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Del NAIM hasta BCS… ¿Se justifican las consultas ciudadanas?

29-Oct-2018

ARTÍCULO Por Frank Aguirre

FOTOS: Internet.

Colaboración Especial

Por Frank Aguirre

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Me inició honradamente en este espacio (CULCO BCS), con el privilegio de escribir mi primera colaboración desde la majestuosa península de Yucatán, donde me he dado a la tarea de cuestionarle a cada persona con la que me encuentro —boleros, taxistas, meseros, pasajeros, guías de turismo, amigos, académicos, docentes— su más profunda impresión sobre el tren maya.

Para mi sorpresa —comprendiendo que ésto puede ser una caja de eco, o una conclusión subjetiva—, me he encontrado con una mayoría receptiva al tema, con ilusión o con conclusiones de viabilidad al respecto. Para empezar, resulta que este es un proyecto viejo llamado “Tren Transpeninsular”, que nunca pasó de ideas y posicionamientos mediáticos

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Quienes consideran esta versión revolucionada coinciden en que puede ayudar a reducir los gastos de traslado entre una ciudad y otra, agilizar el intercambio de comercio entre comunidades o inclusive abrir oportunidades laborales sin la necesidad de residir en el sitio de trabajo, permitiendo que la migración y el abandono del campo a la ciudad reduzcan. El contrapeso de todo esto —me lo dijo mi buen amigo Poot—, quien en sus propias (y pocas) palabras concluyó frente a mí: el problema del tren maya, más allá del impacto ambiental —que si existirá, en una Área Natural Protegida— es el aspecto social: comunidades y costumbres se irán perdiendo debido a la globalización que llegará de golpe a estas comunidades.

El tren maya ha sido un pretexto como argumento en contra de quienes no aprobamos el renombrado aeropuerto internacional. “¡¿Porqué no hacen una consulta también sobre el tren maya?!” exclaman en redes sociales, cómo si poner nuestra impresión al respecto por sobre la voluntad de miles de personas en la península de Yucatán, a través de casillas o pasar de largo el análisis de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (al respecto del dicho proyecto) fuera poca cosa: es vulnerar la institucionalidad democrática que mantenemos, y los derechos humanos de millones de personas. Y es que las consultas ciudadanas son en definitiva herramientas catalizadoras de la democracia participativa, pero cuando estás son adecuadamente implementadas, al contrario de el tema del momento, uno único para la República Mexicana y sus ciudadanos:

La consulta para decidir si continúa la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco, o si se modernizan las terminales de la Ciudad de México y se condiciona la base militar de Santa Lucía, como propuesta del presidente electo (aún no en funciones) Andrés Manuel López Obrador. Pero ¿porqué es histórico? por qué es la primera ocasión en la que un partido en transición presidencial somete a consulta ciudadana la labor de la administración presidencial todavía en funciones. Lo que está en disputa, a partir de este jueves y hasta el próximo domingo 28 de octubre, es el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) el cual será sometido a una consulta en la que se prevé que participen entre 500,000 y 1 millón de ciudadanos.

En lo personal, y con conocimiento de causa, considero impertinente y fuera de lugar la consulta, pues las personas afectadas directamente en la zona de construcción del NAIM han padecido un sinfín de injusticias desde hace años, como la de Atenco y una consulta ciudadana a expensas de sus derechos no mejora su situación. ¿A qué me refiero?

Los pueblos que habitan a la orilla oriente del Lago de Texcoco, sus ancestros poblaron esas tierras, desde esa orilla vieron crecer la gran Ciudad de Tenochtitlán y la vieron caer bajo la espada de la colonización. Y a pesar de eso siguen ahí, defendiéndose. Desde el valle de Teotihuacán y Acolman, atravesando los cerros sagrados de Tezoyuca, Chalco e Ixtapaluca y hasta llegar a las faldas de los volcanes en Amecameca y Tecamachalco; pueblos, barrios, ejidos y habitantes de muchos lugares, hoy sufren juntos el despojo y la devastación a causa del proyecto del aeropuerto, que destruye todo lo que toca y que significa la destrucción del hábitat y su entorno. Quienes resisten son colectivos, académicos, estudiantes, organizaciones y activistas en defensa del medio ambiente y los derechos humanos (¿les suena repetida la historia?), que hoy suman su voz en defensa de la vida en la Cuenca de México, ese espacio donde viven y sufren las consecuencias hídricas, urbanas y de contaminación de dicho proyecto. (https://todosvsnaicm.org).

Para ser breves, ¿imaginan si pusieran tu derecho al matrimonio a consulta? ¿Que otros decidan si puedes formalizar tu amor y compromiso de pareja frente a las instituciones? ¿O que el futuro presidente, después de más de 10 años de lucha en Sudcalifornia, en vez de reformar la Ley General Minera o fortalecer la SEMARNAT/CONANP pusiera a consulta pública el ingreso de la mina a cielo abierto a nuestra única fuente de agua, en una Reserva de la Biósfera, además Área Natural Protegida? El futuro de una reserva de la biósfera es un riesgo cercano para paceños y cabeños, pues nuestro derecho humano al agua y nuestro derecho humano a un medio ambiente sano este a merced del voto, vulnerando nuestra libertad.

Del Ma`yaàb al Niparajá, sólo hay un paso.

Espantapájaros

Al igual que nosotros en BCS, hay un grupo de personas luchando porque su agua, su flora, su fauna y sus costumbres, sobrevivan. Por más contradictorio que se lea, por que la consulta es una forma de violentar el derecho humano de quienes viven alrededor del lago de Texcoco, yo votaré contra el NAIM porque #YoPrefieroElLago. Acompáñanos a discutir sobre el “Despojo y Rescate”, el próximo jueves 1 de noviembre en el auditorio de Humanidades de la UABCS, a partir de las 18 horas. Otro México #EsPosible.

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