Próxima semana, UABCS abre inscripciones a sus Talleres Culturales

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) informó que abrirá el próximo lunes 17 de agosto el periodo de inscripciones a los Talleres Culturales de su Campus La Paz correspondientes al semestre 2026-II, una propuesta dirigida tanto a la comunidad universitaria como al público en general.

Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 19 de agosto, con el propósito de que las personas interesadas puedan elegir entre una amplia variedad de actividades artísticas, culturales y recreativas. El inicio de clases está programado para el 24 de agosto.

En total, la oferta contempla 20 talleres, distribuidos en cuatro áreas. En Artes Escénicas se impartirán Danza Urbana, Danza Folclórica, Danza Oriental y Teatro; mientras que en Artes Visuales se ofrecen Arte Objeto, Dibujo y Pintura, Escultura, Fotografía, Fotografía Digital, Grabado y Dibujo.

En el área de Artes Musicales, las opciones son Canto, Guitarra Popular, Teoría Musical: Violín y Teoría Musical: Piano. Asimismo, dentro de los talleres Multidisciplinarios se encuentran Ajedrez, Lectura y Escritura Creativa, Senderismo, Yoga TM y Yoga TV.

Los talleres se desarrollarán en modalidades presencial y virtual, de acuerdo con la naturaleza de cada actividad. Las sesiones presenciales tendrán lugar en distintos espacios del Centro Universitario de las Artes, ubicado detrás del Poliforo Cultural Universitario, mientras que los talleres virtuales se impartirán mediante la plataforma Moodle.

De acuerdo con el jefe del Departamento de Difusión Cultural, Lic. Emmanuel Loria Ojeda, para este periodo la cuota de inscripción es de 180 pesos para estudiantes de la UABCS y 270 pesos para personas externas, detallando que los espacios son limitados, por lo que se invita a las personas interesadas a realizar su registro oportunamente.

Las inscripciones pueden realizarse a través del sistema SIIA de la UABCS. Para mayores informes, se puede acudir a los edificios AD-30 / AD-52, en horario de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas, o comunicarse a los teléfonos 612 12 3 88 00, extensiones 1580 y 1502. También está disponible el correo [email protected] y el sitio institucional de la Dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria.

Además, destacó que en el resto de extensiones universitarias de la geografía estatal también se abren las inscripciones dentro del mismo periodo, por lo cual exhortó a la ciudadanía y estudiantado a consultar directamente en éstas, para conocer la oferta y detalles específicos del proceso.




UABCS conmemora 50 años de la colocación de la primera piedra de Campus La Paz

FOTO: UABCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En un acto de memoria histórica y reconocimiento a quienes hicieron posible la construcción de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), se conmemoró el 50 aniversario de la colocación de la primera piedra del Campus La Paz, en un espacio que actualmente forma parte del edificio de Ciencias del Mar y de la Tierra.

El acto fue encabezado por el Dr. Dante Salgado González, Rector de la UABCS, y contó con la presencia de integrantes de la generación fundadora, exrectores de la institución, autoridades universitarias y de gobierno, estudiantes, docentes e invitados e invitadas especiales.

La ceremonia tuvo un significado particular al realizarse precisamente en el sitio donde comenzó a materializarse el proyecto de infraestructura de la Universidad. El 12 de agosto de 1976, a partir de las 15:00 horas, se llevó a cabo en estos terrenos la colocación de la primera piedra del edificio que habría de albergar las actividades académicas de la naciente institución, en terrenos donados a la UABCS por la Unión Ganadera.

El edificio, actualmente ocupado por las áreas de Ciencias del Mar y de la Tierra, fue el primero en construirse en este predio y se convirtió en uno de los espacios donde comenzó la vida académica de la Universidad.

Durante su mensaje, el rector Dante Salgado destacó que uno de los propósitos centrales de la conmemoración del 50 aniversario es recuperar y preservar la memoria de la institución, reconociendo a las personas que, desde sus diferentes responsabilidades, contribuyeron a consolidar a la UABCS.

Señaló que la recuperación de la memoria universitaria es un proceso que debe continuar de manera permanente, pues la historia de la institución pertenece a miles de sudcalifornianas y sudcalifornianos que han aportado su trabajo, esfuerzo y, en muchos casos, sacrificios personales para hacer posible la Universidad que existe actualmente.

