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#AMLORenuncia

03-May-2019

OPINIÓN Por Roberto E. Galindo Domínguez

FOTOS: Internet.

La Última Trinchera

Por Roberto E. Galindo Domínguez

 

Ciudad de México. Durante el fin de semana santo, en las redes sociales se pidió la renuncia del presidente Andrés Manuel López Obrador, y la gran mayoría de los tuits lanzados con el hashtag #AMLORenuncia salieron de bots; y eso no es de ahora, la contratación de bots ha invadido las redes en contra de López Obrador desde antes de las elecciones del año pasado y a lo largo de los cuatro meses que lleva de gestión. ¿Cuántos pedimos la renuncia de Peña Nieto y Felipe Calderón?, sin duda muchos, y creo que un grupo considerablemente mayor al que ahora vive para denostar al presidente. Pero hay una gran diferencia y es la cantidad de quienes votamos por Morena y AMLO>>>: 30 millones, una cifra muy superior a los 15 millones que en 2006 refrendaron al PAN y a los 19 millones que en 2012 regresaron al PRI a Los Pinos.

Esa diferencia en los millones de votantes que en la elección presidencial legitimamos a AMLO es el punto de quiebre para que cada vez más mexicanos crean en la Cuarta Transformación (4T) de México. Pues a diferencia de este periodo presidencial, los dos anteriores se iniciaron con la sombra de sus respectivos fraudes electorales y con acciones tan aparatosas como inútiles para obtener una legitimación ciudadana que no alcanzaron en las urnas: el combate panista frontal a algunos cárteles del narcotráfico y el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo que realizó el priísmo.

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Así como las noticias de la liberación de Gordillo y de la devolución de sus bienes fueron manipuladas en las redes sociales para culpar a la administración de López Obrador, muchas otras noticias tergiversadas o falsas permean la Internet con la intención de desacreditar sin mayor fundamento a la 4T. La guerra sucia contra AMLO y sus bases sociales no ha cesado desde hace más de 18 años, sólo se relevan los oscuros operadores y los magnates que la organizan y financian; ya vimos la ruina de credibilidad en la que cayó el otrora intelectual orgánico favorito del partido en turno en el poder: Enrique Krauze, ya vimos a empresarios como los hermanos Coppel, y a otros de gran poder económico, expuestos por su mercenaria participación en la “guerra sucia” pre y pos-electoral.

A pesar de lo anterior, los datos de varias encuestas nos dicen que cada vez es mayor la aceptación del proceder de AMLO, pues además de los 30 millones que por él votamos, ahora se manejan porcentajes de aceptación de diversas fuentes que van del 78% y hasta el 90%, ésta última estimación manejada por El Financiero. De ser así, los que apoyamos la mayor parte de las decisiones presidenciales superamos en 8 a 2, e incluso en 9 a 1, a los opositores totales. Lo que cada vez deja con menos base social al PAN, al PRI y al disminuido PRD.

#AMLORenuncia tuitean los corifeos del régimen pasado cuando no son bots; y en muchos casos cuando los opositores son reales, propagan noticias falsas como las que publica Pedro Ferriz Hijar cuando AMLO se boleó los zapatos, por no tener nada más que decir, nada fundamentado, sólo diatribas rabiosas de uno de los tantos que no comparten la idea básica del obradorismo: primero los pobres.

Al gobierno hay que exigirle, hay que criticarlo, hay que guiarlo; pero con tres dedos de frente y con honestidad, no como hasta ahora han hecho la mayoría de sus detractores. Mucho falta por hacer y muchas cosas no saldrán como en el guión previo a la elección; pero hasta ahora, AMLO marca la agenda de la desorganizada oposición (cuando es real), del periodismo mexicano, incluida la “prensa” que extraña el chayote y de las manifestaciones sociales. Seguro habrá protestas, además de las organizadas desde el fifianato, como la convocada para el 5 de mayo y denominada  La marcha del silencio, que va apoyada con el hashtag #AMLORenuncia (un insulto usar lo del silencio cuando el antecedente fue una gesta heroica). Espero muchos detractores ese día en Ciudad de México y en muchas otras partes, pues sin ellos se nos va a olvidar batallar como hasta ahora lo hemos hecho, y disertar contra bots carece de la intensidad de la lucha política en las calles, ojalá no se quede en una pantomima como las anteriores manifestaciones anti-AMLO.

Más allá de las protestas actuadas, habrá otras manifestaciones de rechazo de sectores antes simpatizantes, pues a cada proyecto y con cada decisión la administración federal deberá realizar una negociación con diferentes grupos y con poderosos intereses económicos y políticos; y ninguna negociación es perfecta, siempre habrá detractores y perdedores ante el bien general de la población y la economía. En este sentido, si AMLO quiere pasar a la historia como un Presidente diferente a los mediocres títeres a los que nuestra clase política nos ha tenido acostumbrados, deberá marcar la diferencia en esas negociaciones y minimizar en la mayor medida posible las afectaciones a los opositores, y no será fácil ni con las comunidades desprotegidas ni con los poderosos grupos empresariales.

Por lo pronto, AMLO y Morena tienen la mayor legitimación social y política que un Presidente y un partido en el poder hayan tenido, y no por que así lo haya permitido la inacabada democracia mexicana; es así debido a que el año pasado el fraude que se maquinó desde las cúpulas empresariales y políticas, y que se echó a andar en sus primeras etapas fue detenido por más de 30 millones de mexicanos, era eso o despertar al tigre social; bajo la presión ciudadana los orquestadores del fraude recularon.

Mientras López Obrador mantenga el combate al huachicol y redimensione Pemex; restituya el papel social del Estado en los sectores de salud, laboral y educativo principalmente; y logre con su política la disminución de los niveles de violencia y acotan la libertad que hasta ahora han gozado los grupos criminales, entonces tendremos un proyecto de nación para más años que los de un sexenio y, obvio, sin la reelección de AMLO; lo aclaro para evitar una interpretación a modo de nuestros detractores.

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