UABCS suma 32 nuevos resultados favorables en convocatoria SNII 2026

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) obtuvo 32 resultados favorables en la Convocatoria 2026 del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), reconocimiento que da cuenta de la trayectoria, compromiso y dedicación de su comunidad académica en las tareas de investigación, formación de recursos humanos, generación de conocimiento y desarrollo científico.

Como resultado de este proceso, para 2027 la UABCS contará con 128 integrantes en el padrón del SNII, distribuidos en 36 candidatas y candidatos, 76 investigadoras e investigadores en el Nivel I, 13 en el Nivel II y 3 en el Nivel III.

Este resultado representa un indicador relevante del fortalecimiento de la investigación que se desarrolla en la institución y del trabajo permanente de su profesorado para generar conocimiento pertinente y contribuir a la atención de problemáticas de relevancia social y ambiental.

Al respecto, el Dr. Alejandro Gómez Gallardo Unzueta, Director de Investigación Interdisciplinaria y Posgrado de la UABCS, expresó que estos resultados representan un motivo de orgullo para la institución, particularmente por quienes ingresan por primera vez al SNII, así como por quienes reingresan, permanecen o avanzan de nivel.

“Nos congratula especialmente ver cómo se consolidan las trayectorias de nuestras profesoras y profesores investigadores. Cada uno de estos resultados refleja años de trabajo, dedicación y compromiso con la investigación, la formación de nuevas generaciones y la generación de conocimiento”, señaló.

Asimismo, extendió un reconocimiento institucional a quienes mantienen su vigencia dentro del SNII para 2027, destacando que su permanencia contribuye a consolidar las capacidades científicas de la Universidad y a fortalecer los distintos campos del conocimiento en los que participa la UABCS.

A nombre del Rector de la UABCS, Dr. Dante Salgado González, se destacó que estos resultados son también reflejo de una de las funciones sustantivas de la Universidad: la generación de conocimiento como herramienta para comprender y transformar el entorno.

En este sentido, señaló que la labor académica de la institución no se limita a la formación profesional dentro de las aulas, sino que se articula con la investigación y la vinculación para aportar respuestas a los principales desafíos que enfrenta Baja California Sur y el país.

Bajo la filosofía de Responsabilidad Social Universitaria, la investigación que se realiza en la UABCS busca mantener un vínculo permanente con las necesidades de la sociedad, particularmente en ámbitos como el cuidado del medio ambiente, la gestión de los recursos naturales, el desarrollo sostenible, la salud, la educación y otros retos sociales que requieren conocimiento científico para su atención.

Finalmente, reconoció el trabajo de las investigadoras e investigadores de la Universidad, así como de las y los estudiantes que participan en los diferentes proyectos, al considerar que su esfuerzo permite fortalecer una comunidad científica capaz de generar conocimiento pertinente y ponerlo al servicio de la sociedad.




Investigadores de UABCS participan en expedición científica en el Ártico

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La Paz, Baja California Sur (BCS). La Dra. Lorena Viloria Gómora y el Dr. Sergio Martínez Aguilar, profesores investigadores del Departamento Académico de Ciencias Marinas y Costeras de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), participan en una expedición científica en el Ártico a bordo del velero S/Y Diablesse, como parte de la iniciativa internacional Sailing for Prosperity (S4P), que utiliza la navegación a vela como una plataforma para conectar a las personas, impulsar el financiamiento con propósito y fortalecer a las comunidades costeras mediante la ciencia, la cultura y la colaboración.

La travesía inició recientemente en Nome, Alaska, y tiene previsto concluir en Kaktovik, Alaska, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. Su principal objetivo es documentar la presencia de ballenas grises y jorobadas en el mar de Bering, una de sus zonas de alimentación más importantes durante el verano. Asimismo, busca visibilizar la estrecha conexión entre los océanos y evidenciar cómo los cambios ambientales generan efectos similares sobre la biodiversidad marina, aun cuando ocurran en regiones geográficamente muy distantes.

Durante los primeros diez días de navegación, el equipo internacional de investigación, integrado por especialistas de México, Estados Unidos, Canadá y diversos países de Europa, ha registrado la presencia no sólo de ballenas grises y jorobadas, sino también de otras especies emblemáticas de la región, como morsas y osos grizzly.