Recordó que la creación de la UABCS representó un desafío extraordinario. El fundador de la UABCS, el entonces Gobernador Constitucional del Estado, Lic. Ángel César Mendoza Arámburo, encomendó al entonces primer rector, arquitecto Tomás Balarezo Cota, la misión de poner en marcha el proyecto de universidad prácticamente desde cero, con el propósito de iniciar actividades académicas apenas unos meses después.

El rector comparó aquel esfuerzo con una semilla que encontró un terreno fértil en los espacios que fueron donados para la institución y que, con el paso de las décadas, dieron lugar a una Universidad con presencia en los cinco municipios de Baja California Sur.

Actualmente, destacó, la institución cuenta con su Campus La Paz y extensiones académicas en Los Cabos, Ciudad Insurgentes, Loreto y Guerrero Negro, además de otras unidades y espacios universitarios que han permitido ampliar las oportunidades de educación superior para la población sudcaliforniana.

Finalmente, el rector subrayó que esta expansión es resultado del esfuerzo acumulado de generaciones de estudiantes, docentes, trabajadores, autoridades y exrectores, así como del respaldo que en distintos momentos han brindado los gobiernos y la sociedad sudcaliforniana.

A nombre de los exrectores, el Mtro. Jesús Druk González, rector de la UABCS en el periodo 1993 a 1999, destacó la trascendencia que tuvo la creación de la Universidad en una entidad donde, hasta entonces, las opciones de educación superior eran muy limitadas.

“Antes de la UABCS no existía en la entidad una institución universitaria pública que permitiera a las y los jóvenes sudcalifornianos cursar una carrera profesional sin tener que abandonar su lugar de origen”, señaló.

Asimismo, resaltó que, a lo largo de su historia, la institución ha mantenido el compromiso con sus funciones sustantivas y con la sociedad, al tiempo que ha procurado preservar las libertades y contribuir al desarrollo de Baja California Sur.

Por último, a nombre de la generación fundadora, el Lic. Héctor Montaño Cota compartió diversos recuerdos sobre los primeros años de la institución y el espacio donde actualmente se encuentra el Campus La Paz.

Rememoró que el edificio situado en el sitio de la ceremonia fue el primero que se construyó para la Universidad y uno de los lugares donde las primeras generaciones recibieron sus clases.

Evocó también el paisaje que existía en este predio antes de convertirse en sede universitaria, cuando funcionaba como un vivero forestal y se encontraba rodeado de árboles y vegetación.

Con especial emoción, recordó la transformación que experimentó el espacio y la propia institución desde aquellos primeros años, cuando un grupo reducido de estudiantes comenzó a dar vida al proyecto universitario, reconociendo a quienes participaron en su consolidación, particularmente al primer rector y a las autoridades que impulsaron su establecimiento, y afirmó que desde aquellos primeros momentos existía la aspiración de construir la universidad que las futuras generaciones necesitarían.

El acto concluyó con la develación del monumento y la placa conmemorativa, colocados a un costado del edificio de Ciencias del Mar y de la Tierra, como testimonio permanente de aquel 12 de agosto de 1976.




UABCS inicia clases del semestre 2026-II; atiende a casi 10 mil estudiantes

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) da inicio hoy lunes al semestre 2026-II en todas sus sedes y extensiones académicas, marcando el arranque de un nuevo ciclo escolar que proyecta una matrícula histórica cercana a 10 mil estudiantes, resultado del crecimiento sostenido de su oferta educativa y del proceso de admisión más reciente.

De acuerdo con las proyecciones institucionales, durante este periodo se incorporarán más de 3 mil estudiantes de nuevo ingreso, cifra que refleja la creciente confianza de la sociedad sudcaliforniana en la calidad académica de la Universidad, la ampliación de su oferta educativa y crecimiento sostenido de su infraestructura en todo el estado.

Paralelamente al inicio de clases, durante la primera semana del semestre se llevará a cabo el proceso de reinscripción del alumnado que avanza al siguiente nivel de formación, como parte de las actividades administrativas contempladas para el arranque del periodo escolar.

Conforme al calendario oficial, las clases concluirán el 27 de noviembre, fecha a partir de la cual dará inicio el periodo de exámenes ordinarios, previo al cierre formal del semestre.

