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El infierno que destruyó La Perla más querida de La Paz

11-Oct-2018

ARTÍCULO Por Sealtiel Enciso Pérez

FOTO: Internet

Tierra Incógnita

Por Sealtiel Enciso Pérez

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). El día jueves 12 de octubre del año 2006 será una fecha que quedará grabada para la posteridad en la mente de miles de paceños. Aquel día se desató uno de los incendios más voraces que haya ocurrido en la ciudad de La Paz y que acabó con la tienda de mayor prestigio del Noroeste de la República Mexicana, La Perla de La Paz.

De acuerdo a los reportes del Cuerpo de Bomberos del Municipio de La Paz, el incendió dio inicio a las 10:00 horas. Durante los días anteriores se habían realizado labores de mantenimiento del edificio y precisamente se había agendado, por parte de los herreros, el soldar diferentes materiales en el departamento de damas (algunas personas afirman que era en el sótano). Aparentemente —y eso suponen los peritos en siniestros de este tipo—, el incendio de la tienda inició con las chispas que saltaron por los efectos de la soldadura y que cayeron sobre la ropa y demás materiales que había cerca del lugar donde se trabajaba. En cuestión de segundos, y debido a que los artículos en exhibición eran de materiales sumamente inflamables, se desató un incendio que no pudo ser controlado por los trabajadores del negocio. Se hizo uso de los extintores, pero ya el fuego se había extendido y se volvió incontrolable.

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A la hora en que llegaron los bomberos y demás equipos de emergencia el fuego ya se había  propagado a la bodega del local y a las demás áreas de la tienda. El total de bomberos que acudieron al lugar fueron 80, además de que se solicitó la colaboración de la Marina Armada de México para hacer labores de evacuación de clientes y trabajadores de la tienda así como acordonar el sitio. Se utilizaron varias pipas extras llenas de agua las cuales fueron proporcionadas por el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz (SAPA), lo anterior debido a que las reservas de los carros cisterna del Cuerpo de Bomberos fueron insuficientes desde el principio.

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Las acciones de control de este gran incendio fueron coordinadas por el comandante del Cuerpo de Bomberos, Raúl Sánchez Castro. Afortunadamente y gracias a su experiencia y la preparación del equipo de bomberos ante este tipo de siniestros, sólo hubo cuatro personas intoxicadas por inhalar el mortal humo, dos de ellos eran tragahumos. Es importante resaltar que muchos ciudadanos apoyaron en labores de cargar las mangueras y dar ánimos a los equipos de profesionales que trabajaban por abatir las llamas. Finalmente el incendio pudo ser controlado hasta las 16:00 horas, y a las 18:00 horas se dio por concluido y se retiraron los equipos de rescate así como el operativo instalado.

Lamentablemente el terrible incendio abarcó el segundo piso del local, justo donde se encontraban los libros que daban cuenta de todo el movimiento de la tienda desde hacía más de 145 años. Todo se quemó. Es importante mencionar que esta prestigiada negociación vio la luz en el año de 1860 llamándose en un principio Don Antonio Ruffo para posteriormente, con el tiempo, cambiar su denominación a Casa Ruffo, Ruffo hermanos y finalmente a La Perla de La Paz, nombre con el que actualmente la reconocemos. Esta negociación inicialmente se dedicaba a la venta de abarrotería; se podían encontrar desde alimentos, equipo para pesca, construcción e incluso para minería. Con el paso del tiempo diversificó sus ventas y amplió los espacios de la tienda vendiendo pan, artículos de farmacia y ropa de importación. También era común encontrar en el lugar telas, vajillas, electrónicos, papelería, mercería y muchísimas cosas más.

Conforme transcurrieron los días, la empresa ordenó limpiar el sitio y evaluar los daños a la antigua estructura; el resultado fue sumamente triste: el 90% de la estructura resultó dañada gravemente y era un peligro que se dejara en pie, debía de demolerse. De inmediato se iniciaron estas acciones. Sin embargo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) detuvo los trabajos argumentando —y con razón—, que el edificio estaba considerado como Edificio Histórico y que se tenía que revaluar la estructura para determinar si sería posible dejar alguna de sus partes principales sin demoler. Para ello se contrató una empresa perteneciente al conocidoprofesor José Javier Farah de Anda, el cual realizó los cálculos que determinaron que la fachada principal del edificio podía rescatarse construyendo una estructura de metal que soportara todo su peso y con ello lograr su conservación. Y así se hizo.

Actualmente, al pasar por la calle Carlos M. Esquerro desde la esquina de Agustín Arriola hasta llegar al callejón Ignacio Bañuelos Cabezud, se puede apreciar la fachada de lo que antes fuera el orgullo de nuestra ciudad y la joya más preciada de todo nuestro territorio. Ahora da mucha tristeza ver sus portones de madera semidestruidos por el fuego o los muros de ladrillo cubiertos de cantera y cemento, agrietados, deformes, con un color cadavérico. Fue mucho el daño que hizo el fuego. La mayoría de los paceños piensan que sería mejor demoler lo que ahí quedó ya que representa un peligro latente de derrumbe además de restringir la circulación peatonal por la acera del lado de lo que fuera la fastuosa Perla de La Paz.

La tienda sigue funcionando, fueron habilitados los edificios, también propiedad de la familia Ruffo, que se encontraban enfrente de la entrada principal de la antigua tienda. Ahí siguen ofreciendo, aunque de forma más limitada, ropa y accesorios de vestido.

La Paz sigue su curso, el tiempo no se detiene por nada ni por nadie, pero aquellos que caminamos por los pasillos de esta tienda desde que éramos unos niños y hasta que llegamos a la adultez, jamás olvidaremos los olores, las texturas, las caras de aquello que vimos y vivimos en lo que fue uno de los edificios más maravillosos y representativos de las riquezas de esta tierra y de la gente que la hizo grande con trabajo y dedicación.