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Lecciones que nos da el Museo de la Memoria y la Tolerancia en la CDMX

09-Nov-2017

ARTÍCULO Por Modesto Peralta Delgado

El Holocausto se muestra a través de diversas salas que parecen ser una auténtica ‘Casa de los Horrores’, donde las personas eran tratados como subhumanos que debían desaparecer de la faz de la tierra. FOTOS: Modesto Peralta Delgado (excepto las que se indican).

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Desde una enorme tristeza hasta una profunda vergüenza, es parte de la experiencia que puede vivir quien visite el Museo de la Memoria y la Tolerancia (MYT) en la Ciudad de México, donde a través de un recorrido se conoce a detalle sobre el Holocausto y otros genocidios ocurridos en diferentes partes del planeta, desde el siglo XX hasta la actualidad. Vergüenza y tristeza ver —saber, recordar— la crueldad ilimitada de la que el ser humano es capaz contra algún grupo de otros seres humanos a los que se consideran diferentes o inferiores, y a los que desea aniquilar.

CULCO BCS tuvo la oportunidad de dar una visita al MYT en octubre pasado. ¿Hay algo qué aprender y/o que refleja la realidad de México, y en particular, de Baja California Sur? Creemos que sí, pues aunque en este recinto el tema principal es el genocidio, también abarca los crímenes de lesa humanidad y la discriminación. Con la experiencia de haber ido, y la guía que se ofreció en su momento durante el recorrido, no sólo recomendamos visitar este museo en tu próxima estancia en la Ciudad de México, además, también queremos sensibilizar —tal es el objetivo final del Museo de la Tolerancia— sobre la discriminación y los asesinatos que ocurren en BCS.

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Partiremos de un hecho aclarado por el guía: en México no han ocurrido genocidios, es decir, crímenes masivos, con la clara intención de extermino, a un grupo humano por considerarlos inferiores. Sin embargo, en el país —y en BCS— sigue existiendo la discriminación, y han habido y existen, crímenes de lesa humanidad: no son motivados por razones de raza o religión, pero llegan a ser numerosos e imparables, crueles e incluso sistemáticos, además, muchos casos gozan de impunidad. En el caso de Baja California Sur, sí pueden considerarse crímenes de lesa humanidad las casi 900 ejecuciones que se calculan desde 2014 al cierre de este año, producto de una guerra entre bandas del crimen organizado; sin contar con un alto índice de feminicios.

Holocausto, ¿nunca más?

El Museo de la Tolerancia dedica más del 50% de su recorrido habitual a tratar el tema de el Holocausto, desde que Adolfo Hitler llega al poder, hasta la liberación de los judíos en los campos de concentración, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial; una sección que resulta particularmente macabra es la que se centra en el genocidio de 1939 a 1945, en la fueron exterminados más de 6 millones de judíos y otras personas, incluso alemanas, pero que eran consideradas inferiores, como homosexuales, discapacitados, intelectuales en contra del régimen, y al final, prácticamente los que los nazis quisieran. Según se nos explicó, los nazis se esforzaron auténticamente en concluir este exterminio, ganaran o no la guerra.

Vagón en que eran trasladados los judíos a los campos de concentración; los visitantes pueden entrar y comprobar las condiciones tortuosas en que eran tratados desde el traslado. FOTO: MYT.

Maqueta de los campos de concentración y exterminio. FOTO: MYT.

Una de las primeras lecciones que nos deja el Holocausto es que los medios de comunicación fungieron como un vehículo ideologizante para estar de acuerdo en aniquilar a los judíos de la Alemania Nazi; a quienes trabajamos en los medios, nos conmina a pensar en la gran responsabilidad que esto implica — aunque en el lado opuesto, en todo México, incluido BCS— existe una atención cada vez mayor en los asesinatos de periodistas en estos violentos tiempos del poder del narcotráfico. Y los medios, no fueron ‘sólo los medios’: la campaña de que los alemanes eran una raza superior se inculcó desde las escuelas hasta el interior de las propias familias.

Impresiona saber o recordar que el deseo de exterminar a los judíos y otros ‘seres inferiores’ fue completamente legal: ni más ni menos, era el Estado el encargado de llevarlo a cabo, sin una sola objeción; también impactan los datos respecto a los estudios que se hicieron para comprobar la ‘superioridad’ racial, y el otro estudio de profesionales para determinar cómo matar más rápido y barato al mundo de gente que se propusieron desaparecer; por supuesto, no menos horrorizante ir descubriendo los métodos de tortura y la deshumanización de las víctimas que fueron aniquilados.

