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¿Podemos leer un cuerpo como se lee un texto?

17-May-2019

Articulo por Amelia Guillen
“Mi cuerpo y tu cuerpo”. FOTOS: Amelia Guillén Mansilla.

Sexo + Psique

Por Amelia Guillén Mansilla 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Dentro de los objetivos de la existencia humana,  están la buena salud, la educación y la obtención de conocimientos; y en la esencia de la salud sexual está el placer como factor de bienestar irrenunciable, aunque el disfrute erótico frecuentemente ha sido negado, condicionado y patologizado. Es importante darnos cuenta que existimos y que también existen los demás, y un mundo en el cual nos relacionamos. Dentro de la danza de los sexos, ¿cómo saber si somos compatibles?, ¿qué hacer si no lo somos? Frente a una combinación de emociones, personalidades e incluso creencias familiares y culturales, ¿cómo comprender lo que ambos amantes aportan a la relación y trabajar sobre eso? ¿A qué se enfrentan las parejas en estos  momentos de cambios tan grandes y rápidos?  ¿Cómo se encuentra tu vida amorosa?

Hasta el siglo XX, en nuestra cultura mexicana había referencias claras respecto a cómo debía ser la vida sexual y la relación de pareja. Si bien, muchas de esas creencias eran falsas o incorrectas, se transmitían de boca en boca, a pesar de no tener ningún fundamento.

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Estas referencias ya no son la única voz dogmática que te guían.  Ahora, desde la cultura y las instituciones, vale tanto ser homosexual como heterosexual; tener hijos biológicos o con material genético ajeno; o que la familia conyugal ocupa un pequeño porcentaje entre las formas de crianza. También cambian los conceptos y los roles entre los sexos.

¿Cómo pensar el encuentro amoroso en una época como la nuestra, que carece de las normativas que regulaban anteriormente el encuentro entre los cuerpos? ¿Es pensable un encuentro en el amor que no esté enmarcado por los funcionamientos de los prejuicios? ¿Es posible “curarse” de los sufrimientos del amor cuando aparecen la desesperación y el dramatismo?

Es conveniente interrogarnos. Necesitamos conocer cómo se organizan nuestros pensamientos y nuestras acciones, que nos han llevado a aislarnos y ser el eterno soltero; o bien, a relacionarnos con otra persona, con la cual, a pesar de desearlo, no logramos sentir la conexión, la intimidad del placer y la satisfacción. 

El amor requiere una participación consciente, una perfecta armonía entre mi Ser; recordar que tengo un cuerpo, con capacidad motriz, sexual, emocional y cognitiva.; y una vez que consciente, y vuelva a integrarme, estaré listo para ir hacia el otro, a quien tendremos que reconocer que existe y validarle todas sus potencialidades. Donde un Yo y un Tú formarán un Nosotros.  

Por lo tanto, requeriremos organizar nuestro “discurso”, porque es en las palabras desde donde se estructuran nuestros pensamientos y se pone en función todo nuestro cuerpo. Pero en la familia hemos perdido la voz y por lo tanto el voto. Los demás han venido decidiendo sobre nuestros cuerpos. Quién puede recordar todas las frases que escuchó haciendo referencia a un acto que tendrías que realizar para que otro te validara como persona; o bien, evitgar un acto porque de igual manera serías juzgado por la mirada inquisidora del Otro. Y lo coloco con mayúscula porque son las autoridades que nos educaron y que se quedaron convertidas en mandatos resonando en nuestra mente y corazón, dándole forma a nuestro cuerpo y por lo tanto, aquello que nos permitiremos experimentar.

Hablando de nuestra sexualidad, es la  manera como me relaciono con mi cuerpo y con los cuerpos de los demás;  si bien tiene bases biológicas comunes, es única, cambiante y relativa.  Tenemos por costumbre usar la palabra sexo para múltiples aplicaciones; sin embargo buscando una educación sexual, a la cual todos tenemos derecho. Se pretende por acuerdos internacionales que la palabra sexo se reconozca por  igual en todas las sociedades como las características biológicas que se pueden observar anatómicamente.

