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¿Cómo va la Muestra Estatal de Teatro en La Paz?

10-Ago-2017

RESEÑA Por Modesto Peralta Delgado

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.

La Paz, Baja California Sur (BCS). El pasado 7 de agosto inició la Muestra Estatal de Teatro en La Paz, organizado y promovido por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura. Desde el lunes, el Teatro de la Ciudad ha sido la sede de cursos, talleres, conferencias y, el plato fuerte de esta semana: obras de teatro de grupos locales que compiten para ir al Encuentro Regional de Teatro.

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Personajes que acosan a su autor

Muy entretenida logró ser la farsa La rebelión de los nonatos, del grupo Impresentables Haraganes, que abrió las puestas en escena el pasado lunes a las 19:00 horas. Aletse Almada dirigió —y escribió— este tragicomedia, a modo de metateatro, donde los personajes —aún no nacidos— buscan a toda costa materializarse en una historia y salir de las tinieblas de la inexistencia. Como espermatozoides de personajes, estos nonatos oscuros increpan a su escritor en plena crisis creativa para obligarlo a parirlos a través de una obra de teatro.

La obra de teatro tuvo un gran ritmo —independientemente de que hubo mucha música—, lo que hizo que la historia se disfrutara de un solo bocado, pues de otro modo, siendo un solo acto en casi total oscuridad, hubiera sido aburrido. No fue así: se notan las tablas de estos ‘haraganes’ para contar sus relatos escénicos con total fluidez. Los personajes se movían ágilmente por la oscuridad del foro, con cambios de ritmos contrastados y el uso de jerigonza, logrando una puesta en escena bastante amena que arrancó las carcajadas de los presentes.

Si habría algo que criticarle es en cuanto a la trama, pues una de ellas —podemos decir: la trama principal que abarcó casi toda la puesta en escena— simplemente se diluyó, dando paso a otras aventuras y con un final que pareció ‘sacado de la manga’, pues no vimos motivación alguna para la decisión con que se culmina la historia. Esa trama, ciertamente, complicada de resolver, pero al mismo tiempo muy interesante para dar pie a una salida más ingeniosa, se ‘parchó’ con otras subtramas menores, sin peso real en la que —nos pareció— sería la historia principal. Sin embargo, más allá de esto, el teatro en el teatro, como fue este caso, siempre da pie a cuestionar el papel de El Creador y las razones de la existencia humana.

Ritual en movimiento

Caballo blanco. Un galope en libertad, de la Compañía Laboratorio de la Máscara —una de las dos obras de grupos nacionales invitadas especialmente para la Muestra Estatal de Teatro— se presentó este miércoles a las 11:00 de la mañana en el Teatro de la Ciudad, que lució a poco más de la mitad de su capacidad. Dirigida por Alicia Martínez, esta obra de teatro infantil se inspiró en la película Crin Blanc de Albert Lamorisse.

¡Impactante la corporalidad del actor que interpretó al caballo blanco! Estas puestas en escena nos dan una cátedra de actuación, como en este caso, que sin decir palabra alguna —aunque sí, por supuesto, muchos relinchos—, son sumamente convincentes. No fue el único: el resto del elenco conformado por tres varones, todos con máscaras, fue maravilloso; aunque desconozcamos la trayectoria de la compañía, denota muchas tablas en el escenario.

Caballo blanco. Un galope de libertad cuenta una fábula sencilla pero de una manera muy artística que daba la impresión de ser un ritual en movimiento: su vestuario, máscaras y utilería; la música en vivo —con percusiones e instrumentos prehispánicos—; esa plástica corporal dancística; y hasta esos olores a copal y los juegos con ensoñación —que le dieron ese toque surrealista— se ensamblaron para dar un espectáculo que hizo reír y aplaudir a los niños. ‘A la beeeestia’, escuché decir a uno de los pequeños en la primera fila.

Faltó ajustarle los tornillos al Loco

También este miércoles, pero a las 18:00 horas, se presentó El Loco, de la autoría de Elisa Liera Puls, dirigida por Francisco Jesús Barragán Jiménez. Es una farsa del Taller Municipal de Teatro de Los Cabos. La dramaturgia nos pintó a un personaje pedante con aire de Diógenes —parecido también a los trolls que abundan en Facebook—, quien juega a involucrar al público, juzgando sus vidas.

La puesta en escena carece de ritmo. Las actuaciones fueron un tanto planas y mecanizadas, viéndose en la imperiosa necesidad de dar el pie para el siguiente parlamento. Sólo el actor principal tuvo un buen alcance de voz, con algunas lagunas en la memoria de su texto. En síntesis, esto derivo en un montaje que se vio un poco flojo.

Quizá al trabajo le faltó más tiempo de ensayo. Sin embargo, no hay que demeritar el esfuerzo de un grupo de teatro que no está en La Paz, donde tradicionalmente está centralizado el quehacer cultural de BCS —sí, con todo y sus capacitaciones y recursos—, por lo que la sola presencia y trabajo del Taller Municipal de Teatro de Los Cabos merece el reconocimiento; sin duda, hay mucho potencial para articular más y mejor sus propuesas.

FOTOS: Gabriel Larios Heredia.