Culco | Cultura y Comunicación de B.C.S

Doña María León y otras famosas curanderas y brujas de Baja California Sur

28-Feb-2018

ARTÍCULO Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

FOTO: Internet.

California Mítica

Por Gilberto Manuel Ortega Avilés

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Los primeros californios tenían como personas eruditas a los brujos del pueblo quienes no sólo practicaban magia, sino que también eran los encargados de los conocimientos más importantes. El llamado brujo, chaman o guama —como lo llamaban los antiguos californios— era la representación más fuerte que se tenía en toda Baja California Sur, siendo incluso el más fuerte inconveniente a la hora de la evangelización de la península debido a su poder e influencia sobre los pobladores, como se menciona en el libro Historia de Baja California de Pablo L. Martínez.

“Aún en la actualidad la palabra curandera o bruja para los sudcalifornianos nos parece un término familiar y no siempre representa algo malo, ya que en nuestra concepción la mayoría de las curanderas o brujas practican sus artes de manera benévola. Tenemos una concepción muy distinta a otras regiones del mundo donde esta práctica derivó en muchas muertes innecesarias de mujeres que practicaban este tipo de ‘artes alternativas'”, se lee en el libro.

También te podría interesar: ¿Conoces la leyenda del fantasma de la novia que se dejó ver en el Carnaval?

La relación entre el sudcaliforniano, y el curandero, adivina o bruja, sigue muy vivo, sólo tenemos que observar a nuestro alrededor y en cada esquina nos encontraremos un folleto ofreciendo servicios de tarot o lectura de cartas, limpias y diversos servicios esotéricos.

El creer en estas actividades no está mal, siempre y cuando no se quiera abandonar la medicina tradicional por ciertos brebajes que prometen resultados inmediatos y definitivos.

Aunque muchos curanderos al momento traten con remedios efectivos algunas enfermedades o dolencias, por tener algunos conocimientos en herbolaria, no debemos abandonar a los médicos que llevan años estudiando los avances más nuevos en medicina y pueden diagnosticar de manera más efectiva una enfermedad grave.

Esta lucha entre médicos y curanderos es muy antigua, y existen registros históricos como el del 19 de mayo de 1869, donde el doctor Emilio Valle denunció como curanderos a algunos vecinos de la municipalidad de San Antonio, preocupado por la salud de los habitantes.

También en 1907, en San José de Gracia se llevó a cabo una investigación realizada por el doctor Prudencio Vidal Díaz y el subprefecto político de la localidad para tratar de explicar un caso de locura colectiva denunciada por algunos habitantes de ese lugar. Rigoberto Jiménez, el subprefecto, expresa que acudió junto al doctor Vidal Rodríguez quien redactó un informe de 18 hojas sobre la situación del pueblo. Menciona que amonestó a la curandera doña Francisca Murillo de Martínez, pidiéndole que regresara a su residencia y no volviera a la congregación San José de Gracia, ya que consideraba que ella es la culpable de los males del pueblo.

Después de una investigación que resulto en más de 50 páginas oficiales, se llegó a conclusión de que los brebajes de la curandera eran inofensivos, y que la mayoría de la locura era heredada o fingida, aunque se dejaba abierto el caso.

Todos Santos también tiene en sus leyendas a la curandera María León, quien no sólo curaba con hierbas, sino también tenía habilidades de vidente; la señora ganó fama, ya que se cuenta que incluso la iban a consultar personajes políticos o artistas famosos para curar sus males. Aunque la señora ya murió, en el pueblo aun causa un poco de escalofríos hablar de la señora María León, cuya historia fue relatada por ella misma a Jane Bellamy Hagus, en el libro Treasures of Todos Santos, donde se muestra la vida de muchos habitantes ilustres del famoso pueblo, incluyendo los aspectos sobrenaturales de su vida.

La adivinación puede verse como una actividad recreativa e incluso interesante, pero no debemos dejar que influya en aspectos importantes de la vida, sólo hay que recordar que antes los grandes reyes tenían sus videntes y oráculos y eso no siempre resultaba como ellos esperaban.

En el ámbito de la bruja fantástica que vuela y lanza maldiciones, aunque parezca increíble sí existe un registro en La Paz. Tal es el caso del reporte por segunda ocasión de la aparición de brujas en el panteón los San Juanes, como lo evidencia el periódico “Últimas Noticias del 25 de agosto de 1990”, en su sección policíaca.

En el periódico se menciona que por segunda ocasión había sido visto una bruja del panteón de los San Juanes, pero ahora con una alma en pena y arrastrando cadenas por el cerro de la Ampliación Navarro Rubio.

Indicó, que así lo hicieron saber un grupo de señoras que durante la madrugada del 24 de agosto, fueron testigos del regreso de la bruja del panteón, pero con la forma de ser etéreo. A simple vista parece un ser inofensivo afirmó doña Rufina García, originaria de Cuajinicuilapa, Guerrero; [lo que no entendemos, es porque razones se agarra cantando… ¡Ay La Paz puerto de desilusión! Lo que nos da mala espina, como si algo malo fuera a suceder], antepuso doña Cristina Guerrero, quien dijo ser originaria de Zacapu, Michoacán, contra todo lo que sea le harán una invitación a sus vecinos a rezar unas oraciones en honor a la viejecita que se convirtió en bruja y que recientemente perdió la vida al estrellarse contra la barba del panteón, luego de que la vieron volando en una escoba gritando: ¡Ay, La Paz… Puerto de desilusión!

En la misma descripción las señoras mencionaron que acudieron con el padre a bendecir agua y regarla en los alrededores del panteón para encontrar el descanso del alma de la brujita en pena. La historia es por más fantástica, y poco creíble, aunque hubo un reporte policial levantado y muchos testigos, todos sabemos que la verdad tiende a distorsionarse.

Creemos que a las brujas, curanderas o adivinas debemos verlas como parte de nuestra cultura, e incluso tomar cosas buenas de ellas como sus conocimientos herbolarios, pero jamás hundirnos en la superstición y abandonar a la medicina o a la lógica, esperando a ver resultados mágicos.