Sin embargo, en nuestra sociedad nadie habla de los cuerpos que se quedaron en el “intersexo” donde no se desarrollaron algunos de los procesos que determinarán su función de reproducción. Ya existen muchos estudios sobre los “trastornos del desarrollo sexual” y algunos autores consideran que se podría llegar al 10% de la población mundial con estos trastornos, que por lo general se definen con esterilidad. La estadística se va logrando gracias a que muchas personas se sienten cómodas con sus cuerpos y aceptan hablar del tema. La sexualidad como parte de las ciencias de la salud sigue recibiendo pocos estímulos para la investigación y divulgación de la misma.

Hablando de nuestra sexualidad, es la  manera como me relaciono con mi cuerpo y con los cuerpos de los demás;  si bien tiene bases biológicas comunes, es única, cambiante y relativa.  Tenemos por costumbre usar la palabra sexo para múltiples aplicaciones; sin embargo buscando una educación sexual, a la cual todos tenemos derecho. Se pretende por acuerdos internacionales que la palabra sexo se reconozca por  igual en todas las sociedades como las características biológicas que se pueden observar anatómicamente. Recibe su influencia desde el periodo prenatal, será entre la quinta y novena semana de gestación donde se realizan estos procesos que definen las estructuras del sexo de una persona. Son los procesos anatómicos: genéticos con sus estructuras cromosómicas gonadales donde la glándula llamada gónada se convierte en ovario o en testículo. Dando procesos neuronales y hormonales. Mientras se definen los órganos sexuales internos y en seguida los órganos sexuales externos. Pero bien, se dará la asignación del sexo como hombre o mujer hasta el nacimiento de ese ser humano y no sabremos mucho sobre los procesos funcionales, hasta la pubertad donde se verán los siguientes cambios del desarrollo del sexo.  Sin embargo, en nuestra sociedad nadie habla de los cuerpos que se quedaron en el “intersexo” donde no se desarrollaron algunos de los procesos que determinarán su función de reproducción. Ya existen muchos estudios sobre los “trastornos del desarrollo sexual” y algunos autores consideran que se podría llegar al 10% de la población mundial con estos trastornos, que por lo general se definen con esterilidad. La estadística se va logrando gracias a que muchas personas se sienten cómodas con sus cuerpos y aceptan hablar del tema. La sexualidad como parte de las ciencias de la salud sigue recibiendo pocos estímulos para la investigación y divulgación de la misma.

La sexualidad es uno de los aspectos más importantes de la identidad, es todo lo que la persona cotidianamente experimenta con respecto al placer y todo lo que puede decir acerca de su sexo, género y orientación sexual cuando responde la pregunta: ¿quién soy yo? Y que ésta se construye a lo largo de la vida en la interacción que tenemos con otras personas y es el producto de cada una de las experiencias que tenemos en el medio en el que vivimos.

Recuerda que cada cuerpo es una historia, como un libro abierto. El amor entrena en este arte de la lectura de los cuerpos.  Y tú, ¿te atreves a amar y disfrutar tu historia? ¿Le permites a los demás que pueden leer tu cuerpo como un texto…?

Sexo + Psique 
Amelia Guillén Mansilla

“Sexo + Psique” Tamaulipeca. Psicóloga clínica con Maestría en Terapia Familiar y de Pareja. Especialista en Sexualidad Humana. Combina sus actividades como catedrática universitaria con conferencias, impartición de talleres y apoyo a diversos grupos de autoayuda, además de brindar terapia en consultorio privado. Porque la salud del cuerpo es el placer más prolongado, se apoya en la Psicología Transpersonal en la búsqueda de la integración del Ser, para recuperar la sensación de placer y satisfacción mientras se vive la vida plenamente en armonía. Ama la fotografía. Disfruta verdaderamente del arte, la cultura y el Internet, y aunque prefiere hablar, hoy se atreve a escribir. ¿Podemos leer un cuerpo como se lee un texto?