Bioluminiscencia, el fenómeno que ilumina las costas de Baja California Sur

FOTO: UABCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). En algunas noches del año, las aguas de Baja California Sur ofrecen un espectáculo tan sorprendente como cautivador: destellos azulados que parecen encender el mar con cada ola, cada movimiento de la arena o incluso al paso de una persona por la orilla. Detrás de esta escena, que para muchos parece sacada de la fantasía, existe una explicación científica conocida como bioluminiscencia.

Con el propósito de acercar este conocimiento a la sociedad, Daniela Pérez Collazo, estudiante de la Licenciatura en Geología de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), desarrolla una investigación sobre este fenómeno bajo la asesoría de la Dra. Tatiana A. Acosta Pachón, profesora-investigadora del Departamento Académico de Ciencias de la Tierra.

La joven universitaria señala que la bioluminiscencia es una de las manifestaciones más fascinantes de la naturaleza porque combina procesos químicos, biológicos y ecológicos que pueden observarse a simple vista.

Explica que este fenómeno deriva de la capacidad que poseen ciertos organismos vivos para producir y emitir luz, proceso que ocurre mediante una serie de reacciones bioquímicas altamente especializadas que involucran moléculas como la luciferina y la enzima luciferasa. Cuando ambas interactúan en presencia de oxígeno, se desencadena una reacción que genera energía en forma de luz visible.

Uno de los aspectos más interesantes de este mecanismo, detalla, es su eficiencia, y la enzima responsable del proceso puede reutilizarse una vez concluida la reacción, permitiendo que la producción de luz continúe mientras existan las condiciones adecuadas. Este fenómeno puede desarrollarse tanto dentro de los organismos como directamente en el agua.

De acuerdo con una de las teorías más aceptadas sobre su origen, la bioluminiscencia habría surgido hace millones de años como una estrategia de defensa de microorganismos frente al oxígeno, una sustancia que en los primeros momentos de la vida en la Tierra era considerada tóxica. Con el tiempo, esta capacidad evolucionó y se diversificó en múltiples grupos de organismos.

Actualmente se estima que hasta el 76 por ciento de los habitantes del océano profundo presentan algún tipo de bioluminiscencia. Entre ellos se encuentran medusas, peces abisales, calamares, anguilas y numerosos microorganismos marinos.

Otro dato que proporciona el estudio es que la variedad de colores observados en organismos bioluminiscentes se debe a que existen diferentes tipos de luciferinas y luciferasas. Por ejemplo, los dinoflagelados, que son microalgas marinas responsables de muchos de los eventos luminosos observados en las costas, producen una luz distinta a la de insectos como las luciérnagas debido a las diferencias químicas de sus compuestos.

Así, a lo largo de la evolución, esta capacidad ha adquirido diversas funciones. Algunos organismos la utilizan para comunicarse con individuos de su misma especie o atraer parejas durante la reproducción; otros la emplean para atraer presas, desorientar depredadores o incluso camuflarse en su entorno.

De acuerdo con la joven universitaria, más allá de su importancia ecológica, la bioluminiscencia se ha convertido en una herramienta de gran valor para la ciencia y la tecnología. Las luciferasas son utilizadas en investigaciones biomédicas relacionadas con el crecimiento de tumores, el seguimiento de células cancerosas, el monitoreo de enfermedades y la evaluación de nuevos tratamientos.

“Comprender cómo funciona la bioluminiscencia ha permitido desarrollar tecnologías que hoy ayudan a visualizar procesos biológicos complejos y a mejorar herramientas para la investigación médica”, destaca Daniela Pérez Collazo.

Las aplicaciones también alcanzan el ámbito ambiental. Por ejemplo, señala que bacterias modificadas genéticamente para emitir luz son empleadas como biosensores capaces de detectar contaminantes y sustancias tóxicas en cuerpos de agua. Cuando las condiciones ambientales cambian, también lo hace la intensidad de su brillo, proporcionando información valiosa sobre la calidad del entorno.

Asimismo, existen líneas de investigación que exploran la posibilidad de aprovechar sistemas bioluminiscentes para desarrollar formas de iluminación más sostenibles y eficientes energéticamente. Aunque aún se trata de un campo emergente, el potencial de estas tecnologías continúa despertando interés en distintos sectores científicos.

Daniela Pérez revela que, en Baja California Sur, este fenómeno puede apreciarse en algunos puntos de la bahía de La Paz, particularmente en la zona conocida como El Saltito, donde la presencia de dinoflagelados en aguas cálidas genera destellos azulados que se activan con el movimiento de las olas o cualquier perturbación en el agua.

Estos espectáculos naturales suelen presentarse principalmente entre los meses de junio y diciembre, y para observarlos en su máximo esplendor, los especialistas recomiendan acudir durante noches sin luna y con marea baja, condiciones que favorecen una mejor apreciación del fenómeno.

