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Recuerdos de La malilla, el juego de naipes exclusivo de Sudcalifornia

FOTOS: Emily A. Santana Ceseña

Colaboración Especial

Por Emily A. Santana Ceseña

La Paz, Baja California Sur (BCS). Desde hace muchos años, gracias a la herencia cultural de mi madre —nacida en el rancho Las gaviotas, municipio de Comondú—, mis hermanos, mi papá —originario de La Paz—, y yo aprendimos a jugar a La malilla.

De acuerdo con Gilberto Ibarra Rivera en su libro El habla popular en Baja California Sur, La malilla es un “juego de naipes, de origen español, también denominado mala. El juego echó raíces en el gusto de los habitantes de la península bajacaliforniana”.

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Los primeros recuerdos que tengo de La malilla —como del 2001 al 2008—, me remontan a La palmilla, un rancho que se encuentra entre unos 13 y 16 kilómetros de la misión de San Luis Gonzaga. Donde cada que visitábamos a nuestros amigos del lugar, las tardes y noches se hacían acompañar de entretenidos juegos de malilla, café de talega, y buenas pláticas.

Los malilleros son personajes propios y exclusivos del ambiente sudcaliforniano, pues en ninguna otra parte del país se práctica en estos tiempo el juego de la malilla (…) son un tipo de hombre o de mujer de características bien definidas: decidor, socarrón, sentencioso, presumidor y muy sociable.

No puede confundirse con el tahúr de oficio, pues la malilla es un juego en el que las apuestas de dinero están excluidas y se juega por el placer de demostrar ante los contrarios y los mirones, la presencia para realizar hábiles jugadas, festejando por días y a veces durante años los capotes (…) que se dan a los contrarios. 

En esas idas a La palmilla, los primeros malilleros que conocí (nombrados por sus apodos) son a Chelo Ceseña, Patricín, Canayo, Cota, Yuyo, Chabalo, Nacho, Lupe, Neney, Julián, Shanny, Santolio, Chicote, entre otros. Todos ellos responsables de que aprendiera a disfrutar del complicado juego de la malilla.

En el libro El canto del caudel del profesor Jesús Castro Agúndez explica que La malilla durante la Colonia, se practicó en centros sociales de diversas capitales de provincia de la Nueva España y la historia nos dice que en las reuniones que se efectuaban en la ciudad de Querétaro en la casa del Corregidor, a las que eran asiduos concurrentes don Miguel Hidalgo y Costilla y el Capitán Ignacio Allende, al mismo tiempo que se conspiraba contra el gobierno virreinal para hacer de México un país independiente, se jugaban malilla y trecillo.

La malilla es un complicado juego de cartas que se realiza con baraja española, que como es sabido consta de cuarenta cartas distribuidas en cuatro palos que son: oros, copas, espadas y bastos. Cada palo tiene ordenados sus diez cartas desde el uno, que se denomina as, hasta el siete o “malilla”, al que siguen en orden progresivo, la sota, el caballo y el rey.

Años más tarde, después de las visitas a La palmilla en nuestro hogar se sigue jugando y preservando este juego de baraja que ha sido transmitido de generación en generación. Actualmente, se continúa jugando en pueblos y rancherías en las serranías del Estado.

Sin embargo, las puertas de nuestra casa siempre están abiertas para enseñar el arte de La malilla que tiene una gran variedad de reglas y un sinfín de jugadas, así como probabilidades dignas de un juego de azar. Lo único que se pide es cumplir con el perfil de un buen malillero sudacaliforniano, saber perder y aguantar la carrilla por si te hacen un capote, la derrota más vergonzosa.

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AVISO: CULCO BCS no se hace responsable de las opiniones de los colaboradores, esto es responsabilidad de cada autor; confiamos en sus argumentos y el tratamiento de la información, sin embargo, no necesariamente coinciden con los puntos de vista de esta revista digital.




