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Danza Hispanoamericana ¡abarrotó el Teatro de la Ciudad!

03-Dic-2017

RESEÑA Por Modesto Peralta Delgado

“Jóvenes zapateadores”. FOTOS: ISC.

Por Modesto Peralta Delgado

 

La Paz, Baja California Sur (BCS). Según fuentes del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC, los que junto al SEDIF organizaron el evento), serían mil 350 personas las que acudieron al espectáculo Danza Hispanoamericana, el pasado jueves 30 de noviembre, en el Teatro de la Ciudad, en La Paz; la cifra representa un récord histórico, y efectivamente, quienes estuvimos presentes pudimos constatar que el recinto tuvo el aforo a reventar, incluyendo a varias personas de pie o sentadas en las escalinatas.

En punto de las 8:00 de la noche dio inicio el espectáculo de danza profesional que tuvo una larga fila en la entrada desde unas dos horas antes; afortunadamente, abrió sin grandes protocolos, y los agradecimientos fueron dichos en voz de los artistas en sus intervenciones, lo que depuró el tiempo del show que fue de tres horas, concluyendo casi a las 11:00 de la noche. Y por un costo de 100 pesos, lo cual, es de destacar, pues se trata de una función de gala a la que pudieron ir personas de todos los estratos sociales.

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De Andalucía, España, Seducción Gitana —dirigido por Jaime Matarredona— abrió el espectáculo. En lo dicho: puntual y sin las aburridas presentaciones de autoridades, al contrario, entraron rodeando al público, haciéndolos aplaudir para subirse al escenario para contar la historia de amor gitano con la música en vivo a cargo de Anwar Miranda (espléndido en la guitarra); Israel Torres (violín); y Adrián Molina (cajón). Al canteCachito Díaz, y al baile,Armado Tovar, Zalma Guzmán, Nuria Rubio, Sharon Olvera y Mariana Sierra.

Por supuesto, el espectáculo fue profesional desde el vestuario hasta los efectos visuales como los símbolos gitanos disparados a la pared de fondo con un proyector, la iluminación y el humo que salía de las piernas del escenario. La historia de amor contada a modo duelos de baile, arrancó los primeros aplausos del público, y la emoción —un “Ohh!” se suspiraba por las butacas cuando el hombre de negro y el de blanco se enfrentaron con sus pasos de baile.

Alrededor de 45 minutos después, tras un breve receso, se dio paso a  La Cuartada Tango Club de Argentina, donde César Olguín tocaba el acordeón y dirigía a los otros tres músicos, haciendo las presentaciones de las interpretaciones. El hombre fue simpatiquísimo, bromeando sobre la vejez suya y del violinista y sobre “los tangos que hacemos en la vida cotidiana”.
En contraste con el duelo de baile individual del baile flamenco, aquí fueron pasos de bailes que recayeron en las parejas conformadas por Valeria Lorduguín, José Luis Zamudio, Anel Marrón y Leonardo D. La precisión fue impecable. Desde la primera pieza, fue emocionante ver en vivo todo el despliegue escénico del tango, y quien esto escribe, fue la parte que mejor sabor de boca le dejó.
Cerrando la noche, se dio paso a México, con la música en vivo de Son Luna y el despliegue impresionante de los Jóvenes Zapateadores de Veracruz, que como bien se anunciaba en la publicidad crearon “una propuesta innovadora partiendo de la tradición del zapateado jarocho, elemento de la identidad veracruzana”. Por cierto, según esta información previa, la Compañía fue fundada en 2004 por el coreógrafo mexicano Ernesto Luna, quien actualmente forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte, y el espectáculo dancístico ha representado a México en importantes festivales en Europa y Canadá.
Visto desde un extremo de las butacas, sólo pudimos un par de errores en la sincronía de los movimientos y canciones, muy leve en realidad para el mundo de gente zapateando arriba del escenario del Teatro de la Ciudad. También hay que anotar también pequeños tropiezos en el volumen de los micrófonos —el violonista prácticamente no se escuchó. A pesar de esto, los artistas mexicanos fueron los más aplaudidos, además de ganarse al público al contar sus “décimas” y que, como buenos mexicanos, no podían dejar de lado el albur. ¡Lo que hacen con los panderos es impresionante!
Si hay algo que criticar es lo “tradicional” que resulta ya el acomodo del público paceño. No basta hacer fila una hora antes y entrar a tiempo al teatro para tomar un buen lugar, pues está lleno de “apartados”: muchas muchas butacas estaban ‘ocupadas’ por bolsos o abrigos para ‘apartarle’ el lugar a la comadrita que no podía llegar a tiempo. Es cierto, el costo del boleto es accesible —y qué bueno ¡bravo por eso, la cultura debe ser accesible a todos!—, pero no estaría de más que los organizadores tomaran en cuenta la numeración de butacas, o al menos, personal que solucione de inmediato este problema. Hasta hubo quien gritó a mitad de la función: “¡no hay dónde sentarse!”.
Nos informamos que fueron más de 60 hombres y mujeres trabajando al mismo tiempo —entre artistas, escenógrafos, luminotécnicos y sonidistas— los que participaron en Danza Hispanoemericana, esfuerzo que no puede dejar de aplaudirse, pues el público solemos ver apenas una parte de todo el trabajo habido antes y durante el espectáculo. Por último, habrá que estar atentos al festival navideño Alegría del mundo, que se llevará a cabo el viernes 15 de diciembre a las 20:00 en la Catedral de Nuestra Señora de La Paz.