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Pablo L. Martínez, 121 Años del natalicio del más conocido historiador de BCS

03-Ene-2019

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez

FOTOS: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). Hablar de los hombres y mujeres que forjaron la identidad de estas tierras calisureñas es algo que debe de llenar de orgullo y satisfacción. Las regiones de la California ancestral nunca fueron fáciles de habitar; bronca, salvaje e indómita son palabras que pueden aplicarse fácilmente a este suelo, sin embargo, aun con estas desventajas dentro de su territorio, surgieron ciudadanos que fueron y son pilares fundamentales para el progreso de nuestra patria.

El caso que hoy trataré es el del maestro e historiador Pablo Leocadio Martínez Márquez. Nuestro personaje nació el 11 de enero de 1898 en el poblado de Santa Anita en el Distrito Sur de Baja California; sus padres fueron José Martínez e Isabel Márquez; desde muy pequeño fue muy dedicado a los estudios y por ello sus padres lo inscribieron en la escuela elemental del rancho La Playa, donde llegado el tiempo reglamentario culminó sus estudios con excelentes notas.

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Al concluir la escuela primaria, Pablo L. Martínez ingresó a la Academia para Maestros, especie de Escuela Normal Rural, que el profesor Vicente V. Ibarra creó en San José del Cabo, concluyendo el ciclo de tres años de 1912 a 1915. Sin embargo, desde 1914, al triunfar la Revolución Mexicana, obtuvo el cargo de Maestro de la Federación. Simultáneamente a su preparación docente, cursó un año de Geografía e Historia Universal, así como 2 de Latín y Raíces Griegas con el sacerdote italiano Celestino Grisciotti, y de 1922 a 1924 estudió las materias del programa de la Escuela Normal de México bajo la dirección del educador poblano Pedro González Orduña.

Inicia su labor docente en las primarias de los poblados de San Miguel de Comondú, San José del Cabo y Todos Santos hasta llegar finalmente la ciudad de La Paz; al mismo tiempo que desempeñaba sus tareas como maestro, tuvo una amplia participación en el periodismo, fundando en 1927 el periódico Labor omnia vincit en La Paz y El luchador en San José del Cabo. En 1928 participó en la revista Adalid dirigida por el profesor Jesús Castro Agúndez, y de 1930 a 1933 dirigió en esta ciudad capital un pequeño periódico llamado Sudcalifornia.

Deseoso de que la juventud de su estado natal lograra continuar los estudios posteriores a la educación primaria, en el año de 1929, Martínez Márquez fundó y dirigió la Escuela Secundaria Número 14, la cual con el paso de los años llevaría el nombre de “José María Morelos y Pavón”. En 1937 viajó a la Ciudad de México y a partir de esa fecha radicó de forma permanente en ese sitio. A la llegada del General Agustín Olachea a la gubernatura de Baja California Sur en enero de 1946, Pablo L. Martínez empieza la producción de diferentes libros entre ellos Efemérides californianas, con lo cual inició su inclusión dentro de los historiadores de nuestra entidad.

De 1950 a 1952 dirigió en la Ciudad de México la revista Baja California, en compañía de Alfonso Landera Quijada, quien la sostenía económicamente de forma altruista. Invitado por Braulio Maldonado Sández, gobernador de Baja California, en 1953 viaja a radicar a ese estado; en 1958 publicó el libro El magonismo en Baja California en donde escribe una defensa del papel de los hermanos Flores Magón en el levantamiento armado que se suscitó en la frontera norte de México en 1911.

Es durante los años de 1954 a 1959 en que Martínez Márquez realiza una extensa y minuciosa investigación sobre la historia de Baja California que culminó con el libro llamado Historia de Baja California; otra de sus obras más sobresalientes fue la Guía familiar de Baja California la cual contiene datos por demás interesantes del origen de los principales apellidos que hoy forman los troncos familiares en Baja California Sur.

El historiador sudcaliforniano falleció el 9 de enero de 1970 en la Ciudad de México a la edad de 72 años, debido a una neumonía complicada con un avanzado estado de inanición. Sus restos fueron sepultados en el panteón de San José del Cabo, y posteriormente trasladados a la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres.

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