Alfred Hitcock: el cine del Mago del Suspenso sigue tan impactante como en su estreno

FOTOS: Internet

Kinetoscopio

Por Marco A. Hernández Maciel

La Paz, Baja California Sur (BCS). El 13 de agosto de 1899, nació en Inglaterra uno de los directores más prolíficos e influyentes de la historia de la cinematografía: Alfred Hitchcock. Por eso, aprovechando que estamos en una fecha muy ad hoc para celebrar dicho acontecimiento, encontré con muchísimo agrado que en la plataforma HBO Max podemos disfrutar de nueva cuenta algunas de las producciones más relevantes del llamado Mago del Suspenso y apreciar las bases que sentó para la industria cinematográfica tal como hoy la conocemos. Cabe señalar que estas versiones están remasterizadas en HD y se pueden apreciar con una calidad de imagen y sonido excepcional.

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North by Nortwest (Intriga Internacional)

Cary Grant perseguido por un avión en un maizal. Se han hecho ensayos y análisis sobre esta escena que resume todas las habilidades de Hitchcock como director y que puede ser una de las escenas más estudiadas y analizadas en la historia del cine. Lograda con encuadres perfectos, un ritmo de edición preciso, la gran actuación de Grant y nada de efectos digitales, marcó un parteaguas en la producción cinéfila. Pero, más allá de ese icónico momento, todo el film está construido de manera idónea y la trama no deja descansar al protagonista ni a los espectadores. Filmada en 1960 a pesar de algunos detalles que nos pueden parecer anticuados, la cinta no ha perdido vigencia y sigue siendo un espectáculo muy disfrutable.

Psicosis

Es quizás la película más conocida del director. Rompió varios paradigmas de la época aunque con el tiempo y las secuelas —en las que nada tuvo que ver Hitchcock—, se desvaneció el verdadero sentido de la misma, es una excelente oportunidad para ver la película completa que, aunque nos pueda parecer algo anticuada, en su tiempo tuvo que introducirse un epílogo que explicara lo que había pasado al público, casi como si fuera un minidocumental.

Rear Window (La Ventana Indiscreta)

Un fotógrafo que a causa de un accidente laboral queda con su pierna enyesada y sin poder moverse. Así que para matar el tiempo —en 1954 las opciones eran más limitadas—, mira lo que sucede por su ventana en los departamentos y casas frente a él, hasta que un día ve algo que no debería haber visto. Una película que sucede casi toda dentro de un apartamento, pero que va desarrollando su historia muy de la mano del ojo del público, quien tarde o temprano se hace uno con el protagonista para tratar de descubrir el misterio. Resalta la técnica del director para construir múltiples puestas de escena para ir desarrollando todas las piezas de a poco sin perder el rumbo narrativo.

Vertigo

Un hombre preocupado por las andanzas de su esposa le pide a un entrañable amigo que la vigile. Sin embargo, nuestro detective sufre de miedo a las alturas. Mientras lidia con esta fobia y con la obsesión que va causando su investigada, la historia se deriva a un thriller que, acompañado de una música bastante enigmática por decirlo así, dan por resultado una producción que varios críticos han considerado como la mejor película de la historia. Personalmente, no lo creo así, pero ese calificativo habla de la relevancia de esta producción en la historia cinematográfica.

Aunado a estas grandes producciones, también podemos encontrar: Los Pájaros, Frenesí, Con M de Muerte, El hombre que sabía demasiado, o Topaz. Todas con un valor de producción muy elevado y con el toque distintivo del director inglés que es un referente obligado para cualquiera que aprecie el cine. Ya lo comentó en alguna ocasión uno de los directores más vanguardistas que tenemos en este momento, el también inglés Edgar Wright (Scott Pilgrim vs el Mundo, Shaun of the Dead, Baby Driver): El cine de Hitchcock es “una de esas raras y mágicas ocurrencias donde el cine de género y el arte de alto nivel chocan”, y aunque ahora podemos decir que en este rubro el cine de Nolan o Spielberg se pueden acercar, la marca de Hitchcock es imborrable y su obra sin duda insuperable.

