por la soprano sonorense Gisela Machado, y según información del ISC, contó con Hilda Valencia en la dirección escénica; diseño de vestuario de Beatriz Russek, y los arreglos musicales de Luis Ortega y Ángel Saucedo. Carolina Porras estuvo en el piano; Heber Amézquita en el fagot; y Marco Sánchez en las percusiones.

Si bien, hubo momentos de una gran demostración vocal, también hay que anotar que a la cantante a veces le faltó aire y dicción; hubo momentos en que ni con micrófono su canto se alzó encima de los músicos. Desde nuestra opinión, hay un claro énfasis en exaltar la música mexicana, muy loable, pero teatralmente no hubo nada interesante, ni siquiera una historia, más bien una exploración escénica que quizá terminó cansando a la artista con todo el peso del escenario a sus espaldas. Con todo, el concierto terminó también con ovación de pie. Hay que destacar que la ejecución de los músicos no tuvo tropiezos y fue interesante escuchar clásicos de la música mexicana con variados arreglos.

Desde la información previa, se hablaba de proyectar el talento operístico y las jóvenes generaciones en el Noroeste Mexicano, lo que es un esfuerzo plausible; ignoramos con qué frecuencia el mayor escenario de Todos Santos tenga este tipo de eventos, pero sería doblemente plausible que llevara a más personas de la comunidad a disfrutar de estas muestras de talento.