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La Paz: la ciudad de los baches y la discriminación del ciudadano

15-May-2019



FOTOS: Roberto E. Galindo Domínguez

La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Las responsabilidades del mantenimiento y/o mejoras de la infraestructura urbana son selectivas en la ciudad de La Paz. Y los son porque los diferentes niveles de gobierno involucrados escogen a cuáles asuntos dar prioridad, de acuerdo a “concienzudos” análisis llevados a cabo desde diversos enfoques: económico, social y electoral. Por ejemplo, recientemente hubo desavenencias entre el Ayuntamiento de La Paz y el Gobierno del Estado por el destino de uso del malecón paceño. Finalmente, la autoridad estatal se quedó con la potestad del principal paseo pedestre y vehicular de Sudcalifornia; espacio público al que le realiza una millonaria remodelación que se suma a las tantas otras que diversas administraciones municipales le han hecho.

Todas las autoridades, municipales o estatales, pasadas estuvieron interesadas en el malecón, en su “mantenimiento y mejoramiento”; lo que no ha implicado que en todas las ocasiones en que este espacio ha sido intervenido, se hayan realizado obras de calidad. Mientras el malecón se remoza y se embellece constantemente y las autoridades municipales y estatales se disputan la responsabilidad de su resguardo, la mayor parte de las vialidades de la ciudad tienen tantos baches que, además de ser difíciles de transitar, implican un riesgo para los vehículos y sus conductores, así mismo aceleran el deterioro de los autotransportes en menoscabo de la economía del paceño.

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Las calles de la ciudad están plagadas de baches y éstos se deben a los asfaltados de mala calidad que se les aplican, pero también a las condiciones climáticas tan drásticas que se tienen en la entidad, mismas que abonan al rápido deterioro de los materiales empleados. Por ello es necesario que se hagan reparaciones o construcciones duraderas, por ejemplo, con concreto hidráulico; y de eso es responsable la autoridad estatal. Es una necedad y un gasto eterno aplicar carpetas asfálticas que sólo durarán unos meses y que serán devastadas con las pocas lluvias que se dan cada año. Pero no solamente el clima y los trabajos mediocres generan baches, gran cantidad de éstos y las zanjas que parten las calles son hechos por el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS), cuando sus trabajadores instalan una nueva toma en algún predio o reparan alguna fuga de agua rompen el asfalto o el concreto y así lo dejan para la eternidad. Eso nos habla de la falta de coordinación entre las diversas instituciones públicas y los gobiernos estatal y municipal, además de su incompetencia.

 El bacheo es igualmente responsabilidad de las autoridades estatales y en ocasiones las autoridades municipales lo realizan, señalando su gran esfuerzo y su compromiso con la ciudadanía a pesar de que esa no es su responsabilidad; pero de igual manera que las autoridades estatales, realizan trabajos ínfimos y que durarán unos cuantos meses y serán al final del año otro gasto inútil, pero que les dio buena reputación o adeptos en épocas electorales ante la falta de credibilidad de la ciudadanía.

De las banquetas, se puede decir que la mayoría están en pésimas condiciones: fracturadas, inacabadas, y con desniveles difíciles de sortear, sobre todo para las personas con capacidades diferentes, eso en el caso de que las banquetas existan; esto es una realidad incluso en las inmediaciones del malecón, en las calles más céntricas de la ciudad. Claro que esas partes del Puerto de Ilusión no son las que salen en las postales turísticas; y no puede ser de otra manera, pues el pretendido malecón de clase mundial está a varios millones de pesos de inversión que el resto de la infraestructura urbana de la ciudad.

Hasta ahora hemos hablado de las calles de la zona comercial, el centro y El Esterito, que son las colonias inmediatas al malecón; pero alejándose un poco más, en las colonias circundantes a la zona central, las condiciones de las calles y las banquetas son deplorables. La mayoría de esas colonias tienen varias vialidades sin pavimentar y sin acotamientos para los caminantes, arena son y en ríos se convertirán durante las lluvias. En estas condiciones se encuentran colonias como Vicente Guerrero, Francisco Villa, incluso Los Olivos, Bella Vista y Fidepaz, ésta última cuando no es un terregal es un lodazal de aguas negras.

Más allá de la zona céntrica de la ciudad podemos encontrar una realidad de verdadero tercer mundo. Es así que para nuestras autoridades estatales y municipales hay una gran diferencia en el tratamiento social de los sudcalifornianos, algunos, los que viven en el malecón y áreas inmediatas, pueden disfrutar de los mismos beneficios que los turistas extranjeros, pero aquellos que habitan en la periferia del puerto, como en la colonia Márquez de León —y no es la única—, viven sobre la arena: no hay pavimento y no existen las banquetas, esos sudcalifornianos viven en la eterna polvareda. Lo bueno es que los ciudadanos de esas colonias pueden ir a pasear al malecón para sentir bajo los pies infraestructura urbana de primer nivel.

Hasta ahora no hay indicios de que un mejor futuro subsane las deplorables condiciones de la infraestructura urbana La Paz, ni de que la cuarta transformación alcance a los paceños más segregados de las políticas públicas, y es que no importa que partido político nos gobierne municipal o estatalmente, pues para los políticos de todas las calañas siempre habrá ciudadanos de primera y de segunda categoría; pues en las postales internacionales sólo sale el malecón y las veredas para ciclistas ­—ya el Gobierno Municipal se apresta a edificar una— y nunca aparecerán las calles, las banquetas, los arenales sobre los que vive y transita la gente, los ríos y los lodazales que se generan con las más leves lluvias que alcanzan esta ciudad, la verdadera ciudad de La Paz. Son las vialidades y los paseos pedestres de este Puerto de Ilusión un ejemplo de cómo para nuestras autoridades hay responsabilidades selectivas y ciudadanos de diversas categorías.

La Última Trinchera

Roberto E. Galindo Domínguez

Sudcaliforniano por decisión. Escritor. Maestro en Apreciación y Creación Literaria (Casa Lamm) y en Ciencias en Exploración y Geofísica Marina (Instituto de Geofísica-UNAM). Licenciado en Diseño Gráfico (Facultad de Artes Plásticas-UNAM), en Arqueología (ENAH) y en Letras Hispánicas (UAM). Investigó barcos hundidos y restos culturales sumergidos (INAH). Fue profesor en la ENAH y la UnADM. Tiene un libro y ensayos científicos en publicaciones nacionales e internacionales. Escribe en “Contralínea” y “El Organismo”. Ha colaborado en “Gatopardo”, “M Magazine” y otras revistas. Red Voltaire Internacional (París) seleccionó y publicó 29 de sus textos. Doctorante en Investigación y Creación de Novela (Casa Lamm). Miembro del Taller de la Serpiente y Mar Libre.