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Asesinato de su hijo la convirtió en rescatista; de las más destacada de BCS (I)

08-Mar-2018

ENTREVISTA Por Modesto Peralta Delgado

FOTOS: Modesto Peralta Delgado.

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). La Comandante Vero no nació en Baja California Sur, sin embargo, lleva casi una década en Ciudad Constitución, donde fundó y sigue operando el Grupo de Rescate “Edy”, uno de los más importantes en dar atención a víctimas de siniestros y accidentes en el municipio de Comondú. Este año cumple cinco años en su labor. La buena fama de su trabajo hizo que el año pasado, Verónica Rodríguez Peña fuera la única mujer rescatista de Baja California Sur en ser llamada para auxiliar en el rescate de víctimas por el sismo de la Ciudad de México ocurrido el 19 de septiembre del año pasado.

A manera de homenaje, en el marco del Día Internacional de la Mujer, CULCO BCS publica en dos partes la entrevista exclusiva que la socorrista de Comondú tuvo con este medio. En esta primera parte, nos centraremos en su historia de vida: ¿qué experiencia puede detonar para que alguien, sin cobrar nada y a veces sin ayuda, salga de madrugada a la carretera a salvar vidas? ¿Alguno de estos rescates se le han quedado prendidos para siempre en su memoria?

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“Mi nombre es Verónica Rodríguez Peña, soy originaria del Estado de Chihuahua. Nací el 1 de enero de 1961, pero tengo 8 años aquí, en Ciudad Constitución. Estuve viviendo en Estados Unidos durante 30 años. Me casé allá, de hecho mis hijos están allá (…) El Grupo “Edy” tiene cinco años laborando para la comunidad. El servicio que damos es gratuito, somos altruistas, no cobramos los servicios, y abarca desde traslados hasta La Paz, y en la zona norte, Loreto o Santa Rosalía, hasta donde nos pidan el servicio, aunque la mayor parte de la actividad se realiza aquí en Ciudad Constitución. Hay días que sí ocurren muchos accidentes al día, pueden ser dos o tres, por promedio. Atendemos accidentes que van desde volcaduras tanto en la carretera como en la ciudad. Nos hablan del 911 y acudimos al lugar del accidente”.

La transformación del dolor

La Policía Municipal de Comondú le hizo llamar “Comandante”, y saben que es una aliada cuando una persona pasa por una situación en la que puede perder la vida en Ciudad Constitución. Con el Grupo de Rescate “Edy”, Verónica Sánchez tiene 5 años. Todo inició por la muerte de su hijo Edimelet —de ahí el nombre del grupo—, quien fue víctima de una bala perdida en Stockton, California Estados Unidos, en 2007, y falleció por las complicaciones y la tardanza de que una ambulancia llegara a auxiliarlo. Esta desesperante situación, la animó a ser rescatista y ayudar a salvar vidas. De hecho, para conocer sobre intervención en crisis, estudio la carrera de Psicología en Tijuana.

“Mi hijo tenía 14 años cuando ocurrió el accidente. Fue un 3 de marzo del año 2007, iba caminando y una bala perdida le perforó  el pulmón; la bala brincó a su cabeza; tuvieron que abrirle el cráneo para poder sacar la bala y mi hijo se ahogó en su propia sangre; la ambulancia tardó en llegar. Mi hijo cumplía años el 16 de marzo. Tres días después de su muerte fui a llevarle flores y un pastel a su tumba. La muerte de mi hijo, en definitivo, marcó mi vida para siempre. El dolor no se borra, he aprendido a vivir con el dolor. Y ahora siento que en cada servicio que doy, cada vida que salvo, ahí está mi hijo Edimelet“.

Un ayudante muere en sus brazos

Al preguntarle por los casos de rescate que le han resultado más impresionante, recordó dos. El primero fue un presunto suicidio de un joven que un tiempo ayudo a salvar vidas en el Grupo “Edy”. Lo identificó hasta verlo directamente durante el rescate, y hasta la fecha, le cuesta trabajo narrar lo sucedido. “El caso que me impactó bastante fue el de un muchacho que pertenecía a nuestro grupo. Estaba realizando su Servicio Social con la edad de 18 años, cuando un día nos habla el C-4 y nos manda a una dirección para asistir. Llegamos a la vivienda, tuvimos que romper la ventana para poder entrar porque la puerta se encontraba con llave; lo que me impactó fue que era el muchacho que en un tiempo perteneció al grupo, era el que estaba sin vida, ahorcado”.

“Otro caso impactante fue cuando me hablaron de mañana, muy temprano, y acudí al servicio, cuando íbamos llegando miré a la persona sentada en la carretera; al acercarme estaba sentada, ¡cuando le veo la parte de su cara derecha destrozada! Su piel, su carne le colgaba como un bistec, con fragmentos de cartílagos, de hueso, sobre el pavimento donde el vehículo en el que viajaba se volcó y se impactó sobre el pavimento. Algo muy conmovedor fue que después de este accidente lo miré y antes que yo le pudiera decir algo me dijo, ‘Sí, Señora, Usted fue la que me levantó después del accidente'”.

Falta ayuda a los que ayudan

El protocolo de un servicio de rescate —narró la “Comandante Vero”—, empieza con una llamada del 911 que indica la dirección en donde están solicitando la unidad; luego se canaliza y si la persona ocupa el traslado se le lleva hacia el hospital o hacia algún lugar donde tenga su seguranza. Cuando hay un accidentado y no ha llegado la policía, señaló que los rescatistas pueden trasladar al paciente, dependiendo de la gravedad en la que se encuentre, y cuando se encuentra un cuerpo sin vida, ahí sí se tiene que esperar a las autoridades.

“Este servicio es totalmente gratuito, pero si la persona quiere apoyar con  alguna donación es bien recibida”, dijo. Y manifestó que “desgraciadamente no contamos con ninguna ayuda gubernamental. La ambulancia fue donada, pero los gastos de combustible, reparaciones de la ambulancia  y gastos de material son derivados de rifas y cosas por el estilo”. Pese a todo, hay satisfacciones por las que vale la pena hacer esta labor: “la satisfacción a diario de poder ayudar me mantiene viva. Me ha tocado gente, por ejemplo, una señora que venía de López Mateos en labor de parto, nació su bebé en la ambulancia. Después me encuentra la señora y me dice ‘¡Mire, ésta la niña que nació en su ambulancia!’ Ésto después de 4 años”.

No te pierdas en la segunda parte su experiencia como rescatista para encontrar personas luego del sismo de la Ciudad de México el año pasado. ¿Pudo salvar personas con vida? ¿Cómo se organizaron? ¿Recibió algún tipo de reconocimiento por su labor? Si deseas apoyar económicamente o en especie al Grupo de Rescate “Edy”, proporcionamos su número celular, mismo que te puede salvar la vida, pues Verónica Rodríguez Peña dice que lo utiliza como si fuera teléfono público y contesta siempre: (613) 1085385.

FOTO: Cortesía.