Culco | Cultura y Comunicación de B.C.S

El fantasma de la isla San José; el enigma de ‘El loco’ extranjero

13-Sep-2018

ARTÍCULO Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

FOTO: Internet.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Más que una leyenda de fantasmas es una historia real, ésta es un relato que toma por referencia el libro Mar Roxo de Cortés, Biografía de un Golfo de Fernando Jordán, escrito entre 1950 y 1951, temporada en la que probablemente se sitúe la siguiente narración.

Su nombre era Wilhem Winkle, originario de Alemania. Estudió Ingeniería en Minas y después de nacionalizarse estadounidense, se vino a la isla San José a trabajar.

Después de terminar con sus labores mineras, todos los trabajadores se fueron en un barco enviado por los jefes (cien obreros y familia). Todos menos Winkle.

También te podría interesar: ‘El Fuerte’ de La Purísima. El hombre que trasladó un piano a sus espaldas

Los habitantes de la isla aseguran que este personaje estaba cuerdo cuando sus compañeros dejaron la isla, que incluso después del último pago que se hizo les dio ánimos y se miraba sonriente.

Fueron inútiles los esfuerzos de sus amigos para convencerlo que se fuera con ellos, y fueron los primeros en llamarlo Loco, como ya habían levantado el campamento; se quedaría solo en la isla desértica, sin hogar, sin ropa y sin víveres. Winkle sólo alzo los hombros y dijo: “Me quedo.”

Los pescadores que tenían su campamento cerca, lo observaban de lejos, y vigilaban sus movimientos, como cuando se quedaba fijamente mirando la cumbre de la montaña, cuando se quedaba sentado en la playa. O cuando deambulaba por las orillas.

Los pescadores llegaron asegurar que no dormía ni comía nada, que sólo se la pasaba mirando al horizonte como si nada más importara.

Por las noches observaban cómo desde la cueva que vivía, encendía una fogata, la cual alimentaba los temores de los pescadores; sin embargo, ellos jamás le dirigieron la palabra ya que estaban demasiado sugestionados por las historias que se contaba respecto a él.

Otros pescadores aseguraban que se la pasaba recorriendo la isla buscando pepitas de oro y madre perla. Pero esto no lo pudieron comprobar porque jamás le hablaron.

Tiempo después los pescadores encuentran el cuerpo, el cual llevaba muerto varios días, y había comenzado a ser comido por los animales.

Fue enterrado por los pescadores, y la leyenda comenzó a crecer más porque ahora decían que se aparecía el fantasma del loco y que incluso en las noches se miraba el fuego encendido desde el interior de la cueva donde él vivió.

Wilhem no dejó nada que pudiera dejar pistas de sus acciones, sólo una intrigante frase grabada en la pared de la cueva, en su idioma natal Freihiet durch Einsamkeit que en  español significaba “la soledad como vía a la libertad”.