De acuerdo con el rector de la institución, Dante Salgado González, existe una gran expectativa por el inicio de una nueva etapa académica, destacando que el crecimiento de la matrícula representa un logro colectivo, pero también un compromiso permanente para seguir fortaleciendo la calidad educativa, la investigación, la vinculación social y la infraestructura institucional.

Señaló que la Universidad enfrenta importantes retos derivados de su expansión, entre ellos mantener una formación académica de excelencia, responder a las necesidades del desarrollo de Baja California Sur y continuar ofreciendo espacios que favorezcan el aprendizaje, la innovación, la inclusión y el bienestar de su comunidad.

Asimismo, hizo un llamado al estudiantado para asumir este nuevo semestre con entusiasmo, disciplina y responsabilidad, recordando que la educación superior constituye una oportunidad para transformar no sólo el futuro profesional de cada persona, sino también el entorno social al que pertenecen.

En este marco, el Rector de la UABCS deseó el mayor de los éxitos a estudiantes, personal docente y administrativo, confiando en que el trabajo conjunto permitirá alcanzar los objetivos académicos planteados para este nuevo ciclo escolar.




En el principio era el miedo: el origen que nunca dejamos atrás

IMÁGENES: IA.

Colaboración Especial

Jorge Alberto Chaleco Ruiz

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). En el principio era el miedo (sin fecha de publicación ni editorial), del escritor Ramón Cuéllar Márquez, es un libro de ensayos que propone reflexiones amplias y sugestivas sobre uno de los grandes enigmas de la condición humana: el despertar de la autoconsciencia y las consecuencias que este acontecimiento pudo haber tenido en la historia de nuestra especie. Desde una perspectiva que transita entre la filosofía, la literatura, el mito, la antropología, la historia y la reflexión sobre la inteligencia artificial, el autor construye una hipótesis que funciona como eje articulador de la obra: el miedo como fuerza primordial vinculada al despertar del ser humano y como uno de los motores fundamentales de su desarrollo intelectual, cultural y tecnológico.

La tesis que encuentro en la obra podría formularse, en términos generales, de la siguiente manera: el despertar de la autoconsciencia llevó al homínido a experimentar una condición de vulnerabilidad y extrañeza ante sí mismo y ante el mundo; de esa experiencia surgiría el miedo, y el miedo, a su vez, impulsaría la curiosidad, la inteligencia y la necesidad de crear herramientas, símbolos, explicaciones y formas de organización que permitieran enfrentar lo desconocido. Desde esa perspectiva, la historia de la humanidad puede leerse como una larga respuesta a aquel primer estremecimiento ante la existencia. Sin embargo, considero que esta tesis puede entenderse mediante una secuencia todavía más precisa: la autoconsciencia genera el miedo; el miedo genera la inteligencia; y la inteligencia crea una civilización que, en lugar de enfrentar el miedo original, construye capas y capas cada vez más complejas para ocultarlo.

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Esta última formulación pertenece ya a mi propia lectura del libro y no pretende atribuirse literalmente al autor. La considero una interpretación que surge del diálogo con sus planteamientos. El propio Cuéllar Márquez habla de capas que se han superpuesto a lo largo de la historia y que han terminado por ocultar aquel origen remoto, aquel momento simbólico en que el homínido habría despertado a la consciencia de sí mismo. A partir de esta idea, me parece posible interpretar la cultura humana como una sucesión de construcciones que, al mismo tiempo que nos permiten comprender y transformar el mundo, también nos ayudan a mantener cierta distancia respecto del miedo fundamental de existir.

El miedo, entonces, no sería solamente una emoción negativa ni una reacción instintiva ante el peligro. En la propuesta del autor adquiere una dimensión mucho más profunda: es una fuerza creadora. El homínido que se enfrenta a la oscuridad, al depredador, al hambre, al frío, a la muerte y a lo desconocido desarrolla recursos para sobrevivir. Aparecen las primeras herramientas, el dominio del fuego y las distintas formas de conocimiento. Pero el miedo no permanece en el ámbito de la supervivencia biológica. A medida que el ser humano adquiere mayor consciencia de sí mismo, aparecen también otras formas de temor: el miedo a la muerte, a la soledad, al vacío, a lo desconocido, a la incertidumbre y, finalmente, a la posibilidad de que la existencia carezca de un sentido evidente.

