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Política en el bar. Borrachera pre electoral

13-Jun-2018

ARTÍCULO FICCIONAL Por Xel Ga

FOTO: Internet.

Colaboración Especial

Por Xire Gal

 

Cabo San Lucas, Baja California Sur (BCS). ¡Oh! Nada mejor que ser un pensador revolucionario, aquel que denuncia lo podrido del sistema mientras se toma una cerveza oscura o un tequila. Airado se levanta de su cómoda silla y pega un grito de guerra que busca sacar de su estupidez a los que le escuchan. Cita —hábilmente, para que no quede duda de que es un sujeto leído—, a Dante para ilustrar el infierno en el que estamos viviendo.

Quiero ser un personaje tal. Por eso, le suplico al Lector, imagíneme con bebida en mano y ánimos exacerbados. No olvide atribuirle un aire de intelectualidad pedante a cada uno de los ademanes que hago mientras suelto sin orden preciso las siguientes consideraciones sobre lo que pienso de la política actual.

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Una advertencia: francamente soy el menos indicado para hablar de estos temas. Me atrevo, porque anda por ahí un desdichado político que cree que la política es otra manera de llamar al periodo de campañas, se lo he escuchado infinidad de veces en sus bien pronunciados discursos. Para él, el ejercicio del funcionario público es una cosa distinta a la política. Pero bueno, eso es otra canción.

Decía: imagíneme ebrio, no tanto como para no poder hablar, ni tan poco como para que sepa bien a bien lo que digo. Sin más…

I

No puedo sentir otra cosa que no sea una especie de horror, pues son muchos los que irán a las urnas a votar, convencidos ciegamente que lo hacen por la persona correcta, con total certeza de que hacen patria. Tengo una idea distinta de lo que debe ser un voto democrático, éste debe emitirse sin nunca dejar de sentir dudas de que se está contribuyendo a que llegue al poder la persona equivocada.

II

Educar a las nuevas generaciones para que transformen al mundo, así pensaba la generación de mis padres y la de mis abuelos, y no sé cuantas generaciones más antes a las de ellos. Es lamentable ser parte de una generación que fue mal educada y que seguramente mal educará a la siguiente. Si se sigue pensando así ya no habrá generación a cuál (mal) educar.

III

El hambre no tiene cuenta en Twitter, o alguna otra red social.

III.1

El hambre está tan débil que no tiene fuerzas para luchar.

III.2

Antes de pedirle al hambre que abra los ojos, llenemos su barriga de alimento, no de publicaciones.

IV

Efectivamente, los medios de comunicación siguen manipulando a las masas. Pero, momento, no hay que olvidar que el valor del producto que ofrecen se rige por las leyes de la oferta y la demanda. El rating determina qué es lo que se transmite. ¿Es un grupo reducido de personas las que manipulan la información a modo de controlar lo que se debe pensar o más bien este grupo reducido de personas se someten a lo que el público pide? ¿Quién manipula a quién? ¿Hay más contenido basura en los medios tradicionales que en los actuales?

V

Hay un parásito que ha infectado a la ya de por sí flaca democracia de nuestro país: el credo eufórico.

V.1

Se puede ver un síntoma de esta infección con lo que ocurre en el pensamiento de los portavoces del pueblo. Me valgo de la magnifica descripción que hiciera hace ya muchos años Víctor Sergre del pensamiento en la URSS durante el régimen de Stalin: “Es una doctrina seca, vaciada de contenido, duramente impuesta en todos los terrenos y reducida, en todo lo que se imprime, sin excepción, a la repetición palabra por palabra, o al comentario más superficial de las declaraciones de uno sólo”.

V.2

Es fácil reconocer a los intolerantes disfrazados de revolucionarios: les encantan los lugares comunes, las frases hechas y abusar de los adjetivos en sus “análisis”.

VI

“Stalin no soporta sino la aprobación:

adversarios son para él todos aquellos que no aplauden”.

André Gide

Cinismo: se critica con ferocidad a aquel que dijo “sí, ya sé que no aplaude”; pero, a aquel que descalifica a sus adversarios, lejos de criticarlo se le levanta la mano en señal de victoria.

VII

Benjamín escribió: “Es el Mesías mismo quien sin duda completa todo acontecer histórico, y esto en el sentido de que es él quien redime, quien completa y crea la relación del acontecer histórico con el mesiánico mismo”. El problema con el actual Mesías político, es que lejos de cumplir con lo que Benjamín esperaba, lo que hace es corromper sus palabras. Esto sucede porque tiene un concepción sesgada de la historia. Pondera a los vencedores y olvida a los vencidos. No puede ser Mesías el que habla de la historia teniendo como referencia los nombres de vencedores como lo son Juárez, Madero y Cárdenas, omitiendo descaradamente a los que perdieron ante ellos. La verdadera política mesiánica, esa que necesitamos con urgencia, es la que rememora íntegramente la historia y busca redimir a grandes y pequeños.

Lo único que demuestra este falso profeta es que de llegar al poder será el vencedor y por motivo alguno considerará a los vencidos.

Por cierto, para Benjamín el Mesías es el pueblo no un individuo.

VIII

¿Por qué no se le permite al mesero que traiga para comer lo que sea su elección, sin embargo sí se permite que otros elijan quién gobernará prefiriendo no salir a votar? Cómo antes dije, saldré a votar sin dejar de dudar que lo hago por la persona adecuada; luego, me iré a desayunar y permitiré que el mesero elija por mi lo que he de comer.

En verdad quisiera seguirle, pero me tomé bastante en serio eso de estar borracho, así que mi condición no me permite escribir más.