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The Wire. La serie policiaca que sigue deslumbrando a dos décadas de su estreno

FOTOS: Internet

Kinetoscopio

Por Marco A. Hernández Maciel

La Paz, Baja California Sur (BCS). Por allá en el 2002, The Sopranos estaba convertida en fenómeno cultural que revalorizaba las producciones hechas para televisión. También, en el 2002, se vivió uno de los momentos más agrios en la historia del fútbol nacional cuando la Selección Nacional de México perdió ante Estados Unidos en los octavos de final del mundial de ese año. Y sin duda, el mundo era un lugar más feliz, pues la industria musical aún no estaba contagiada con ese virus que vino a desatar un apocalipsis auditivo llamado —aaarrgh… uff… batallaré para escribir esta palabra—, reggaetón.

Y fue en el 2002, que de la mano de HBO llegó una serie que a duras penas llegó a cinco temporadas, que no ganó ni un Emmy, que tuvo ratings muy bajos, y que su nombre no significa mucho, ni suena atractiva: The Wire —en México fue subtitulada como Los Vigilantes. Pero a pesar de ello, dos décadas después es considerada como el mejor serial televisivo de la historia.

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¿Y de que trata la dichosa serie? En muy pocas palabras, trata de las vidas de un grupo de policías que viven en la ciudad de Baltimore y el trabajo que realizan para investigar y conocer la vida de los delincuentes que traen en friega a la ciudad. ¿Me estás diciendo que es una serie policiaca? Sí, pero no tiene nada que ver con otras series más populares como C.S.I. o La Ley y el Orden.

The Wire, es una obra de una potencia narrativa deslumbrante y un trabajo de desarrollo de personajes prácticamente perfecto que la línea entre buenos y malos se va desdibujando para que al final los espectadores no asumamos bandos, pero si una innegable necesidad de romper la cuarta pared y ofrecerle unas palabras de aliento, un zape, un consejo o un fregadazo a las almas que vemos en la pantalla según vaya cambiando nuestro termómetro personal de empatías que suele comportarse de manera muy irregular.

Creada por David Simon quien fue reportero de la nota policiaca en Baltimore, y Ed Burns ex policía. La serie retrata de manera cruda la vida en las calles y la lucha por el control de la venta de drogas en la que se ha considerado como la ciudad con la mayor tasa de mortalidad de los Estados Unidos. Pero, también desmenuza los vicios de un departamento de policía con procesos pesados y burocratizados que en momentos podríamos pensar que la serie transcurre en alguna dependencia mexicana, más aun cuando la ambición se muestra descarnada y llegamos a inferir que la violencia en las calles es un reflejo de la corrupción en los edificios.

Recordando a Citizen Kane, la película de Orson Welles que unánimemente es considerada la mejor película de todos los tiempos, pero que en el momento de su estreno fue casi condenada al enlatamiento eterno, The Wire está construyendo ese mismo camino en la historia de las producciones para televisión. Quizás le cueste unos dos o tres capítulos acostumbrarse a esta oscuridad tan lúcida, pero así como tenemos que ser pacientes para poder movernos al entrar a una habitación sin luz, de igual forma con esta serie debemos ser pacientes para adecuar nuestros ojos, mentes, tripas y corazón para zambullirnos en ella. Y si al tercer capítulo no ha desarrollado una adicción a deambular entre las almas de Baltimore, vuélvalos a ver de nuevo, lo más seguro es que no estaba prestando atención.

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Cosmogonía de los antiguos californios

FOTOS: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Cada uno de los pueblos en el orbe han tratado de dar una explicación a las preguntas más trascendentales de la humanidad, las cuales son ¿de dónde venimos?, ¿para qué estamos aquí?, ¿quién nos creó?, ¿hacia dónde vamos?. Las respuestas que se han dado han sido condicionadas por su nivel cultural, su desarrollo, e incluso, por los intercambios con grupos con los que tuvieron contacto.