Para la estudiante de la UABCS, la bioluminiscencia representa una oportunidad para acercar la ciencia a las personas a través de un fenómeno que despierta asombro y curiosidad, apreciando mejor la complejidad de los ecosistemas marinos y reconocer que aún existen numerosos procesos naturales que vale la pena conocer y conservar.




Concluye COSHCYTI taller de robótica; participan 20 niñas, niños y adolescentes

La Paz, Baja California Sur (BCS). El Consejo Sudcaliforniano de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (COSHCYTI) concluyó el Taller de Robótica, iniciativa orientada a fomentar el interés por la ciencia, la tecnología y la innovación desde edades tempranas.

En esta actividad participaron 20 niñas, niños y adolescentes, quienes adquirieron conocimientos básicos de robótica y programación, además de desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, la resolución de problemas, la creatividad, el trabajo colaborativo y el aprendizaje mediante proyectos prácticos.

La directora general del COSHCYTI, Sara Cecilia Díaz Castro, destacó que estas acciones forman parte de la estrategia permanente del organismo para impulsar vocaciones científicas y tecnológicas, mediante experiencias que contribuyen a la formación académica y al desarrollo integral de la niñez y juventud sudcaliforniana.

Asimismo, reconoció el entusiasmo y la dedicación de las y los participantes, así como el acompañamiento de sus familias, cuyo respaldo resulta fundamental para incentivar el interés por las disciplinas científicas y tecnológicas desde la infancia.




Gobernador destaca avances en educación durante clausura de secundaria en Loreto

FOTO: Gobierno de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Al encabezar la ceremonia de clausura de la generación 2023-2026 de la Escuela Secundaria General “Modesto Sánchez Mayón”, en el municipio de Loreto, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío destacó que Baja California Sur concluyó el presente ciclo escolar con una eficiencia terminal superior al 90 por ciento en educación básica, resultado del trabajo de estudiantes, docentes, directivos, madres y padres de familia, así como de las instituciones educativas.

Durante el acto académico, el mandatario estatal indicó que los 180 alumnos inscritos en este plantel concluyeron la educación secundaria, logro que les permitirá dar continuidad a su preparación académica.

Asimismo, señaló que la educación constituye la principal herramienta para generar mayores oportunidades de desarrollo, por lo que exhortó a las y los egresados a continuar la formación en el nivel medio superior y prepararse para contribuir al crecimiento de Baja California Sur y del país.

En este sentido, reiteró que quienes concluyen la secundaria tienen garantizado un espacio para cursar el bachillerato. Agregó que el Gobierno del Estado cuenta con programas de apoyo económico para respaldar a las y los estudiantes durante la formación educativa.

Finalmente, el Gobernador resaltó que la administración estatal que encabeza seguirá promoviendo acciones que amplíen oportunidades de acceso a una educación de calidad para niñas, niños y jóvenes sudcalifornianos.




Asiste Gobernador de BCS a clausura de escuela secundaria en La Paz

FOTO: Gobierno de BCS.

La Paz, Baja California Sur (BCS). Durante la ceremonia de clausura de cursos y entrega de certificados de la generación 2023-2026 de la escuela secundaria número 13, Alberto Andrés Alvarado Arámburo, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío reiteró el interés de su administración para que las y los sudcalifornianos no dejen de estudiar, “que encaminen mejor sus pasos y sean personas preparadas; y sobre todo, humanas, responsables y honradas”.

Acompañado por la secretaria de Educación Pública en la entidad, Alicia Meza Osuna, el mandatario estatal acudió a las instalaciones de la Arena La Paz para reconocer el esfuerzo de las y los egresados, así como el invaluable respaldo de las madres y padres de familia para que sus hijos cumplieran este importante paso.

“En cualquier institución que deseen continuar con su preparación académica, es importante seguir con este camino que les llevará a ser mejores ciudadanas y ciudadanos, y a continuar con el desarrollo y bienestar de sus familias”, dijo a los 92 egresados y egresadas.

Castro Cosío destacó este hecho, pues más del 90% de los estudiantes de esta secundaria pusieron toda su dedicación y empeño para concluir con este nivel educativo. Es significativo, porque quiere decir que hay interés de los estudiantes y un buen trabajo de las y los maestros, dijo.

Finalmente los convocó a seguir estudiando con el mismo empeño, respetar a sus padres, a su familia y ayudar a desterrar cualquier tipo de violencia, dentro y fuera de los centros educativos.




El desierto que guarda memoria

IMÁGENES: IA.

Vientos de Pueblo

José Luis Cortés M.

