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Terry Gilliam y Adam Driver, los hombres que mataron a Don Quijote, en Los Cabos

14-Nov-2018

CRÓNICA Por Marco Hernández Maciel

FOTOS: Marco A. Hernández Maciel.

Kinetoscopio

Por Marco A. Hernández Maciel

 

La Paz, Baja California Sur (BCS) .¿Qué se necesita para matar a Don Quijote? ¿Gigantes, molinos de viento, damiselas en peligro, moros, espejos? O quizás solamente conseguir los millones de dólares necesarios para llevar tu historia a la pantalla. Después de más de 25 años de una peregrinación interminable, Terry Gilliam por fin pudo terminar la obra de su vida y estrenó en el Festival de Cine de Los Cabos su más reciente y deseado filme: El Hombre que Mató a don Quijote. Una película hecha con amor, donde se cuestiona el concepto de felicidad y éxito, y nos reta a regresar a ese punto y ese lugar donde podemos volver a empezar. Donde la vida nos puso la trampa y nosotros caímos en ella, donde los sueños se convirtieron en responsabilidades y la felicidad en un cheque quincenal.

El Festival Internacional de Cine de Los Cabos celebró su séptima edición entre el 7 y el 11 de noviembre de 2018.  Fue este festival aún joven que con paso fuerte se consolida ya como uno de los más importantes del país, el que se dio el lujo de traer a uno de los directores de culto más importantes de Hollywood (aunque ya no trabaja en Hollywood), integrante del legendario grupo inglés que revolucionó la comedia, los Monty Python, y que después se dedicó a dirigir algunos filmes que hoy son referentes históricos de la cultura cinéfila internacional como Time Bandits, Brazil, Las aventuras del barón Munchausen, Doce monos, The Fisher King, Fear and Loathing in Las Vegas. Hablar de Terry Gilliam es hablar de uno de los cineastas más importantes e influyentes de los últimos 40 años.

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Pero además de invitar al señor Gilliam, tuvieron el enorme acierto de invitar al protagonista de su último y quijotesco film, Adam Driver, quien es nada más y nada menos que Kylo Ren –el heredero de la maldad de Darth Vader en la nueva trilogía de Star Wars—.  Driver, quien además de haber alcanzado el estrellato por su papel en la saga creada por George Lucas, es uno de los actores jóvenes más respetados y cotizados por los mejores directores actuales. Ha trabajado con Martin Scorsese, Jim Jarmusch, Steven Soderbergh, los hermanos Coen, Noah Baumbach, Steven Spielberg, Spike Lee y fue parte del cast de la serie Girls que fue un hito en la televisión estadounidense.

Y no sólo vinieron de paseo cosa —que es imposible no hacer en Cabo San Lucas­—, sino que convivieron con el público y con la prensa. El primero en llegar fue el señor Terry Gilliam, la cita fue en el Resort del Pedregal, uno de los hoteles más exclusivos de México a donde solo puedes llegar atravesando un túnel de unos 500 metros de largo donde cabe un camión sin problemas. Y aunque esto parezca una locura sacada de un filme de Gilliam, no lo es, el túnel existe y no pudo haber existido una mejor introducción para la conversación de la que fuimos testigos por aproximadamente una hora. Cuando llegamos, el escenario estaba listo: dos sillones cómodos para recibir al director y a su entrevistador, nada más y nada menos que Juan Villoro, quién nos guió de forma maravillosa a través de la obra del cineasta en una conversación amena, cálida, humana y sin poses. Estuvimos viendo a dos luminarias hablar de cine y de proezas quijotescas, en un escenario imposible de piedras agrestes, mar exuberante, lujo incalculable y olas violentas que amenizaban el encuadre. Solo faltó el vino o la cerveza, en vez de las aguas Garci Crespo en botellitas de vidrio que refrescaban la garganta, pero poco podían hacer por el espíritu, aunque la energía que desprendía el director de 77 años alcanzaba para elevar el aura de cada uno de los que estábamos ahí presentes.

Habló un poco de su trayectoria y también un poco de su filosofía de vida. Mencionó que alguna vez le ofrecieron dirigir Harry Potter pero nunca se concretó esa posibilidad, y aprovechó para mencionar que la única película de la saga con valentía, bien hecha y que valía la pena —con huevos, diría yo— fue la que dirigió Alfonso Cuarón, la tercera de la saga. También se aventó la puntada de decir que era mejor director que Orson Welles, pero antes de generar cualquier escándalo, aclaró que era solamente porque él si había podido concluir su película mientras que a Orson se le acabó el tiempo antes de poder hacerla. Platicó como el documental Lost in La Mancha, había sido clave para poder terminar su filme, ya que una de las productoras cuando lo vio, lo contactó y le dio el dinero casi en la mano con la única finalidad de verlo terminado. Señaló que el filme no llegó tarde, llegó cuando debía llegar y si bien cambió la historia y el guión durante los más de 20 años que duró la producción —la historia original era acerca de una persona que viaja al pasado y se encuentra con Don Quijote— el hecho de haberla terminado ahora permitió que un actor como Adam Driver pudiera ser el protagonista de la misma.