En el caso de nuestros californios, sí dieron respuesta a estas preguntas, lamentablemente, por carecer de un sistema de escritura no pudieron perpetuarlas hasta los tiempos modernos, siendo sólo consignadas, de forma parcial, tergiversada, y a regañadientes por los jesuitas. En nuestra parte sur de la península de California existieron diferentes etnias, las cuales fueron agrupadas en tres grandes grupos por los jesuitas. Cada uno de ellos tenía su propia forma de interpretar el mundo y cómo fueron creados. Las podemos resumir de la siguiente manera:

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Los pericúes creían que en el cielo habitaba un gran señor que creó el cielo, la tierra y el mar. Lo llamaban Niparajá —en algunos escritos aparece como Niparaya. Estaba casado con Anajicojondi, con la que había tenido tres hijos, uno de ellos de nombre Cuajaip —otros los escriben como Quaayaip—, vivió entre ellos y los adoctrinaba. Cada que él quería entraba debajo de la tierra y creaba a más hombres, a pesar de que él los ayudaba, los hombres se revelaron, le atravesaron la cabeza con un ruedo de espinas y lo mataron. El sacerdote Venegas escribió que: “dicen que su cuerpo se conserva como si estuviera dormido, manando constantemente sangre. Tiene un tecolote a su lado que le habla”.

También mencionaban que en el cielo vivió un gran personaje al que llamaban Tuparán —otros le decían Bac—, y que se conjuró contra Niparajá. Al final de la gran batalla, Tuparán y los suyos fueron vencidos y arrojados del cielo para encerrarlos en una cueva cerca del mar. Niparajá creó a las ballenas para que vigilaran la cueva y no los dejaran salir. Se tenía la creencia entre los pericúes que, aquel que moría en la guerra no iba al cielo con Niparajá, sino a la cueva con Tuparán. Creían que las estrellas eran de metal y habían sido creadas por un numen llamado Purutahui, y la luna por otro de nombre Cucunumic.

El jesuita Francisco Javier Clavijero menciona que, los “guaicuras” creían que en el norte vivía un espíritu de nombre Guamongo, el cual era maligno y enviaba a la tierra las enfermedades. También, mencionan que había un numen llamado Gujiaqui, quien sembró las pitahayas y dispuso los lugares donde se obtenía la pesca. Él les enseñó a tejer las capas con los cabellos de sus devotos. Tiempo después ya que hubo terminado su misión entre ellos, regresó al norte. Los “guaicuras” creían que el sol, la luna y los demás astros eran fogatas encendidas en el cielo por hombres y mujeres que diariamente caían al mar para volver a salir al día siguiente y encenderlas de nuevo.

En el caso de los cochimíes, Clavijero menciona que, creían en un gran señor que vivía en el cielo y al cual llamaban en su lengua “el que vive”. Este señor había concebido a dos hijos sin concurso de mujer. Ellos habían creado el cielo, la tierra, las plantas, los animales, el hombre, y la mujer. También, habían formado a unos seres invisibles que con el tiempo se volvieron contra ellos y contra el hombre, de tal forma que cuando uno de ellos moría, los metían debajo de la tierra para que no vieran a “el que vive”. Se menciona que creían en “Tamá ambei ucambi tevirichi”, esto es, “el hombre venido del cielo”, al cual rendían culto a través de una ceremonia especial muy particular.

Es muy probable que los californios de las diferentes etnias hayan tenido más creencias sobre diferentes dioses, así como rituales para celebrar diferentes situaciones como el inicio y fin del año, las diferentes temporadas, nacimiento, la muerte, casamiento, entre oros. Sin embargo, poco o nada quedó de la memoria de estos sucesos. Los jesuitas, que fueron los que por 70 años convivieron cotidianamente con ellos, sólo compendiaron algunas ideas incompletas e inconexas, ya que se negaban a ser muy específicos por las reservas que tenían para guardar la memoria de estos sucesos porque era una invitación a que en un futuro se rescatara y volvieran a practicarse. Además, todas estas prácticas las consideraban demoniacas y abominables.