La Dra. Lorena Viloria y el Dr. Sergio Martínez forman parte del Laboratorio de Investigación de Mamíferos Marinos de la UABCS, coordinado por el Dr. Jorge Urbán Ramírez, grupo de investigación que desde hace varias décadas contribuye de manera significativa al conocimiento de los mamíferos marinos del Golfo de California y del Pacífico mexicano.

La expedición, que busca hacer historia al cruzar el Paso del Noroeste para adentrarse en el Ártico, requirió más de un año de preparación. Durante ese periodo, la tripulación se capacitó para navegar en condiciones extremas de frío y operar la embarcación en aguas polares. Además, el velero fue sometido a importantes modificaciones para incorporar sistemas avanzados de monitoreo ambiental, equipos de comunicación satelital y mejoras en su eficiencia energética, lo que le permitirá una mayor autonomía en zonas remotas.

Otro aspecto relevante del proyecto es el acercamiento con las comunidades locales que habitan la región ártica. A lo largo del recorrido se contempla el intercambio de experiencias y conocimientos con sus pobladores, con el propósito de comprender los desafíos ambientales que enfrentan y explorar aprendizajes que puedan aplicarse en otras regiones marinas, como el Pacífico Norte y el Golfo de California.

De esta manera, Sailing for Prosperity se consolida como una iniciativa que trasciende la investigación científica, al promover la colaboración internacional, el intercambio de conocimiento y el impulso de proyectos con impacto ambiental, social y educativo, contribuyendo al fortalecimiento de las comunidades costeras y a la conservación de los ecosistemas marinos.




Invita COSHCYTI a participar en Feria Mexicana de Ciencias e Ingenierías 2026

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La Paz, Baja California Sur (BCS). Con el propósito de impulsar el talento científico, tecnológico y creativo de las juventudes, el Consejo Sudcaliforniano de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (COSHCYTI) abrió la convocatoria para participar en la Feria Mexicana de Ciencias e Ingenierías del Estado de Baja California Sur (FEMECI BCS 2026), informó la directora general, Sara Cecilia Díaz Castro.

La convocatoria está dirigida a estudiantes de educación media superior (bachillerato) y superior (licenciatura) de instituciones públicas y privadas. Los proyectos podrán participar en las áreas de agroindustria y alimentos; ciencias ambientales; ciencias básicas; ciencias sociales; química y biología; ingenierías; medicina y ciencias de la salud, así como sistemas informáticos.

Las y los interesados deberán presentar un proyecto escrito y un video de tres minutos. La recepción de trabajos estará abierta hasta el 11 de septiembre. La feria estatal y la presentación de resultados se realizarán el 30 de septiembre de 2026, fecha en la que se seleccionarán los proyectos que representarán a Baja California Sur en la etapa nacional.

Díaz Castro destacó que la FEMECI fortalece el interés de las y los estudiantes por la investigación, la innovación y el desarrollo de propuestas para atender los desafíos de su entorno.

Finalmente, la directora invitó a estudiantes, docentes e instituciones educativas a consultar la convocatoria y participar en la FEMECI BCS 2026, a fin de fortalecer las vocaciones científicas, tecnológicas y de innovación en Baja California Sur.




Conoce la extraordinaria evolución de las primeras ballenas

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La Paz, Baja California Sur (BCS). Hoy resulta difícil imaginar a una ballena caminando sobre la tierra. Sin embargo, hace más de 50 millones de años, los ancestros de estos gigantes marinos eran mamíferos terrestres que, generación tras generación, fueron transformando su anatomía hasta convertirse en algunos de los animales mejor adaptados a la vida en el océano.

Esa extraordinaria historia evolutiva es abordada por Bárbara Ivett García Luque, egresada de la Licenciatura en Biología Marina y estudiante de maestría en Ciencias Marinas y Costeras de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), quien explica cómo los arqueocetos representan una de las transiciones evolutivas mejor documentadas en el registro fósil.

De acuerdo con la joven universitaria, la evolución de las ballenas demuestra que la vida nunca permanece estática. Los cambios ambientales obligan a los organismos a adaptarse y, en ocasiones, esas adaptaciones transforman por completo su forma de vivir.