Es aquí donde el miedo se transforma en una experiencia propiamente humana. El hombre no solamente teme aquello que puede destruir su cuerpo; también teme aquello que no puede explicar. Y frente a lo inexplicable comienza a crear.

Crea mitos, dioses, ritos, leyes, sistemas de pensamiento, religiones, filosofías, teorías, obras de arte y formas de organización social. Crea la ciencia para conocer, la tecnología para transformar, la política para ordenar, la religión para explicar y el arte para expresar aquello que quizá no puede ser explicado de otro modo. La humanidad construye así un universo simbólico que le permite habitar una realidad que, en su fondo último, continúa siendo misteriosa.

En este sentido, uno de los aspectos más interesantes del libro es el rastreo que el autor realiza del miedo a través de distintos momentos de la experiencia humana y de sus representaciones simbólicas. La prehistoria, el mito, la tradición judeocristiana y diversas figuras culturales aparecen como manifestaciones de ese largo proceso de despertar, búsqueda y respuesta. El autor establece así un diálogo entre el pasado remoto del homínido y el presente tecnológico del homo sapiens.

Pero aquí surge una interpretación que considero especialmente fecunda: quizá todas esas creaciones humanas sean también una forma de rodear el miedo original sin llegar necesariamente a enfrentarlo de manera directa. El conocimiento puede ampliar nuestra comprensión del universo, pero no necesariamente responde a la pregunta de por qué existimos. La religión puede ofrecer respuestas, pero no elimina el misterio. La filosofía puede multiplicar las preguntas. La ciencia puede explicar cómo ocurren muchas cosas, pero todavía deja abiertas las preguntas últimas. La tecnología puede ampliar nuestro poder, pero no necesariamente nuestra sabiduría.

Surge en mi lectura, una paradoja que resume buena parte del sentido del libro: El ser humano crea para dejar de tener miedo, pero cada nueva creación le revela algo nuevo que temer. El fuego venció la oscuridad, pero también creó nuevas posibilidades de destrucción. La ciencia venció muchos misterios, pero descubrió otros más grandes. La tecnología aumentó nuestro poder, pero también nuestra capacidad de destruirnos. Y ahora la inteligencia artificial promete aumentar nuestra capacidad intelectual, pero al mismo tiempo nos enfrenta a la posibilidad de que la inteligencia deje de ser exclusivamente humana.

Así, el miedo sigue ahí, aquí, acullá; sigue en todas partes y tiempos conjugados. Como escribió Augusto Monterroso: “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Solo que ahora tiene una nueva forma.

Esta paradoja permite comprender mejor el recorrido que realiza el autor desde el homínido primitivo hasta la inteligencia artificial. La IA no aparece en el libro como un fenómeno aislado, sino como la consecuencia más reciente de una larga historia de creación humana. El homínido que un día habría mirado su propia mano con asombro y temor es el mismo ser que, miles o millones de años después, construye máquinas capaces de procesar información, aprender patrones, conversar y producir respuestas.

La pregunta entonces se invierte. El ser humano, que alguna vez despertó a la autoconsciencia, comienza ahora a preguntarse si una de sus propias creaciones podría experimentar algún día un despertar semejante. La preocupación ya no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué sucedería si alguna vez adquiriera autoconsciencia. En ese escenario hipotético, la humanidad podría encontrarse frente a un espejo inesperado: una inteligencia creada por ella misma que, al igual que el homínido primigenio, pudiera preguntarse: ¿qué soy?

En este punto, la IA representa una especie de repetición de la historia. El miedo del sapiens ante la posibilidad de una IA autoconsciente puede interpretarse, desde mi lectura, como el miedo a que nuestra propia criatura reproduzca la experiencia que nos constituyó. Tememos que aquello que hemos creado llegue a despertar porque nosotros sabemos, aunque sea intuitivamente, que despertar a la autoconsciencia no significa únicamente adquirir inteligencia. Significa también descubrir la vulnerabilidad, la separación, la incertidumbre y la posibilidad de la muerte.

La inteligencia artificial se convierte así en el último espejo de la humanidad. Y quizá también en su última paradoja: el ser humano crea una inteligencia para ampliar su conocimiento, pero al hacerlo podría terminar preguntándose nuevamente qué significa ser inteligente, qué significa ser consciente y, sobre todo, qué significa ser, estar.