Sobre su trabajo como director señaló que el gran poder de un director es convencer a las grandes estrellas de Hollywood que protagonicen su película, pues ahí está el dinero de las ganancias. Además, dijo que no hay ningún truco para trabajar con los actores, pues son simplemente personas, pero también es muy cuidadoso de quien escoge para trabajar. Recordó una anécdota con Brad Pitt en Doce Monos, donde en la primerísima escena el trabajo del actor dejó a todos sorprendidos en el set pues no estaban muy seguros de su capacidad; al respecto dijo que una de las cosas que más le gusta es mostrarle a los actores el otro lado de lo que son capaces de hacer en pantalla.

La plática transcurrió muy rápido, después de enfatizar que el haber renunciado a la ciudadanía estadounidense en el 2005 y estar en un periodo de prueba donde no podía estar más de 30 días seguidos en el país truncó su carrera en Hollywood, y que después de haber superado aquello ahora tiene que vivir en Inglaterra el Brexit –o en sus propias palabras, irse de un “shit hole” a otro—. Al terminar la plática, Terry nos invitó a todos a su suite, donde dijo que probablemente cabrían todos los habitantes de Los Cabos y que el fácilmente podía perderse en ella. Y al final parecía que se armaba la fiesta pues se dejó apapachar, firmó algunos autógrafos y posó para las selfies, pero las formas imperaron y un listón rojo que delimitaba nuestros alcances frenaron cualquier posibilidad de seguir la invitación de Terry, quien no dejaba de regalar alegría y buenas vibras a cualquiera que lo viera.

Kylo Ren – Sancho Panza

El día siguiente, a la misma hora, en el mismo lugar, pasando por el mismo túnel y en el mismo camión, llegamos a la cita con Adam Driver. El crítico de cine Arturo Aguilar fue el encargado de la entrevista y como todos, estábamos ansiosos por que llegara Kylo. Un carrito de golf se estacionó casi junto al escenario y enfundado en una playera blanca y pantalones negros,  el actor preguntó dónde debería sentarse y sin mucho preámbulo inició la conversación. Con semblante serio, la plática se inició casi sin romper el hielo y por momentos daba la impresión de no gustarle mucho hablar de sí mismo, pero es difícil zafarse del estatus de estrella. Dice que no sabe cómo procesar la fama de Kylo Ren, que no sabe qué pensar cuando miles de niños se disfrazan de su personaje en Halloween y en efecto, se nota cierta prisa por terminar, quizás porque no se siente tan cómodo como el único centro de atención. Platicó de su paso por los marines, y lo que aprendió ahí del trabajo en equipo, de conocer bien tu rol para lograr el objetivo y del sentimiento de unidad.

Da a entender que no se siente muy cómodo con la fama, y yo le creo. Alguien se atrevió a preguntarle algo sobre su vida privada y dejó en claro que su vida privada se queda en privado. Sobre Don Quijote, dijo que sabía de la existencia de este filme desde que estaba en la prepa, y que cuando Terry lo llamó dijo que de inmediato. El actor interpreta a Toby, un exitoso director de comerciales publicitarios que se termina convertido en Sancho Panza. Desde su punto de vista, este filme es sobre alguien desilusionado con su trabajo y de  la necesidad de volver a los orígenes. Formado en la prestigiosa academia Juilliard, iniciando su carrera en Broadway, seguramente su estrella seguirá creciendo.

Casi sin darnos cuenta el tiempo se acabó, esbozó una sonrisa y sin titubeos se bajó del escenario para retirarse en el carrito de golf. Algunos teníamos la esperanza de que se volteara, alzara el brazo y gracias a La Fuerza hiciera que la botellita de agua que olvidó en la mesa volara por el aire y se posara en su mano, pero seguramente eso quedará para la próxima ocasión. Por lo pronto nos maravillamos con su interpretación de Toby aka Sancho Panza, que de la mano de Terry Gilliam, dicen: mataron a Don Quijote; en realidad le inyectan algo de vida en un mundo que asesina a la palabra, donde la valentía se esconde tras una red social y los héroes están al borde de la extinción. Ellos ya hicieron su parte, ahora a nosotros nos toca abrir el libro, tocarnos el corazón y viajar a ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no deberíamos olvidar.