Los cetáceos, grupo al que pertenecen ballenas, delfines y marsopas, son mamíferos que, al igual que los seres humanos, respiran aire y alimentan a sus crías con leche. Sin embargo, a diferencia de otros mamíferos, pasan toda su vida en el agua: nacen, crecen, se alimentan, se reproducen e incluso duermen en el medio marino.

Señala que, para lograrlo, desarrollaron adaptaciones extraordinarias. Su cuerpo adquirió una forma hidrodinámica que reduce la resistencia al agua; las patas traseras desaparecieron y dieron paso a una poderosa cola que les proporciona impulso al nadar.

“Algunas especies, como los delfines, perfeccionaron la ecolocalización para orientarse mediante sonidos y ecos, mientras que las grandes ballenas desarrollaron barbas de queratina que les permiten filtrar enormes cantidades de agua para capturar kril y otros pequeños organismos”, detalla García Luque.

Aunque apunta que estas características no aparecieron de un momento a otro. Hace entre 55 y 34 millones de años vivieron los arqueocetos, un grupo de ballenas primitivas que documenta, casi paso a paso, el regreso de los mamíferos al ambiente acuático. Gracias al registro fósil, hoy es posible reconstruir cómo fueron acumulando las adaptaciones que finalmente dieron origen a los cetáceos modernos.

Así, indica que los primeros representantes fueron los pakicétidos, hace aproximadamente 49 millones de años. Aunque conservaban el aspecto de pequeños mamíferos terrestres carnívoros, la estructura de sus huesos y de su oído revela que ya comenzaban a explorar ambientes acuáticos, probablemente cazando en aguas poco profundas.

Posteriormente aparecieron los ambulocétidos, conocidos como “ballenas caminantes”. Sus extremidades cortas y pies en forma de paleta les permitían desplazarse tanto en tierra como en el agua, donde emboscaban a sus presas en estuarios y bahías.

La transición continuó con los remingtonocétidos, cuyos hocicos alargados y una audición cada vez más especializada indican una dependencia creciente del ambiente marino. Estos animales habitaban aguas turbias y capturaban principalmente peces.

Más adelante surgieron los protocétidos, considerados los primeros cetáceos capaces de dispersarse ampliamente por mares tropicales de distintos continentes. En ellos ya eran evidentes transformaciones como el desplazamiento de las fosas nasales hacia la parte superior del cráneo y la reducción de las patas traseras, que dejaron de ser útiles para caminar.

Finalmente, hace alrededor de 39 millones de años aparecieron los basilosáuridos, completamente adaptados al océano. Poseían cuerpos alargados, colas poderosas y extremidades posteriores diminutas que habían perdido prácticamente toda función locomotora. En este punto, la transición estaba completa: las antiguas formas terrestres habían dado paso a las primeras ballenas plenamente marinas.

Para Bárbara García Luque, la historia de los arqueocetos constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de adaptación evolutiva conocidos por la ciencia, ya que, en menos de 20 millones de años, un grupo de mamíferos transformó por completo su anatomía y su forma de vida para conquistar nuevamente el océano.

La joven investigadora asegura que su historia nos recuerda que la evolución es un proceso continuo y que la capacidad de adaptarse ha sido una de las mayores fortalezas de la vida en la Tierra.




Bioluminiscencia, el fenómeno que ilumina las costas de Baja California Sur

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La Paz, Baja California Sur (BCS). En algunas noches del año, las aguas de Baja California Sur ofrecen un espectáculo tan sorprendente como cautivador: destellos azulados que parecen encender el mar con cada ola, cada movimiento de la arena o incluso al paso de una persona por la orilla. Detrás de esta escena, que para muchos parece sacada de la fantasía, existe una explicación científica conocida como bioluminiscencia.

Con el propósito de acercar este conocimiento a la sociedad, Daniela Pérez Collazo, estudiante de la Licenciatura en Geología de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), desarrolla una investigación sobre este fenómeno bajo la asesoría de la Dra. Tatiana A. Acosta Pachón, profesora-investigadora del Departamento Académico de Ciencias de la Tierra.

La joven universitaria señala que la bioluminiscencia es una de las manifestaciones más fascinantes de la naturaleza porque combina procesos químicos, biológicos y ecológicos que pueden observarse a simple vista.