Desde esta perspectiva, el título del libro adquiere para mí una riqueza particular. En el principio era el miedo puede leerse de varias maneras. En primer lugar, como una afirmación sobre el origen: el miedo como punto de partida de una historia que comienza con el despertar de la autoconsciencia. Pero la palabra principio también puede entenderse como comienzo, fundamento, origen o punto de partida. Y es precisamente esta última lectura la que encuentro especialmente significativa. El miedo sería el principio en el sentido de que constituye el punto desde el cual el ser humano se pone en movimiento. Puede imaginarse como un resorte que, al comprimirse, acumula una fuerza que finalmente impulsa al individuo hacia adelante. También puede compararse con el tiro de una flecha: el arco retrocede, acumula tensión y, precisamente por esa tensión, lanza el proyectil hacia una distancia cada vez mayor. El miedo, en esta interpretación, no solamente detiene o paraliza; también impulsa y expulsa. El homosapiens ha viajado muy lejos desde aquel hipotético primer despertar. Ha llegado a dominar el fuego, a transformar la materia, a construir ciudades, a descifrar el código de la vida, a explorar el espacio y a crear sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, por lejos que haya llegado, siempre partió de un punto. Y ese punto continúa unido a él.

Quizá esa sea una de las lecturas más pertinentes que permite el título: el ser humano puede avanzar indefinidamente, pero no puede desprenderse completamente de su principio. Puede construir civilizaciones enteras, levantar templos y rascacielos, formular teorías, inventar dioses, crear máquinas y desarrollar inteligencias artificiales; pero, detrás de todas esas capas de conocimiento y de cultura, permanece aquella pregunta originaria que ninguna creación ha conseguido clausurar por completo: ¿Quién soy? ¿Por qué existo? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué significa estar aquí?

En ese sentido, el principio no es únicamente aquello que quedó atrás. Es también aquello que permanece actuando desde el fondo. El miedo sería, entonces, una fuerza ancestral que impulsa al ser humano hacia adelante al mismo tiempo que lo mantiene ligado a su origen. Lo lleva y trae consigo.

El libro pueda leerse también como una reflexión sobre los límites del progreso. El avance material no garantiza necesariamente una evolución espiritual. Podemos ser tecnológicamente más poderosos sin ser, por ello, más sabios; podemos acumular más información sin haber resuelto nuestras preguntas fundamentales; podemos crear inteligencias artificiales extraordinariamente sofisticadas y continuar siendo, en esencia, aquellos seres que alguna vez miraron al cielo con temor y asombro. Esta lectura no significa que toda creación humana sea una simple evasión del miedo. El propio desarrollo de la cultura demuestra que el ser humano crea también por curiosidad, por imaginación, por deseo de conocimiento y por la necesidad de expresar su capacidad creadora. Sin embargo, el miedo puede ser entendido como una de las fuerzas profundas que acompañan y alimentan ese impulso creador.

En este punto, mi lectura se distancia ligeramente de una interpretación estrictamente causal del libro. No considero que el miedo explique por sí solo toda la historia humana (Es loable el audaz ensayo de mi amigo Ramón). La creación humana es demasiado compleja para reducirla a una única causa. Pero sí encuentro en el miedo una fuerza originaria capaz de poner en movimiento otras facultades: la curiosidad, la inteligencia, la imaginación y la necesidad de comprender. El miedo puede ser el principio, pero la respuesta humana a ese miedo es múltiple y contradictoria.

Por ello, considero que En el principio era el miedo es una obra ensayística que, más que ofrecer respuestas definitivas, invita a volver sobre las preguntas fundamentales de nuestra especie. Su valor no reside en demostrar que el miedo fue el origen de la inteligencia —una afirmación que, en términos científicos, sería difícil de probar—, sino en proponer una imagen filosófica para pensar nuestra evolución como sapiens. La obra nos invita a imaginar que detrás de cada herramienta, cada mito, cada dios, cada teoría, cada obra de arte y cada avance tecnológico existe, quizá, un antiguo impulso humano: la necesidad de comprender aquello que nos produce temor. Y al llegar a la inteligencia artificial, el ciclo parece cerrarse.