Con el objetivo de no repetir nunca más esta historia se creó Naciones Unidas. ¿Creeríamos que no han vuelto a ocurrir genocidios? Las siguientes salas del MYT se dedican a responderlo, y la respuesta es no. Sólo poner un par de ejemplos, el ocurrido en Ruanda en 1994, y el ocurrido en Bosnia (Ex Yugoslavia) al año siguiente. La intención de desaparecer y masacrar —no importa que fuera con palos y clavos—, ha seguido en el planeta, con una tibia intervención de la ONU. Actualmente, también se ha calificado así el que ocurre en Siria, donde han habido miles de muertos y miles más de desplazados. Parece que no importa la región del mundo, ni una modernidad que goza de cada vez más información: cuando se planta la idea de que el Otro merece morir por ser diferente o inferior, el odio mueve fácil y agresivamente a unos contra otros.

México herido; BCS también sangra

Como se comentó líneas arriba, en México no se ha consumado un genocidio, pero sí ha sido lastimado por crímenes que, desgraciadamente, alcanzan a todo el país y aumentan en la total impunidad, desde asesinatos por homofobia hasta los numerosos feminicidios o desapariciones forzosas. Baja California Sur no escapa a este tipo de tragedias, por ejemplo, este año se dieron a conocer presuntos crímenes por homofobia en Loreto, asunto que no ha sido totalmente aclarado y que llevaría al menos cuatro víctimas; en este sentido también, hasta la fecha, en el Congreso del Estado ha seguido ‘congelándose’ la propuesta de que personas del mismo sexo puedan acceder al matrimonio.

La comunidad LGBT ha sufrido la homofobia en México y también en Baja California Sur. El MYT recientemente inauguró una sala con esculturas que representan éste y otros tipos de rechazos sociales.

A esto hay que sumar que en los últimos tres años, los asesinatos derivados de una guerra entre presuntos narcotraficantes —oficialmente llamados “crímenes de alto impacto”— ha sobrepasado al 10% de su población —de aproximadamente 800 mil habitantes, estimándose más de 800 muertes de este tipo; en este sentido, hay que anotar que en los últimos meses aumentaron las muertes de presuntas víctimas colaterales y niños.

Las ejecuciones entre presuntos narcos y contra víctimas colaterales en La Paz y Los Cabos, ¿debieran considerarse crímenes de lesa humanidad? Sí. Según la definición de la Corte Penal Internacional que clasifica así a diferentes tipos de actos inhumanos graves cuando reúnan dos requisitos: “la comisión como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y con conocimiento de dicho ataque”. Los actos considerados “inhumanos” y que han ocurrido en BCS son: asesinato, tortura y desaparición forzada de personas —aquí llamados “ejecuciones” y “levantones”. Para leer ampliamente el concepto DAR CLIC AQUÍ.

No olvidar

Otra lección importante que nos deja el Museo de la Tolerancia es que una forma de hacer justicia frente a la masacre es recordarlos, saber que las víctimas tenían rostro, nombre, historial personal —de ahí que el nombre del museo sea también ‘Memoria’—; y otra forma de que la población que ha quedado lastimada por estos crímenes no resienta la injusticia —si bien, los asesinos a veces no lo pagan directamente antes las leyes—es el mero reconocimiento. Así, tenemos que en el caso de BCS, la respuesta del Gobierno del Estado se ha centrado en decir que la presente violencia “es en todo el país” y que es “una guerra entre ellos”, lo que podría estar produciendo una sociedad herida no sólo por la incompetencia sino por la indolencia. Negar o minimizar el daño —también nos lo enseña la historia— puede hacer que el rencor alcance las generaciones siguientes, de ahí su importancia.

Por último, sin sentir que se ‘cuenta’ el recorrido completo en el MYT, se menciona de paso que tras recordar estas tragedias, el ánimo de los visitantes puede ser deprimente. Para ir terminando, el recinto muestra el lado grandioso de México en sus figuras que lo han puesto en alto en la ciencia y la cultura, y en sus múltiples recursos, además de invitarte a no ser un elemento indiferente o pasivo, sino sumarte a asociaciones que promueven los Derechos Humanos. ¿Sabes qué significa la obra plástica que te encuentras al final del recorrido, todas esas pequeñas gotas de cristales? Ya no te lo decimos para que vayas, pero es muy seguro que te conmuevas.

El MYT cuenta con obras plásticas de artistas de renombre internacional.

Contacto

El Museo de la Memoria y Tolerancia se ubica a un par de cuadras del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, en la Plaza Juárez del Centro Histórico. Estos son los precios: recorrido guiado: 95 pesos público en general; y 80 estudiantes, profesores y adultos mayores. Recorrido libre: 75 pesos público en general; y 60 estudiantes, profesores y adultos mayores. Teléfono: (55) 5130 5555. ¿Quieres más información? Accede a su página web AQUÍ para conocer más detalles.

Finalmente, para instituciones de Baja California Sur, existe un programa del museo de forma itinerante, lo que no sería una mala idea traerlo para los sudcalifornianos en los próximos meses.