Explica que este fenómeno deriva de la capacidad que poseen ciertos organismos vivos para producir y emitir luz, proceso que ocurre mediante una serie de reacciones bioquímicas altamente especializadas que involucran moléculas como la luciferina y la enzima luciferasa. Cuando ambas interactúan en presencia de oxígeno, se desencadena una reacción que genera energía en forma de luz visible.

Uno de los aspectos más interesantes de este mecanismo, detalla, es su eficiencia, y la enzima responsable del proceso puede reutilizarse una vez concluida la reacción, permitiendo que la producción de luz continúe mientras existan las condiciones adecuadas. Este fenómeno puede desarrollarse tanto dentro de los organismos como directamente en el agua.

De acuerdo con una de las teorías más aceptadas sobre su origen, la bioluminiscencia habría surgido hace millones de años como una estrategia de defensa de microorganismos frente al oxígeno, una sustancia que en los primeros momentos de la vida en la Tierra era considerada tóxica. Con el tiempo, esta capacidad evolucionó y se diversificó en múltiples grupos de organismos.

Actualmente se estima que hasta el 76 por ciento de los habitantes del océano profundo presentan algún tipo de bioluminiscencia. Entre ellos se encuentran medusas, peces abisales, calamares, anguilas y numerosos microorganismos marinos.

Otro dato que proporciona el estudio es que la variedad de colores observados en organismos bioluminiscentes se debe a que existen diferentes tipos de luciferinas y luciferasas. Por ejemplo, los dinoflagelados, que son microalgas marinas responsables de muchos de los eventos luminosos observados en las costas, producen una luz distinta a la de insectos como las luciérnagas debido a las diferencias químicas de sus compuestos.

Así, a lo largo de la evolución, esta capacidad ha adquirido diversas funciones. Algunos organismos la utilizan para comunicarse con individuos de su misma especie o atraer parejas durante la reproducción; otros la emplean para atraer presas, desorientar depredadores o incluso camuflarse en su entorno.

De acuerdo con la joven universitaria, más allá de su importancia ecológica, la bioluminiscencia se ha convertido en una herramienta de gran valor para la ciencia y la tecnología. Las luciferasas son utilizadas en investigaciones biomédicas relacionadas con el crecimiento de tumores, el seguimiento de células cancerosas, el monitoreo de enfermedades y la evaluación de nuevos tratamientos.

“Comprender cómo funciona la bioluminiscencia ha permitido desarrollar tecnologías que hoy ayudan a visualizar procesos biológicos complejos y a mejorar herramientas para la investigación médica”, destaca Daniela Pérez Collazo.

Las aplicaciones también alcanzan el ámbito ambiental. Por ejemplo, señala que bacterias modificadas genéticamente para emitir luz son empleadas como biosensores capaces de detectar contaminantes y sustancias tóxicas en cuerpos de agua. Cuando las condiciones ambientales cambian, también lo hace la intensidad de su brillo, proporcionando información valiosa sobre la calidad del entorno.

Asimismo, existen líneas de investigación que exploran la posibilidad de aprovechar sistemas bioluminiscentes para desarrollar formas de iluminación más sostenibles y eficientes energéticamente. Aunque aún se trata de un campo emergente, el potencial de estas tecnologías continúa despertando interés en distintos sectores científicos.

Daniela Pérez revela que, en Baja California Sur, este fenómeno puede apreciarse en algunos puntos de la bahía de La Paz, particularmente en la zona conocida como El Saltito, donde la presencia de dinoflagelados en aguas cálidas genera destellos azulados que se activan con el movimiento de las olas o cualquier perturbación en el agua.

Estos espectáculos naturales suelen presentarse principalmente entre los meses de junio y diciembre, y para observarlos en su máximo esplendor, los especialistas recomiendan acudir durante noches sin luna y con marea baja, condiciones que favorecen una mejor apreciación del fenómeno.

Para la estudiante de la UABCS, la bioluminiscencia representa una oportunidad para acercar la ciencia a las personas a través de un fenómeno que despierta asombro y curiosidad, apreciando mejor la complejidad de los ecosistemas marinos y reconocer que aún existen numerosos procesos naturales que vale la pena conocer y conservar.