El homínido que alguna vez despertó y tuvo miedo de sí mismo creó una inteligencia que ahora podría obligarlo a preguntarse nuevamente quién es. El creador se encuentra frente a su criatura y, al contemplarla, vuelve a mirar su propia imagen. Como Víctor Frankenstein al darse cuenta que ha creado un monstruo con conciencia propia. Una alegoría de la literatura que viene al talle recordar.

Tal vez por eso el miedo siga siendo el principio. No necesariamente porque sea lo primero que sentimos, sino porque puede ser aquello que nos pone en movimiento. Es el resorte que impulsa, la tensión que precede al lanzamiento, la fuerza que nos expulsa de la oscuridad hacia lo desconocido. Pero también es el punto al que permanecemos ligados, aunque recorramos millones de años de historia y alcancemos los confines del conocimiento.

El homosapiens puede llegar muy lejos, crear mundos, máquinas que “piensen”, crear una nueva inteligencia. Todo lo impensable por ahora; pero quizá nunca deje de ser aquel homínido recién salido de la cueva que, en algún momento, perdido en la prehistoria, abrió los ojos, se descubrió a sí mismo y sintió miedo; horror cósmico. En el principio era el miedo. Y quizá, después de todo, también lo sea en el final de sus días.

Por lo pronto (2026), la IA nos ha dado buenos videos-memes de política y futbol.

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Investigadores de UABCS participan en expedición científica en el Ártico

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Dra. Lorena Viloria Gómora y el Dr. Sergio Martínez Aguilar, profesores investigadores del Departamento Académico de Ciencias Marinas y Costeras de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), participan en una expedición científica en el Ártico a bordo del velero S/Y Diablesse, como parte de la iniciativa internacional Sailing for Prosperity (S4P), que utiliza la navegación a vela como una plataforma para conectar a las personas, impulsar el financiamiento con propósito y fortalecer a las comunidades costeras mediante la ciencia, la cultura y la colaboración.

La travesía inició recientemente en Nome, Alaska, y tiene previsto concluir en Kaktovik, Alaska, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. Su principal objetivo es documentar la presencia de ballenas grises y jorobadas en el mar de Bering, una de sus zonas de alimentación más importantes durante el verano. Asimismo, busca visibilizar la estrecha conexión entre los océanos y evidenciar cómo los cambios ambientales generan efectos similares sobre la biodiversidad marina, aun cuando ocurran en regiones geográficamente muy distantes.

Durante los primeros diez días de navegación, el equipo internacional de investigación, integrado por especialistas de México, Estados Unidos, Canadá y diversos países de Europa, ha registrado la presencia no sólo de ballenas grises y jorobadas, sino también de otras especies emblemáticas de la región, como morsas y osos grizzly.

La Dra. Lorena Viloria y el Dr. Sergio Martínez forman parte del Laboratorio de Investigación de Mamíferos Marinos de la UABCS, coordinado por el Dr. Jorge Urbán Ramírez, grupo de investigación que desde hace varias décadas contribuye de manera significativa al conocimiento de los mamíferos marinos del Golfo de California y del Pacífico mexicano.

La expedición, que busca hacer historia al cruzar el Paso del Noroeste para adentrarse en el Ártico, requirió más de un año de preparación. Durante ese periodo, la tripulación se capacitó para navegar en condiciones extremas de frío y operar la embarcación en aguas polares. Además, el velero fue sometido a importantes modificaciones para incorporar sistemas avanzados de monitoreo ambiental, equipos de comunicación satelital y mejoras en su eficiencia energética, lo que le permitirá una mayor autonomía en zonas remotas.

Otro aspecto relevante del proyecto es el acercamiento con las comunidades locales que habitan la región ártica. A lo largo del recorrido se contempla el intercambio de experiencias y conocimientos con sus pobladores, con el propósito de comprender los desafíos ambientales que enfrentan y explorar aprendizajes que puedan aplicarse en otras regiones marinas, como el Pacífico Norte y el Golfo de California.

De esta manera, Sailing for Prosperity se consolida como una iniciativa que trasciende la investigación científica, al promover la colaboración internacional, el intercambio de conocimiento y el impulso de proyectos con impacto ambiental, social y educativo, contribuyendo al fortalecimiento de las comunidades costeras y a la conservación de los ecosistemas marinos.