 

San José del Cabo, Baja California Sur (BCS). En Baja California Sur la luz cae con precisión implacable. Blanquea La Paz, endurece Santa Rosalía, vuelve metálico el aire de Loreto y deja en Los Cabos una postal perfecta: mar, hoteles, campos verdes, anuncios de lujo. Pero hay otra geografía. Está detrás de las puertas de los museos, en objetos que no compiten bien contra el algoritmo ni contra el itinerario de playa: una punta Clovis, una roca con pintura rupestre, un esqueleto de cetáceo, una máquina de escribir minera. Son fragmentos de un estado que no empezó con la hotelería, ni termina en la temporada alta.

La primera cifra parece generosa: el Sistema de Información Cultural registra 16 museos en Baja California Sur. La segunda abre la grieta: en la Estadística de Museos 2025 del INEGI, sólo siete recintos sudcalifornianos reportaron información, con 51,420 visitantes en todo el año. No son 51,420 visitantes para una exposición, sino para el conjunto estatal que sí aparece en el registro estadístico. En términos nacionales, Baja California Sur aportó apenas 0.10% de la afluencia museística del país. Mientras Los Cabos presume una derrama turística de 133.3 mil millones de pesos en 2025 y más de una tercera parte de su empleo asociado al turismo, la memoria organizada del Estado cabe en una cifra menor que la asistencia anual de algunos recintos medianos.

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Lo que se conserva no es menor. El Museo Regional de Antropología e Historia, en La Paz, resguarda geología, fósiles, arqueología, pinturas rupestres, misiones, etnografía y siglo XX. El Museo de Arte de Baja California Sur nació como el primer espacio estatal dedicado y equipado para arte moderno y contemporáneo. El Museo de la Ballena y Ciencias del Mar conecta ciencia y asombro mediante esqueletos de mamíferos marinos. El Museo de las Misiones, en Loreto, explica las 18 misiones jesuitas. En Santa Rosalía, El Boleo conserva herramientas, maquinaria, documentos, planos y rastros de la compañía francesa que convirtió el cobre en ciudad. El problema no es la falta de historia. Es la falta de puente.

Los datos nacionales del INEGI ayudan a entender la fractura: en 2025, 80.6% de las personas entrevistadas visitaba el museo por primera vez; 56.8% permanecía menos de una hora; 61.9% tenía escolaridad superior. Entre los motivos para no asistir, los visitantes señalaron sobre todo falta de difusión o desconocimiento del acervo, y después falta de cultura o educación. Dicho con menos burocracia: muchos no van porque no saben qué hay.

En Baja California Sur esa distancia pesa más por el territorio. No es lo mismo programar una visita escolar en una ciudad compacta que cruzar una península dispersa, calurosa, cara y desigual. El joven de una colonia periférica de Los Cabos puede vivir más cerca de un hotel que de una política cultural. Puede pasar todos los días junto a la maquinaria del turismo y no entrar nunca a la sala donde se cuenta la historia natural de su municipio. No puedo confirmar, con los documentos públicos revisados, cuántos adolescentes entraron a cada museo sudcaliforniano durante 2025. Esa ausencia de desglose dice algo: si no se mide a quién se está perdiendo, difícilmente se sabrá cómo recuperarlo.

La contradicción es territorial y moral. El desarrollo turístico ha aprendido a narrarse: vende naturaleza, bienestar, lujo, gastronomía, conectividad, experiencia. Incluso incorpora el lenguaje de la sostenibilidad: protección hídrica, residuos, conservación del litoral, planeación urbana. Pero fuera del folleto, la península carga déficits de agua subterránea en acuíferos como Cabo San Lucas, La Paz y Los Planes. En la misma postal donde el césped promete abundancia, muchas colonias administran la escasez con pipas. Allí los museos parecen un asunto menor, hasta que se entiende que también son infraestructura de supervivencia: enseñan de dónde viene el territorio y qué costos se esconden detrás de cada auge.

Acercar los museos a los jóvenes no se resolverá con una campaña bonita ni con publicar horarios en redes. Hace falta presupuesto estable, medición por edad y municipio, transporte escolar, mediadores culturales, alianzas reales con escuelas, recorridos que hablen de agua, minería, turismo, pueblos originarios, biodiversidad y ciudad; hace falta que la cultura sea tratada como derecho y no como adorno del destino. También hace falta que los beneficiarios del relato turístico participen en sostener el relato histórico: hoteles, desarrolladores, fideicomisos, municipios y gobierno estatal no pueden vender territorio sin financiar memoria.

Los museos de Baja California Sur no son mausoleos: son estaciones de alarma. En sus salas se entiende que toda prosperidad que olvida su origen termina administrando ruinas. La pregunta no es si los jóvenes quieren ir a los museos; la pregunta es si el estado está dispuesto a llevarles la historia del suelo que pisan. Porque un territorio que enseña a sus hijos a servir al visitante, pero no a leer su memoria, no está formando futuro: está alquilando el alma.

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