Cuando los jesuitas fueron expulsados de la california, sólo quedaban con vida un poco más de siete mil californios, casi todos ya convertidos al cristianismo, hablaban español, vestían, y tenían las costumbres como los demás pobladores de la Nueva España. No existía ya californio que recordaran sus antiguas leyendas y cosmogonía, ni tampoco había quedado reseña escrita de ellas.

Bibliografía:

Historia de la Antigua ó Baja California – Francisco Javier Clavijero.

Historia natural y crónica de la Antigua California – Miguel del Barco.

Noticia de la California y de su conquista temporal y espiritual hasta el tiempo presente. 3 tomos. – Miguel Venegas.

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Pequeños Secretos: un gran reparto para una historia insignificante

Kinetoscopio

Por Marco A. Hernández Maciel

La Paz, Baja California Sur (BCS). La guerra del streaming se ha puesto más candente con la llegada a México de HBO Max, la plataforma de Warner Bros que promete incluir todo el catálogo de producciones televisivas y cinematográficas, desde clásicos hasta las producciones más recientes, que después de darle una pequeña revisada podemos encontrar varios tesoros que vale la pena disfrutar. Sin embargo, Pequeños Secretos —el filme del que hablaremos hoy—, no es un ejemplo de esto.

Escrita y dirigida por John Lee Hancock, quien tiene en su haber producciones destacadas como Un Sueño Posible —la que le hizo ganar el Oscar a Sandra Bullock como Mejor Actriz— y Hambre de Poder —la que cuenta la historia del creador de Mc´Donalds con Michael Keaton—, las cuales se pueden catalogar como historias de superación personal, se nota su falta de oficio en el género de thriller policial, ya que ni el guion ni la dirección logran cuajar la historia que al final no tiene ninguna asidera para no caerse de su estante y romperse en pedazos.

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Una de las cosas que mas desconcierto genera es la fotografía y el diseño de producción. La fotografía sufre de ser plana y consistente en todo momento, sin contrastes marcados o alguna herramienta que ayude a mover la historia mediante imágenes. Cabe recordar que, uno de los elementos fundamentales del cine negro fue su fotografía que acentuaba las escenas con sombras perfectamente cuidadas y escenarios que mediante la oscuridad evocaban la maldad a vencer.

En este filme no se siente en ningún momento una atmósfera que tan siquiera nos haga palpitar un poco. Además, el diseño de producción es prácticamente inexistente. Se supone que la película transcurre en 1990, pero a no ser por los vehículos que vemos, no hay ningún indicio que nos mencione que estamos en ese año. Ni la ropa, ni la forma de hablar, ni la decoración de las oficinas de policía o las casas de los protagonistas. Así que esas dos fallas solo acentúan el fracaso de la producción que desde el guion estaba condenada.

El guion trata de constituirse como la versión reinventada del clásico noventero Seven de David Fincher, e incluso, le roba descaradamente algunas cosas, pero no logra hilar un caso de investigación coherente que permita a los personajes sacar sus mejores mañas para resolver el caso. Mas bien, los personajes son arrastrados por sus demonios y sus inseguridades, nunca logran salir de ellas y la historia que pretende explotar con la vuelta de tuerca, al final nos queda la sensación de que la tuerca ni siquiera existe.

Y finalmente, para cerrar con broche carmesí, tenemos el desperdicio que es tener a tres ganadores del Oscar en esta producción. Ni con la presencia de Denzel Washington, Remi Malek o Jared Leto se logra salvar el barco. Su sola presencia valdría el boleto y casi justifica la existencia del film, pero a veces uno se pregunta cómo es que logran juntar un reparto de ese calado y terminan saliendo las cosas tan mal.

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