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¡Divertidísima! ‘Un hombre, una mujer y perro’ hizo reír a La Paz

09-Jul-2018

RESEÑA Por Modesto Peralta Delgado

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Muy rápido, el público paceño se dejó llevar y entretener con esta comedia que logró captar nuestra atención de principio a fin; de inmediato caímos en cuenta que el tono era jocoso, pero no algón simplón, al contrario, el profundo personaje de “el perro” nos dejó sembradas interesantes reflexiones acerca de las relaciones de pareja y los temores que las mueven hasta retorcerlas.

La noche de este domingo 8 de julio, Un hombre, una mujer y un perro se presentó en el Teatro Juárez,de La Paz. La obra fue escrita por la dramaturga alemana Sybille Berg y dirigida por Ignacio Flores de la Lama. Como parte del programa Telón Abierto, el Instituto Sudcaliforniano de Cultura promovió este evento que logró abarrotar el recinto y arrancar las risas y los aplausos de los asistentes.

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La puesta en escena se iba a presentar en el Teatro de la Ciudad, sin embargo, se cambió de sede sin que pareciera demeritar en nada la calidad del montaje que se hizo con una escenografía mínima y muy pocos elementos para acentuar el talento histriónico del reparto, que lo hizo de maravilla. Si bien, quizá una escena de discusión más habría sido excesivo, y la pareja podrían caer en el cliché, lo cierto es que la obra de teatro fue divertidísima en todo momento y una cátedra de actuación, especialmente en Roberto Sosa, un señor actor que interpretó a “el perro” narrador de la historia; llenó con su voz el escenario y su corporalidad, despertando la ternura de los presentes; verlo rascarse como lo hace un perro con la pata trasera, ¡no cualquiera!

Jorge Zárate interpretó al “hombre” con la gran desenvoltura que dan las tablas en la actuación y Daniela Zavala, “la mujer”, no se vio disminuida en su caracterización al entrar en escena con estos estupendos actores; hubo momentos comiquísimos donde los “ok” de ella tenían cualquier otro sentido menos el aparente está bien y donde él nos hizo carcajearnos con los puros gestos… o sus imprudencias: el hombre poseía la virtud de cagarlo todo con unas cuantas palabras. Y en todo momento, ese Diógenes que parecía ser Roberto Sosa, nos compartía sus más sabias opiniones.

Un hombre, una mujer y un perro se presentó a las 7:20 de la tarde y fue poco más de una hora de entretenimiento que, quizá, merecería el aplauso de pie, pero una sola persona lo hizo sin que le siguiera el resto del público. Al final, Daniela Zavala quedó agradecida por el técnico tras bambalinas, el mejor de México, según ella, y echándose a los presentes a la bolsa al referirse de una forma muy amorosa al público paceño.

La puesta en escena dejó un agradable sabor de boca. En nuestra imaginación, todo el tiempo apostábamos a saber si la pareja se quedaba junta o no… y no solemos contar los finales, pero casi al final, una peripecia cambia un poco las circunstancias, que bien se pueden tomar como parte literal de la historia, o como una metáfora de las relaciones humanas decadentes, donde se exploró la miseria moral a la que se puede llegar en una unión con tal de no afrontar  el respeto a la individualidad, el miedo la fracaso y el temor a la soledad. Lo que ya dijo alguna vez un filósofo mexicano con palabras de oro: no cabe duda que es verdad que la costumbre, es más fuerte que el amor…