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‘El Fuerte’ de La Purísima. El hombre que trasladó un piano a sus espaldas

22-Ago-2018

ARTÍCULO Por Gilberto Manuel Ortega Avilés
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FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Siempre que se habla de gente que vas más allá del promedio, ya sea en fuerza, velocidad o inteligencia, puede ocasionar que alguien se vuelva famoso; en la actualidad hasta puedes salir en televisión, si realizas proezas más allá de la que realizaría una persona común. Pero esto no es nuevo y en Baja California Sur tenemos el caso de un señor que su fuerza extraordinaria lo convirtió en leyenda.

Don José Flores, conocido ampliamente en La Purísima y San Isidro se ha vuelto una leyenda. Apenas rebasaba el 1.65 de altura, de voz aguda, nativo del Estado de Jalisco a finales del siglo pasado y con piernas cortas extremadamente fuertes.

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Según testigos como familiares aún vivos, llegaron a relatar que sus piernas eran descomunalmente gruesas llenas de venas que se hinchaban y parecían que iban a explotar, cuando levantaba objetos que sólo él podía levantar, mucho aseguraron que si hubiera sido llevado alguna Olimpíada seguro la ganaba, y nunca se ha vuelto a ver nadie similar por la región.

Era una persona sencilla y respetuosa, sólo utilizaba sus habilidades superiores para sobrevivir o para servir a los demás, como cuando la familia Osuna lo contrató para que llevara a una señora enferma desde San Miguel de Comondú a Mulegé sentada en una silla que ató a su espalda; gracias a ésto salvo su vida, pero fue un viaje muy difícil, ya que había que atravesar la sierra, y los caminos no eran tan amigables como ahora.

Existen pocos registros del que los pobladores llaman con cariño El fuerte, y todas sus hazañas han sido transmitidas por tradición oral, así que es difícil determinar dónde termina la realidad y empieza la fantasía.

Un piano a sus espaldas

Doña Rosario Osuna, dama de alta sociedad de la época, compró un piano en Mulegé, pero no encontró ninguna manera de trasladarlo a La Purísima, entonces se le ocurrió la idea de proponerle la tarea a El fuerte, quien aceptó. Todos vieron partir con su cuerpo corto, sus robustas piernas y su caminar lento, pero indetenible. Siempre uso huaraches y unos minúsculos pantalones arremangados hasta las rodillas.

Muchos dudaron o hasta apostaron sobre su regreso, quizás tardo unos 20 ó 30 días, pero un día por la mañana llegó con el piano en su espalda, atado a un mecapal que se sostenía en su frente y abrazaba la estructura musical. Llegó por San Isidro y lentamente recorrió los 3 kilómetros que lo separaban de La Purísima. Recibió su pago y se retiró a descansar tranquilamente. Después de eso nadie dudó de sus habilidades.

Su fuerza fue descubierta de manera casual ya que su aspecto físico no la aparentaba, sus patrones de corte de caña le dieron una mula para que fuera por leña al monte; cuando regresó traía una enorme carga sobre su espalda y a su lado la mula ociosa solo cabestreada.

Se cuentan muchas cosas como que una vez lo encontraron caminando con una caja de madera sobre su cabeza, y que dentro de la caja venían su esposa y dos de sus hijas.

Se casó con la señora Nestora Panchana, y tuvieron 10 hijos: cinco hombres y cinco mujeres. Sus hijos y familiares recuerdan muchas hazañas, así como la alegría que les daba a los habitantes del pueblo cuando El fuerte decidía acompañarlos a traer leña, ya que significaba que volvieran con mucha de regreso.

Quedan pocos recuerdos de estos hechos, quizás uno de los más significativos fue el que se utilizó para realizar este relato, la entrevista que se hizo a don Miguel Alvarado Panchana, sobrino del El fuerte quien platicó todas estas proezas para la publicación llamada Compas el 28 de marzo de 1992, el cual lo podemos consultar en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez”.