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En La Paz, una gran lección nos dejaron ‘Las analfabetas’

05-Oct-2018

RESEÑA Por Modesto Peralta Delgado

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

El Beso de la Mujer Araña

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). A veces, cuando en la TV entrevistan a una actriz de telenovela y suelta la respuesta cliché de que su personaje ‘es diferente porque tiene muchos matices’, miente. Casi siempre son o totalmente buenas o totalmente malas. Anoche, en el Teatro de la Ciudad, en La Paz, vimos una gran lección de actuación, donde fue maravilloso constatar en vivo, en personajes complejos y entrañables, esos matices, esas inflexiones, todos esos pequeños detalles en voces, gestos y miradas que hicieron una verdadera delicia la hora que duró Las analfabetas.

La noche de este jueves 4 de octubre, Dolores Heredia y Gabriela de la Garza actuaron en esta pieza escrita por Pablo Paredes y dirigida por Paulina García. La obra formó parte del programa Telón Abierto y el Instituto Sudcaliforniano de Cultura logró que el Teatro de la Ciudad luciera al tope. Y estimo que el público salió con un agradable sabor de boca, aplaudiendo de pie a nuestra talentosa Heredia y su compañera, quienes realizaron —y perdón por el cliché— un gran duelo de actuaciones.

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No tuvo el mejor inicio. Tras más de veinte minutos de retraso —la obra se anunció para las 19:30 horas—, el público aplaudía para presionar la función, y cuando pidieron apagar los celulares para dar comienzo, varias personas del público estaban allí con las luces de sus aparatos y otros más gritándoles para que los apagaran. No sabría uno decir quién era más imprudente que quién. Dolores Heredia, hay que decirlo, si bien demostró que es una actriz de primer nivel, al inicio —y en algunas otras partes de la obra— apenas se escuchaba, y ni un micrófono colgado ayudó a proyectar su voz. Al intuir que toda la historia iba a transcurrir en esa escenografía, éste que escribe tampoco tenía buenas expectativas. Pero todo este mal arranque tuvo enorme una recompensa.

La premisa parecería simple: una maestra le quiere enseñar a leer y escribir a una analfabeta, sin embargo, la dramaturgia tejió una historia no sólo genial, también reflexiva. Sembró la duda de una carta que se convirtió en la meta por leer y desentrañar, y a pesar de que casi toda la obra se basa en un solo tiempo y espacio, ellas pasaron —y nos transmitieron— todo un laberinto de emociones. Nunca  se quedaron quietas y aprovecharon todo el espacio: acostadas, de rodillas, de pie y hasta arriba de una mesa, regalándonos una escena inolvidable con la música de fondo de Juan Gabriel; también hubo una imagen poética: cuando Ximena se sentó adentro de su refrigerador, y queda asentada aquí en la estupenda gráfica de Gabriel Larios Heredia.

Es curioso: Las analfabetas no es una comedia pero el público rió bastante, de hecho, algunos soltaron risotadas en momentos verdaderamente dramáticos. Esto llama la atención y habla de que los personajes fueron entrañables desde el inicio y el público se hizo cómplice de ellos. En general, con algunos detalles mínimos, es una obra de teatro altamente recomendable que no deja lugar al aburrimiento y sí a la reflexión.

¿A cuántos analfabetas conocemos? En Baja California Sur, donde presumimos que hay muy pocos, yo al menos, no conozco a ninguno —que yo sepa. Hace más de 20 años, en el INEA, tuve la oportunidad de enseñar a leer y escribir a un par de adultos mayores. El asunto es que esta historia nos despierta la sensibilidad ante este tipo de persona; Dolores Heredia construyó el personaje de una mujer que está muy lejos de ser una tonta,  y sí muy cerca de la discriminación —la de otros y la propia— por no tener la elemental herramienta de saber leer y escribir. Podría recordarnos a nuestros viejos que resisten a usar la computadora o los celulares y que nos desesperan porque sólo saben picar algunos botones. Los analfabetas existen, no son unos brutos, lo que necesitan es ayuda y no burla. Y su contraparte, la maestra, fue maravillosamente encarnada por Gabriela de la Garza y quien también propició el crecimiento escénico que vimos anoche.